Quedó inaugurada la exposición de fotografías de René González en la sede del Poder Judicial en Asunción. “Es una hermosa serie de retratos y paisajes que tuve el honor de hacer un registro histórico”, comentó el reportero gráfico que inició su trayectoria profesional como parte del equipo de Nación Media y que luego pasó a la Presidencia de la República.
“Hace aproximadamente dos años, hice un recorrido fascinante por comunidades indígenas de distintas zonas de este hermoso Paraguay, donde pude ver y sentir de cerca la conexión que tienen Los Pueblos con sus bosques”, recordó González, en una publicación en Instagram, quien ya realizó otras exposiciones anteriores. En su posteo, el profesional agradeció a la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), así como a otras personas que contribuyeron a este proyecto.
Lea más: Tañarandy promete otra experiencia religiosa inolvidable
En Paraguay existen 19 Pueblos Indígenas, cada uno con su propia cosmovisión cultural, económica, territorial, espiritual y un idioma que los identifica. Cada pueblo está organizado según sus costumbres y formas de vida, comentó González, acompañando algunos de sus trabajos.
Los Pueblos Indígenas no solo hablan de tierra sino siempre de tierras y territorio, que sería el sitio donde están sus antepasados y sitios sagrados, sus bosques, agua, donde conviven seres humanos con la naturaleza. Es también el contacto con la espiritualidad, el espacio de interacción con la biodiversidad.
Lea también: Muestra recuerda el “Robo del Siglo” del Museo de Bellas Artes
Dejanos tu comentario
Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.
Dejanos tu comentario
Cadam Motor Show lanzó su edición 2026
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), realizó el lanzamiento de la 29ª edición del Cadam Motor Show. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Cámara, Dr. Miguel Carrizosa, el vicepresidente, Dr. Víctor Servín, el gerente general, Econ. Diego Lovera y representantes de las empresas auspiciantes que acompañan esta edición.
Cadam Motor Show es la mayor exposición del mundo automotor en un solo lugar, la propuesta contempla más de 11.000 metros cuadrados de exposición, con lo mejor del mundo automotor en un solo lugar, y la participación de más de 40 marcas y 300 modelos de vehículos, entre camionetas, SUV, furgones de carga y pasajeros, entre otros.
En su 29ª edición, el evento se caracteriza por presentar lo último en tecnología e innovación automotriz, con el respaldo de los representantes oficiales de las marcas. Esta muestra, dirigida a las familias paraguayas, permite a los visitantes comparar opciones en un entorno seguro y climatizado, así como acceder a condiciones de financiamiento preferenciales, gracias a las alianzas con bancos, cooperativas y concesionarias participantes.
Las marcas presentes con distintos modelos son Audi, Bestune, BYD, Chery, Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, Foton, GAC Motor, GWM, Honda, iCAUR, JAC, Jeep, Jetour, Kia, Leapmotor, Lexus, Mazda, MINI, Mitsubishi, Nissan, Peugeot, Porsche, RAM, Renault, Soueast, Subaru, Suzuki, Toyota, Volkswagen y Volvo.
Dejanos tu comentario
Comunidades indígenas del país fortalecen su producción con apoyo del MAG
La producción agrícola de comunidades indígenas gana terreno mediante un acompañamiento técnico que busca fortalecer la seguridad alimentaria, la generación de ingresos y la participación de productores en espacios de comercialización. El trabajo es liderado por la Dirección de Extensión Agraria (DEAg), dependencia del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), responsable de brindar asistencia técnica a productores de la agricultura familiar campesina e indígena.
El abordaje implementado en comunidades indígenas contempla una metodología diferenciada, sustentada en un enfoque de derechos y de interculturalidad, explicó Petrona Fretes, jefa del departamento de Asistencia Técnica a Comunidades indígenas de la DEAg, en conversación con La Nación/Nación Media.
“La asistencia técnica integral con familias indígenas implica reconocer y respetar la diversidad, acompañando sus procesos de desarrollo desde sus propias realidades y saberes”, señaló.
Fretes explicó que el trabajo de extensión en estas comunidades no solo se enfoca en la producción, sino también en un componente socioeducativo, orientado a fortalecer los medios de vida de las familias frente a contextos cambiantes.
Actualmente, el servicio llega a 59 comunidades indígenas, beneficiando a 2.295 familias registradas, de las cuales 1.168 corresponden a varones y 1.127 a mujeres. La cobertura es ejecutada mediante 34 técnicos extensionistas indígenas, con mayor presencia en la Región Oriental, donde se concentra el 85% del alcance institucional.
Producción para consumo y renta
La asistencia técnica contempla dos líneas de acción alineadas al Plan Estratégico Institucional (PEI), uno es el impulso de sistemas de producción agropecuaria sostenibles, inclusivos y resilientes, y por otro lado, es el fortalecimiento de la organización y gestión asociativa de las familias indígenas.
Entre los principales rubros promovidos figuran cultivos tradicionales como mandioca, maíz chipa, maíz tupí, poroto, batata, habilla y maní, destinados principalmente al autoconsumo, aunque también representan oportunidades de renta mediante ferias agropecuarias, mercados mayoristas, industrias y acopiadores.
A ello se suma el fortalecimiento de huertas familiares con hortalizas para consumo y comercialización, así como el impulso sostenido al cultivo de cebolla de bulbo, implementado desde hace cinco años con resultados positivos.
“Hoy ya tenemos productores y productoras que se identifican con este rubro y dicen con orgullo: ‘che ha’e productor cebollero’. Eso nos motiva como institución a seguir acompañando con más compromiso”, destacó Fretes.
Mayor participación y desafíos pendientes
Entre los resultados más alentadores, Fretes mencionó una mayor visibilidad del trabajo indígena dentro de la institución, así como una creciente valoración del servicio por parte de las comunidades.
“Hoy productores indígenas participan en las ferias de agricultura familiar convencidos de que pueden hacerlo, como cualquier otro productor”, afirmó.
No obstante, reconoció que aún persisten desafíos importantes. Entre ellos, ampliar la cobertura del servicio técnico, contar con un presupuesto visibilizado dentro de la institución y consolidar alianzas con organismos públicos y el sector privado.
“Se avanzó mucho desde 2009 hasta hoy, pero todavía falta avanzar más. Este proceso requiere compromiso institucional, pero también de las familias y comunidades; es un camino que se construye de a dos”, concluyó.
Lea más: Nueva familia de billetes está en proceso de inserción, reporta el BCP
Dejanos tu comentario
Fotografías de Luis Vera sobre los ayoreos se exponen en la Bienal de Curitiba
El lunes 15 de junio de 2026 a las 18:30, el fotógrafo y artista visual paraguayo Luis Vera inaugurará su exposición individual “Seguimos vivos, ahora usamos ropa”, en el Espacio Cultural del Consulado del Paraguay en Curitiba (R. Benjamin Lins, 935 - Batel), en Brasil, integrándose oficialmente a la programación del ArtWeek Curitiba como parte de la Bienal de Curitiba 2026. La entrada para la apertura y las posteriores visitas es libre y gratuita, abriendo al público de lunes a viernes en el horario de 9:00 a 16:00.
En una propuesta artística que se sitúa conceptualmente en la fractura ontológica entre la selva y las máquinas, Luis Vera, a través de series fotográficas organizadas en cuatrípticos, visibiliza la situación de los grupos Ayoreo en aislamiento voluntario, quienes subsisten como “islas” de alteridad radical en el Chaco paraguayo frente al avance de un modelo de intensa deforestación y grandes obras de infraestructura.
El sugerente título de la muestra, “Seguimos vivos, ahora usamos ropa”, funciona como un ready-made lingüístico extraído directamente de la investigación antropológica. Proviene del libro de Benno Glauser, publicado en 2022 (pág. 69), donde documenta que un grupo ayoreo capturado y reducido en la comunidad de Campo Loro en los años 90, regresó a un campamento abandonado en el monte. Allí, utilizando el lenguaje ancestral del bosque (marcas de clanes, ramas y plumas), dejaron señales informativas para sus parientes que permanecen en los bosques en situación de no contacto.
“Es la brevísima y mejor explicación de la situación de vida dejada por las mismas familias que salieron del monte décadas atrás. Aunque siguen vivas, están constreñidas por el mundo occidental, en este caso representado por la vestimenta que son obligadas a usar al dejar la vida exclusivamente silvícola. La tensión central de la obra opera en ese “ahora”: una bisagra temporal que separa el antes libre del después colonizado, donde la supervivencia biológica se consigue al costo de la asimilación cultural”, explica Luis Vera.
“Inscribir “seguimos vivos, ahora usamos ropa” dentro del marco curatorial “Umbrales” (Limiares) de la Bienal de Curitiba significa desactivar la noción del umbral como una simple línea de transición arquitectónica o temporal, para entenderlo como una zona de fricción ontológica y geopolítica”, comentó sobre su obra, Luis Vera. Luego amplía: “el umbral no es un espacio pacífico de paso, sino la herida abierta e inestable donde colisionan dos mundos irreconciliables: la alteridad radical del pueblo Ayoreo en aislamiento voluntario y la pulsión devoradora de la sociedad envolvente”.
La mirada crítica de Ticio Escobar
El crítico de arte y curador Ticio Escobar escribió el texto de la muestra, analizando los complejos mecanismos estéticos de la exposición: “Luis Vera presenta fotografías con cuidado, pero con convicción y firmeza. Se refiere a los ayoreos aislados respetando delicadamente su distancia forzosa y exponiendo de modo contundente la situación en que se encuentran. Levanta imágenes potentes, fragmentadas y desplazadas casi siempre, interceptadas por el murmullo de los mensajes que cruzan el aire del Chaco sin rasgarlo”.
“Para hacerlo, el fotógrafo manipula un archivo multimedia mediante un software programado para la edición de archivos de formato diferente. Este procedimiento, databending, genera distorsiones, a menudo azarosas, que complejizan la imagen de base. Luis Vera interviene las imágenes así alteradas con frases intercambiadas entre los grupos que aún se encuentran aislados y los que fueran arrancados de la selva y hoy visten ropas occidentales desgastadas”, agrega.
Trayectoria del artista
Luis Vera (1961, Asunción, Paraguay) posee una vasta trayectoria en los campos del fotoperiodismo, la fotografía documental y la artística. Tiene estudios de Comunicación, Derecho y Antropología; cuenta con postgrados internacionales en Fotografía Contemporánea, Crítica y Curaduría de Arte realizados en Node Center de Berlín, y ha sido multipremiado con decenas de distinciones, como el Premio Bayard de Fotografía (2020), lo que le permitió realizar residencias artísticas en París.
El vínculo de Vera con el circuito artístico del Estado de Paraná es estrecho y de larga data. El creador ya ha participado previamente como artista expositor en la Bienal de Curitiba en su edición del año 2015. Asimismo, en su rol de docente universitario y formador de nuevos talentos, sus estudiantes han tenido una activa y destacada presencia internacional participando de forma consecutiva en el Circuito Universitario de la Bienal de Curitiba (CUBIC) durante las dos últimas ediciones, de 2017 y 2019. Por otra parte, realizó exposiciones en países de América y Europa, así como en decenas de ciudades de su país.
Sobre el ArtWeek
El tema de la 16.ª Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Curitiba, es “Umbrales” (Limiares), sobre la curaduría de Adriana Almada y Tereza de Arruda. La edición se enfoca en la fusión entre lo humano, la tecnología, inteligencia artificial y el mundo virtual. El evento retorna al formato presencial, ofreciendo un circuito por galerías y espacios públicos de la ciudad.
La Bienal de Curitiba se erige como uno de los eventos de arte contemporáneo más influyentes de la región, propiciando un diálogo global entre creadores de diversas latitudes. Una de las artistas anunciadas es Chiharu Shiota con su obra “El espacio entre nosotros”, con curaduría de Tereza de Arruda. En esta edición 2026, el programa ArtWeek Curitiba expande las expresiones visuales por toda la ciudad a través de circuitos dinámicos y sedes aliadas. La inclusión de la muestra de Luis Vera en el espacio cultural del Consulado del Paraguay no solo enriquece la oferta cultural del festival mediante la fotografía y los nuevos medios, sino que fortalece la diplomacia cultural y los lazos históricos de fraternidad artística entre Paraguay y Brasil.
Un faro de diplomacia cultural en Batel
Ubicado en el corazón de Batel —uno de los barrios más tradicionales y encantadores de Curitiba—, el Consulado General del Paraguay funciona en una casona de relevancia histórica, reconocida como Unidad de Interés de Preservación (UIP) y considerada patrimonio arquitectónico de la capital paranaense. La imponente edificación no solo alberga la representación diplomática oficial destinada a fortalecer los lazos políticos, económicos y consulares especialmente con el Estado de Paraná, sino que también se ha consolidado como un dinámico epicentro para el intercambio artístico internacional.
A través de su Espacio Cultural, el Consulado mantiene un compromiso permanente con la difusión de la memoria y de los lenguajes artísticos contemporáneos de la región. Esta vocación artística le otorgó al lugar un papel destacado en el circuito de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Curitiba. En ediciones anteriores del evento, el Espacio Cultural ya integró oficialmente el programa de exposiciones de la Bienal, actuando como una sede aliada fundamental para la descentralización del arte por toda la ciudad. Al abrir sus puertas a manifestaciones que desafían y enriquecen la mirada del público —como la muestra de fotografía contemporánea y databending de Luis Vera en la edición de 2026—, el Consulado del Paraguay reafirma el papel de la diplomacia cultural como un puente sensible, vital e ininterrumpido entre los pueblos.