La Mostra volvió a convertirse en epicentro del debate político con la presentación de “A House of Dynamite”, la nueva película de Kathryn Bigelow para Netflix. La directora estadounidense, primera mujer en ganar el Óscar a mejor dirección, regresa a la gran pantalla con un thriller nuclear que ha provocado inquietud y aplausos a partes iguales.

La cinta, protagonizada por Idris Elba, plantea un escenario tan concreto como estremecedor: el presidente de Estados Unidos dispone de apenas 18 minutos para decidir si responde a un ataque nuclear. Un tiempo que, como recuerda Bigelow, “no es solo el enemigo, sino la prueba definitiva de lo imposible”.

Un presidente humano, no un Trump ficticio

Lejos de la caricatura, Idris Elba defendió en rueda de prensa la necesidad de construir un personaje más cercano y vulnerable: “No queríamos imitar a ningún presidente real. Eso habría distraído. El mío es un hombre del pueblo, con un pasado civil, que de repente debe cargar con la decisión más terrible. Ese momento en que mira por la ventana y piensa ‘ojalá no tuviera que decidir’ me parecía profundamente humano.”

El actor británico subrayó la fragilidad del sistema político estadounidense, donde un solo individuo concentra la decisión nuclear: “Es aterrador que algo tan complejo dependa de una sola persona con minutos para pensar.”

Detrás de "The Hurt Locker" (2008) siguieron "Zero Dark Thirty" (2012) y "Detroit" (2017), y ahora es el turno de “A House of Dynamite”. Foto: Gentileza/ASAC

“El cine puede devolvernos el debate nuclear”

Bigelow, que en la última década ha firmado títulos como The Hurt Locker o Zero Dark Thirty, defendió que este proyecto nace de la necesidad de reabrir un debate olvidado: “Durante décadas apenas se ha hablado de la amenaza nuclear. Mi generación lo recordaba con la crisis de los misiles en Cuba, cuando nos escondían bajo los pupitres en la escuela. Hoy parece un recuerdo lejano, pero el riesgo sigue presente. El cine puede ser un espacio para recuperar ese diálogo.”

La directora reconoció la complejidad técnica del rodaje, que combinó diferentes escenarios y personajes en tiempo real: “Fue como filmar ajedrez tridimensional. Los actores no estaban juntos, pero la tensión debía sentirse continua. Montar todo eso fue el mayor desafío.”

Entre arte, periodismo y geopolítica

La película se apoya en un guion del periodista Noah Oppenheim, con información obtenida de fuentes abiertas. Bigelow defendió esa hibridación entre entretenimiento y documento: “El cine puede ser un sistema de transmisión de información. Todo lo que mostramos está publicado, aunque pocas veces se conecta en un relato tan claro. El objetivo es invitar al espectador a la sala de decisiones y mostrar qué está en juego.”

Reacciones y futuro

La crítica en Venecia ha coincidido en señalar la película como uno de los títulos más tensos de la temporada, un retrato realista que provoca angustia sin necesidad de efectos grandilocuentes. El público aplaudió largamente al equipo, aunque algunos medios italianos destacaron el riesgo de que la película “nazca demasiado norteamericana” pese a tratar un problema global.

Preguntada por la posibilidad de regresar a proyectos más ligeros, Bigelow dejó la puerta abierta: “Quizá vuelva al género puro, nunca digo nunca. Pero ahora siento que el cine tiene un poder que no quiero desaprovechar.”

Con “A House of Dynamite”, Bigelow consolida una etapa de cine político y urgente, donde las ficciones sirven de catalizador para reflexionar sobre un presente cada vez más inestable. Y lo hace recordando que, a veces, 18 minutos pueden decidir el destino del planeta.

* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

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