En el “Mundo de Barbie”, las noticias son siempre positivas, el termómetro no llega a los 30 ºC, dulces macarrones rosados abundan en la cocina y no hay límites para las aspiraciones y los sueños. “Barbie ha sido una inspiración durante muchas décadas que realmente muestra que puedes asumir el rol que quieras”, dijo Lucy Treadway, vocera de Kilburn Live, que junto a Mattel administra “Mundo de Barbie”.
La experiencia inmersiva abrió sus puertas en Los Ángeles para ofrecer un día en el universo de la famosa muñeca. En 2.000 metros cuadrados, el espacio concentra una piscina de bolitas con un tobogán fucsia, sala de cine, una caravana, salón de belleza, sillas de playa con palmeras y una radio gigante, estudios de grabación con pistas de Rihanna, Kelly Clarkson y Alicia Keys, y hasta una nave espacial.
Aunque no está directamente vinculada a la película “Barbie”, que llega a los cines de Estados Unidos el 21 de julio con Margot Robbie, “es la energía de Barbie en todos lados”, dijo Treadway. Desde temprano, una avalancha de visitantes –la mayoría vestidos en rosa y glitter– inundan los dos pisos de la exhibición, que es una mezcla de casa de los sueños de Barbie con un minimuseo.
Este espacio recorre la trayectoria de Barbie desde que llegó al mundo en 1959 con sus tacones y su traje de baño blanco y negro hasta sus nuevas versiones, con diferentes cuerpos, estilos y colores de cabello. Rhonda, Lois y Felice, todas de alrededor de 50 años y amigas desde la infancia, viajaron de varios lugares para encontrarse en Los Ángeles e hicieron del “Mundo de Barbie” el punto alto de su fin de semana de chicas. “¡Somos niñas de nuevo!”, celebra Lois mientras posa junto a sus amigas frente al tobogán de la piscina.
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Ken de carne y hueso
“La casa de los sueños de Barbie ha sido un clásico para mucha gente”, opina Treadway, quien adjudica a ese sentimiento de nostalgia el éxito de la exhibición entre los adultos. Mientras, para los niños el espacio se abre como una oportunidad para disfrutar el universo de Barbie en tamaño real.
“La piscina es lo más emocionante”, dijeron las trillizas Morgan, Taylor y Kristin, que vinieron con sus padres a celebrar su cumpleaños número siete. La gente aguarda su turno para tomarse selfies en el enorme closet que despliega vestidos anaranjados, fucsias, amarillos y turquesas, su uniforme de astronauta y sus accesorios.
En otra sala, cajas del tamaño de una persona permiten a la gente posar como distintas ediciones de la muñeca: Barbie directora de cine, Barbie patinadora, Barbie exploradora, Barbie sirena y Barbie estrella de Hollywood. Pero, además, el recinto ofrece imágenes para Instagram y frases que empoderan. Al pie de las cajas, se lee el eslogan: “Puedes ser lo que quieras”.
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“Creo que Barbie estaba a la vanguardia de muchas cosas, pero lo más importante era amar quién eres”, dijo Treadway. Esto parece ser lo que atrajo a Emmanuel Fernández, de 38 años. Fernández decidió visitar la exhibición luego de ver al Ken encarnado por Ryan Gosling en el tráiler de la película. “Quería volverme Ken”, sostuvo.
Comenzó a ejercitarse y se compró un conjunto de short y camisa con estampas rosa y turquesa que llevaba puesto, mostrando parte del pecho y el abdomen. Mientras hacía la fila para comprar un coctel rosado, Fernández dijo haber logrado su objetivo y sentirse un Ken de carne y hueso en el “Mundo de Barbie”. “¡Estoy feliz!”, exclamó. “¡Es que todo es muy lindo aquí!”.
Fuente: AFP.
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La Odisea navega hacia los USD 264 millones
La nueva película de Christopher Nolan superó las expectativas y convirtió su estreno en un fenómeno comercial. En apenas un fin de semana recuperó prácticamente todo su presupuesto de producción y se posicionó entre las grandes aperturas de Hollywood.
El regreso de los grandes estrenos cinematográficos como motores económicos quedó demostrado con La Odisea, la nueva producción dirigida por Christopher Nolan, que en su primer fin de semana en cartelera generó ingresos por USD 264,1 millones a nivel mundial, consolidándose como uno de los lanzamientos más exitosos del año para Hollywood.
La adaptación del clásico poema épico de Homero recaudó USD 124,5 millones en Estados Unidos y Canadá, mientras que los mercados internacionales aportaron otros USD 139,6 millones, según datos de la industria.
El resultado permitió que la película prácticamente alcanzara el valor estimado de su producción, calculado en alrededor de USD 250 millones, en solo sus primeros días de exhibición.
Desde una perspectiva económica, el desempeño de La Odisea representa una fuerte apuesta por el modelo tradicional de las grandes producciones cinematográficas, basado en presupuestos millonarios, distribución global y experiencias premium en salas.
La cinta fue rodada completamente con tecnología IMAX, un factor que impulsó la venta de entradas de mayor valor y elevó la rentabilidad inicial del proyecto.
El estreno también reafirma el peso comercial de Christopher Nolan dentro de la industria. Con esta producción, el director logró una de sus mejores aperturas internacionales y superó las previsiones iniciales de los analistas, que estimaban una recaudación inferior a los USD 100 millones durante el primer fin de semana en Norteamérica.
La película, protagonizada por Matt Damon junto a un elenco integrado por Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya y otros nombres destacados, se convirtió en un producto de alcance global que combina una marca cinematográfica reconocida, una historia universal y una estrategia de distribución orientada a maximizar ingresos en salas.
Industria de grandes estrenos. Aunque La Odisea logró una apertura extraordinaria, todavía se encuentra lejos de los récords históricos de Hollywood. El mayor estreno mundial registrado corresponde a “Avengers: Endgame”, que en 2019 obtuvo más de USD 1.200 millones en su primer fin de semana global, mientras que en el mercado norteamericano alcanzó aproximadamente USD 357,1 millones, liderando el ranking de aperturas domésticas.
Entre las mayores aperturas de Estados Unidos y Canadá también figuran “Spider-Man: No Way Home”, con unos USD 260 millones, y “Avengers: Infinity War”, con cerca de USD 257,7 millones en sus primeros días de exhibición.
En ese escenario, los USD 124,5 millones obtenidos por La Odisea no representan un récord absoluto, pero sí un resultado destacado para una película que no pertenece a una franquicia de superhéroes ni está basada en una saga moderna de consumo masivo. Su rendimiento confirma que los grandes nombres de la dirección, las producciones de alto presupuesto y las experiencias cinematográficas diferenciadas todavía tienen capacidad para atraer multitudes.
El impacto económico no se limita a las entradas vendidas. El éxito de un estreno de esta magnitud genera ingresos adicionales para cadenas de cines, plataformas de entretenimiento, empresas de distribución, fabricantes de productos asociados y todo un ecosistema vinculado a la industria audiovisual.
Con La Odisea, Hollywood vuelve a mostrar que una película puede transformarse en un verdadero activo económico global: una inversión multimillonaria que, cuando logra conectar con el público, puede convertirse en un fenómeno cultural y financiero.
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“Nobody”: el fenómeno chino que rompe el 2D en Annecy
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animación china llega este año al Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy con uno de los títulos más importantes de su historia reciente. “Nobody”, dirigida por Yu Shui, no solo competirá en la sección oficial del certamen francés, sino que lo hace respaldada por un logro excepcional: convertirse en la película de animación china en 2D más taquillera de todos los tiempos.
El éxito de “Nobody” marca un punto de inflexión para la industria de animación del país. Durante años, las producciones en 2D parecían haber alcanzado un límite comercial difícil de superar frente al auge de la animación digital. Sin embargo, la película rompió esa barrera. «Esta vez duplicamos aproximadamente el récord anterior», explica su director. Para él, el fenómeno no se explica por la técnica empleada, sino por la identificación del público con la historia: «No creo que el éxito se deba a que sea animación 2D; se debe a que conectó con la audiencia. Es una historia que habla de ellos».
La película tiene sus raíces en uno de los episodios más celebrados de la antología Yao-Chinese Folktales, aunque el equipo creativo optó por una solución poco habitual cuando decidió convertirla en largometraje. En lugar de ampliar el relato original, reescribió completamente la historia para construir una nueva aventura.
Uno de los aspectos más originales de “Nobody” es su mirada sobre el universo clásico de Journey to the West. Mientras la mayoría de las adaptaciones se concentran en figuras heroicas como Sun Wukong, Yu Shui decidió observar ese mundo desde la perspectiva de personajes secundarios y anónimos.
«La inmensa mayoría de las personas son corrientes, incluyéndome a mí mismo», afirma el director. «Contar la historia de Journey to the West desde el punto de vista de un pequeño yao sin nombre era algo nuevo». Esa elección convierte la película en una reivindicación de los personajes invisibles y de las experiencias cotidianas, un enfoque que ha conectado especialmente con las nuevas generaciones de espectadores chinos.
Visualmente, “Nobody” también representa una declaración de intenciones. Frente a la espectacularidad digital dominante, apuesta por una estética artesanal donde los personajes presentan diseños extremadamente simples, mientras que los fondos despliegan una riqueza visual extraordinaria inspirada en la pintura tradicional china.
El equipo artístico desarrolló herramientas digitales específicas para trasladar técnicas de tinta y pincel al entorno informático, combinando la tradición pictórica china con influencias occidentales. El resultado es un universo visual donde montañas, nubes, árboles y lluvias adquieren una presencia casi protagonista.
La película dialoga además con referencias culturales muy diversas. Aunque está profundamente arraigada en la mitología china, incorpora influencias reconocibles para espectadores de todo el mundo. Yu Shui reconoce la importancia que tuvieron en su formación obras internacionales como Dragon Ball, pero considera que ambas tradiciones son perfectamente compatibles.
«No creo que las dos cosas entren en conflicto», señala. «A medida que creces, el poder de la cultura tradicional china se va revelando poco a poco».
Bajo su apariencia fantástica, “Nobody” es también una reflexión sobre las dificultades de la vida contemporánea. El director define su propuesta con una expresión propia: «Yo mismo acuñé un término: realismo mitológico». En la película, criaturas fantásticas enfrentan preocupaciones muy humanas: ansiedad, incertidumbre laboral, frustraciones cotidianas y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.
Esa combinación de fantasía y realidad constituye una de las razones por las que la obra ha sido interpretada como un reflejo del momento que atraviesa la sociedad china actual. La película demuestra que las historias inspiradas en la tradición pueden seguir siendo relevantes cuando hablan de problemas contemporáneos.
El éxito de “Nobody” también confirma la madurez que está alcanzando la animación china. Según Yu Shui, ha comenzado a emerger una generación de autores capaz de desarrollar una identidad propia, alejada tanto de los modelos estadounidenses como de los japoneses.
«Han encontrado un camino creativo diferente al de la animación estadounidense y japonesa», asegura. «Y ha surgido un grupo de directores con características muy distintivas».
Ahora, tras conquistar al público chino, la película afronta su prueba internacional más importante. La selección en Annecy supone para el director la realización de una aspiración largamente perseguida.
«Siempre soñé con que algún día una de mis obras fuera seleccionada en Annecy, y ahora ese sueño se ha hecho realidad», afirma. Más allá del reconocimiento profesional, considera que la presencia de “Nobody” en el festival demuestra que la película puede trascender fronteras culturales: «No es solo una obra para espectadores chinos, sino una película que puede ser vista y apreciada por personas de otros contextos culturales».
La pregunta que Annecy ayudará a responder es si las emociones que convirtieron a “Nobody” en un fenómeno nacional pueden encontrar eco también en el resto del mundo. Yu Shui está convencido de que sí. «Creo que la humanidad enfrenta los mismos dilemas y que nuestra búsqueda de la justicia, la bondad, la verdad y la paz es universal».
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Crítica: “Nobody”, la animación china 2D más vista de la historia
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Dentro de esa nueva ola destaca Shui Yu, cineasta y guionista vinculado al histórico Shanghai Animation Film Studio, responsable también de la exitosa serie “Yao-Chinese Folktales”, una reinterpretación moderna del folclore chino que sorprendió por su capacidad para mezclar tradición y sensibilidad contemporánea. “Nobody” nace precisamente como una expansión de uno de aquellos episodios y confirma a su director como una de las voces más interesantes de la animación china actual.
El filme fue un enorme éxito en su país, convirtiéndose en la película china de animación 2D más taquillera de la historia, y tras su paso por diversos mercados internacionales ha logrado entrar en la competición oficial del Festival de Annecy 2026, el gran escaparate mundial de la animación. Un reconocimiento que demuestra que la producción china ya no solo compite en taquilla, sino también en prestigio artístico.
Lo primero que llama la atención de “Nobody” es su apartado visual. A simple vista, el diseño de los personajes parece sorprendentemente sencillo, casi minimalista. Sus trazos son básicos y recuerdan que la espectacularidad no siempre depende de la complejidad del dibujo. Sin embargo, basta con que la cámara se detenga en un paisaje para comprender el enorme trabajo que hay detrás.
Los árboles movidos por el viento, las hojas, las ramas, las antiguas construcciones de piedra o las montañas envueltas entre nubes están realizados con una sensibilidad extraordinaria. Hay secuencias de tormentas y paisajes naturales que resultan absolutamente hipnóticas y convierten cada escenario en una pequeña obra de arte. En cierto modo recuerda a lo que ocurría en Flow: unos personajes sencillos integrados en un universo visual de enorme riqueza y belleza.
Pero donde realmente conquista la película es en sus protagonistas. El pequeño demonio cerdo, el sapo, la comadreja y el gorila forman un grupo imposible, aunque cada uno posee una personalidad perfectamente definida. Sus diferencias son precisamente las que alimentan una evolución constante durante toda la aventura, construida sobre la amistad, la cooperación y la necesidad de apoyarse mutuamente para sobrevivir.
El humor merece una mención aparte. No responde al esquema habitual de la animación occidental ni busca exclusivamente al público infantil. Es un humor muy particular, lleno de pequeños detalles absurdos y situaciones inesperadas que aparecen constantemente. Desde un personaje señalando con absoluta naturalidad el camino por el que acaba de escapar alguien, hasta una desternillante secuencia en la que uno de los protagonistas utiliza los duros pelos de su espalda para fregar una enorme cazuela y, cuando ya no puede más, continúa restregándola con la cabeza, provocando un gag físico sencillamente brillante.
La película también juega continuamente con la mitología china y con referencias a Viaje al Oeste, algo que puede resultar inicialmente confuso para el espectador europeo, especialmente cuando aparecen dioses y figuras tradicionales cuya importancia cultural no siempre conocemos. Pero una vez el espectador acepta esas reglas del juego, el universo termina absorbiéndolo por completo. Incluso hay momentos de acción que evocan inevitablemente a Dragon Ball, como si la sombra de Son Goku apareciera de forma fugaz entre estas criaturas mitológicas.
Lo más interesante es que, bajo su apariencia de aventura fantástica, “Nobody” habla de personajes humildes, casi insignificantes, que sobreviven entre dificultades económicas, trabajos ingratos y sueños imposibles. La película se ríe de sus propias miserias y convierte esa fragilidad en uno de sus mayores encantos. Sin caer nunca en el dramatismo excesivo, transmite valores como la amistad, la solidaridad y la importancia del trabajo en equipo con una enorme naturalidad.
La historia arranca con calma, casi de forma modesta, pero poco a poco va creciendo hasta desembocar en una aventura completamente desatada que mezcla comedia, drama, fantasía y acción con una sorprendente facilidad.
Y conviene insistir en un detalle: sería un error juzgar “Nobody” únicamente por la aparente simplicidad del diseño de sus personajes. Bajo esa estética contenida se esconde una película de enorme riqueza visual, mucho humor, una construcción narrativa muy cuidada y una profundidad emocional que aparece casi sin que el espectador se dé cuenta.
Una de las grandes sorpresas de la animación reciente y una de esas películas que demuestran que la sencillez estética puede esconder un trabajo artístico de enorme sofisticación. Divertida, emotiva y llena de personalidad, “Nobody” se sitúa como una de las propuestas más estimulantes del Annecy 2026.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Annecy 2026: Karla Castañeda y el exilio de los “niños cuervo”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animadora tapatía Karla Castañeda compite en la selección oficial del certamen francés más prestigioso del mundo con "Canción de Noche", una fábula en stop-motion sobre la ausencia, la migración y el perdón. Tras dos años de aislamiento en Zacatecas y su paso por el equipo de Guillermo del Toro, Castañeda desnuda los sacrificios de la animación independiente en Latinoamérica.
Detrás de cada segundo de magia en la pantalla, hay horas de oscuridad, soledad y tierra roja. Mientras la industria cinematográfica global voltea sus ojos hacia el Festival Internacional de Animación de Annecy —la meca indiscutida de la disciplina—, la mexicana Karla Castañeda llega a la exigente selección oficial con una obra que late con el pulso, el dolor y la resiliencia de su país.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Castañeda es una de las pocas voces latinoamericanas que logran colarse en la competitiva grilla de Annecy. Su nuevo cortometraje, Canción de Noche, es el resultado de dos años de encierro en un pequeño pueblo de Zacatecas, donde la naturaleza, un estudio artesanal y un equipo de apenas cuatro personas bastaron para crear una fábula oscura sobre la ausencia y la violencia.
La fantasía como espejo de una realidad hostil
Lejos de ser un simple ejercicio estético, Canción de Noche es una profunda crítica social envuelta en realismo mágico. La historia se sitúa en un pueblo donde la música es el alma de la gente, pero donde la sombra del exilio involuntario lo acecha todo.
“Es una historia sobre una madre y un hijo que se quedan solos cuando el padre tiene que irse a la frontera, al exilio, a buscar cómo mandar de comer a su familia”, explica la directora. “De pronto, en ese hogar lleno de música, llega la maldad. Yo los quise representar como los ‘niños cuervo’, que son esos ‘niños halcones’ de 10 o 12 años a los que los adultos les pagan para vigilar o hacer daño”.
El cortometraje no rehúye al dolor, pero tampoco cae en el panfleto. Cuando los “niños cuervo” le arrancan el corazón a la madre, el niño protagonista emprende un viaje de venganza que, en un giro magistral, desemboca en el perdón. “El niño levanta la máscara del otro niño, se da cuenta de que es un niño como él, que llora y tiene sentimientos. Decide perdonarlo, absolverlo, y se lleva a su madre en una barca tocando la tuba, de donde empiezan a salir mariposas. Es el legado musical, es la catarsis”, relata. A través de la fantasía de Canción de Noche, Castañeda logra universalizar el desgarrador fenómeno de las familias mexicanas fracturadas por la migración y la violencia.
Hacer animación en México: entre el serrucho y la cinta médica
Si la historia de Canción de Noche es conmovedora, su detrás de cámara es una epopeya de la artesanía latinoamericana. Para lograr los texturizados y escenarios del filme, Castañeda no recurrió a estudios gigantescos, sino a la geografía misma de Zacatecas, con el apoyo de la Secretaría de Cultura local y las bandas de viento del pueblo.
“Yo tenía que ir a cortar los árboles al cerro. Me llevaba mi serrucho, caminaba 40 minutos, y si se acababa la batería de mis herramientas, tenía que regresar. Agarraba tierra roja de costales, me subía a la maqueta y ponía los costales. Tenía muchísima alergia, pero todo el arte me lo tenía que levantar yo”, recuerda la animadora.
Esta realidad contrasta con los procesos de producción en Europa o Estados Unidos, donde los departamentos están fragmentados. “En México tienes que hacer todo solito. ¿Cómo solucionas esto? Pues con cinta médica, con hilo, cosiendo para que parezca una herida. Es cómo solucionarla en México, es la vida misma”, sentencia.
De Guillermo del Toro a los gigantes de Annecy
El talento de Castañeda no pasó desapercibido en la industria internacional. Tras años de trabajar de manera independiente y con apoyos del Imcine, llegó a colaborar en el Departamento de Arte y Diseño de Producción de Pinocho, la obra maestra stop-motion de Guillermo del Toro y Mark Gustafson, donde se encargó de las escenas más oscuras de la muerte y los conejos.
Esa conexión fructificó aún más: actualmente, Castañeda se encuentra coescribiendo junto a del Toro su primer largometraje, El gigante enterrado, un proyecto que mantiene en estricto secreto pero que describe como “muy lindo”.
Para Canción de Noche, la directora logró reunir a un equipo de ensueño que refleja el respeto que su obra ha ganado a nivel global. La música estuvo a cargo del español Fernando Velázquez (compositor de Lo imposible y Un monstruo viene a verme); el color fue tratado por Compadre 3; y los créditos fueron animados por la aclamada portuguesa Regina Pessoa. “Que un músico de esta talla haga la partitura para Canción de Noche, o ver a gente que yo admiro en el mismo programa... es muy lindo", confiesa con emoción.
La animación no es un “hobby”
A pesar de los elogios y de la alfombra roja de Annecy, Castañeda es enfática al defender la dignidad de su oficio, el cual suele ser subestimado por el público general. Para ella, cada proyecto es una forma de procesar el duelo, tal como lo hizo con sus anteriores trabajos Jacinta y La Noria.
“La gente me dice: ‘Qué flojera, qué paciencia’. Pero no es un hobby. Hay gente que dice ‘en mi tiempo libre quiero hacer animación’, y no, no es tu tiempo libre. La animación es algo muy serio, te tienes que tomar 24 horas, sábados y domingos. Trabajas en la oscuridad, es como estar en una mina”, advierte.
Tras dos años de aislamiento en Zacatecas, rodeada de ancianos, mujeres solas y la música de las bandas de viento locales, Karla Castañeda logró traducir el silencio y la tierra roja de México en nueve minutos de poesía visual. Con Canción de Noche, la animadora tapatía no solo compite por un premio en Francia; ofrece al mundo un abrazo cinematográfico a todas las madres que esperan, y a los niños que, incluso en la hostilidad, deciden aprender a tocar la tuba para que vuelvan las mariposas.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.