- Por Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
La cosmovisión cristiana atiende todas las necesidades humanas, da fórmulas para vencer obstáculos como la maldad, el dolor, el sinsentido, las emociones, la transcendencia, la espiritualidad, las relaciones interpersonales, el orden, la lógica, la familia, la muerte, la eternidad, etc., y provee un marco de referencia razonable.
Si la fe cristiana es verdad, lo cual creo firmemente, es una gran noticia; pero si no es verdad, aun así, el cristiano vive con un sentido de propósito que hace que su vida tenga sentido aunque al final –en la muerte– vaya a la nada. Blas Pascal lo describió elocuentemente: “Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente, nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo”.
La fe cristiana es una fe coherente en su forma de describir la realidad de la vida humana. Habla del mal y describe sus implicancias, dando una salida esperanzadora; por ejemplo, la realidad del mal en el ser humano, que la Biblia llama pecado. Algunos escépticos afirman que el pecado no existe, que es un concepto judeo-cristiano, dicen, pero la realidad es que sí existe porque pecado es alejarse de las leyes divinas y el bien que Dios tiene, y en ese sentido el pecado es una realidad abrumadora. Si Dios no existiese, entonces no existiría el pecado, en el sentido de que no habría leyes morales divinas, ni bien, ni mal, ni parámetros donde medirse. Pero el pecado (el mal y la maldad en el ser humano) sí existe y es una realidad innegable.
Es también una realidad que nadie puede escapar de esa situación y la única salida sería una ayuda “desde afuera”, o sea, externa a nosotros.
Las religiones no cristianas no dan una solución práctica al tema. “Cumplan las leyes”, dicen, pero nadie puede hacerlo y, si Dios es justo, tiene que condenarnos. Pecamos, somos esclavos del pecado, pero queremos salvarnos. “Cumplan mis leyes”, dice el Señor, pero no podemos hacerlo.Entonces, ¿cuál es la salida? Las demás religiones no la tienen, y si la tienen es contradictoria; el cristianismo sí, y se llama GRACIA. Dios interviene sin comprometer su justicia ni su amor y nos salva por medio de Cristo.
Las enseñanzas de vida práctica que nos da Cristo:como el perdón, la honra a los padres, el contentamiento, las relaciones interpersonales, el servicio, la ayuda, la superación, la excelencia, el matrimonio, la educación y los valores morales para los hijos, la paz, la fidelidad, la tolerancia, la sabiduría y mucho mas –que lo encontramos en la Biblia y la enseñanza cristiana– son coherentes y moralmente aceptables.
Dicen que las religiones hacen que las personas se sientan superiores a otras; podría ser cierto, pero no es algo exclusivo de la religión. Los intelectuales también se creen superiores a los demás, así como el orgullo racial, el nacionalismo, ideologías políticas, estatus sociocultural y socioeconómico. El problema no es la religión sino el oscuro corazón humano, pero el cristianismo te dice: “Estimando a los demás como superiores a ti mismo” (Filipenses 2.3). Eso es tolerancia y un duro golpe a los aires de superioridad que tanto daño ya hicieron.
La cosmovisión de la Biblia trae identidad y dignidad. Somos “imagen de Dios”, ambos, hombres y mujeres, y para Dios somos iguales: “Ya no hay varón ni mujer sino todos somos uno en Cristo” (Ga 3.28). No hay superioridad racial, ni estatus religioso. Esto es inconcebible sin los parámetros bíblicos. Si no, pregunten a Hitler, que basó su genocidio en las propuestas darwinianas de supervivencia del más fuerte y el “superhombre” de Nietzsche.
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Operación Sallustro: vida, pasión y muerte de un tano y paraguayo
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Me impresiona esta novela periodística que está preñada de las voces y los silencios que las y los periodistas, donde fuere que intervengamos, atesoramos desde el primero de nuestros días de trabajo cuando procuramos informamos para informar.
“Me mataron de la manera más artera que se puedan imaginar: un balazo en el pecho y otro en la nuca”, escribe Pablo Sirvén, colega periodista, escritor y amigo desde poco antes del 17 de noviembre de 1982, cuando coincidimos en la redacción del diario Tiempo Argentino.
Esas veintiuna palabras se las hace decir post mortem a Oberdan Guillermo Sallustro, un paraguayo que el 10 de abril de 1972 fue asesinado por Mario Raúl Klancho, Guiomar Schmidt, Juan Manuel Carrizo, Roberto Coppo y Benito Urteaga, integrantes de una célula del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una organización guerrillera marxista que clandestinamente operaba en la Argentina cuando transcurría la década de los años 70.
Hasta la puerta de la escena de aquel crimen, Castañares 5413, en el barrio de Villa Lugano, un suburbio capitalino bonaerense, en el preciso momento del trágico desenlace, había llegado un grupo de policías federales que procuraba su liberación. Era el 21 de marzo de 1972 cuando Oberdan, nacido en mi querida Asunción el 17 de julio de 1915, cuando salía de su casa, en Carlos Casares 2600, en la zona de Martínez, una barriada de clase alta, unos 25 kilómetros al norte de la capital argentina, fue interceptado y secuestrado por el ERP cuando bien temprano iba a trabajar a la empresa Fiat, donde era director general.
Solo lo acompañaba José Fuentes, conductor del Fiat 1600 en el que viajaban, a quien lo balearon en uno de sus brazos. Entre los irregulares, según algunos datos que emergieron informalmente a la prensa por aquellos años, también se encontraban José Luis da Silva Parreira, seminarista católico y su hermana Elena María; José Luis “Joe” Baxter, Ángel Averame, Elena Codan y Carlos Tomás Ponce de León. Encapuchado por sus captores, fue introducido en un utilitario en el que huyeron con rumbo desconocido.
RESCATE
¿Por qué se lo llevaron? Al parecer, “el objetivo era secuestrarlo por 48 horas y pedir cinco puntos: un millón de dólares para el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), un millón de dólares para reparto (popular), reincorporación de los obreros (despedidos) de la Fiat, la liberación de los (gremialistas) detenidos de (los sindicatos) Sitrac-Sitram (de la corriente sindical clasista) y la salida de la Gendarmería (instalada en) la fábrica (de Fiat ubicada en la provincia de Córdoba). No había más”, explicó el 22 de marzo de 2022 justamente Ponce de León al periodista e historiador Marcelo Larraquy.
Pero todo salió mal. De hecho, Enrique Gorriarán Merlo (1941-2006), líder el ERP, apodado como el Pelado, uno de los asesinos de Anastasio Somoza Debayle en Asunción el 17 de setiembre de 1980, entrevistado por el historiador Felipe Pigna, admitió que “uno de los compañeros (que cometieron el secuestro y asesinato) interpretando mal una orden que evidentemente estaba mal dada, disparó sobre Sallustro. Fue un grave error…”
“Estimado amigo Dr. Aurelio Peccei. Me han informado que usted está en B. Aires: más que el jefe está aquí el amigo. Resuelva todo con serenidad y equilibrio, como siempre. Sócrates, antes de tomar la cicuta, deploraba la actitud llorona de sus discípulos y de Santippe: los juzgaba de envidiosos porque él conocería, antes que los demás, la Verdad. A descargo de su conciencia, sepa que estoy muy sereno yo también porqué (sic) finalmente conoceré la verdad de Giorgio y de Dios. Cordialmente. (Firma) Sallustro”.
Sobre el margen izquierdo de la improvisada esquela, agrega una despedida: “SALLUTTI A TUTTI (sic). Particolari per Fuentes”, dice en esa carta póstuma, escrita de puño y letra, por Oberdan Guillermo Sallustro a su amigo y “protector”, Aurelio Peccei. Ese brevísimo testimonio –conmovedor– fue hallado en uno de los bolsillos del pantalón que vestía cuando fue ejecutado.
“LOS CADÁVERES HABLAN”
“Los cadáveres hablan”, suelen afirmar los médicos forenses. Así significan a los múltiples indicios y evidencias que recolectan en la escena del crimen. Esas 89 palabras que escribió Oberdan las percibo, interpreto y significo en esa línea de pensamiento. Siento que Sallustro –vital aún– se sabía muerto al momento de escribirlas. Se despidió de Peccei. Celebró el reencuentro que tenía la certeza que habría de tener con su hijo Giorgio, fallecido y –profundo creyente– aguardaba la revelación divina o, más aún, su resurrección en la esperanza de la vida eterna.
Morir y dejar vivir. Oberdan sabía de la vida… y de la muerte. Hijo de Gaetano y Anna D’Amato Volpe, napolitanos que en el sur peninsular “tuvieron su boda religiosa en la parroquia San Antonio de Padua” cuando “papá tenía treinta años y mamá, diecinueve”. Tiene claro ser “paraguayo de nacimiento, pero italiano hasta la médula y con todo mi árbol genealógico cargado de antepasados de esa nacionalidad”.
Tano y paraguayo. Papá Gaetano “abrió (en Asunción) una farmacia que llamó El Ciervo, ubicada en Estrella y 15 de Agosto. Ella (mamá Anna), a su vez, a pocas cuadras, en Estrella 256, instaló una joyería, en la que ofrecía preciosas creaciones de la orfebrería italiana provenientes directamente de Torre del Greco”, dice Sirvén que –para escribir esta novela periodística, su décimo libro publicado– hace suyo el sentir de Oberdan para ser la voz de quien nunca se hizo escuchar en público. Es palabra de Sallustro. No eran aquellos tiempos de selfies ni de teléfonos que cada día se usan menos para hablar y mucho más para mostrarse y que todos sepan qué sos y dónde estás.
“Era un hombre poderoso y, aunque no me daba corte con eso, por debajo de mi dirección (empresarial) había cerca de veinte mil empleados distribuidos entre nuestras distintas plantas fabriles, oficinas de administración y concesionarias. Abastecíamos al treinta por ciento del mercado automotor argentino; éramos la filial Fiat más importante fuera de Italia. Liderábamos la fabricación de vehículos, tractores, material ferroviario y motores diésel del país. (Y) desde la Argentina comenzábamos a expandirnos al resto del continente”.
TANO Y PARAGUAYO
Valiosos datos. Tano y paraguayo reseña su nacimiento “en Asunción, como el resto de mis hermanos, salvo el último, que nació en Italia. Fui el sexto en orden de aparición después de Iolanda, Manlio, Clelia, Attila y Orestes, mis hermanos mayores. Los que vinieron después fueron Cleodora Piave, Otavio Ángel y el benjamín con el nombre del célebre historiador de la Antigua Roma, Tito Livio, el único nacido en Nápoles (…) Éramos italianos por el ius sanguinis”.
Tano y guaraní. De allí su orgullo al recordar que su “hermano Attila Sallustro fue a su manera también un emperador, pero en las canchas de fútbol, como jugador de primera división en Asunción, luego como figura descollante en el Club di Napoli, entre 1926 y 1937, y también luciendo la gloriosa maglia azzurra (la camiseta azul del seleccionado italiano)”.
Sirvén –la voz de Oberdan– recuerda que “otro de mis hermanos, bautizado Ottavio (…) llegó a ser un dirigente importante del Club Olimpia (y que, en lo personal) siendo alumno de la Escuela de Farmacia participé del Primer Torneo Universitario del Paraguay como integrante de su equipo de fútbol (y) hasta pude jugar en el Club Nacional de la primera división de la Liga Paraguaya de Fútbol!”.
Recuerda también que, ya en la Argentina, a una quinta de su propiedad ubicada en localidad bonaerense de Pilar, la llamó “con nombre paraguayo: Yei Porá”, donde con frecuencia “entre amigos (...) era DT Guillermo Stabile, el primer goleador en la historia de la Copa del Mundo, con sus ocho goles (…) en 1930”. ¿Y el amor? “Durante un baile en el Círculo Italiano (...) quedé prendado de Ida Laura Burgstaller”, hija de Hugo, “a cargo de la agencia marítima Italmar, que representaba en Asunción a los trasatlánticos italianos”.
AMOR A PRIMERA VISTA
El enamoramiento, a primera vista, avanzó indetenible. Ida Laura rompió con un pretendiente. “Lo nuestro prosperó hasta casarnos el 4 de julio de 1939 y seguir juntos en la vida (...) La ceremonia religiosa (fue) en la casa de ella. El cura celebrante fue el padre Agustín Bogarín Argaña, párroco de la iglesia de la Encarnación”. Ida, como yo, había nacido en Paraguay, aunque era descendiente de familias austríaca e italiana”. Es memoria de Sallustro, asesinado cuando tenía 56 y “todavía tenía mucho para dar al Grupo Fiat y, por añadidura, a la República Argentina”.
Tano y paraguayo. Tensionaba Europa. Oberdan sintió que su lugar estaba en la tierra de sus ancestros. Adolfo Hitler y Benito Mussolini avanzaban sobre la libertad de un continente cuyo cielo una vez más era cubierto por negros nubarrones. Se ofreció como voluntario para defender la patria de sus padres que sentía como propia. La familia se agrandó desde el nacimiento de Flavia, la primera hija del matrimonio.
El horror de la nueva Gran Guerra –la Segunda– se inició en setiembre de 1939. Ida Laura comprendió. Su esposo partió. En Asunción lo despidieron su esposa y la bebé. Pronto supieron que, “como oficial de artillería” del Ejército italiano fue a combatir “en el frente griego”. Ida Laura extrañaba. Fue al reencuentro del soldado Oberdan que también sentía la soledad.
“Era una alegría poder reencontrarme con Ida y mi pequeña Flavia. Pronto se sumaría un nuevo integrante a la familia, Ulpio, el único hijo mío que nació en Italia. Décadas más tarde, cuando nos radicamos en la Argentina, tendremos otros tres: Aldo, Buno y Giorgio”. Afincado en Turín, dejó de ser soldado. Volvió a estudiar. En la Università degli Studi di Torino comenzó su simpatía con el clandestino Esercito Nazionale di Liberazione.
PARTISANO
Como combatiente irregular, partisano, “guerrillero que sigue a un partido”, alentó la constitución del Comitato di Liberazione Nazionale. Allí es donde “conocí a Aurelio Paccei cuando revistaba en las Brigate Giustizia e Libertà. (Aurelio) reportaba a Sandro Pertini, quien con el tiempo llegaría a ser presidente de Italia”. Fue el inicio de una sólida amistad que se mantuvo hasta mi último aliento… Para el gran público Sallustro –un desconocido– era y es un gran desconocido.
De él se supo solo sobre su secuestro y asesinato. Incluso, después de su muerte no es tarea sencilla recolectar datos. En la tarde del martes 10 de febrero con Pablo Sirvén no reencontramos después de largo tiempo, aunque siempre estamos en contacto. Caminamos brevemente por la Villa Victoria Ocampo, en Mar del Plata, donde, pese al abandono que se percibe por parte de las autoridades del Municipio de General Pueyrredón, se respira intelectualidad. Allí, en un muy austero salón con paredes y techos blancos, el autor compartió con un nutrido grupo de lectores de sus obras –literarias y periodísticas– entre los que me encuentro su “Operación Sallustro”.
Sé, desde hace muchas décadas, de su compromiso con el oficio de periodista y con la ciencia de la comunicación; pero desde ese momento estoy cierto de haber estado –además de con el amigo y respetado colega– con quien procura darle voz a Oberdan Guglielmo Sallustro para que, en, desde y con él, se conozcan sobre las dramáticas tensiones y las enormes tragedias que atravesaron –en todas direcciones– varias décadas del siglo XX, la centuria de las crueldades.
Las voces de Sallustro y del imaginario Nahuel Sima aportan. Declino de hablar del pasado o del futuro. Procuro no perder de vista –ni siquiera a la hora de la reflexión y haber transitado muchos de aquellos sucesos– que tanto lo que suponemos que “ya fue” y, por ende, creemos que dejó de ser, como el amanecer del día después, siempre (si y solo si) lo miramos desde el presente, que con cada suspiro es inmediatamente el pasado.
VOCES Y SILENCIOS
De allí que Pablo me impresiona con esta creación (con esta novela periodística, insisto) que está preñada de las voces y los silencios que las y los periodistas, donde fuere que intervengamos, atesoramos desde el primero de nuestros días de trabajo cuando procuramos informamos para informar.
“Los periodistas somos ricos en historias”, dijo Pablo esa misma tarde ante un grupo de sus lectores y lectoras que le pedían que firmara y les dedicara el libro que recién habían comprado. También firmó el mío. Para decirlo en italiano… un vero capo lavoro. “Tembiapokue iporãmbajepéva”, en guaraní como corresponde categorizar cuando se trata de un tano y paraguayo. De aquellas tragedias como la que comparten y tienen a Oberdan Sallustro como víctima y/o a Nahuel, en este caso, como victimario, no somos escasas las personas que quieren y queremos saber más.
El periodismo es también informarnos para informar, como tantas veces se dijo en estas historias de cada domingo. Y ese es el trabajo que hace Pablo Sirvén, que se le disparó con “una conversación al paso y casual con Carlos Tonelli (quien fuera) el asistente más cercano de Sallustro”, ese tano y paraguayo cuya vida, pasión y muerte no fueron solo veinte días.
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Una fe la Biblia
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
Una de las acusaciones más comunes que se hace contra la fe es que esta es totalmente emocional y carece de racionalidad, y que el que decidió creer debe cometer un “suicidio intelectual”, arrojarse al vacío con los ojos vendados y “creer nomás”.
Aunque es cierto que la fe también afecta las emociones (como es normal en casi todas las áreas del ser humano, y nada hay de malo en ello), tales como el amor, la paz, el gozo, la esperanza, etc., la Biblia en ninguna parte nos insta a creer sin evidencia.
La definición bíblica de la palabra fe la hallamos en Hebreos 11.1 y nos habla de “certeza” y “convicción”, que nada tiene que ver con un mero emocionalismo irracional y dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
Según la RAE, “certeza” significa “conocimiento seguro y claro de algo”. En este sentido, los discípulos de Cristo no creían por creer y no eran crédulos. Ellos basaron su fe en evidencias. Vemos lo que escribe el evangelista Lucas en Lc 1.1-3: “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus propios ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo”.
Vemos que el evangelista, historiador y médico griego Lucas, que no conoció a Jesús físicamente y se convirtió, investigó “diligentemente” para ver “si las cosas eran así” y llegó a la conclusión de que eran “ciertísimas” y decidió seguir las enseñanzas de Cristo, aunque esto le implicara, como de hecho ocurrió, exilio, desarraigo, persecución y muerte.
Unos 30 años después, ya cuando todos los primeros apóstoles habían muerto (todos ellos martirizados), con excepción de Juan que estaba exiliado en la isla de Patmos a causa de la predicación (Ap. 1.9), este escribe a la Iglesia perseguida, agobiada, torturada y desarraigada, una carta para alentarlos a seguir perseverantes y firmes en medio de la tribulación. Les dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida… lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos…” (1 Juan 1.1-3).
Lo que hemos “oído”, “visto”, “contemplado”, “tocado”, esto no habla de una “fe ciega” y crédula, habla de una certeza absoluta. Y lo escribe desde el dolor, la persecución y la muerte 30 años después de haber sido testigo de todas estas cosas. La pregunta es ¿para qué?, ¿cuál era el interés de seguir perseverando en una mentira, si es que hubiera sido eso? La respuesta es contundente: porque era cierto.
La fe no es algo que se sostiene y se hace cada vez más fuerte mientras más ignorancia haya, ni significa creer aun a pesar de la abrumadora evidencia contra ella. No. Más bien, la verdadera fe salvadora es coherente con el conocimiento y con el verdadero entendimiento de los hechos.
Pablo dijo: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la Palabra de Dios” (Ro 10.17). Lo que el apóstol dice es que nuestra fe crece a medida que más conocemos lo que las Escrituras nos cuentan.
Isaac Asimov había dicho desacertadamente: “La forma más segura de volverse ateo es leyendo la Biblia”, y Pablo toma ese desafío y dice en ese verso: “La mejor manera de afirmar tu fe es conociendo las Escrituras”.
Cuando las personas cuentan con verdadera información acerca de Cristo, están en mejores condiciones de poner su confianza en él. De modo que la fe no se debilita con el conocimiento, sino que aumenta.
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“Nadie tiene fe” en la presidenta interina de Venezuela, dice Machado tras reunirse con Rubio
La principal líder opositora venezolana, María Corina Machado, puso en duda este miércoles la confiabilidad de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, con quien Washington está trabajando tras la intervención militar en Caracas a principios de enero.
“Creo que nadie tiene fe en Delcy Rodríguez”, dijo Machado a periodistas tras reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
“Lo que pasa es que se le acabaron las opciones” a la que fue mano derecha de Nicolás Maduro, capturado y exfiltrado de Venezuela por fuerzas militares estadounidenses.
Ese ataque militar cambió la situación política en Venezuela, cuyo nuevo gobierno emprendió una liberación de presos.
Bajo la presión de Estados Unidos, que ha pasado a controlar las ventas del petróleo venezolano, el gobierno de Rodríguez ha reformado la legislación de hidrocarburos.
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Machado declaró su total confianza en el gobierno Trump, a pesar de que la reacción inicial del mandatario republicano fue descartarla a corto plazo para una transición política. “Todo el mundo sabe quién es quién en Venezuela, así que tenemos que concentrarnos en mirar hacia adelante”, explicó.
Trump cambió de parecer tras recibir a Machado en la Casa Blanca. La líder opositora le regaló su medalla del Premio Nobel de la Paz, que había recogido en Oslo semanas atrás, y que Trump anhelaba.
Desde entonces Machado recibió elogios de Trump, que explicó su deseo de integrarlar de alguna forma en una transición a la democracia en Venezuela.
Preguntada sobre si aceptaría compartir provisionalmente el poder con Rodríguez para garantizar esa transición, Machado contestó: “nosotros estamos dispuestos y de hecho, estamos trabajando para facilitar una transición real”.
“Esto no es una transición a lo ruso, que se quedan las mafias en el poder y al final terminan sufriendo los ciudadanos” aseguró.
“Nosotros vamos a trabajar como hemos trabajado hasta ahora, asegurando que se restituyen en Venezuela las instituciones que garanticen la justicia, la verdad, la soberanía, el reencuentro de los venezolanos”.
Rubio recibió a puerta cerrada a la opositora tras una audiencia en el Senado sobre los siguientes pasos a dar respecto a Venezuela.
El secretario de Estado reiteró que el proceso es a “largo plazo”, y que uno de los objetivos es obligar a Venezuela a reducir la presencia de enemigos de Estados Unidos como Irán, China o Cuba.
“Lo único que a mí me consta es que las instrucciones que ha recibido (Rodríguez) son claras”, explicó Machado tras el encuentro con Rubio.
- Fuente: AFP
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Paciente con cáncer conmovió en redes al relatar su lucha y agradecer el apoyo recibido
Un emotivo testimonio de lucha, fe y resiliencia se volvió viral en redes sociales luego de que Andy Medina, una joven paciente con cáncer, compartiera en TikTok un video en el que relata el duro proceso que atraviesa a raíz de su enfermedad y la fortaleza que encontró en su fe y en la amistad para seguir adelante.
Al publicar el video, la joven escribió: “Vivamos la vida intensamente y agradezcamos por cada día”, y en el video aseguró: “Hay días en que respirar ya es una victoria”. La forma en que elige llevar la enfermedad, priorizándose y eligiéndose es una muestra de resiliencia. “Sigo eligiéndome, sigo eligiendo la vida, aprendí a valorar cada abrazo, cada mensaje de aliento”.
En el material audiovisual, Andy recuerda cómo su vida cambió de manera abrupta. “Un día estaba bien, bailando, feliz, y al otro empecé a enfrentar una batalla que nunca me hubiera imaginado”, expresó al contar que fue diagnosticada con cáncer en etapa 4B, una noticia que marcó un antes y un después en su historia personal.
La joven describió el extenso y complejo tratamiento médico al que debió someterse, que incluyó quimioterapia, radioterapia, braquiterapia e inmunoterapia, además de constantes estudios, incertidumbre y miedo. También habló de las pérdidas que enfrentó en el proceso: su trabajo, su cabello y hasta las ganas de comer, experiencias que —según señaló— “no se ven en las fotos ni en las redes sociales”.
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@andymedina680 Vivamos la vida intensamente y agradezcamos por cada día ❤️🩹#pacienteoncologica💞 #fe#amistad #viraltiktok ♬ sonido original - Andy Medina 👑
En su relato, Andy destacó el impacto emocional de la enfermedad y el abandono de algunas personas, pero subrayó que encontró contención en el amor de Dios y en sus amigos, a quienes definió como “ángeles” que la sostuvieron cuando ya no tenía fuerzas. “En mis momentos más difíciles, Dios nunca me soltó”, afirmó.
Pese a los cambios físicos y personales, aseguró que su esencia permanece intacta y que hoy valora cada gesto de apoyo, cada abrazo y cada nuevo día. “Aprendí que llorar también es parte de sanar y que, incluso en mis días más oscuros, yo no dejo de brillar”, reflexionó.
Finalmente, Andy dejó un mensaje de aliento para quienes atraviesan situaciones similares, recordando que nadie está solo y que la luz puede llegar en forma de fe, de personas o de esperanza. “No soy mi diagnóstico, soy una mujer que lucha, que crece y que brilla incluso en medio de una tormenta”, concluyó.
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