La muestra denominada “Piel de la memoria” de la artista paraguaya Lilian Camelli se habilita este martes 22 de noviembre, a las 19:00, en la galería Exaedro, ubicada en Acá Carayá 595 y Prof. Moreno González, en Asunción, con acceso libre y gratuito.
La curaduría de la muestra corresponde al arquitecto Carlos Sosa, miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, Capítulo Paraguay (AICA-Py). Esta muestra podrá ser visitada hasta el 17 de diciembre. Informes en las líneas 0981 462-580 y 0981 921-602; sitio: https://camelli.galeriaexaedro.com.
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La muestra reúne obras recientes que “no es sino un momento sinestésico, un rodeo metafórico, desdoblado en las formas vivas del lienzo pintado, no solo como signo estético, sino como materialidad encarnada en la que destella y late una alternativa, una oportunidad de reconstrucción del sentido sobre fundamentos de la realidad intemporal hecha huella, costra y piel humanizadas”, según extracto del texto de sala.
Nacida en Ypacaraí, Lilian Camelli desarrolló toda su obra artística en el Brasil, explorando diferentes modalidades artísticas como la pintura, la escultura, el grabado y la cerámica, siendo actualmente la única mujer artista paraguaya que es representada por prestigiosas galerías de ese país.
Muestra colectiva
Por otra parte, hasta el 4 de diciembre continúa la muestra colectiva de pinturas en el local de Monalisa en el Paseo La Galería, en Asunción, que fue inaugura el 11 de noviembre pasado. El público podrá acceder a la exposición de manera libre y gratuita en el horario de 9:00 a 21:00.
La colección incluye obras de los artistas nacionales Ana Acosta, Carolina Abbate, Lucila Da Re, María Luisa Picasso, Romy Nunes, así como Doris Reis (Brasil), Teresa Bello (Uruguay) y Valerie Salvat (Francia), radicados en el país, los cuales presentaran variados estilos y técnicas, óleos, acuarelas, acrílicos y técnicas mixtas.
La muestra está organizada por el Grupo Monalisa y Horacio Guimaraens, que desarrollarán exposiciones mensuales en Asunción y Ciudad del Este; la curaduría de la misma está a cargo de la artista visual y gestora cultural Osvaldina Servián. El Grupo Monalisa es una empresa comprometida con la difusión de artistas y sus obras, cuya temática se basa principalmente en paisajes, fauna, flora, escenas costumbristas y personajes típicos de Paraguay.
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Ricardo Álvarez: “El arte tiene la seriedad del juego de los niños”
El artista plástico cubano-paraguayo Ricardo Álvarez viene proponiendo un cruce de lenguajes donde los trabajos en cerámica, óleo y dibujo “convergen en narrativas particulares”, describe el texto curatorial de su última muestra. Su obra impacta por su colorido y formas, pero también en lo narrativo, por el contenido que deviene de sus profundas preocupaciones espirituales.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Ricardo Álvarez entiende que en torno a lo artístico “falta una posibilidad mayor de crear un hábito de interactuar con el arte –para no decir consumir, porque consumir tiene una connotación de terminar con algo–. Sin embargo, con el arte se interactúa, porque cuando estás frente a la obra ella te propone sensaciones, pensamiento, reaccionas y esto es una interacción, un diálogo”, recuerda.
Lo espiritual es omnipresente, porque la expresión es algo que, principalmente, nos anima, nos moviliza: “Cualquier obra de cualquier arte, ya sea un filme, una pintura, una escultura, una música, danza, performance, teatro, todo eso llega a mover el alma, el arte es un asunto del alma y la vida. Según algunas tradiciones, es solo una experiencia de esta última y no una experiencia última”, agrega.
La plástica tiene en su génesis la posibilidad de atrapar y liberar tiempos: “En todo caso, en la vida puedes cuidar de cada instante y eso es saber hacer, eso es arte aplicado a la vida misma, cuidar de cada instante, como uno cuida cada detalle de una obra cuando la crea, sufre y se exalta por ella, te angustia o te brinda paz, como la vida misma”, reflexiona.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cómo va la actualidad de tu plástica?, ¿en qué trabajás?
–Estoy encarando una muestra en donde hay objetos de guerra como aviones, por ejemplo, convertidos en objetos cotidianos, con decoraciones de porcelana china o matrioshkas rusas, son aviones y objetos de guerra que se convierten en parte de la cotidianidad, que son parte de la cultura y la estética del poder y que portan belleza a pesar de su función y su finalidad. Además, trabajo en una serie sobre el mundo invisible, muy presente en la cultura afrocubana y en la cultura indígena del Paraguay, como por ejemplo los ishir-chamacocos. He leído el libro “La maldición de Nemur”, de Ticio Escobar, y las descripciones sobre los Anábsoro y las descripciones que recogió de los relatores ishir son fascinantes. Ya las había visto representadas por el artista chamacoco Ogwa, del cual hicimos un documental con mi esposa Silvana Nuovo cuando vinimos a Paraguay, pero al leer el libro las descripciones son increíblemente ricas y estoy tratando de representar lo que he leído…
CAPITAL POÉTICO Y SIMBÓLICO
–Hace poco realizaste la muestra “Tres ojos ven más que dos”. ¿Qué nos podés comentar?
–Allí hubo obras recientes y no tan recientes, pero de los últimos tres años y quizás alguna algo más antigua, pero que presentan un cuerpo de obra organizado en una narrativa curatorial de Sophia Ruiz, que la lee y trata de poner a dialogar varias series y varios mundos simbólicos que se manifiestan todo el tiempo en mi trabajo artístico. Para mí fue también muy satisfactorio ver mucha obra fuera del taller, donde está almacenada y apilada y podemos verla en un lugar neutro y, sobre todo, con espacio para respirar, existir y que cada una despliegue su capital poético y simbólico.
–Vimos la muestra “Todo es vacío, todo es ilusión”, donde intervenís cerámicas. ¿Seguís con esa búsqueda?
–Sí, continúo con la búsqueda en la cerámica, que ha devenido un lenguaje y un soporte incorporado a mi proceso creativo, en parte porque me siento atraído y muy cómodo con él y, por otro lado, por su significación como material, al ser al final tierra cristalizada. Las clases de cerámica son las únicas que no recuerdo de la Escuela de Bellas Artes en Cuba y te confieso que tengo muy buena memoria. Debe ser un olvido conveniente en todo caso, amo la materialidad de la tierra y me recuerda mi primer contacto con “lo plástico” que fue en el colegio con la plastilina y donde gané un concurso de escultura en plastilina. Después olvidé todo eso y hasta mucho más grande no pensé que ser artista era una opción o el arte una práctica posible para desentrañar las preguntas de la existencia.
–¿Confeccionás también las cerámicas?, ¿te interesan la alfarería, la escultura?
–Sí, confecciono cerámicas. Me interesa siempre el trabajo artesanal en el sentido del hacer, me parece que crea una intimidad con la obra que solo es posible perder en proyectos que se alejan de las propias posibilidades técnicas o donde se necesitan intervenciones de otros especialistas o procesos industriales como suele suceder con algunas obras de arte contemporáneo y ahí el artista queda como creador de un concepto que deben materializar otros, que sería como hacer cine u otras artes donde necesitas del concurso de otros especialistas, pero en estos casos yo puedo aún y disfruto mucho construir las piezas y tener ese contacto con la materialidad de la arcilla o la porcelana. Sí me interesa la alfarería y la escultura en arcilla y porcelana.
ESPACIO TRIDIMENSIONAL
–Son materiales que abren la puerta a otras dimensiones también, ¿no?
–Sí, estoy experimentando y disfrutando mucho por ahora y creo que son muy interesantes. Me encanta ver algunos soportes simbólicos de mi obra que antes estaban en dos dimensiones, vengan a existir en el espacio tridimensional y también que ello me sirva de soporte para la pintura. Hay mucho para hacer todavía y todos los días me levanto con el entusiasmo con que se levanta un niño para jugar, esa sensación amo de hacer arte, que cuando hay algo que quieres crear y quieres verlo terminado y materializado sientes la misma sensación de que cuando eras niño y te levantabas para estrenar juguete, algo así, pero más serio y con preguntas más adultas y existenciales. El arte tiene ese encanto, parece que estás jugando, pero estás jugando muy en serio como juegan los niños.
–¿Cómo ves la plástica en Paraguay?, ¿qué cosas te gustan de lo que estás viendo?
–La plástica en Paraguay o la creación artística en general tiene un crecimiento exponencial y es de altísima calidad. Podría crecer más si las personas se interesaran en qué les aporta una obra de arte, de estar en ese espacio de quizás incomprensión o extrañeza, pero que no los dejará indiferentes y de rodearse también de cosas que lo interpelen, que les hablen y que les recuerden. No hay suficientes eventos ni espacios para poder ver todo lo que se hace y la variedad y riqueza y compromiso del arte que se produce, lo cual es una lástima porque el arte encanta a la gente. Aunque no seas un entendido, te hace entrar en un espacio que si bien no entiendes o te deja con muchas interrogantes, ese es su cometido y su naturaleza y es por eso que nos deja un aura de reflexión y de poética y flotamos en algo extraño y a la vez atractivo cuando nos hemos sumergido en su encanto o en su incomodidad.
–Aparece importante valorar su intangibilidad.
–Claro, porque el arte es necesario, nos recuerda que somos humanos y nos mantiene cerca de las preguntas esenciales de la existencia, lo cual nos permite no perdernos en la inercia de lo cotidiano y los fenómenos que se nos presentan como importantes o imprescindibles. También es responsabilidad de los artistas no divagarnos demasiado, como es responsabilidad de los ciudadanos no confundir lo político con la política o la existencia con la economía de mercado o el amor con el deseo. El arte nos ayuda a construir una existencia más coherente con “ser humanos”, algo con que podamos discernir las cosas importantes en el proceso que relata el budismo como nacer, vivir, enfermar y morir. Arte etimológicamente es hacer algo con habilidad o técnica o saber hacer, así como la vida hay que saber vivirla.
–¿Sentís que hay alguna tendencia especial o las búsquedas son heterogéneas?
–Entre las tendencias hay muchas. El arte contemporáneo ha moldeado mucho y abierto nuevas posibilidades hacia la materialización de obras, pero me parece que lo esencial siempre en el arte es sentir el pulso de lo que se piensa y se siente en la sociedad y hoy en día con la globalización comunicacional y cognitiva, en el mundo. El arte ofrece mucho de ese espacio inasible del pensamiento como substancia al que todos tenemos acceso, nos muestra eso que todos estamos sintiendo y pensando de alguna manera, nos lo materializa, e imagina mucho más. Es por eso que es interesante, porque la imaginación suele adelantarse a lo que el presente propone.
INFLUENCIAS AFROCUBANAS
Entre las búsquedas artísticas de Ricardo Álvarez aparece la necesidad de acercarse “a formas de representación de lo invisible de la cultura afrocubana que conozco desde niño porque mi madre iba a misas espiritistas y yo la acompañaba”.
El artista cuenta: “Iba por la curiosidad de esos rituales y por la cualidad histriónica que contenían, pero cuando tenía 11 o doce años uno del médium con un espíritu montado –quiere decir poseído por un espíritu– me llamó, me hizo una limpieza con ramas, humo de tabaco y aguardiente y me dijo muchas cosas que en su momento me parecieron tonterías, pero que hasta ahora se han cumplido todas menos una y eso me dejó una gran incertidumbre”, cuenta.
“En mi espiritualidad me he inclinado más hacia el budismo, del cual he leído mucho y practicado y también se refleja mucho en mi obra, pero no puedo negar la influencia de esa cultura afrocubana, de la santería como se le conoce en Cuba”, apunta.
“Todo lo que me interpela lo pongo en obra, es una manera poética de reflexionar y es como un ritual de conocimiento que mezclado todo hace un cuerpo de obra en donde puedo reflexionar con lo que ella me brinda y al final puedo compartirlo el espectador, que hará sus propias lecturas o partirá con sus propias preguntas y no hay nada que interrogue tanto como lo que no hemos podido responder”, concluye.
SOBRE EL ARTISTA
Ricardo Álvarez nació en La Habana, Cuba, el 12 de mayo de 1970, es artista plástico y documentalista. Se formó en la prestigiosa Escuela Nacional San Alejandro de su ciudad natal, y posteriormente estudió escritura y dirección de documentales en París, Francia.
Se lo puede seguir en Instagram en @ricardoalvarez_art y sus obras se encuentran en las principales colecciones de Paraguay. A lo largo de su trayectoria, expuso en diversas galerías de Venezuela, París y Asunción. Fue artista invitado en Oxígeno Feria de Arte (2019), seleccionado para el programa “Genealogías, Puerto Casado” (2016), obtuvo una mención especial en el Premio Invernadero: Arte, Política y Experimento (2015) y logró el Primer Premio en el Concurso de Artes Visuales de la Embajada de la República Federal de Alemania en Asunción.
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Mural en homenaje a Orlando Gill en Lambaré
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Cadam Motor Show lanzó su edición 2026
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), realizó el lanzamiento de la 29ª edición del Cadam Motor Show. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Cámara, Dr. Miguel Carrizosa, el vicepresidente, Dr. Víctor Servín, el gerente general, Econ. Diego Lovera y representantes de las empresas auspiciantes que acompañan esta edición.
Cadam Motor Show es la mayor exposición del mundo automotor en un solo lugar, la propuesta contempla más de 11.000 metros cuadrados de exposición, con lo mejor del mundo automotor en un solo lugar, y la participación de más de 40 marcas y 300 modelos de vehículos, entre camionetas, SUV, furgones de carga y pasajeros, entre otros.
En su 29ª edición, el evento se caracteriza por presentar lo último en tecnología e innovación automotriz, con el respaldo de los representantes oficiales de las marcas. Esta muestra, dirigida a las familias paraguayas, permite a los visitantes comparar opciones en un entorno seguro y climatizado, así como acceder a condiciones de financiamiento preferenciales, gracias a las alianzas con bancos, cooperativas y concesionarias participantes.
Las marcas presentes con distintos modelos son Audi, Bestune, BYD, Chery, Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, Foton, GAC Motor, GWM, Honda, iCAUR, JAC, Jeep, Jetour, Kia, Leapmotor, Lexus, Mazda, MINI, Mitsubishi, Nissan, Peugeot, Porsche, RAM, Renault, Soueast, Subaru, Suzuki, Toyota, Volkswagen y Volvo.
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Recuerdos de un mitã’i churi
- Fotos: Gentileza
El artista José Quevedo ofrece un viaje a la nostalgia de la niñez transportando a una época en la que juegos manuales simples y económicos representaban la felicidad en estado puro. Utilizando como soporte bandejas industriales en desuso, el artista realiza un ejercicio de memoria y guía a través de un recorrido por la resiliencia del material oxidado.
Recorrer la muestra remite a tiempos mucho más sencillos en los que las pantallas aún no habían causado en las jóvenes generaciones los estragos de la actualidad. La serie “Tiempo” rescata historias, juegos infantiles y tiene como soporte bandejas industriales en desuso, algunas con más de 40 años de oxidación natural por el paso del tiempo. La serie nació para conmemorar los 60 años del Programa de Estudiantes-Convenio de Graduación (PEC-G) de Brasil, un histórico lazo académico y cultural que une fuertemente a Brasil y Paraguay.
“La muestra fue parte de los festejos oficiales de las seis décadas del convenio universitario. En dicho evento, además de actos protocolares, se realizaron shows artísticos musicales, proyecciones audiovisuales y esta muestra de arte visual entrelazando memorias, historias, las raíces y la cultura de ambas naciones”, explica el artista.
Sobre la temática de la muestra, Quevedo indica que “tal como el nombre lo menciona, ‘Tiempo’ en general se trata de obras que crean viajes a épocas pasadas recordando y despertando ‘saudades’. Rememorar la infancia con vivencias que son muy similares. Se trata de juegos de niños comunes tanto en Paraguay como Brasil que funcionan como un espejo que resalta la hermandad cultural entre ambos países”, añade.
CONCEPTO TÉCNICO
Las obras de la muestra –que fueron exhibidas en la Galería Lívio Abramo del Centro Cultural de la Embajada de Brasil– combinan pinturas y esgrafiados en metal reciclado (bandejas industriales con más de 40 años de desuso).
En la muestra se incluyó una ambientación musical con canciones paraguayas y brasileñas alusivas a estos juegos. El visitante recorría la galería teniendo de fondo canciones como “Che trompo arasa”, de Herminio Giménez y Eduardo Rayo; “Aquarela”, de Toquinho, y “Mi barquito de esquelita”, de Gregorio Pérez Burgos, creando un clima especial conjugando sonidos con las texturas, los colores y los recuerdos detrás de cada obra, que con trazos simples despiertan emociones y recuerdos que reviven al mitã’i akãhatã y al guri sapeca de antaño.
SOBRE EL ARTISTA
José Asunción Quevedo Allende es artista visual, fotógrafo y promotor cultural oriundo de la ciudad de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay. Es reconocido por su labor en el rescate de las tradiciones del norte de Paraguay y por ser un activo defensor de la identidad cultural nacional.
Es egresado de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Católica de Río Grande del Sur, Brasil, obteniendo las licenciaturas en Periodismo y Marketing. Cuenta con un diplomado en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Universidad Columbia). Se desempeña activamente en la pintura, esgrafiados en metal, murales, fotografías, instalaciones y collages.
PINTURAS Y ESGRAFIADOS SOBRE METAL
Gloria Valle Ocampos
La serie “Tiempo” es una inmersión que celebra la imaginación con un diálogo profundo entre la fragilidad del trazo, que mediante el esgrafiado (Sgraffito), la línea interactúa con la dureza del soporte, raspando enérgicamente capas del pasado para dar formas a barquitos de papel, trompos y pandorgas de aquellas épocas de mitã’i churi kasõ mboka’i.
Esta iconografía lúdica, ágil, contrasta con el origen industrial de las bandejas abandonadas, invitando al espectador a un ejercicio de introspección sobre la resiliencia y el reciclaje creativo.
El metal oxidado gana nueva vida. El soporte ya no se pertenece, ahora está cargado de historias ocultas. Fueron bandejas de metal industrial, desechadas y olvidadas por más de 40 años. La acción del tiempo y el abandono han dotado a estas piezas de una oxidación natural que actúa como una pátina, el artista no solo dibuja, sino que también interactúa mágicamente con el tiempo, recuperando partes del primer estado del metal.
La exposición se transforma en un ejercicio de meditación sobre el pasado, la nostalgia, la reconstrucción y el potencial de la resiliencia gracias a los poderes infinitos del arte, demostrando que transforma la contaminación en belleza y la historia olvidada en una nueva.