Es una tendencia con cada vez mayor volumen e intensidad que políticos se nieguen a endosar su papel de políticos. “La gente está harta de los políticos”, y el que lo dice de hecho es un político o está en campaña para serlo. Una especie de eutanasia de la política. Se reniega de ella, se la putea siendo que se es parte o se pretende serlo. Es uno de los papeles más cómodos que se ha visto. Se gana alguno que otro aplauso, se evita rendir cuentas por los errores poniéndose por fuera del problema y se sigue camino. Hay que coincidir que ponerse del lado de la política hoy en día debería tener categoría de deporte extremo. No es fácil, es incómodo, pero no por eso menos divertido. Y es que en serio hay políticos que tampoco es que colaboren demasiado.
En estos momentos, hay tantas dudas sobre el futuro de la política, de la democracia, la calidad de los actos que producen, sus protagonistas, los políticos, y sobre el modelo de gobernanza de los países. Hacer el ejercicio de entender mejor a la política y el papel que juega en los tiempos actuales, combatir los argumentos de quienes pretenden de manera compulsiva rebajarla a un punto residual y los que practican la indignación activa desde la superioridad crítica. El presupuesto desde el cual se enmarca el debate es que los principales problemas de la política son los políticos, la calidad de los mismos, de los actos que producen y la debilidad en sí de todo el sistema democrático. Estos elementos y algunos más que no citamos por una cuestión de espacio convierten a la política en la culpable óptima de todos los males.
El problema no es tanto la política como la mala política, la politiquería. Los enemigos también incuban dentro de ella. Sin duda alguna. Pero sus principales propiciadores y agitadores de su destrucción son fuerzas que operan desde la oscuridad del poder, las élites generalmente económicas, corporativas, las oenegés, los denominados “expertos” en distintas áreas, algunos periodistas que se perciben iluminados del Señor, pero que la única vez que agarraron un libro fue para trancar la puerta. Y nunca más lo hicieron. Ah, pero la culpa es de los políticos. Siempre. Un par de puntos de rating, tres o cuatro republicaciones en X y allá vamos. Todos felices. Es una obviedad decir que a los políticos les falta un grado mucho mayor de profesionalización, desde este humilde espacio se insta de manera permanente a esa materia, pero de ahí a buscar reemplazar a la política para que los que tomen las decisiones sean los grandes grupos corporativos y sus escuderos en las diferentes áreas, discúlpenme, pero no, gracias.
La indignación hacia la política puede ser muy popular (o populista incluso), pero hay malas noticias para quienes pretenden su extinción: la indignación no es en sí misma una política en ninguna de sus formas. Puede llegar a ser reacciones esporádicas, estomacales, puede pretender la implosión de la misma filtrándose en estructuras institucionales, pero eso no la va a convertir en política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a.
Peña resalta que el MAG pasó de una política asistencialista a una de producción
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Durante un recorrido en el departamento de Paraguarí, el presidente Santiago Peña destacó el enfoque actual del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para asistir a los productores, asegurando que esta política transformó la vida de miles de agricultores.
“Carlos Giménez empezó a hacer un cambio en el Ministerio de Agricultura; de una política asistencialista a una política de producción. ¿Quién quiere trabajar la tierra? No, es para cualquiera, es sacrificado”, expresó Peña.
Así también, reiteró el compromiso del gobierno en seguir apoyando a los pequeños productores para que puedan progresar. “Nuestro objetivo es que las instituciones asistan a la gente y brinden respuestas concretas”, afirmó.
Mencionó además que muchos agricultores han pasado momentos de crisis por haber caído en mano de oportunistas, y que por eso merecen recibir todo lo que necesitan para trabajar la tierra como corresponde, para el crecimiento personal de ellos y el del país.
“Lastimosamente en nombre de nuestros agricultores se han hecho demasiadas barbaridades en nuestro país. Por eso, le agradezco a Carlos Giménez, por hacer las cosas diferentes”, sostuvo el mandatario, relatando el caso de un productor que recibió un pequeño tractor y logró mejorar su situación. “Uno ve en el rostro de esta gente que realmente sueña con salir adelante. No le tienen miedo al trabajo. ¿Qué necesitan? Una oportunidad”, agregó.
En la jornada se entregaron maquinarias, tractores, camiones e insumos con una inversión total de G. 3.099.260.342, lo cual benefició a 305 agricultores. Con esta entrega, ya suman 154 los tractores distribuidos a productores en lo que va de la actual administración.
El vicepresidente del TSJE, Jorge Bogarín sostuvo que la inclusión, la equidad y la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones son esenciales para construir una democracia más fuerte. Foto: Gentileza
Inclusión y participación activa fortalecen la democracia, señalan en conversatorio de mujeres
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En el marco del Día de la Mujer Paraguaya que se recordó el 24 de febrero y el Día Internacional de la Mujer que se celebra cada 8 de marzo, la Justicia Electoral llevó adelante un conversatorio denominado “Tejiendo Consensos: Mujeres en la Política Local”.
Este evento contó con la participación del vicepresidente del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), Jorge Bogarín González, y las concejalas de Asunción, Rossanna Rolón, Jazmín Galeano, Paulina Serrano y Fiorella Forestieri.
Al respecto, Bogarín González sostuvo que la inclusión, la equidad y la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones son esenciales para construir una democracia más fuerte.
“Sigamos luchando por un futuro donde más mujeres se sumen a la política aportando sus voces, sus perspectivas y su fuerza para crear una sociedad mucho más equitativa” expresó Bogarín González durante la apertura del conversatorio.
Asimismo, instó a seguir empoderando a las mujeres. “Trabajemos en más espacios de debate y liderazgo para las mujeres, construyendo una sociedad en la que todas las voces sean escuchadas y respetadas sin ningún tipo de discriminación”, acotó.
Desde la institución electoral, destacaron además que, durante el conversatorio, las mujeres líderes compartieron sus experiencias, desafíos y logros en la política local, brindando una visión profunda sobre el liderazgo femenino en la política paraguaya.
Señalaron que estos encuentros buscan demostrar cómo el trabajo en conjunto, el consenso y la colaboración pueden ser fundamentales para superar barreras y contribuir a la construcción de una democracia más inclusiva y equitativa.
Así también, acompañó el debate la directora de Políticas de Género de la Justicia Electoral, Laura Garbett. La moderación del evento estuvo a cargo de Carmen Echauri. La organización del evento estuvo a cargo de la dirección de Políticas de Género de la Justicia Electoral, con la cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para el proyecto Ellas+, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el apoyo del Ministerio de la Mujer.
La política y la economía no son compartimientos estancos. Están íntimamente ligadas. La política es la organización de la sociedad que requiere de recursos para destinarlos a actividades regladas por la Constitución y las leyes.
La economía, por su parte, es la acción humana mediante la cooperación social de la libertad y la propiedad privada. De ella surgen los recursos para que la política asigne las partidas presupuestarias al Estado para que este cumpla con sus funciones.
El Estado como organización jurídica y política debe garantizar la seguridad y la predecibilidad mediante legislaciones que no molesten la creatividad e innovación del sector privado. Fue lamentablemente el socialismo el que desvinculó la política de la economía porque consideró desde sus inicios como teoría social que la economía debía regirse por medidas estatales apelando a la fuerza de la revolución, un error que costó muertes y hambre.
La razón por la que insisto sobre la teoría económica de la libertad relacionada con la Escuela Austríaca de Economía está en que la misma permite comprender mejor la realidad. La economía y la política merecen ser analizadas desde una perspectiva correcta.
En tal sentido, la función empresarial es la fuente de creación y distribución de riqueza, de mejores salarios, empleos y oportunidades para todos, mediante el ahorro, las inversiones, la creatividad y la innovación. La función empresarial provee satisfacción a los consumidores.
Son los consumidores los que deciden qué, cuándo y cuántos bienes y servicios se producirán y se comercializarán. Y los gobiernos mediante su intervención en los mercados deben bajar el costo del intercambio privado, no afectando la competitividad.
Y si la competitividad es la capacidad de una empresa para crear e implementar estrategias para aumentar su cuota de productos y servicios, entonces, esa tarea únicamente lo pueden hacer los individuos y las empresas privadas en el marco del libre mercado.
La economía, sin embargo, está expuesta a los “ruidos” ocasionados por los escenarios políticos nacionales como internacionales.
Los gobiernos deben hacerse a un lado en la economía y hacer lo que deben realizar, esto es, facilitar a las personas su seguridad personal como jurídica. Más allá de estas funciones sobrevienen tormentos para la gente. Las empresas como unidades de capital y trabajo requieren para su formación y sostenibilidad en el tiempo de un Estado garante del orden y la ley, entendido como la preservación de la libertad y la propiedad privada. No hoy otro modo.
Ello no significa dejar de lado la influencia del Estado. El gasto público y el mal gasto afecta a la competitividad empresarial puesto que desvía recursos hacia sectores ineficientes impidiendo a su vez la formación del ahorro y la inversión.
Cuando se interviene la función empresarial mediante más impuestos, deudas, trámites y burocracias asfixiantes se afecta al desarrollo de la nación. El Estado intervencionista es un enemigo para las personas de bien.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.
La discusión que enfrenta a Milei con el fútbol argentino: ¿clubes o empresas?
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Argentina juega un importante partido entre el gobierno que impulsa el ingreso de capitales privados al fútbol local y los clubes deportivos, que rechazan esta idea argumentando que amenaza su rol social comunitario. Pero este modelo es una realidad en Brasil, México y Uruguay. El presidente argentino, Javier Milei, promulgó dos decretos que buscan que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) acepte convertir los clubes en sociedades anónimas deportivas (SAD), pero ambos fueron detenidos en la justicia.
Los impulsores dicen que los clubes se verán beneficiados por el ingreso de capital privado, pero los detractores argumentan que los inversores se llevarán el dinero del fútbol desfinanciando a otras actividades de la institución que dependen de esos ingresos. Mientras Milei afirma que ello permitiría que Argentina tenga una liga local “de muchísima mejor calidad”, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, asegura que este “no es el modelo” de fútbol que llevó al país a ganar recientemente dos copas América, en 2021 y 2024, y el Mundial de Catar-2022.
¿Y los rivales?
En el eterno rival de Argentina, Brasil, está permitido este modelo de club. Se llama Sociedades Anónimas del Fútbol (SAF) y fue aprobado por el Congreso en 2021 para facilitar el rescate de instituciones con problemas financieros o impulsar aquellas con las cuentas en orden. Pero en el país del ‘jogo bonito’ los clubes no tienen un vínculo estrecho con los barrios donde surgieron u operan, como sí pasa en la tierra de Lionel Messi y Diego Maradona.
La mayoría de los socios no tienen derechos políticos, reservados para quienes pueden pagar una costosa cuota y acceder a un “título” que, eventualmente, les da derecho a votar. Tras convertirse en SAF, algunos de los equipos siguen en aprietos económicos y no han tenido mejoras deportivas. Pero otros sí, como el Botafogo que, en noviembre de 2024, lidera la liga brasileña y es finalista de la Copa Libertadores, tras años de poco protagonismo y varias visitas a la segunda división.
En su vecino Uruguay, desde 2001 se puede competir en la liga nacional como sociedad anónima. Deportivo Maldonado, con sede muy cerca del famoso balneario Punta del Este, se convirtió en 2009 en la primera SAD registrada en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). El centenario club de la ciudad de Maldonado, a unos 130 km de Montevideo, ascendió en 2019 a primera división y en 2023 clasificó a la segunda fase de la Copa Libertadores. En la vecina San Carlos está el club Atenas, que fue adquirido por una sociedad anónima que llegó a poner al exdelantero de la selección uruguaya y exManchester United Diego Forlán como director técnico.
Pero Forlán duró un semestre y dejó a Atenas envuelto en una pelea con el grupo inversor. Tras dos años de intentos fallidos por ascender de categoría, la sociedad abandonó el club que ahora busca inversores para poder permanecer en el fútbol uruguayo, donde la mitad de los equipos son SAD. Al norte, en México, la mayoría de los equipos son propiedad de empresarios particulares o de grupos de inversores. Desde 2024, el América y el Estadio Azteca cotizan en la Bolsa de Valores mexicana como cualquier otra empresa.
Socios en el buffet de la sede Boedo del club argentino San Lorenzo en Buenos Aires, el 24 de octubre de 2024. Foto: AFP
Valores sociales
El argentino Gabriel Nicosia recuerda que hace 40 años paseaba con su madre frente al club San Lorenzo, que aún frecuenta para ejercitarse y charlar con los del barrio. Ahora teme que si la institución se vende a una empresa como lo promueve el presidente del país, Javier Milei, esa vida comunitaria desaparezca. El debate sobre la incorporación de las sociedades anónimas deportivas (SAD) al fútbol argentino saca chispas entre el gobierno y la mayoría de los clubes, cuyos dirigentes y socios suelen oponerse a la idea.
“Me acuerdo de ir de la mano con mi vieja (madre) y pasar por el club, de caminar por abajo de las tribunas, todas de madera”, rememoró Nicosia, fanático de San Lorenzo “desde siempre”. En la sala de musculación, el contador de 50 años saluda a otros socios que, como él, juegan fútbol, básquet o planifican una kermese mientras los niños practican danza, natación o artes marciales. Muchos padres esperan en la cafetería, decorada con banderas que evocan títulos internacionales y jugadores de la selección de fútbol.
Pero si este club, del que también el papa Francisco es hincha, se convierte en empresa, “podrían cambiar muchas cosas y perderse los valores sociales”, cuenta a la AFP Nicosia, en la sede del barrio de Boedo, en Buenos Aires. En Argentina, los equipos que compiten en fútbol profesional son asociaciones civiles sin fines de lucro controladas por los socios, que pagan una cuota mensual y tienen derechos políticos. Brindan “contención y posibilidades” sociales, como las 300 becas para que jóvenes del barrio marginal vecino disfruten de la piscina, explicó a AFP Martín Cigna, director de San Lorenzo.
Los becados se preparan a un paso de donde entrenan los jugadores del equipo de fútbol profesional, varios de ellos millonarios. A diferencia de otros países de la región, como Brasil, donde los clubes están menos vinculados a las comunidades, en Argentina estas pequeñas entidades, como el humilde Parque en Buenos Aires, proveen de juveniles que luego serán grandes futbolistas a equipos de primera categoría. Este club barrial trabajó con Argentinos Juniors, donde debutó Diego Maradona, y formó a otros campeones del mundo como Sergio Batista y Alexis Mac Allister, o internacionales como el ex Manchester United y Manchester City Carlos Tévez.
Un profesor de natación enseña a los niños en la piscina del estadio Boedo del club argentino San Lorenzo en Buenos Aires, el 24 de octubre de 2024. Foto: AFP
Vieja discusión
En su estatuto, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no permite que un club deportivo con otra forma jurídica, como las SAD, compita en sus ligas. Las SAD pondrían en riesgo actividades que no sean fútbol profesional, ya que “aquello que no da ganancia se va a cerrar, esa es la lógica comercial”, explicó a la AFP Verónica Moreira, especialista en estudios sociales del deporte. La discusión ganó espacio antes de las elecciones que consagraron presidente de Argentina a Milei el año pasado.
“¿A quién carajo le importa quién es el dueño si ganás (...) cinco a cero y sos campeón del mundo? ¿O preferís seguir en esta miseria que tenemos, cada vez, de fútbol de peor calidad?”, había dicho el entonces candidato semanas antes de ser electo en noviembre. En dos decretos, su gobierno intentó forzar a la AFA a aceptar la posibilidad de que los clubes sean manejados por SAD, lo cual fue repudiado por la comunidad futbolística y detenido en la justicia. “No es para nuestro modelo de fútbol”, replicó en agosto el presidente de la AFA, Claudio Tapia, bajo cuya gestión Argentina obtuvo el Mundial de Catar-2022 y dos veces la Copa América, en 2021 y 2024.
Según Moreira, “en las asociaciones civiles lo que se gana se reinvierte en el club”, mientras que un privado “que invierte el dinero, después se quiere llevar esa ganancia”. Pero quienes defienden las SAD no lo ven así. “Esto es a favor de los clubes. Estamos convencidos de que puede ser el camino”, dijo al canal local TN el secretario de Turismo y Deporte, Daniel Scioli. “¿No estaría bueno que se puedan mejorar las instalaciones?”. Antes de Milei hubo intentos de permitirlas: a fines de la década de 1990 y durante el gobierno del derechista Mauricio Macri (2015-2019).
Deficitarios
Algunos dirigentes de clubes son favorables al ingreso de capitales privados, como el presidente del centenario Estudiantes de la Plata, el exManchester United Juan Sebastián Verón, quien afirmó que se prepara “para otro tipo de apertura”. Pero la mayoría se opone, como Cigna, quien explicó que San Lorenzo además de lo deportivo, también facilita asistencia social para la compra de anteojos o plantillas para pies. “Este año vamos a terminar con un déficit de cerca de un millón de dólares y eso se solventa con el resto de los ingresos que tiene el club, mayoritariamente del fútbol profesional. Con las cuotas sociales no alcanza”, señaló el dirigente.
Al otro lado del río Matanza-Riachuelo que divide Buenos Aires de la provincia homónima está el competitivo club Lanús, que cobija más de 30 disciplinas entre deportivas y artísticas, escuelas primaria y secundaria. Sus más de 25.000 socios practican actividades que “serían deficitarias” sin el dinero del fútbol, explicó a la AFP su presidente, Luis Chebel. El directivo también está en contra de la incorporación de las SAD porque los fondos necesarios para mantener esa dinámica “se los llevarían los que ponen el dinero”.