Los datos proveídos desde la Dirección Nacional de Emprendedurismo del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) muestran una tendencia auspiciosa acerca de la formación y formalización de cada vez más negocios en el sector privado. Al cierre del primer semestre del presente año se cuentan con cuatrocientas noventa y dos mil quinientos uno (492.501) pequeñas y medianas empresas en el país, con el detalle no menor de que todas ellas se hallan operando en el sector formal, invirtiendo y creando empleos en el orden de prácticamente el ochenta por ciento (80 %) de la población ocupada en el país.
La llamada microempresa predomina en un ochenta y ocho por ciento (88 %) en el campo y en las ciudades el ochenta por ciento (80 %). Esto muestra una evolución favorable en los negocios dedicados al comercio con ciento noventa y seis mil cuatrocientos veintiséis empresas (196.000) seguido por los servicios que involucran a ciento sesenta y nueve mil trescientos cuarenta y dos (169.342) seguido por el sector industrial con cincuenta y cuatro mil trescientos cuarenta y una (54.441) unidades productivas.
Estos y otros datos no se disponían con la rigurosidad que sucede a la fecha, razón por la que es posible realizar el respectivo seguimiento y tomar las decisiones que correspondan. Resulta destacable en tal sentido el impulso que se viene dando a la figura del emprendedor tan importante y necesario en toda sociedad dado que es el que arriesga sus ahorros e inversiones para ofrecer productos y servicios al público consumidor creando puestos de trabajo. Este es el camino correcto y un hecho cierto promovido desde los incentivos que fueron creándose desde el gobierno del presidente Santiago Peña, con un alentador efecto: las mipymes aumentan en cantidad y calidad.
Al respecto citemos a la formalización y a los empleos en la economía que sin bien resulta en una laboriosa misión, se puede decir al mismo tiempo que resulta absolutamente posible de llevarla a cabo. De modo a explicar las causas de estos hechos que, reiteramos, son altamente auspiciosos para la economía nacional en su conjunto, tanto la formalización y los nuevos empleos en el sector privado, encuentran explicación en gran parte en una reciente legislación aprobada en este período gubernativo.
En efecto, la Ley n.° 7444 del año 2025 ciertamente es una legislación novel en la materia que modificó la Ley n.° 5669 de 2016 regulando a las mipymes por categoría de tamaño, facturación anual y el personal ocupado, independientemente de la etapa o motivación del negocio. La citada legislación se ajusta a las necesidades de nuestro país y de nuestro tiempo. Por medio de la misma se ha dado inicio a un proceso virtuoso de estímulos correctos hacia el mercado de las pequeñas y medianas empresas.
Cada vez más personas desean contar con su propio negocio iniciando sus emprendimientos “desde abajo” como se suele decir correctamente para luego ir creciendo de a poco lo que no es fácil de lograr dado los escollos que se presentan en el camino de todo emprendimiento. Y son esos obstáculos que la Ley n.° 7444 trata de alivianar apoyando a los emprendedores favoreciendo la tan necesaria formalización de sus negocios mediante la inscripción automática con la sola obtención del registro único de contribuyentes (RUC) obteniéndose desde este paso una cédula, las mipymes digital, de emisión inmediata y gratuita.
Y no solo eso, sino que también y en caso de existir faltas que podrían ocurrir en la gestión de las mipymes las mismas en lugar de multas reciben capacitación. Se agrega otro tema de igual importancia relacionado a los beneficios impositivos por medio de la correspondiente exoneración tributaria durante los primeros tres años con descuentos en la expedición de la patente comercial en los respectivos municipios.
Es de destacarse, asimismo, la canalización de recursos para la obtención de capital operativo, inversiones y asistencia técnica para las mipymes en la Ley n.° 7444/2025 que facilita el acceso al crédito formal y la inclusión financiera. Y en cuanto al régimen laboral se refiere, la base imponible de aportes al Instituto de Previsión Social (IPS) es del ochenta por ciento (80 %) del salario mínimo legal durante los primeros treinta y seis meses (36) para trabajadores y propietarios de micros y pequeñas empresas.
La figura del emprendedor, el que todos los días con su perseverante labor dinamiza la economía con productos, servicios y puestos de trabajo, está siendo valorizado en nuestro país como nunca antes.

