Recibir un disparo en el set de la película “Rust” se sintió como un golpe con un bate de béisbol, dijo el viernes pasado en una corte el director de la cinta, en cuyo rodaje murió la encargada de fotografía, Halyna Hutchins. “Sentí como si alguien me hubiera golpeado con un bate de béisbol en mi hombro”, aseguró el cineasta Joel Souza, al describir su confusión luego de recibir una bala real que nunca debió estar en el set del wéstern en octubre de 2021.
“Hubo una explosión increíblemente sonora”, agregó al relatar el momento en que la pistola Colt .45 que sostenía el actor Alec Baldwin se disparó. El tiro mató a Hutchins e hirió al director Souza. “Lo recuerdo claramente. Y algo como dar tumbos hacia atrás y gritar”, indicó el cineasta. El disparo ocurrió cuando el reparto y el personal de producción se alistaban para una escena dentro de una vieja iglesia en un set de Nuevo México.
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Souza recordó que, en un momento dado, tras dispararse el arma, levantó la vista y vio a Hannah Gutierrez, la responsable del armamento en la película. “Parecía angustiada”, dijo Souza. “La recuerdo diciendo: ‘Lo siento, lo siento Joel’ Y recuerdo a alguien que le gritó y la sacaron de allí”.
La mujer, de 26 años, enfrenta un juicio por homicidio involuntario en la muerte de Hutchins. También se la acusa de un cargo por manipulación de pruebas en relación con un presunto ocultamiento de cocaína tras la tragedia. Gutierrez niega ambos cargos y culpa al proveedor de la munición.
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Souza, que también escribió “Rust”, dijo que no fue hasta que los médicos le mostraron su placa de rayos X que él finalmente admitió haber recibido un disparo. “Yo solo decía: ‘Ustedes no entienden... era una película. No es posible que hubiera una bala real’”, dijo al jurado. “Ellos a la larga se cansaron de mis protestas (...). Me mostraron la radiografía de mi espalda y había una bala muy grande”, explicó.
Una de las dudas clave que rodean la muerte de Hutchins es cómo un cierto número de balas reales llegaron al set, cuando estrictos protocolos de la industria insisten en que nunca se usa munición de verdad en la realización de películas. Baldwin también enfrenta cargos por homicidio involuntario en el incidente, los cuales niega. Su juicio está previsto para el mes de julio.
Fuente: AFP.
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Caso scanner: Líder Amarilla se reunió 50 veces con exfuncionario de Dinac acusado por narcotráfico
En el marco del juicio oral y público por la causa de narcotráfico contra exfuncionarios de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), se dio a conocer que uno de los investigados, Luis Alberto Servián Zárate, mantuvo 50 reuniones con el senador del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Líder Amarilla.
Durante el avance del juzgamiento, se supo sobre las reiteradas visitas entre Servián y Amarilla, situación que termina comprometiendo al legislador.
El registro del libro de visitas del Congreso fue clave para revelar la cantidad de veces que Servián visitó a Amarilla, que incluso fue citado en grabaciones del exfuncionario de la Dinac.
El juicio oral y público que se está llevando adelante se da por el caso de intento de envío de alrededor de 10 kilos de drogas a España, el cual supuestamente los procesados, entre ellos Servían, liberaron en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi en octubre de 2023. El juicio tendrá continuidad el próximo lunes 23 de marzo a las 8:30.
Antecedentes
Durante el operativo Scanner, fue detenida Eliana Beatriz Cardozo Ramírez, quien pretendía viajar con una maleta que contenía 10 kilos de cocaína. Según la investigación, la mujer logró sortear los controles con ayuda de los hoy acusados, pero fue descubierta antes de llegar a la zona de embarque tras solicitar ayuda a un agente de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad).
Entre los funcionarios que habrían permitido que la mujer no pase por los controles correspondientes se encuentra Luis Servían, un dirigente liberal, quien en sus declaraciones citó al senador Amarilla; posteriormente, se reveló que el mismo lo visitó después de ser detenido por esta causa y así también Servián cita a Amarilla en audios a los que accedieron los investigadores.
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La fiscalía noruega pidió 7 años de cárcel para el hijo de princesa heredera
La fiscalía noruega solicitó el miércoles una pena de siete años y siete meses de cárcel para Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, por violaciones y agresiones a cuatro mujeres. “La violación puede dejar secuelas duraderas y destruir vidas”, argumentó el fiscal Sturla Henriksbø en el penúltimo día del juicio en el tribunal de Oslo. “Puede ser algo que la víctima lleve consigo toda su vida”, justificó.
Høiby, hijo de una relación de su madre anterior al matrimonio con el príncipe heredero Haakon, compareció bajo custodia en este proceso por 40 cargos que acarrean una pena total de 16 años de cárcel. El joven de 29 años reconoce algunos hechos, pero niega las acusaciones más graves, sobre todo las presuntas violaciones cometidas contra cuatro mujeres que no estaban en condiciones de oponerse.
Vestido con pantalones vaqueros y un polo azul de manga corta que dejaba al descubierto sus brazos tatuados, Høiby, que no pertenece formalmente a la casa real, no reflejó emociones al escuchar la pena solicitada contra él. El caso contribuyó a empañar gravemente la imagen de la casa real de Noruega.
Todo empezó el 4 de agosto de 2024, cuando la policía detuvo a Høiby por sospechas de haber agredido a su pareja la noche anterior. Tras confiscar teléfonos y ordenadores, la policía encontró películas y vídeos que documentaban posibles delitos por los que fue acusado.
“Con derecho a todo”
Las cuatro presuntas víctimas de agresiones sexuales no se dieron cuenta de que habían sido víctimas de violación hasta más tarde, cuando la policía les mostró las imágenes y les explicó su carácter potencialmente delictivo.
Las presuntas violaciones se habrían cometido todas tras noches de fiesta, durante las cuales Høiby habría consumido alcohol y estupefacientes, y después de relaciones sexuales consentidas.
Una de esas violaciones habría tenido lugar en el sótano de la residencia del príncipe Haakon y de la princesa Mette-Marit mientras la pareja se encontraba en casa.
En su alegato, el fiscal Henriksbø describió a Høiby como alguien “que se cree con derecho a todo” y poco preocupado por consultar a sus parejas sexuales “cuando ellas se han quedado dormidas mientras él quiere más”.
En el proceso, Høiby afirmó que todas las relaciones sexuales fueron consentidas y que no tenía la costumbre de mantener relaciones con personas dormidas.
En cuanto a las agresiones que habría infligido a mujeres, el fiscal lo describió como un hombre “presa de arrebatos de ira, celoso y que, sobre todo cuando está bajo los efectos (de sustancias), puede perder el control”.
“Puede perder el control, gritar, lanzar teléfonos, incluso cuchillos, dar puñetazos en las paredes. Y hemos oído hablar de estrangulamientos, golpes y escupitajos”, relató el fiscal.
“Marius Borg Høiby no es un monstruo. Ninguno de nosotros lo es. Todos somos seres humanos, con cosas buenas y malas. No debe ser juzgado por quién es, sino por lo que ha hecho”, reforzó.
El viernes, el hijo de la princesa rompió a llorar al evocar la “presión mediática” que, según él, lo ha “borrado como persona”. “Ya no soy Marius; soy un monstruo. Me he convertido en el blanco del odio de toda Noruega”, lamentó.
Høiby también es acusado de haber transportado 3,5 kg de marihuana, amenazas, ruptura de prohibiciones de contacto, daños a la propiedad, vulneración de la intimidad de la vida privada e infracciones de tránsito.
El joven alto, rubio y con barbilla incipiente pasó gran parte del juicio sin moverse de su asiento, dibujando, masticando chicle o consumiendo tabaco de mascar. Tras la fiscalía, les tocará hablar a los representantes de las denunciantes, y luego la última palabra la tendrá la defensa, el jueves. No se espera el veredicto hasta dentro de varias semanas, o incluso meses.
Fuente: AFP.
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Marset podría declarar en la próxima citación y juicio podría culminar este año
El uruguayo Sebastián Marset recientemente extraditado a los EE. UU. para responder por los delitos relacionados con el narcotráfico, permanece detenido en el William G. Truesdale Adult Detention Center, una cárcel cercana al tribunal federal donde el proceso podría avanzar hasta un eventual juicio antes de que termine este año. Así refiere el medio el portal boliviano El Deber, en su sitio web.
En la audiencia que tuvo Marset ante las autoridades de los EE. UU. se le notificó formalmente los delitos investigados que son conspiración para lavado de dinero y tráfico internacional de cocaína cuya pena podría llegar hasta los 20 años de cárcel.
De acuerdo a la investigación fiscal, Marset habría liderado una organización criminal que enviaba toneladas de cocaína a Europa y parte del dinero se habría canalizado por bancos de los EE. UU. El caso avanza y este año ya se podría tener una sentencia.
Igualmente no se descarta que el acusado Marset declare ante las autoridades judiciales de los EE. UU. y en caso de colaborar y brindar datos certeros se podría estudiar la posibilidad de reducir su condena.
Detención
Días atrás tras un megaoperativo policial en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia fue capturado el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Desde la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) confirman que se recibió la información por parte de las autoridades del país vecino de que Marset fue aprehendido.
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Francia: “No maté a Narumi”, reitera el chileno Nicolás Zepeda durante nuevo juicio
“No maté a Narumi” Kurosaki, aseguró ayer martes el chileno Nicolás Zepeda, durante el nuevo juicio en apelación en Francia por asesinar presuntamente a su exnovia japonesa en 2016 y en el que se enfrenta a la cadena perpetua. El tribunal de apelación de Vesoul confirmó en 2023 la pena de 28 años de prisión impuesta en 2022 a Zepeda por asesinato premeditado, pero la Corte de Casación francesa ordenó el año pasado un nuevo juicio por irregularidades.
“Niego los hechos que se me reprochan. Soy inocente. No maté a Narumi. Lucho por demostrar que es así”, dijo Zepeda, vestido con una chaqueta oscura y remera gris azulado, ante el tribunal de Lyon, en el este de Francia.
Hasta el 26 de marzo, el tribunal deberá determinar de nuevo si estuvo detrás de la desaparición en diciembre de 2016 de la joven japonesa de 21 años en Besanzón, donde estudiaba francés. Su cuerpo nunca apareció.
Su abogado Sylvain Cormier ya avisó que su cliente, en prisión preventiva desde su extradición desde Chile a mediados de 2020, seguirá defendiendo su inocencia en el nuevo juicio con jurado popular.
El acusado, de 35 años y aspecto juvenil, siguió la lectura del informe de hechos inicial sin inmutarse. En primera fila, la madre y hermanas de Narumi, que siguen la audiencia gracias a la interpretación en japonés, tampoco reaccionaron.
Para la familia, este nuevo juicio “es una pesadilla”, aseguró a la prensa su abogada Sylvie Galley. “No esperan nada de este nuevo proceso”, sólo que “se respete la memoria” de Narumi, agregó.
Para la acusación, Zepeda habría cruzado el Atlántico a finales de 2016 dos meses después de romper con la joven, sin avisarla, con el objetivo de reconquistarla o, en caso contrario, matarla.
Tras espiarla durante varios días en la residencia universitaria Rousseau de Besanzón, el 4 de diciembre de 2016 coincidió con ella y fueron a cenar juntos. A continuación, la habría matado de madrugada en su habitación.
Los “gritos de mujer” que estudiantes escucharon son la “prueba central” de que murió, defendió en 2023 el entonces fiscal, Étienne Manteaux. Un día después, se habría desecho del cuerpo en una zona boscosa cercana o en el río Doubs. Posteriormente, habría pirateado sus cuentas en redes sociales para hacer creer que la joven, a quien conoció en Japón en 2014, seguía viva, mientras él ganaba tiempo para regresar a Chile.
Densidad de indicios
Pese a no haberse hallado nunca el cadáver, la acusación se basa en la densidad de indicios que corroborarían que se trata de un crimen premeditado: testimonios, datos de telefonía, geolocalización del auto que alquiló, etc.
Los investigadores descartaron una fuga: la cartera de Narumi, 565 euros, dos tarjetas bancarias, su abrigo, sus zapatos, su celular y su pase de transporte estaban en su habitación, donde se apreciaban rastros de una limpieza reciente.
Zepeda compró el 1 de diciembre un bidón de 5 litros de un producto inflamable, cerillas, un pulverizador de detergente con lejía, y la geolocalización apunta a que permaneció en la habitación más de 24 horas.
Cinco días después, desde un centro comercial donde el chileno se encontraba, se compró un billete de tren Besanzón-Lyon a nombre de Narumi, un trayecto que la japonesa nunca tomó, según pasajeros a bordo.
Y, antes de regresar a Chile desde la ciudad española de Barcelona, Zepeda habría preguntado sobre “la muerte por asfixia” y cómo saber si una persona está “viva o muerta” tras un ahorcamiento. La defensa alega que, en ausencia de cuerpo y de pruebas materiales, debía ser absuelto por el beneficio de la duda.
“Como padre, lo único que pido es que lleguemos a la verdad”, aseguró a AFP Humberto Zepeda, que defiende la inocencia de su hijo. La Corte de Casación anuló el anterior juicio porque uno de los investigadores usó una presentación Powerpoint durante su declaración, que no había comunicado previamente a la defensa, y realizó nuevos actos de investigación.
Piden nuevas pesquisas
El tercer juicio contra el chileno Nicolás Zepeda por el presunto asesinato de su exnovia japonesa Narumi Kurosaki en 2016 comenzó ayer martes en Francia con un inesperado pedido de su defensa: realizar nuevas pesquisas en este mediático caso sin cadáver. El tribunal de apelación de Vesoul confirmó en 2023 la pena de 28 años de prisión impuesta en 2022 a Zepeda por asesinato premeditado, pero la justicia francesa ordenó un nuevo juicio por irregularidades.
“Soy inocente. No maté a Narumi”, reiteró Zepeda, vestido con una chaqueta negra y remera gris azulado, desde el banquillo de los acusados del tribunal de Lyon, en el este de Francia. El hombre de 35 años enfrenta la cadena perpetua.
Hasta el 26 de marzo, el tribunal debe determinar de nuevo si el chileno la mató en diciembre de 2016 en la habitación 106 de la residencia universitaria de Besanzón, donde estudiaba la japonesa de 21 años, antes de deshacerse del cuerpo en un bosque o en un río cercanos.
La defensa, que defiende su absolución por el beneficio de la duda al no haber ni cuerpo ni pruebas materiales, fue ayer martes más allá y pidió al presidente del tribunal, Éric Chalbos, que ordene nuevas pesquisas.
“Es el juicio de la última oportunidad. Hay que hacer todo lo posible para que la verdad salga a la luz”, explicó el abogado Robin Binsard, quien se mostró favorable al aplazamiento del juicio.
“Pesadilla”
Las pesquisas solicitadas incluyen pedir nuevas informaciones a Facebook sobre el uso de la cuenta de Kurosaki días después de su desaparición y tomar declaración de un amigo suyo que debía visitarla la semana de los hechos.
Los letrados pidieron además interrogar a una mujer que podría haberse cruzado con Zepeda después de supuestamente matar a su exnovia e identificar un ADN hallado en un cojín de la habitación, que no corresponde a ninguno de los dos.
“Me opongo firmemente a estas demandas”, reaccionó la abogada de la familia de Narumi Kurosaki, Sylvie Galley, para quien sólo buscan ganar tiempo en un procedimiento abierto hace casi 10 años.
En primera fila, la madre y hermanas de Narumi, compungidas, siguieron sin inmutarse la audiencia. “Están viviendo una pesadilla”, agregó Galley. El presidente aplazó al miércoles su decisión sobre las nuevas pesquisas, para que el tribunal escuche primero a los investigadores del caso.
Densidad de pruebas
Para la acusación, Zepeda habría cruzado el Atlántico dos meses después de romper con la joven, sin avisarla, con el objetivo de reconquistarla o, en caso contrario, matarla. Tras espiarla durante varios días en la residencia universitaria, el 4 de diciembre de 2016 coincidió con ella y fueron a cenar juntos. A continuación, la habría matado de madrugada en su habitación.
Los estudiantes de la residencia escucharon “gritos de horror” de mujer, recordó el investigador David Borne, al evocar las pesquisas de caso que llevaron a la identificación del chileno.
Posteriormente, habría pirateado sus cuentas en redes sociales para hacer creer que la joven, a quien conoció en Japón en 2014, seguía viva, mientras él ganaba tiempo para regresar a Chile.
Pese a no haberse hallado nunca el cadáver, la acusación se basa en la densidad de indicios que corroborarían que se trata de un crimen premeditado: testimonios, datos de telefonía, geolocalización del auto que alquiló, etc.
“Seriedad y rigor”
La defensa intentó durante el interrogatorio a Borne sacar a relucir errores y zonas grises en una investigación que, para el otro abogado defensor Sylvain Cormier, “se centró por completo” en Zepeda, sin explorar realmente otros sospechosos.
“Esta investigación se ha llevado a cabo con la máxima seriedad y rigor, y la única pista que ha surgido es la de Nicolás Zepeda”, explicó el investigador.
El acusado fue extraditado de Chile a Francia a mediados de 2020 y desde entonces se encuentra en prisión preventiva.
Ayer martes, rompió a llorar al recordar los meses en régimen de aislamiento que pasó entre 2020 y 2022 en la prisión de Besanzón. La Corte de Casación anuló el anterior juicio porque uno de los investigadores usó una presentación Powerpoint durante su declaración y realizó nuevas pesquisas sin avisar.
Fuente: AFP.