En menos de dos semanas se abre el ciclo lectivo y comenzarán las clases en las escuelas públicas del país, de acuerdo con el calendario establecido por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Más de 1.500.000 chicos que cursan los primeros años de enseñanza aprontarán sus útiles y uniformes para concurrir a las aulas con la esperanza de seguir aprendiendo lo que necesitan para continuar su camino por la vida hacia nuevos horizontes. Con una gran ilusión en el pecho, darán nuevos pasos mirando al futuro, convencidos de que seguirán andando en pos de nuevos logros. En este 2026, por segundo año consecutivo, tendrán la alegría de contar en las aulas no solo con los libros y cuadernos necesarios, sino también suficientes alimentos con qué nutrirse suficientemente para el desafío de aprender más.
El próximo 23 de febrero de 2025 se iniciarán en todas las escuelas públicas del país las clases con la novedad del desayuno y el almuerzo proveído por el Gobierno. Se está cumpliendo un año en que se puso en marcha en todas las localidades de la geografía nacional el Programa Hambre Cero en las Escuelas, que se había experimentado en algunas localidades cercanas a Asunción a partir de agosto de 2024.
Este será el segundo ciclo que se inicia con ese programa que ha demostrado su importancia en todo el ámbito de la República, porque mediante él los niños están recibiendo una nutrición adecuada y se está logrando que aumente el número de chicos en las escuelas estatales. Porque está demostrado que muchos escolares han vuelto a las aulas gracias al incentivo alimentario. Eso ha hecho que el programa que estaba previsto para 900.000 niños tuviera que ampliarse hasta alcanzar los 1.050.000 escolares que se han inscripto, gracias a la mejor nutrición proporcionada por el Estado.
El encargado de la aplicación de dicho plan alimentario, el ministro Tadeo Rojas, explicó que la nutrición escolar arrancará el primer día de clases con la ejecución del 100 % del plan, con el respaldo de los docentes, padres de familia y estudiantes. Esto teniendo en cuenta la buena experiencia que se ha obtenido el año pasado cuando se comenzó su ejecución en las aulas de las más diversas regiones de la geografía nacional. Para la buena ejecución del plan se ajustarán los detalles con los proveedores a fin de que cumplan adecuadamente con la provisión de alimentos, “en calidad, en tiempo, y forma”. Teniendo en cuenta la experiencia del primer año de aplicación, el funcionario tiene la confianza de que el programa se pondrá en marcha sin inconvenientes desde el primer día de clases. Por lo que se puede esperar que los alumnos tendrán su desayuno, almuerzo y merienda en sus respectivos locales escolares.
“Estamos seguros de que no va a tener ningún tipo de inconveniente. Por parte nuestra vamos a estar poniendo todo el empeño y vamos a estar haciendo el control estricto para que las empresas cumplan”, explicó el secretario de Estado, mostrando su confianza en el desarrollo del programa.
Rojas resaltó que el año pasado se llegó a alimentar a 1.050.000 escolares en todo el país. “Este año estamos preparados para responder al aumento de la población estudiantil debido a la migración de chicos que van de escuelas subvencionadas a escuelas públicas”, resaltó, agregando que la migración de alumnos de escuelas subvencionadas a las públicas ascendería entre 15.000 y 20.000 estudiantes. Agregó que se está en condiciones de asegurar la sostenibilidad del programa, desde el primer día de clases hasta la última jornada, que son más o menos 180 días sin interrupción.
Hay que destacar que, aparte de alimentar a más de un millón de niños de las escuelas públicas, Hambre Cero ha proporcionado fuentes de trabajo a unas 20.000 personas en las más diversas comunidades del interior del país. Con la provisión de alimentos se ha dado un fuerte estímulo a la agricultura familiar y a las pequeñas y medianas empresas. Según el cálculo oficial, con la entrega de artículos alimenticios se ha canalizado el equivalente a 75 millones de dólares durante el año pasado a los productores.
Por consiguiente, el Programa Hambre Cero en las Escuelas ha tenido y tiene un extraordinario impacto en la economía de los departamentos, aparte de la alimentación de miles de niños que antes no tenían una nutrición adecuada.