La actriz y conductora Andrea Quattrocchi y el emblemático Arlequín Teatro, junto con el actor y productor Francisco Gubetich, se unen para traer la versión local del éxito de teatro internacional “Así de simple” con un imponente grupo de figuras locales, desde el viernes 2 de agosto en el auditorio ubicado en Antequera 1061, en Asunción.
A un año de haber protagonizado dos películas paraguayas, “Leal 2″ y “El apartamento”, Quattrocchi vuelve a las tablas teatrales desde la puesta de “Moscú” del año 2021. Después de tomarse un tiempo para ser mamá, no una, sino dos veces en este periodo; se unió en la producción y actuación con el actor Francisco Gubetich (”Leal 2″), junto al Arlequín Teatro, para adquirir los derechos autorales de la obra de autoría argentina.
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“Así de simple” aborda una problemática siempre actual y universal: el amor y las parejas; e invita a un viaje desde que Clara y Joaquín se conocen hasta que se mudan juntos, mostrando todas las voces internas que los habitan. Esta divertida y picante comedia teatral, escrita por Ignacio Bresso y Sofía Gonzales Gil, ya arrasó en la calle Corrientes de Buenos Aires, Ciudad de México y otros lugares.
En Paraguay se presenta con dirección de Pablo Ardissone, con un elenco de reconocidas figuras locales: Amparo Velázquez (conductora de TV), Paz Berni (“Hotel Jaja”), Diro Romero y Ato Gómez (”Leal 2″). “‘Así de simple’ promete hacerte reír a carcajadas, pensar en el amor y las relaciones de una manera simple dentro de toda la complejidad de las mismas cuestionándote ¿qué pasaría si todas nuestras voces hablaran igual de fuerte?”, anticipan sobre este estreno teatral.
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Cannes entregará una Palma de Oro honorífica a Barbra Streisand
La oscarizada artista estadounidense Barbra Streisand recibirá una Palma de Oro de honor en el próximo Festival de Cannes, anunciaron el miércoles los organizadores. “Es con orgullo y profunda humildad que me sumo al círculo de los galardonados con la Palma de Oro honorífica, cuyo trabajo me inspira desde hace mucho tiempo”, celebró la cantante, actriz y directora, de 83 años, citada en un comunicado.
Este premio honorífico se añadirá a la larga lista de galardones que ya tiene Streisand, una de las pocas artistas en el mundo recompensada con los Óscar (cine, dos estatuillas), los Grammy (música, diez), los Tony (teatro, uno) y los Emmy (televisión, cuatro).
“Es la síntesis legendaria entre Broadway y Hollywood, entre el escenario del music hall y la gran pantalla de cine”, elogió Thierry Frémaux, delegado general del festival, que este año se celebrará entre el 12 y el 23 de mayo. El certamen anunció hace unos días que también entregaría una Palma de Oro honorífica al cineasta neozelandés Peter Jackson.
Streisand, inicialmente interesada por una carrera como actriz, llamó rápidamente la atención por su voz excepcional en los cabarets, antes de triunfar en Broadway. En su primer papel en el cine, en 1968 en “Funny Girl”, ganó el Óscar a la mejor actriz con tan solo 26 años.
Luego rodó con Gene Kelly (“Hello, Dolly!”, 1969) y Vincente Minnelli (“Vuelve a mi lado”, 1970). Con Robert Redford protagonizó “Nuestro años felices” (1973), de Sydney Pollack, cuya canción “The way we were” se convirtió en una de las grandes melodías del cine.
En 1977 ganó su segundo Óscar por “Evergreen”, la canción original de “Ha nacido una estrella”, en la que también interpreta el papel principal. Con “Yentl” (1983), su primera película como directora (además de productora y guionista), “fue la primera vez que Hollywood concede un presupuesto de producción tan importante a una mujer cineasta”, señala el festival.
Adaptada de un relato de Isaac Bashevis Singer, esta película cuenta la historia de una mujer que se traviste en hombre para estudiar el Talmud. El filme tardó 14 años en ver la luz, pero cosechó un gran éxito de público y crítica, y fue nominada en siete categorías de los Óscar. Streisand dirigió más tarde: “El príncipe de las mareas” (1991) y “El amor tiene dos caras” (1996).
Fuente: AFP.
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Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.
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Arlequín Teatro estrena “Nunca estuve en Dublín”
Diego Mongelós dirige al elenco que tiene como figuras a Silvio Rodas y Regina Bachero.
Arrancó el fin de semana de estreno de la obra “Nunca estuve en Dublín” en Arlequín Teatro (Antequera casi Rpca. de Colombia), comedia ácida del dramaturgo español Markos Goikolea Unzalu, bajo la dirección de Diego Mongelós.
“Es una comedia ácida, pero profundamente humana. Entre reproches, ironías y situaciones cómicas, los personajes intentan reconstruir una dinámica familiar para que pueda volver a ser ‘normal’”, refirió sobre la obra el director Mongelós.
El elenco de actores está integrado por Silvio Rodas, Regina Bachero, Fran Gubetich y Nicole Gubetich, quienes encarnan a los personajes de esta hilarante historia.
“Nunca estuve en Dublín”, comedia de gran éxito en España, Argentina y Uruguay, dirigida a adolescentes y adultos, propone una mirada irónica, por momentos mordaz, sobre los conflictos familiares que emergen cuando una hija regresa al hogar tras varios años de ausencia y una historia familiar tumultuosa.
La obra ofrece al público una historia universal: el choque generacional, las conversaciones pendientes, los silencios que pesan más que las palabras y la dificultad de comunicarse dentro del núcleo familiar.
SUBACUÁTICA
Por otra parte, sigue en la cartelera la innovadora propuesta inmersiva “Subacuática”, con funciones hoy y mañana a las 19:30 en el Natatorio Escuela de Educación Física de las FF. AA. (Avda. Gral. Santos 258 esquina Marcos de Brix). Se trata de una obra basada en la novela de Melina Pogorelsky, que sube bajo la dirección general de Fátima Fernández Centurión. Informes y reservas al (0971) 898-400.
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De las tablas al agua, estrenan “Subacuática”
El elenco integrado por Lali González, Andrea Quattrocchi, Ato Gómez y Guadalupe Lobo, bajo la dirección de Fátima Fernández Centurión, estrenan esta noche, a las 19:30, la obra teatral “Subacuática”, una puesta inmersiva que combina luces y sonido, que tiene como particular escenario el Natatorio Escuela de Educación Física de las FF. AA. (Avda. Gral. Santos 258).
La adaptación teatral de la novela de la argentina Melina Pogorelsky combina teatro, sonido y audiovisual en una piscina real, creando una experiencia teatral y sensorial única.
Cuatro personajes llevan a los espectadores a un viaje visceral en el que el agua no solo es el escenario, sino que también un protagonista esencial. “Subacuática” es una obra en donde los personajes se enfrentan a sus propios miedos, deseos y desafíos mientras interactúan con el agua mezclando así lo físico y emocional en una experiencia energética y real.
La obra sumerge al público en un entorno acuático auténtico, donde cada brazada de los personajes se convierte en un viaje. La atmósfera envuelve a los espectadores en un ambiente azul y acuático.
Las entradas se encuentran a la venta en Tuti.com.py con un precio de G. 190.000 para Preferencia y G. 160.000 para Generales. Abonando a través de Personal Pay, las entradas tienen un costo de G. 155.000 para Preferencias y G. 125.000 para Generales. Las funciones serán sábados y domingos de marzo.