La estrella del pop estadounidense Taylor Swift anunció la “pre-preventa” de su duodécimo álbum de estudio, titulado “The Life of a Showgirl”, en publicaciones en su sitio web justo después de la medianoche del martes. Su tienda en línea mostró imágenes difuminadas de un vinilo, un CD y una cinta de casete superpuestas con un candado brillante de color naranja, al explicar que la portada del disco será “revelada en una fecha posterior”.
Una advertencia también indica que la fecha de lanzamiento aún no se conoce y que el álbum se enviará antes del 13 de octubre. “Quería mostrarles algo”, dice la cantante en un video publicado en su Instagram mientras sostiene un disco de vinilo con la portada completamente borrosa.
“Este es mi nuevo álbum, ‘The Life of a Show Girl’, dice en la grabación, un fragmento del pódcast “New Heights” de su novio, el jugador de fútbol americano Travis Kelce, y su hermano, el exjugador de la NFL Jason Kelce. “The Life of a Showgirl” es el sucesor del álbum “The Tortured Poets Department”, que se publicó el año pasado y vendió 1,4 millones de copias el primer día.
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Desde 2021, Swift ha estado cumpliendo su promesa de regrabar sus seis primeros discos con el fin de recuperar los derechos sobre ellos. En mayo, la ganadora de 14 premios Grammy, que mantenía una disputa con ejecutivos discográficos desde 2019 por la propiedad de su música, anunció que había comprado todo su catálogo por una suma no revelada.
La también compositora de 35 años batió récords con su gira “Eras”, de casi dos años de duración. Recaudó 2.000 millones de dólares en 149 conciertos en todo el mundo, lo que la convirtió en el tour más lucrativo de la historia de la música.
Fuente: AFP.
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Premios Platino: 30 películas y 19 series competirán en México
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La XIII edición de los Premios PLATINO XCARET ya conoce a sus finalistas. Un total de 30 películas y 19 series iberoamericanas competirán por los máximos reconocimientos del audiovisual en español y portugués en una gala que se celebrará el 9 de mayo de 2026 en el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, en Riviera Maya, México. En esta edición, 14 de los 23 países participantes aspiran a conquistar alguna de las estatuillas.
Entre los largometrajes nominados a Mejor Película Iberoamericana de Ficción figuran Aún es de noche en Caracas, de Marité Ugás y Mariana Rondón; Belén, dirigida por Dolores Fonzi; Los Domingos, de Alauda Ruiz de Azúa; O agente secreto, de Kleber Mendonça Filho; y Sirât, de Oliver Laxe. En televisión, el premio a Mejor Miniserie o Teleserie se disputará entre Anatomía de un instante, Chespirito: sin querer queriendo, El Eternauta y Las muertas. Además, en la categoría de Mejor Serie de Larga Duración competirán Beleza Fatal, La promesa, Sueños de libertad y Velvet: el Nuevo Imperio.
La competición llega especialmente reñida en las principales categorías. En cine, Belén y Los Domingos encabezan la lista con 11 nominaciones cada una, seguidas de O agente secreto, con 8, y Sirât, con 7. En el apartado televisivo, El Eternauta lidera con 13 nominaciones, mientras que Anatomía de un instante suma 12, consolidándose como una de las grandes favoritas de la edición.
En interpretación cinematográfica, los nominados a Mejor Interpretación Masculina son Alberto San Juan por La Cena, Guillermo Francella por Homo Argentum, Ubeimar Ríos Gómez por Un poeta y Wagner Moura por O agente secreto. En Mejor Interpretación Femenina, las aspirantes son Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz por Los Domingos, Dolores Fonzi por Belén y Natalia Reyes por Aún es de noche en Caracas.
También destacan las categorías de reparto. En cine, optan al galardón Álvaro Cervantes, Edgar Ramírez, Juan Minujín y Rodrigo Santoro en interpretación masculina de reparto, mientras que en la femenina aparecen Camila Pláate, Dira Paes, Julieta Cardinali y Nagore Aranburu. En televisión, sobresalen nombres como Ricardo Darín, Álvaro Morte, Javier Cámara y Leonardo Sbaraglia en interpretación masculina, así como Candela Peña, Carla Quílez, Griselda Siciliani y Paulina Gaitán en la categoría femenina.
La presente edición también refleja la amplitud del talento iberoamericano en áreas técnicas y creativas. Las nominaciones abarcan dirección, guion, música original, montaje, dirección de arte, fotografía, sonido, vestuario, efectos especiales y maquillaje y peluquería, tanto en cine como en miniseries o teleseries. Entre las producciones con mayor presencia en estos apartados figuran Los Domingos, Belén, O agente secreto, Sirât, El Eternauta y Anatomía de un instante.
Uno de los aspectos más destacados de esta edición es la ampliación del número de categorías, una decisión con la que la organización busca reconocer de forma más amplia el trabajo de quienes hacen posible las producciones audiovisuales, tanto delante como detrás de las cámaras. Este crecimiento se traduce en una representación iberoamericana más amplia que en años anteriores y en una presencia reforzada de países como Argentina, Brasil, España y México, especialmente en las categorías principales de cine y televisión.
La organización también informó de que, para agilizar la gala principal, parte de los premios se entregarán previamente. Así, el 16 de abril se darán a conocer los ganadores de 21 categorías técnicas e interpretativas de reparto, mientras que los premios principales se anunciarán durante la ceremonia del 9 de mayo en Riviera Maya.
Promovidos por EGEDA y FIPCA, en colaboración con FIACINE, los Premios PLATINO XCARET cuentan con el respaldo de diversas instituciones y patrocinadores, y vuelven a posicionarse como una de las grandes vitrinas del audiovisual iberoamericano. La edición de 2026 promete reunir a buena parte del talento de la región en una celebración que confirma la fortaleza, diversidad y proyección internacional del cine y las series producidas en Iberoamérica.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Juliette Binoche reflexiona en Tesalónica sobre su debut como directora
- Por David Sánchez, desde Tesalónica (Grecia), X: @tegustamuchoelc (*).
La actriz francesa Juliette Binoche participó en una conversación abierta con el público el 12 de marzo de 2026 en el marco del 28.º Thessaloniki International Documentary Festival (TiDF), celebrado en la ciudad de Thessaloniki. El encuentro tuvo lugar en el John Cassavetes Theater, con motivo del estreno griego de su primer trabajo como directora, “In‑I in Motion”.
La charla, titulada “In front of and behind the camera. My directorial debut in documentary filmmaking”, fue moderada por el responsable de programación del festival, Yorgos Krassakopoulos. Ante una sala llena, Krassakopoulos dio la bienvenida a la actriz destacando la sinceridad que atraviesa su primera incursión en el documental: una obra que, según señaló, transmite “una verdad y una autenticidad que reflejan plenamente su temperamento artístico”.
El arte como camino hacia el autoconocimiento
Durante la conversación, Binoche habló del proceso interior que acompaña a la actuación y de cómo el arte se convierte para ella en una forma de exploración personal.
“Como actor estás llamado cada día a ser honesto, no solo contigo mismo sino con toda la humanidad”, explicó. Para la intérprete, el trabajo actoral implica enfrentarse a los propios miedos y a las zonas más oscuras del subconsciente, un proceso que considera profundamente transformador.
La actriz también reflexionó sobre la dimensión emocional del trabajo creativo. Según afirmó, conectar con las emociones es el origen de toda forma de arte, aunque eso implique renunciar al control. “En un mundo que a menudo parece aterrador, lo que necesitamos es creatividad”, subrayó.
Un paso natural hacia la dirección
Binoche reveló que llevaba años imaginando la posibilidad de dirigir. El proyecto se concretó cuando productores la animaron a llevar a cabo la idea.
“Siempre soñé con dirigir algún día, impulsada por la necesidad de seguir creciendo”, afirmó. Aunque reconoció que el proceso era en gran parte desconocido para ella, decidió aceptar el reto y explorar nuevas formas de creación.
In-I in Motion documenta precisamente ese viaje creativo, en el que la actriz se enfrenta a la incertidumbre, al miedo y a sus propias limitaciones. Para Binoche, aceptar esas emociones forma parte esencial del proceso: “Nunca puedes librarte completamente del miedo, pero puedes aceptarlo, y cuando lo haces, te transforma”.
El reto del montaje y la búsqueda de autenticidad
Uno de los aspectos más complejos de la realización del documental fue el montaje. La actriz explicó que el proceso implicó tomar decisiones difíciles, incluso eliminar escenas que le gustaban, para mantener la coherencia narrativa de la película.
En el documental, Binoche aparece tanto delante como detrás de la cámara. Gran parte del material fue filmado por su hermana, cuya experiencia permitió capturar momentos íntimos del proceso creativo. Sin embargo, fue en la sala de montaje donde la directora tomó las decisiones finales para preservar la autenticidad del relato.
“Hubo una escena que mi montador había construido de forma muy hermosa, pero no reflejaba la realidad. Por eso insistí en no incluirla”, explicó, subrayando que la búsqueda de la verdad es central en su forma de entender el arte.
La fuerza del cine europeo
Durante el encuentro también participó el director artístico del festival, Orestis Andreadakis, junto con la directora general del certamen, Elise Jalladeau.
En su intervención final, Binoche —actual presidenta de la European Film Academy— destacó la riqueza del cine europeo y la importancia de su diversidad cultural.
“Nuestras diferencias son nuestra fuerza. Son lo que nos une”, afirmó.
La actriz aprovechó además la ocasión para rendir homenaje al recientemente fallecido documentalista Frederick Wiseman, a quien describió como uno de los grandes referentes del género. “Los documentalistas son verdaderos guerreros. Luchan por sobrevivir y por mostrar la verdad del mundo”, concluyó.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Crítica: “Escarcha sin nieve ni hielo” en festival de Tesalónica
- Por David Sánchez, desde Tesalónica (Grecia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la programación del Festival Internacional de Documentales de Tesalónica (TiDF) se ha colado este año una de esas películas que recuerdan por qué el cine documental sigue siendo una de las formas más poderosas de mirar el mundo. “Frost uten snø og is” (2026), dirigida por el fotógrafo y cineasta noruego Asgeir Helgestad, es un trabajo que habla de maternidad, naturaleza y pérdida sin caer en el sentimentalismo fácil. Y lo hace con algo cada vez más raro en el cine contemporáneo: paciencia.
Una década esperando el plano
Durante más de una década, Helgestad filmó en el archipiélago ártico de Svalbard, uno de los lugares del planeta donde el calentamiento global avanza con mayor velocidad. Allí conoció a Frost, una osa polar que intenta sacar adelante a sus crías en un ecosistema cada vez más frágil. Lo que en otros documentales sería una narración didáctica sobre el deshielo se convierte aquí en algo más íntimo: la historia de una madre que lucha contra un mundo que cambia demasiado rápido.
La película abre con una decisión narrativa sorprendente. Desde el principio sabemos que los hijos de Frost murieron. No hay suspense artificial ni manipulación emocional. Esa revelación temprana elimina cualquier tentación de convertir la historia en un melodrama animalista. Lo que queda es otra cosa: un retrato sereno, casi elegíaco, de la maternidad en un paisaje que se desmorona.
La maternidad sin sentimentalismo
Helgestad no intenta humanizar en exceso a su protagonista. Frost no habla, no tiene voz en off imaginaria, no se convierte en un personaje de ficción. Y, sin embargo, pocas veces el cine ha transmitido con tanta claridad la idea de cuidado, esfuerzo y vulnerabilidad.
La maternidad aparece aquí como un acto físico: caminar kilómetros sobre hielo cada vez más inestable, proteger a las crías de otros osos, buscar alimento en un entorno que ya no funciona como antes.
El tiempo como herramienta cinematográfica
Uno de los mayores logros del documental es el tiempo que hay detrás de cada plano. En una época dominada por la inmediatez y por la estética del algoritmo, Helgestad trabaja con la lógica contraria: esperar.
Esperar horas para que un oso levante la cabeza. Esperar días para un encuentro improbable. Esperar semanas para unos segundos de comportamiento que nadie había filmado antes.
Ese tiempo acumulado se percibe en cada imagen. No hay sensación de artificio, truco visual o naturaleza convertida en espectáculo digital. De hecho, uno de los pequeños milagros de la película es recordar algo obvio: ni siquiera la inteligencia artificial podría fabricar la belleza que aparece aquí.
La belleza del Ártico
Hay un momento especialmente revelador. Los osos polares caminan al amanecer y el aire helado se vuelve visible en su respiración. El vapor sale de sus bocas mientras el sol bajo del Ártico ilumina sus cuerpos blancos. La luz parece atravesarlos.
No es una imagen espectacular en el sentido grandilocuente; es algo más simple y, por eso mismo, más poderoso. Durante unos segundos el cine vuelve a ser lo que siempre fue: mirar.
Una carta a Frost
El film también se permite momentos inesperados de intimidad. En un gesto que podría haber resultado cursi, Helgestad escribe una carta a Frost. En otro contexto sería un recurso demasiado sentimental, pero aquí funciona porque el propio director establece límites desde el principio.
Él sabe que está proyectando emociones humanas sobre un animal. Y lo reconoce.
Ese equilibrio entre cercanía y distancia es lo que mantiene la película lejos del “cheesy” que suele contaminar el cine ambiental. Helgestad ama a su protagonista, pero no intenta convertirla en símbolo perfecto ni metáfora universal. Frost sigue siendo una osa polar, un animal salvaje que vive en un entorno brutal.
Humanos y osos: un choque inevitable
La película tampoco evita mostrar el conflicto entre humanos y osos polares. Hay encuentros tensos, momentos en los que la presencia humana altera el comportamiento de los animales. El Ártico aparece así como un espacio donde dos mundos chocan constantemente: el de la vida salvaje y el de la expansión humana.
Ese choque está, inevitablemente, ligado al cambio climático. Pero el documental es inteligente al no convertir el mensaje en un discurso didáctico permanente. El calentamiento global no aparece como una lección de geografía, sino como una transformación visible en el paisaje: hielo que desaparece, rutas de caza que ya no funcionan, estaciones que cambian.
En lugar de subrayar cada dato, Helgestad deja que el espectador vea las consecuencias. El resultado es mucho más efectivo que cualquier gráfico o narración explicativa.
Un documental que recuerda qué es el cine
Si hay algo que distingue a Frost uten snø og is de muchos documentales contemporáneos es su confianza en la imagen. En los últimos años los festivales se han llenado de películas que dependen excesivamente de archivos personales, recuerdos familiares o material doméstico para sostener narrativas de noventa minutos.
A menudo son trabajos que funcionan mejor como ensayo íntimo que como experiencia cinematográfica. Aquí sucede lo contrario. Este es un documental que entiende que el cine de naturaleza puede —y debe— ser espectacular. No en el sentido superficial de lo espectacular, sino en el sentido literal: algo que merece ser visto.
Una película que hay que ver en cine
Por eso mismo, ver esta película en una pantalla grande no es una opción secundaria. Es prácticamente obligatorio. La escala del paisaje, la textura del hielo, la luz ártica sobre los cuerpos de los osos… todo adquiere otra dimensión en una sala de cine.
El camino de Asgeir Helgestad
El propio recorrido de Asgeir Helgestad ayuda a entender esta aproximación visual. Antes de dedicarse al largometraje documental, trabajó durante años como fotógrafo de naturaleza y realizador de series para televisión, incluyendo proyectos vinculados a la radiotelevisión noruega.
En trabajos anteriores ya exploraba la relación entre animales salvajes y cambios ambientales, pero nunca con la intimidad ni la duración temporal que alcanza aquí.
Su experiencia como fotógrafo se nota en la composición de cada plano. Hay una atención obsesiva a la luz, la textura de la nieve y la distancia entre cámara y animal. Pero lo realmente impresionante no es la estética, sino la perseverancia que la hace posible.
Diez años filmando a un mismo animal no es una decisión técnica; es casi una forma de vida.
Empatía antes de que sea tarde
Esa dedicación se siente en la película como una acumulación silenciosa de tiempo, frío y espera. Y quizá por eso el documental termina funcionando también como un retrato indirecto del propio director: alguien que decidió quedarse lo suficiente para mirar de verdad.
Al final, Frost uten snø og is no intenta ofrecer soluciones ni discursos tranquilizadores. Lo que propone es algo más simple y, en cierto modo, más incómodo: empatía.
Empatía con un animal que vive en un mundo que se derrite. Empatía con un ecosistema que cambia demasiado rápido. Y, sobre todo, empatía con la idea de que la naturaleza no es un decorado remoto, sino un sistema del que seguimos formando parte.
Entre la belleza de sus imágenes, la honestidad de su mirada y la paciencia que sostiene cada plano, la película consigue algo que muchos documentales olvidan: recordarnos que el cine de naturaleza puede ser, cuando se hace con verdadera dedicación, una experiencia casi física. Una de esas que justifican sentarse en una sala oscura y mirar.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Regreso de BTS: el lado oculto del k-pop detrás del éxito
El k-pop rebosa talento, estilo y trabajo duro, pero la exitosa industria musical surcoreana también tiene un lado oscuro, a veces con resultados trágicos. De cara al concierto de regreso de BTS este sábado, AFP analiza la intensa competencia, el entrenamiento agotador, el estricto control sobre la vida de las estrellas y el comportamiento a veces obsesivo de los aficionados.
Las discográficas surcoreanas lanzan decenas de nuevos grupos cada año con la esperanza de que se conviertan en los próximos BTS o Blackpink, pero con unos 300 grupos ya en activo, alcanzar el gran éxito es difícil. La pequeña minoría de los miles de jóvenes aspirantes que superan la fase de audición puede enfrentarse a jornadas de 15 horas de sesiones de gimnasio, clases de canto, sesiones promocionales y prácticas de baile.
A veces no duermen en casa sino en literas en viviendas compartidas, con un control estricto sobre sus vidas, incluyendo lo que comen, su peso y su apariencia. En una entrevista con AFP en 2020, la exintegrante de Nine Muses, Ryu Sera, lo comparó con un “sistema de producción en masa tipo fábrica”, donde las personas son tratadas como “productos reemplazables”.
Pero los responsables de la industria argumentan que esta estructura competitiva es lo que mantiene el éxito del k-pop. “No podemos ayudar a quienes recibieron una oportunidad de superación personal pero no pudieron seguir el ritmo de los demás”, dijo a AFP en 2021 Oh Chang-seok, mánager de Blitzers.
El equilibrio de poder entre las discográficas y las estrellas del k-pop estaba antes muy desequilibrado, con “contratos esclavos” que imponían un reparto desigual de beneficios y vinculaban a los artistas durante más de una década. Tras una batalla legal que involucró al grupo TVXQ, la comisión de comercio justo revisó los contratos estándar, introduciendo en 2009 cambios que limitan los contratos iniciales a siete años.
Sin citas
Los fanáticos pueden volverse obsesivos, y la indignación por los rumores de que sus estrellas favoritas podrían tener relaciones sentimentales se convirtió en una característica de la industria. Cuando surgieron rumores de que Jung Kook de BTS salía con Winter, miembro de Aespa, los aficionados enviaron un camión con una valla publicitaria a la sede de la discográfica HYBE acusándolo de “engaño”.
Karina de Aespa enfrentó problemas similares cuando reconoció su relación con un actor en 2024, provocando la ira de sus seguidores que también enviaron un camión. “¿No recibes suficiente amor de tus fans?”, decía el mensaje. Karina ofreció sus “sinceras disculpas” en una carta escrita a mano, prometiendo que “no los decepcionaría” de nuevo, y poco después la pareja rompió. Otros llevaron las cosas a extremos peligrosos.
En 2024, Sunwoo de The Boyz fue agredido cuando un aficionado se escondió en una escalera de emergencia para enfrentarlo. La discográfica del grupo afirmó haber detectado también un dispositivo de rastreo en su vehículo. Este mes, una mujer brasileña fue acusada de acosar a Jung Kook de BTS. Supuestamente tocó el timbre de su casa y dejó -“por amor”- una carta 23 veces en un mes.
Kim Seong-sheen, profesor de educación en convergencia creativa en la universidad Hanyang de Seúl, culpa a la forma en que la industria estructuró la relación entre grupos y seguidores. “Los fanáticos pasaron a ocupar el papel no de simples consumidores, sino de participantes que invierten sus emociones y tiempo”, detalló Kim a AFP. “La industria operó durante mucho tiempo bajo la premisa de controlar la vida privada de los ídolos y mantener una ilusión de intimidad para sostener ese compromiso”, añadió.
Ciberacoso
La industria vio varios suicidios sospechosos, el más reciente en 2023, cuando Moonbin, de 25 años, del grupo ASTRO, fue encontrado muerto en su casa. Aunque los profesionales de la salud mental advierten que rara vez hay un único factor desencadenante, algunos artistas fueron sometidos a un intenso ciberacoso y a un duro escrutinio de su vida personal, tanto por parte de seguidores como de sus representantes.
Bang Si-hyuk, creador de BTS y presidente de HYBE, cuestionó en una entrevista con CNN en 2023 si tales críticas eran “justificables”, sugiriendo que las condiciones no son mejores en el pop occidental. El comentarista cultural Kim Do-hoon señaló que un problema más profundo radica en la estructura jerárquica de la industria entre la gestión y los cantantes. A diferencia de muchos grupos en otros lugares, las bandas de k-pop son formadas por agencias que invierten tiempo y capital para entrenarlas en un sistema vertical. BTS fue creado de la misma manera. “Es un sistema muy jerárquico que, en su esencia, no cambió con los años”, confirmó.
Fuente: AFP.