- Northridge, Estados Unidos. AFP.
Una película sobre trabajo sexual ganando un Óscar es una rareza. Pero una que se gane el respeto del gremio es aún más inusual. Si “Anora”, de Sean Baker, triunfa el 2 de marzo en la máxima gala de Hollywood, como muchos pronósticos apuntan, habrá logrado ambas cosas. “Sean entiende el trabajo sexual”, dijo a la AFP la actriz porno y directora Casey Calvert, mientras se preparaba para rodar una escena explícita lésbica en un estudio en el Valle de San Fernando.
“Sean es el único cineasta en activo que tiene la capacidad de hacerlo bien. También es el único que se preocupa por hacerlo bien”, añade su director de fotografía, Eli Cross, veterano del cine para adultos. El camino de Baker a los Oscar comenzó en este valle próximo a Los Ángeles, apodado infame y acertadamente como la capital de la industria del porno estadounidense.
Allí rodó “Starlet”, una película de micropresupuesto sobre una joven actriz adulta que entabla una improbable amistad con una anciana viuda. El cándido retrato de Baker de una industria acostumbrada a ser difamada y sensacionalizada por Hollywood le granjeó la amistad de trabajadores del porno como Calvert, que más tarde fue su consultora en “Red Rocket” (2021).
Será una de las muchas voces del sector que auparán a “Anora” en los Premios de la Academia, donde compite por mejor película, mejor director y mejor actriz para Mikey Madison, entre otras. “Es tan emocionante que no puedo ni pensar”, dice Calvert. “Sería como si esta industria que me encanta fuera reconocida en un escenario en el que nunca antes lo ha sido”.
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“Anora” sigue a Ani, una estríper y dama de compañía en Nueva York, que se embarca en un romance apasionado con un joven cliente ruso que resulta ser el hijo de un oligarca. Típico de las películas de Baker, está llena de detalles que los no conocedores podrían pasar por alto.
Desde los moretones que Ani tiene en las piernas al bailar en la barra hasta la forma en que se lame los dedos antes de instigar un acto sexual. “Es algo tan propio de una trabajadora sexual”, explica Calvert. La autenticidad no es algo que este sector espere de Hollywood. La muy conocida “Mujer bonita”, de Julia Roberts y Richard Gere, fue por ejemplo un cuento de hadas comestible sobre una prostituta y su adinerado salvador.
“El sector del trabajo sexual en su conjunto se muestra muy escéptico ante cualquier película que tenga que ver con el trabajo sexual”, afirma Calvert. “Hollywood, históricamente hablando, ha hecho muchas películas sobre prostitución y damas de compañía que no son especialmente positivas”, prosigue. Tras el estreno de “Anora”, Baker declaró a la AFP que había evitado clichés como “prostituta con un corazón de oro”.
Para Calvert, las películas de Baker destacan porque no tratan realmente sobre el trabajo sexual, sino sobre las luchas, las emociones y la humanidad de las personas que se ganan la vida con el trabajo sexual. “No se trata del tabú del sexo. Se trata simplemente de una comunidad marginada de personas que él encuentra realmente interesante y quiere explorar”, comenta.
“Anora” ganó varios premios, desde la Palma de Oro del festival de Cannes hasta galardones de directores, productores, guionistas y críticos de Hollywood. Baker dedica cada victoria a los trabajadores sexuales, mientras que Madison utilizó su discurso de aceptación de los británicos BAFTA para prometer que será “una aliada” de la comunidad.
Que estos comentarios no suscitaran polémica representa un cambio radical en Hollywood. Hace una década, pesos pesados de la industria como Meryl Streep se unieron a una campaña para oponerse a la despenalización del trabajo sexual. Forma parte de un debate más amplio y antiguo sobre la profesión.
Los detractores de la despenalización advierten que las bandas criminales explotan y trafican con mujeres vulnerables. Los defensores de una industria regulada afirman que protegería mejor a las trabajadoras sexuales, que tienen derecho a hacer lo que quieran con su cuerpo. La pornógrafa Siouxsie Q afirmó que era “genial” ver que una película que retrata el “trabajo sexual consentido entre adultos” recibía los elogios de la audiencia. “Verdaderamente hemos recorrido un largo camino”, dijo a la AFP.
Pero el “estigma” que rodea a la pornografía aún es feroz, dice Calvert. El día que la AFP la visitó, la cineasta, conocida por dirigir lo que llama “largometrajes cinematográficos de gran presupuesto”, filmaba en una casa grande, pero anodina, en una calle sin salida. Los vecinos ahuyentaron a nuestras cámaras, recelosos de lo que estaba ocurriendo dentro.
Baker es un director de cine poco habitual que cuenta con actores porno reales en sus películas, y es amigo de muchos de ellos. Calvert dice que ese hecho fue “una gran razón” por la que cree que “el éxito de crítica de ‘Anora’ es tan importante”. El trabajo de Baker “ayuda muchísimo a derribar esas barreras”.
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Sean Baker, cuya película de bajo presupuesto “Anora” es favorita para los Óscar del próximo fin de semana, abogó por “mantener vivo el cine independiente” al ganar el premio principal en los Spirit Awards. La ceremonia anual de los premios al cine independiente Spirit Awards, que tiene lugar en la playa de Santa Mónica en Los Ángeles, dedica sus premios a cintas con presupuestos por debajo de los 30 millones de dólares.
Baker, por largo tiempo una figura destacada del cine independiente estadounidense, que ahora alcanza el éxito por el filme de seis millones de dólares “Anora”, se hizo con los premios por mejor largometraje y mejor dirección. “El cine independiente está en dificultades ahora más que nunca”, declaró Baker.
“Yo en lo personal no tengo hijos, pero de hecho sé que si los tuviera, no sería capaz de hacer las películas que hago”, advirtió uno de los más respetados directores en Estados Unidos. En “Anora”, Baker retrata a Ani, una acompañante y bailarina erótica, cuyo vertiginoso matrimonio con el hijo de un oligarca ruso se convierte rápidamente en una serie de circunstancias desastrosas.
Mikey Madison, que interpreta a Ani, ganó el premio al mejor rol principal en los Spirit Awards. Lanzada en el festival de Cannes (Francia) el pasado mayo, donde ganó la Palma de Oro, “Anora” se convirtió en un éxito del cine de autor, con un recaudo mundial de 40 millones de dólares. Se considera como favorita para llevarse el premio a mejor película en los Óscar.
Sin embargo, Baker advirtió que el colapso de las ventas en formato DVD, que una vez sirvieron como apoyo a cineastas emergentes, significa que creativos como él rara vez tengan ganancias aun cuando sus películas tengan éxito en taquilla. Baker dijo que los grandes estudios de Hollywood absorben las ganancias, se niegan a dar “luz verde” a películas que abordan temas controvertidos y fuerzan a los directores a hacer selecciones de actores basados en “cuantos seguidores tengan en redes sociales”.
“Soy un realizador independiente de por vida. el sistema tiene que cambiar, por que simplemente no es sostenible”, enfatizó Baker. “No nos infravaloremos más,” dijo al instar a agentes, financistas y estudios a ayudar a los directores creativos a “mantener el cine independiente vivo.” Algunas estrellas de la gran pantalla que asistieron a los premios incluyeron a Emma Stone, Demi Moore, Michelle Yeoh y Jesse Eisenberg, quién ganó el premio a mejor guion por “Un dolor real” (“A Real Pain”).
Kieran Culkin también ganó el premio al mejor rol de reparto por la comedia sobre dos primos estadounidenses totalmente opuestos que rastrean su herencia judía en Polonia. El premio a Mejor Documental fue para “Ninguna otra Tierra” (“No Other Land”) sobre la destrucción de una ciudad en Cisjordania ocupada. También es favorita al mismo premio en los Óscar, aunque aún no ha encontrado distribuidor en Estados Unidos.