La célebre cineasta neozelandesa Jane Campion, icono del feminismo, vuelve a competir en el festival de Venecia tras más de 20 años, con “El poder del perro”, un filme que retrata el universo machista y sobre todo sus contradicciones.
La autora del premiado “El piano”, maestra en el uso de majestuosos paisajes, largos silencios y gestos lentos, logra describir la arrogancia, la prepotencia y la violencia que agobian la vida de dos hermanos vaqueros a inicios del siglo XX en un perdido rancho del estado de Montana, en Estados Unidos.
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Con una fotografía impresionante, en medio de llanuras solitarias rodeadas de montañas, “El poder del perro”, basada en la novela homónima de Thomas Savage, producida por la plataforma Netflix, logra transmitir la rivalidad, la creciente tensión, el terror que envuelve al rancho.
Protagonizada por Benedict Cumberbatch, en el papel de temible y carismático cowboy, la película introduce al espectador en un mundo cada vez más agresivo e intolerable, un verdadero thriller psicológico, por la llegada de la esposa de uno de los hermanos, Rose (Kirsten Dunst), y el hijo de un matrimonio anterior, figuras aparentemente más modernas y diferentes.
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La única directora ganadora en Francia de la Palma de Oro hasta la llegada, este año, de Julia Ducournau, describe gracias a su personal estilo el choque entre esas dos visiones, pero al mismo tiempo deja entrever que no todo es como parece, que todos y cada uno tienen sus defectos y secretos, que no todo es blanco o negro.
Candidata firme al León de Oro, distribuida por Netflix a partir de diciembre, la película fue elogiada por algunos críticos durante la proyección a la prensa. “Es el retrato de una época, y algunas mujeres pueden sentirse un poco frustradas por el personaje de Rose, pero en ese momento las mujeres no tenían muchas opciones”, admitió la directora, quien por primera vez se centra en un personaje masculino y su homosexualidad.
Fuente: AFP.
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¡Inédito! El Vaticano entra por primera vez en la carrera de los Óscar con “Lava verde”
En una decisión inédita en la historia de los premios de la Academia, la Santa Sede tiene previsto postular “Lava verde” (Green Lava) para que sea considerada en la próxima edición de los galardones más importantes de Hollywood.
La información de la que se hizo eco este miércoles la agencia RT fue revelada por Variety, una de las publicaciones de mayor peso de la industria cinematográfica estadounidense, que señaló que esta sería la primera vez que el Vaticano presenta una producción para competir por una eventual nominación a los Óscar, en los 97 años de historia de la Academia.
La película elegida es un cortometraje documental producido por Vatican News y Radio Vaticana y tiene como protagonista a Giacomo Mattivi, un joven italiano de 21 años que enfrenta desde hace años una enfermedad genética rara e incurable.
La historia se centra en la vida cotidiana de Mattivi y en su manera de afrontar la distrofia muscular de Duchenne, un trastorno que afecta principalmente a los varones y que provoca una progresiva debilidad y pérdida de masa muscular desde edades tempranas.
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A pesar de las dificultades que atraviesa y de necesitar un respirador para mantenerse con vida, Mattivi encontró en la fe y en el servicio a los demás una parte fundamental de su vida: se convirtió en catequista.
El joven fue recibido en dos ocasiones por el papa Francisco, encuentros que forman parte de una trayectoria marcada por la espiritualidad, la enfermedad y su relación con la Iglesia.
Según Variety, el documental se estrenará esta semana en Los Ángeles, como paso previo a su presentación para ser considerado en la categoría de mejor cortometraje documental.
La próxima ceremonia de los premios Óscar está prevista para el 14 de marzo de 2027, mientras que las nominaciones serán anunciadas el 21 de enero.
Hasta entonces, productoras y distribuidoras desplegarán sus habituales campañas para captar la atención de los miembros de la Academia. Esta vez, entre las producciones que buscarán hacerse un lugar en esa carrera estará una película con un protagonista muy particular: una producción impulsada desde el corazón del Vaticano que aspira a llevar su historia hasta el escenario de Hollywood.
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Un emblemático crimen de la Asunción de los 50 irá a los Óscar con la película “Narciso”
La película “Narciso”, dirigida por el cineasta paraguayo Marcelo Martinessi, fue elegida por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas del Paraguay para representar oficialmente al país en la carrera por los Premios Óscar 2027, en la categoría de Mejor Película Internacional, y en los Premios Goya 2027, como Mejor Película Iberoamericana. La selección se concretó tras una votación llevada a cabo por los miembros de la entidad gremial.
Ambientada en el Paraguay de 1959, la trama transporta al espectador a una sociedad asfixiada por el régimen militar, el silencio y el miedo. La historia sigue el retorno de Narciso desde Buenos Aires, un joven carismático y rebelde que introduce la cultura del rock & roll, convirtiéndose en un fenómeno radial para la juventud y en una amenaza directa para los valores de una estructura conservadora. Se inspira libremente en la novela “Narciso” de Guido Rodríguez Alcalá (2016) sobre el trágico crimen del popular locutor Bernardo Aranda, ocurrido en Asunción en septiembre de 1959.
El conflicto se desencadena de forma trágica tras un show del protagonista, cuando su cuerpo aparece calcinado. Este crimen enigmático destapa un entramado de deseos reprimidos, hipocresía social y opresión política, cuya magnitud trasciende el caso individual para retratar las fracturas estructurales que terminaron moldeando el curso histórico del país.
El filme reúne a un elenco encabezado por Diro Romero en el papel de Narciso, junto a reconocidos actores como Manuel Cuenca (Lulu), Arturo Fleitas (Drácula), Margarita Irún (Goya), Mona Martínez (Nenucha) y el destacado actor argentino Nahuel Pérez Biscayart (Mister Wesson). La producción apuesta a una estética cuidada para reconstruir la atmósfera de finales de la década de 1950.
Con este anuncio, la Academia de Cine del Paraguay reafirma su compromiso con la proyección internacional de la cinematografía nacional en los espacios más codiciados de la industria global. La postulación de “Narciso” en las etapas de preselección de la Academia de Hollywood y de la Academia de España ofrece una plataforma clave para visibilizar el cine nacional, sus narrativas históricas y el talento técnico del país.
El proyecto lleva el sello autoral de Marcelo Martinessi, uno de los realizadores más prestigiosos de la región. El cineasta paraguayo ya obtuvo el reconocimiento de la crítica internacional con su cortometraje “La voz perdida” (Mejor Cortometraje en el Festival de Venecia 2016) y con su ópera prima “Las herederas”, galardonada con dos Osos de Plata en la Berlinale 2018 y estrenada comercialmente en más de 30 países.
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Zach Cregger busca trasladar el lenguaje del videojuego al cine en “Resident Evil”
Zach Cregger, fan consumado de “Resident Evil”, se propuso apenas un objetivo para esta nueva adaptación del famoso videojuego a la pantalla grande: mantenerse inmerso en el formato. Para ello el aclamado director decidió apoyarse en el lenguaje audiovisual de los videojuegos al momento de rodar, igualando la perspectiva del espectador con la del protagonista Austin Abrams.
“(Quería) permanecer fiel al espíritu de los juegos (...) Es un nuevo personaje, pero la historia debe sentirse como se siente el videojuego”, dijo Cregger en entrevista con AFP. Cregger optó por colocar el lente detrás de Abrams “y, mientras él se mueve, la cámara gira para mostrar lo que está mirando”. “Hay mucha coordinación entre él y el operador de cámara para asegurarnos de que se sienta como un videojuego o como una vista en primera persona”. El realizador también tomó del formato el ritmo y la evolución del armamento. “Comienzas con una pistola, y luego una escopeta, y luego una ametralladora. Todo eso viene del videojuego”, comentó Cregger.
“De lleno por el terror”
“Resident Evil”, que llega a los cines estadounidenses este viernes, sigue a Bryan (Abrams), un mensajero que extiende su turno nocturno para trasladar un paquete desde un hospital. Una encomienda ordinaria que se convertirá en una pesadilla.
Cregger, director de la exitosa “La hora de la desaparición”, se inclinó más hacia el terror que hacia la acción en esta nueva adaptación cinematográfica de la franquicia.
“Quería apostar de lleno por el terror y por esa sensación de angustia que va creciendo lentamente y que los juegos han logrado transmitir tan bien a lo largo de toda la saga”, dijo. Para las escenas de acción, Abrams aumentó ligeramente de peso y entrenó un poco, pero no quiso pasar por una significativa transformación física.
Desde su perspectiva, Bryan tenía que lucir como alguien que no necesariamente se ejercitaba a diario. “Una parte del desafío era que quería que el personaje no luciera como alguien que podía enfrentar esto”, dijo Abrams a AFP.
“Mientras más en forma, más vas a sentir ‘ok, quizás puedes lograr esto’”. El actor de 30 años confesó que nunca había jugado “Resident Evil” hasta que consiguió el protagónico.
Ahora está familiarizado con la franquicia y no cree que sobreviviría si el calvario que enfrenta Bryan ocurriera en la vida real. La historia de “Resident Evil” ya había sido adaptada al cine por directores como Paul W. S. Anderson.
Cregger es consciente de que su abordaje puede no satisfacer a muchos fans que esperaban la inclusión de determinados personajes o líneas narrativas del videojuego, pero se mantuvo fiel a su visión.
“Lamento que esta película no sea eso, pero siento que si hubiese hecho eso, lo habría arruinado”, dijo. “Para mí, lo mejor es contar una historia original que celebre todo lo que amo de los videojuegos”.
Fuente: AFP.
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Falleció Patricio Guzmán, el cineasta que filmó con poesía la historia de Chile
Con su característica voz pausada, el cineasta chileno Patricio Guzmán, fallecido el martes, mostró como pocos el golpe que derrocó a Salvador Allende y la lucha por la memoria tras la dictadura, sobre todo con documentales como “La batalla de Chile” o “Nostalgia de la luz”. Guzmán, que vivió en el exilio gran parte de su vida, especialmente en Cuba, España y Francia, donde residió hasta su muerte a los 85 años, abordó la historia chilena en la mayoría de los documentales que marcaron su filmografía.
El Ministerio de las Culturas de Chile destacó que Guzmán “construyó un legado que trascendió” las fronteras y “seguirá dialogando con las nuevas generaciones”. “El documental es una red que arrojas y sacas lo que te interesa. Gracias a este ejercicio se puede dar cuenta del estado de ánimo de un país”, afirmó hace unos años el cineasta que vivía en París.
Una de sus primeras obras, la trilogía de “La batalla de Chile”, filmada entre 1972 y 1973, sobre el gobierno del socialista Salvador Allende y su derrocamiento en un golpe de Estado, sentó las bases de su cine. El rodaje de estos tres filmes, considerados entre los grandes documentales políticos de la historia, se prolongó hasta el mismo día del golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, que dio inicio a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Guzmán estuvo detenido dos semanas en el Estadio Nacional de Santiago y luego logró salir del país con el material que había grabado. En Cuba pudo montar las tres partes, y las dos primeras fueron presentadas en el Festival de Cannes.
En el exilio, siguió realizando documentales, como “En nombre de Dios” (1987) sobre el papel de la Iglesia católica chilena frente a la dictadura, o “Salvador Allende” (2004).
“El documental siempre va a ser peligroso, entre comillas, porque cuenta la verdad, porque no tiene miedo. Siempre tendrá un costado subversivo y un costado marginal”, dijo en otra ocasión.
El documentalista de la memoria
Nacido en Santiago de Chile en 1941, en el seno de una familia más bien modesta, cursó estudios de Filosofía, pero acabó dejándolos para ponerse a trabajar en el campo de la publicidad, donde descubrió el mundo audiovisual. A finales de los años 1960, tomó todos sus ahorros para viajar a Madrid y estudiar cine.
Su filmografía está marcada por una quincena de documentales, casi todos sobre la historia reciente de su país.
“Todo creador tiene un tema obsesivo, que lo llena. Para algunos es una ciudad, una persona y, para mí, es la memoria de este país. No puedo avanzar si no recurro a ella. Es mi ventaja y mi limitación”, aseguró el director.
En “Nostalgia de la luz” (2010), Guzmán reunió de forma poética e inusual a los científicos que observan las estrellas en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, con las madres que remueven la tierra árida para encontrar los restos de sus desaparecidos.
Cinco años después, en “El botón de nácar”, viajó al sur del país y volvió a utilizar la metáfora, esta vez a través del mar, para dar voz a los indígenas de la Patagonia.
“Tienes que filmar la sociedad y sus problemas sociales, políticos e ideológicos, pero desde el punto de vista de un poeta. Si no lo haces con sentido cinematográfico te queda un panfleto o una película que va a durar muy poco tiempo”, comentó el cineasta.
Con “La cordillera de los sueños” (2019), que ganó el Ojo de Oro en Cannes al mejor documental, exploró los Andes como testigo inmutable de los años de represión.
Su infatigable labor contra la desmemoria se cerró con “Mi país imaginario” (2022) sobre el estallido social que sacudió a Chile en 2019.
“Un país que no tiene cine documental es como una familia sin álbum familiar”, solía decir.
Fuente: AFP.