La actriz paraguaya Ana Ivanova falleció este lunes, a los 51 años, en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), debido a complicaciones de salud que llevaron a su internación hace un mes. La reconocida artista de teatro y cine trascendió la fama internacional en 2018, al estrenar la película “Las herederas” en el Festival de Berlín. El velorio será desde las 14:00 en Parque Serenidad (España y Boquerón),; y este martes, a las 10:00, será el sepelio en el cementerio de Recoleta, en el portón 7.
De importante trayectoria en teatro, Ana Ivanova se posicionó ante cámaras en numerosos cortometrajes, entre los que destacan “Vida reciclada” (2013) o “Crisis” (2017); llegó a la televisión con la serie paraguaya “Santa Cumbia” (2014); y fue construyendo su hoja en el cine con las películas “El invierno de Gunter” (2007), “Luna de cigarras” (2014), “Gritos del Monday” (2016) y “Truenos” (2017).
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Sin embargo, con la ópera prima de Marcelo Martinessi, “Las herederas” (2018), compartiendo pantalla con Ana Brun y Margarita Irún, tuvo un salto mundial con su premiado estreno en el prestigioso Festival de Berlín (Berlinale), que sumó 40 distinciones en diversas competencias, hasta su gran estreno en Netflix.
Posteriormente, Ivanova participó en la coproducción entre Brasil, Bolivia y Paraguay, “King Kong en Asunción” (2020), de Camilo Cavalcante; y aparece en los créditos de “After We Fell” (2021), de la estadounidense Castille Landon, filmada en Bulgaria.
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Estrenos de cine prometen experiencias épicas
Por: Adelaida Alcaraz
Paraguay se adentra en una nueva etapa del entretenimiento, en la que Filmagic convierte cada estreno en un acontecimiento social y una experiencia cinematográfica completa.
¿Puede una película convertirse en el termómetro de toda una industria? En Paraguay, el inminente estreno de El Diablo Viste a la Moda 2 parece demostrar que sí. La expectativa es alta, transversal y estratégica. Por un lado, trae nostalgia para quienes crecieron con la original, cultura pop para nuevas generaciones y un componente aspiracional que trasciende la pantalla.
Para este esperado estreno Filmagic proyecta alrededor de 60.000 admisiones en el mercado local, una meta que, además de medir taquilla, se lleva la delantera en cuanto a conversación social, presencia mediática y capacidad de movilización.
El lanzamiento, previsto para el 30 de abril -incluso antes que en Estados Unidos- no se concibe como una simple proyección, sino como un evento cultural. Avant premiere, dress code inspirado en la Met Gala, photo opportunities de alto impacto y una fuerte articulación con prensa e influencers convertirán la noche en una experiencia compartida. Allí está la clave del negocio actual. Y es que el cine no compite con el streaming en volumen de contenido, pero si lo hace en intensidad.
Desde la visión de Filmagic, la industria del entretenimiento paraguayo atraviesa una etapa de madurez. El público está más informado, es selectivo y exigente. Como explica Lucia Bittar, brand manager de la compañía, “en el caso del cine, el mercado responde muy bien cuando el contenido conecta emocionalmente y se presenta como una experiencia relevante, no solo como una opción más de consumo”.
Esa lectura estratégica redefine el rol del distribuidor, pues no se trata solo de traer títulos, sino de construir ecosistemas de lanzamiento. En 2026 el calendario será robusto, adelantó Lucía quien compartió que Paraguay vivirá grandes estrenos como Super Mario Galaxy: La Película, Michael, Toy Story 5, The Mandalorian & Grogu y Avengers: Doomsday.
A esto se suman contenidos evento como conciertos y documentales musicales, que amplían la lógica tradicional de exhibición. Y sobre todo, dan una explicación clara de que existe un mercado que responde cuando la propuesta justifica la salida de casa.
Si bien hoy día las plataformas ofrecen comodidad; las salas, desperdigan emoción colectiva, impacto visual y pertenencia. En este contexto, Filmagic entiende que el verdadero activo no es solo la licencia, sino la capacidad de transformar cada estreno en un momento cultural. En esa apuesta por la experiencia está el futuro y la rentabilidad de la industria del entretenimiento local.
En términos operativos, tener licencias implica mucho más que distribuir películas, aseguró Lucía. Para ella, esto implica representar catálogos internacionales y gestionar integralmente cada lanzamiento en Paraguay. Desde la planificación estratégica y la coordinación con exhibidores, hasta la implementación de campañas digitales, materiales en salas, acciones de prensa y posicionamiento comercial, el trabajo es 360°.
Filmagic actúa como puente entre los grandes estudios y el mercado local, adaptando lineamientos globales a la realidad de la audiencia paraguaya.
El comportamiento del público este año confirma dos tendencias decisivas: búsqueda de experiencias completas y decisiones influenciadas por la conversación social. Las redes, el contenido orgánico y la recomendación pesan tanto como el tráiler. Por eso la estrategia no termina el día del estreno; sino todo lo contrario, recién empieza allí.
El objetivo es que cada título trascienda la cartelera y se convierta en tema de agenda.
Además, la evolución del sector también pasa por nuevos formatos. Ejemplos recientes como el concierto cinematográfico de Stray Kids o documentales musicales estreno global evidencian que la sala puede ser escenario de propuestas que van más allá de la ficción tradicional. Esta diversificación amplía audiencias y genera nuevas ventanas de monetización.
La visión de mediano y largo plazo es fortalecer la cultura de cine en Paraguay como experiencia, consolidar un ecosistema colaborativo entre distribuidores, exhibidores y medios, y sostener una oferta competitiva todo el año.
Toda esta estrategia entendiendo que en un mercado que compite con gigantes digitales, la misión no es resistir el cambio, sino capitalizarlo. “Paraguay tiene hoy la oportunidad de consolidar una industria más relevante y consistente, donde cada estreno no sea solo una película, sino un acontecimiento que active consumo, conversación y comunidad, puntualizó la Brand manager.
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Chase Infiniti, la hija ficticia de DiCaprio, brilló en la alfombra roja de los Óscar
Las estrellas más rutilantes de Hollywood desfilaron ayer domingo por la alfombra roja con motivo de la 98.ª edición de los Premios de la Academia, la noche más importante de la industria cinematográfica. Estos son algunos puntos a destacar en los atuendos de los Óscar:
Tonos primaverales
Los toques de color primaveral fueron una grata sorpresa en la alfombra roja. Jessie Buckley, la favorita para ganar el Óscar a la mejor actriz por su interpretación de la afligida esposa de William Shakespeare en “Hamnet”, lució majestuosa con un corpiño rojo de Chanel con hombros descubiertos y una vaporosa falda rosa. Chase Infiniti, quien interpreta a la hija de Leonardo DiCaprio en “Una batalla tras otra”, no está nominada al Óscar, pero sin duda se llevó las miradas en el tapete rojo.
Infiniti derrochaba glamour con un traje lila sin mangas de Louis Vuitton, de corpiño ajustado y una cascada de volantes que caían desde su cadera hasta el suelo creando una larga cola. Y el veterano cineasta Spike Lee aportó un toque de color a su conjunto de tonos neutros con un sombrero y una corbata de moño de color púrpura brillante. En el pasado, ya lució este tono en honor a Prince.
Blanco y negro
El blanco y negro es un favorito de siempre entre las estrellas, y la nominada a mejor actriz Rose Byrne lo adoptó incorporando la tendencia primaveral. Se decantó por un vestido negro sin tirantes de Dior cubierto de flores blancas.
Emma Stone, en la misma categoría que Byrne por “Bugonia”, lució un brillante vestido largo blanco de Louis Vuitton de mangas cortas. Y Teyana Taylor, quien ha dominado la alfombra roja durante toda la temporada de premios, eligió un traje sin mangas de Chanel en blanco y negro con plumas y transparencias.
Estrellas del hockey, reales y ficticias
El provocativo personaje Shane Hollander de “Heated Rivalry” también asistió a los Premios de la Academia. Hudson Williams, el actor que lo encarna, ha estado en todas partes desde que la serie de amor gay en el hockey se volvió viral: llevó la antorcha olímpica en Italia, apareció en “Saturday Night Live” junto a su coprotagonista Connor Storrie y ahora, en los Óscar.
Williams lució un conjunto totalmente negro de Balenciaga —traje de doble botonadura, camisa y corbata— con un broche brillante para completar el “look”. Pero la estrella de hockey de Hollywood no fue la única en el Dolby Theatre.
Hilary Knight y Hannah Bilka, dos de las estrellas del equipo femenino de hockey sobre hielo estadounidense ganador de la medalla olímpica de oro, estaban listas para su primer plano en la alfombra roja de los mayores premios de la Meca del cine.
Fuente: AFP.
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La aterradora tía Gladys le dio el Óscar a Amy Madigan
Amy Madigan consiguió su primera nominación al Óscar hace 40 años y admite abiertamente que nunca pensó que volvería a estar en la pugna por los Premios de la Academia. Pero su aclamada interpretación de una malvada tía experta en vudú en la exitosa película de terror “La hora de la desaparición” (Weapons) la ha convertido en una estrella de TikTok. Y, ayer domingo, en la ganadora del Óscar a la mejor actriz de reparto.
Madigan, de 75 años, se impuso a un nutrido grupo de candidatas que incluía a Teyana Taylor (“Una batalla tras otra”), Wunmi Mosaku (“Pecadores”) y las estrellas de “Valor sentimental” Elle Fanning e Inga Ibsdotter Lilleaas. También contravino la tendencia de que las cintas de terror queden por fuera de la mayor gala de Hollywood.
“Estoy muy abrumada”, dijo Madigan a la audiencia al recibir el galardón, y agradeció al director Zach Cregger por escribirle “un papel soñado”. En “La hora de la desaparición”, que recaudó 270 millones de dólares en la taquilla global, la actriz interpreta a Gladys, la enigmática tía de un niño cuyos compañeritos de clase desaparecen una noche, exactamente a la misma hora.
El misterio desconcierta a una maestra (Julia Garner), quien intenta acercarse al niño, el único que no desapareció, pero quien huye de ella por temor a que su tía continúe maltratando a sus padres, a quienes mantiene en una suerte de hechizo.
Mientras familias y maestros lidian con la ausencia, Gladys utiliza rituales vudú para drenar a las personas que la rodean y alimentarse de su energía para mantenerse con vida.
Cada vez que quiebra una vara, convierte en zombis a niños y adultos.
Su maquillaje macabro y su peluca rojo encendido acentúan su particular “look”: una especie de guasón que se ha vuelto viral en las redes.
En los días previos a los Premios de la Academia, Madigan no despuntaba como favorita, pero al vencer en los premios de la Crítica y del Sindicato de Actores, la actriz ganó ímpetu, y su nombre subió en los pronósticos que daban a Teyana Taylor en primer lugar.
“¿Pensabas que la tía Gladys acabaría aquí, en los Óscar?”, declaró a Variety antes de la gala.
“No. No por una cuestión de calidad, sino por los prejuicios hacia el género. Pero me ha encantado equivocarme en esto”, comentó.
Es el mayor honor en la larga carrera de Madigan, que cuenta con docenas de créditos en cine y televisión, además de múltiples apariciones en los escenarios.
“Una sorpresa total”
Madigan nació en Chicago el 11 de septiembre de 1950. Su padre era periodista y su madre trabajaba como asistente administrativa y hacía teatro comunitario en su tiempo libre.
Su amor por la interpretación floreció en las obras de teatro de la escuela.
Tras la universidad, se mudó a Los Ángeles, donde actuó como cantante de rock y estudió en el prestigioso Instituto de Teatro y Cine Lee Strasberg.
Pequeños papeles en televisión la llevaron a debutar en la gran pantalla con “Love Child” (1982), junto a Beau Bridges, papel por el que fue nominada a un Globo de Oro.
Y así comenzó su carrera.
Al año siguiente, se casó con su compañero de profesión Ed Harris, con quien tiene una hija.
Han sido una de las parejas más queridas de Hollywood durante cuatro décadas y han trabajado juntos en múltiples proyectos, entre ellos “En un lugar del corazón”, “Pollock” y “Desapareció una noche”.
Su primera nominación al Óscar llegó en 1986 por el drama “Dos veces en la vida”, en el que interpretó a una mujer que sufría en un matrimonio difícil. “La primera vez fue una sorpresa total”, confesó a Variety.
Televisión, cine y teatro
El currículo de Madigan incluye desde su papel como la esposa del personaje de Kevin Costner en el clásico del béisbol de 1989 “El campo de los sueños”, hasta ser el interés romántico de John Candy ese mismo año en la comedia “Tío Buck al rescate”.
Ha aparecido en series de televisión populares como “Grey’s Anatomy”, “How to Get Away with Murder” y “Frasier”.
En el teatro, debutó en Broadway en 1992 interpretando a Stella en “Un tranvía llamado deseo”, junto a Jessica Lange y Alec Baldwin.
También ha actuado en Los Ángeles, y ha dirigido varias producciones.
Ha hablado de la dificultad de encontrar papeles interesantes en sus últimos años. “Mi marido trabaja mucho más que yo”, dijo a Los Angeles Times en 2015.
Pero la mayoría de sus papeles han puesto de relieve una determinación férrea que es propia de Madigan. Sobre la tía Gladys, declaró a Deadline: “Es una mujer que sabe lo que tiene que hacer, y lo hace”. Entre sus próximos proyectos se encuentra el suspenso de Apple “Sponsor”, en el que compartirá pantalla con Jason Segel.
Fuente: AFP.
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Sean Penn ganó su tercer Óscar, ausente por despreciar las premiaciones
Sean Penn, el eterno rebelde de Hollywood, se alzó ayer domingo con su tercer Óscar gracias a “Una batalla tras otra”, en la que interpreta a un rígido militar dispuesto a todo por limpiar su hoja de vida. Se trata de la primera estatuilla como actor de reparto para Penn, de 65 años, quien competía en la categoría con su colega de cinta Benicio Del Toro, además del sueco Stellan Skarsgard (“Valor sentimental”), Delroy Lindo (“Pecadores”) y Jacob Elordi (“Frankenstein”).
Conocido tanto por sus grandes actuaciones como por su desdén por el circuito de premios, Penn no acudió a la 98.ª edición de los Óscar ayer domingo. También brilló por su ausencia en ceremonias que lo honraron previamente, como la del Sindicato de Actores y los británicos BAFTA.
En “Una batalla tras otra”, dio vida al coronel Steven Lockjaw, un militar conservador que brevemente pierde el foco por la revolucionaria Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor) y que, años más tarde, moverá literalmente un ejército para que sus deslices pasionales no destruyan sus ambiciones políticas.
El rol no puede contrastar más con Penn, cuyas posiciones liberales y su activismo social lo han llevado a aventuras que parecen de película. En 2013, ejecutó un fantástico operativo para sacar de Bolivia con documentos falsos a Jacob Ostreicher, un empresario estadounidense bajo arresto domiciliario en el país andino acusado de crimen organizado y lavado de dinero.
En 2015, junto a la actriz Kate del Castillo, entrevistó secretamente en México al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien se encontraba fugitivo y sería detenido poco después por las autoridades de su país.
Ha forjado singulares amistades con figuras políticas como el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, enemigo acérrimo de Washington, y el mandatario ucraniano Volodimir Zelenski, a quien le regaló uno de sus Óscar.
Su activismo lo ha llevado además a Argentina, Pakistán, Irán e Irak.
Sus opiniones, siempre inclinadas a la izquierda del espectro político, no pasan inadvertidas en Estados Unidos.
A la par también ha impulsado campañas humanitarias, tanto en su país tras el huracán Katrina que impactó severamente a Nueva Orleans en 2005, como en Haití, después del terremoto de 2010.
Amor y odio
Penn nació el 17 de agosto de 1960 en Los Ángeles. Hijo del director Leo Penn y la actriz Eileen Ryan, creció en la industria con la que mantiene una relación de amor y odio.
Abandonó sus planes de convertirse en abogado para dedicarse a la actuación.
En 1981 debutó en Broadway con la obra “Heartland” y enseguida en el cine como cadete militar en “TAPS - Más allá del Honor”.
Inicialmente fue su vida personal lo que lo catapultó al estrellato: Penn se casó en 1985 con Madonna, con quien compartió pantalla un año después en “Aventuras en Shanghái” y de quien se divorció tras cuatro años de matrimonio turbulento.
Pero si los romances del astro sufrieron altos y bajos, su vida profesional solo ha ido en una dirección: ascendente.
Derrochó histrionismo en cintas como “Colores de guerra” (1988), junto a Robert Duvall; “Pecados de guerra” (1989), de Brian de Palma; y en la comedia del mismo año “No somos ángeles”, junto a Robert De Niro.
Contenido social
En 1991 debutó como director con “The Indian Runner”, un drama sobre la guerra de Vietnam inspirado en la canción de Bruce Springsteen “Highway Patrolman”.
El artista, que ha tomado algunas pausas en la actuación y ha asumido otros trabajos detrás de cámara, se ha caracterizado por elegir proyectos con fuerte contenido social y político.
Su primera nominación al Óscar llegó gracias a “Pena de muerte” (1995), en la que interpretó a un hombre condenado por asesinato a la espera de su ejecución en el corredor de la muerte.
Cosechó otras dos candidaturas con “El gran amante” (1999) y “Yo soy Sam” (2001), en la que encarna a un padre con discapacidad mental.
La sequía acabó en 2004, cuando la Academia le dio su primera estatuilla por el drama “Río místico”, en la que dio vida a un padre en duelo que toma la justicia por sus propias manos.
Y volvió a ganar en 2009, cuando fue nominado por última vez gracias a “Milk”, en la que se mete en la piel de Harvey Milk, el activista y primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público de Estados Unidos.
El triunfo de ayer domingo lo destaca junto a leyendas como Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson y Walter Brennan, únicos actores en ganar tres Óscar. Logro compartido por Meryl Streep, Ingrid Bergman, Frances McDormand y Katharine Hepburn, quien ganó cuatro. Penn tiene dos hijos con su exesposa, la también actriz Robin Wright.
Fuente: AFP.