Por David Sánchez, desde Berlín (Alemania), X: @tegustamuchoelc (*).
Febrero de 2025 trajo a Berlín un manto de nieve y un frío cortante, pero también la efervescencia de la Berlinale, el festival de cine que transforma la ciudad en un crisol de arte y cultura. Con temperaturas bajo cero y calles resbaladizas por el hielo, la capital alemana se convierte en un desafío para los visitantes.
Sin embargo, este invierno glacial no apagó el espíritu berlinés: desde santuarios balineses hasta óperas vibrantes, instalaciones futuristas y museos que despiertan el asombro, Berlín ofrece refugios cálidos y experiencias impactantes, muchos de ellos fáciles de encontrar con la web VisitBerlin, vinculada al ayuntamiento de Berlín. Aquí, un recorrido por seis destinos imprescindibles que brillaron durante la Berlinale, demostrando que el frío no detiene la magia.
1. Vabali Spa: el vapor místico que desafía la nieve
A 500 metros de la estación central, el Vabali Spa (10 saunas, 3 baños de vapor, 4 piscinas) sorprendió con su jardín nevado. Caminar en albornoz entre copos, con el hielo crujiendo bajo los pies y el vapor de las piscinas climatizadas alzándose como un velo místico, fue sobrecogedor. Las 12 salas de descanso, con camas de agua y chimeneas, ofrecieron una calma profunda, realzada por los gongs de un “viaje sonoro”.
De 9 de la mañana hasta las 12 de la noche uno puede disfrutar de la calma y las sesiones organizadas de unos 15 minutos, que ocurren constantemente dentro de las saunas, dirigidas por monitores expertos en relajación.
Ópera Unter den Linden. Foto: David Sánchez
2. Le nozze di Figaro: un torbellino de pasión bajo la nieve
La Staatsoper Unter den Linden acogió la función creada por Mozart de Le nozze di Figaro que dejó al público sin aliento. La producción de Jürgen Flimm trasladó la ópera a una villa veraniega, un contraste irónico con la nieve que cubría Berlín afuera, haciendo que este “día loco” de Mozart resonara aún más en un invierno gélido. Salir al frío con la obertura aun zumbando en la mente fue un recordatorio de cómo el arte calienta el alma.
El edificio de la ópera fue devastado por bombardeos en 1941 y 1945 durante la Segunda Guerra Mundial, reconstruyéndose bajo Hitler en 1942 y tras la guerra en 1955 como Deutsche Staatsoper en Berlín Este. Aislada por el Muro de Berlín desde 1961, mantuvo su prestigio en la RDA con directores como Otmar Suitner, pese a la opresión soviética. Tras la reunificación de 1990, recuperó su nombre y esplendor, reabriendo en 2017 tras una renovación, formando con la Deutsche Oper y la Komische Oper un trío operístico único en Europa, reflejo de la historia dividida y unida de Berlín.
Dark Matter. Foto: David Sánchez
3. Dark Matter: una danza de luz que perfora la oscuridad
En un rincón industrial de Lichtenberg, Dark Matter ofreció un escape futurista durante la Berlinale. Lo más sobrecogedor fue Grid, una escultura colosal de luz y movimiento que flotaba sobre los visitantes como una nave alienígena, mutando entre un tapiz etéreo y una nube crepitante. El sonido 3D de Holoplot, sincronizado con las 169 esferas negras de Inverse que danzaban como pájaros en un cielo oscuro, creó una experiencia sinestésica que hizo temblar el suelo helado bajo los pies. Mientras afuera el viento cortaba como cuchillos, dentro de este laboratorio de Christopher Bauder, las proyecciones de Liquid Sky transformaron la oscuridad en un cielo líquido infinito, un refugio cálido y meditativo que desafió el invierno con su innovación.
4. Lulu Guldsmeden Hotel: un refugio verde en el caos del festival
En pleno auge de la Berlinale, el Lulu Guldsmeden Hotel en Potsdamer Straße se convirtió en un santuario ecológico. Lo más sorprendente fue descubrir un columpio colgando del techo en una suite, un detalle que rompía con la sobriedad del invierno berlinés y evocaba una infancia perdida. Las paredes de madera certificada FSC y las lámparas colgantes crearon una calidez que contrastaba con la nieve que azotaba las ventanas, mientras el restaurante Lu Liba sirvió un wok orgánico tan reconfortante como un abrazo. Nick Zilinski, el gerente, compartió su “DNA verde” con una pasión que dejó huella: en un evento de alto impacto como la Berlinale, este hotel demostró que la sostenibilidad puede ser lujosa y acogedora.
Museo Samurái. Foto: David Sánchez
5. Pergamon Panorama: un altar que resucita bajo el hielo
Frente al Bode-Museum, el Pergamon Panorama emergió como un portal al pasado durante la Berlinale. Lo más impactante fue el panorama de 360° de Yadegar Asisi: al entrar, la terraza del Altar de Pérgamo cobró vida con estatuas de mármol de mujeres en túnicas sofisticadas, iluminadas por una luz cambiante que simulaba el sol mediterráneo y la luna sobre Bergama. El rugido lejano de la ciudad helenística resonó en los sentidos, un eco de 129 d.C. que hizo olvidar el frío berlinés. Las proyecciones y los relieves rescatados por Carl Humann en 1878, expuestos con una precisión casi mágica, transformaron este edificio temporal en un refugio cálido donde la historia desafió el invierno.
Retrospectiva “This Will Not End Well” de Nan Goldin. Foto: David Sánchez
6. This Will Not End Well: la crudeza de Nan Goldin en un pueblo de emociones
En la Neue Nationalgalerie, la retrospectiva “This Will Not End Well” de Nan Goldin, del 23 de noviembre de 2024 al 6 de abril de 2025, fue un golpe al corazón durante la visita a Berlín. Lo más impactante fue Memory Lost: un viaje claustrofóbico por la abstinencia de drogas, proyectado en un edificio diseñado por Hala Wardé, donde las imágenes de rostros desencajados y el sonido opresivo envolvieron a los visitantes como una tormenta interior. Frente a la nieve que azotaba las ventanas, The Ballad of Sexual Dependency desplegó fiestas salvajes y autorretratos brutales, como Nan One Month After Being Battered, que cortaron el aliento con su ternura cruda. En un Berlín helado, esta exposición fue un refugio ardiente de emociones que desafió el frío con su verdad implacable.
El Festival Internacional de Cine de Berlín de 2025 se desarrolló del 13 al 23 de febrero. Foto: David Sánchez
Berlín invernal: un mosaico de refugios cálidos
La Berlinale de 2025 transformó Berlín en un escenario global, pero el invierno no logró apagar su brillo. El Vabali Spa ofreció un vapor místico que desafió la nieve, mientras Le nozze di Figaro calentó el alma con su genialidad mozartiana. Dark Matter iluminó la oscuridad con tecnología futurista, y el Lulu Guldsmeden envolvió a sus huéspedes en una calidez ecológica. El Pergamon Panorama resucitó un altar antiguo bajo el hielo, y la exposición de Nan Goldin golpeó con su intensidad emocional. En un Berlín helado, estos destinos demostraron que el frío puede ser un telón de fondo para experiencias ardientes e inolvidables.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Las Misiones Jesuíticas cautivan a delegaciones extranjeras de ONU Turismo
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La Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) organizó una visita a las Misiones Jesuíticas del Paraguay, en el marco de la 71.ª Reunión de la Comisión Regional para las Américas de ONU Turismo (CAM), con el propósito de mostrar a autoridades y referentes internacionales algunas muestras de la riqueza histórica, cultural y turística del país. El itinerario incluyó recorridos por las Misiones Jesuíticas de San Cosme y San Damián, y Santísima Trinidad del Paraná.
La visita despertó un especial interés de la secretaria general de ONU Turismo, Shaikha Al Nowais, en razón de que en 2024 este distrito fue elegido por ONU Turismo como Best Tourism Village, distinción que premia a localidades rurales que sobresalen por la preservación de su patrimonio cultural y natural, la promoción de prácticas turísticas sostenibles y su aporte al desarrollo de las comunidades locales.
Además de Al Nowais, la delegación estuvo conformada por el ministro paraguayo de turismo, Jacinto Santa María; la directora ejecutiva de ONU Turismo, Natalia Bayona; el director de Inteligencia y Análisis de Mercado de Amadeus, Oliver Ponti; y la directora de Promoción del Turismo y Gastronomía del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, Erika Violeta Lizardo Guzmán.
El recorrido permitió apreciar la extraordinaria riqueza histórica, cultural y comunitaria de esta región del Paraguay. Foto: Gentileza
La comitiva también estuvo integrada por Dirk Dietrich Harald Glasser y Ghalib Ahmed Lone, de ONU Turismo; así como los representantes de Brasil João Ricardo Rodrigues Viegas, Daniela Reple do Nascimento, Izabela Caroline Medeiros de Souza y Jerusa Hará. Asimismo, participó del recorrido la embajadora de los Emiratos Árabes Unidos, Alsaghira Wabran Al Ahbabi.
En San Cosme y San Damián, la delegación fue recibida por el intendente municipal, Juan Santacruz, junto con el diputado nacional por Itapúa, César Cerini, y el equipo técnico local, además de otros referentes locales, y Miembros de la comunidad mbya guaraní de la compañía Pindó, quienes acompañaron el recorrido, y deleitaron a los visitantes con muestras artísticas de su cultura.
Durante la visita, la secretaria general de ONU Turismo valoró especialmente la manera en que las comunidades nativas conservan y transmiten sus costumbres, conocimientos y expresiones culturales, preservando la identidad de los destinos turísticos. Por su parte, el ministro de Turismo, Jacinto Santa María, agradeció la cálida recepción brindada por las autoridades municipales y las comunidades indígenas, destacando el trabajo que realizan en favor de sus comunidades. Expresó igualmente la voluntad de continuar trabajando juntos por el desarrollo sostenible del turismo.
El recorrido permitió apreciar la extraordinaria riqueza histórica, cultural y comunitaria de esta región del Paraguay. Foto: Gentileza
En la Misión Jesuítica Santísima Trinidad del Paraná, los visitantes fueron recibidos por el intendente municipal, Isaac Aguilar, acompañados por Olga Fischer, representante de la Cámara Paraguaya de Turismo de las Misiones Jesuíticas – Ruta Jesuítica. Durante la visita, los participantes disfrutaron del espectáculo de luces y sonido, recorrieron los principales espacios del sitio y apreciaron una emotiva presentación artística del Coro Mbya de la comunidad Guavirami.
Como parte del recorrido por el departamento de Itapúa, la delegación realizó una parada en la ciudad de Bella Vista, en donde el ministro de Turismo, Jacinto Santa María, compartió un encuentro con el intendente municipal, Euclides de Godois, acompañado de su esposa, y referentes del sector turístico local. La reunión permitió un primer acercamiento, y permitió conversar sobre el potencial turístico de la ciudad, reafirmando el compromiso de continuar trabajando de manera coordinada para impulsar el desarrollo turístico del destino.
El recorrido permitió apreciar la extraordinaria riqueza histórica, cultural y comunitaria de esta región del Paraguay. Foto: Gentileza
San Pedro apuesta por la nuez chuta: Paraguay ya exportó cuatro contenedores a Alemania
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La producción de nuez chuta comienza a posicionarse como un nuevo rubro agroforestal con potencial exportador en Paraguay. Desde el departamento de San Pedro, productores vinculados a la Cooperativa Volendam desarrollan cultivos destinados al mercado europeo, principalmente Alemania, país al que ya fueron enviados cuatro contenedores del producto para consumo humano.
Según explicó Ralf Harms, productor de nuez chuta en la colonia Volendam, el desarrollo del cultivo inició a partir de la empresa Chutanat, encargada de introducir el producto en el país, producir plantines y recepcionar la cosecha para su procesamiento y exportación.
“Nosotros somos una empresa socia que decidió animarse a iniciar con estas plantaciones, este nuevo rubro”, señaló Harms. Foto: Gentileza
Sistema agroforestal
El productor explicó que anteriormente trabajaban principalmente en actividades forestales y silvopastoriles, combinando ganadería y madera. A partir de ello surgió la idea de incorporar la nuez chuta dentro de un sistema agroforestal.
“Podíamos combinar esta nuez con lo que sería hoy el tema de madera para el mercado aserrado”, indicó en entrevista con La Nación/Nación Media. En la colonia Volendam, la superficie plantada alcanza unas 30 hectáreas, con una densidad aproximada de 1.000 plantas por hectárea. De acuerdo con las estimaciones del productor, la cosecha anual ronda un kilo por planta, equivalente a unos 1.000 kilos por hectárea al año.
Harms detalló que la nuez es cosechada y secada en Paraguay por la empresa Chutanat, que recibe el producto y realiza el proceso de extracción del grano, secado y envío al exterior. “Actualmente ya se envió cuatro contenedores al país Alemania”, afirmó.
El destino principal es el mercado alemán, donde el producto es procesado para consumo humano. Según explicó, actualmente la comercialización se realiza en formato de grano y existen dos presentaciones: dulce y salada.
Harms ndicó que se trabaja en la búsqueda de otros mercados y posibles subproductos derivados de la nuez. Foto: Gentileza
Exigencias del mercado europeo y generación de empleo
Entre los desafíos del rubro, Harms mencionó que se trata de un cultivo nuevo en el país, lo que obliga a los productores a capacitarse constantemente debido a las exigencias del mercado europeo.
Explicó que, al tratarse de un producto destinado al consumo humano, deben cumplir estándares específicos para exportar a Alemania y responder a requisitos aprobados por la Unión Europea.
Asimismo, destacó que el cultivo requiere mano de obra para tareas de plantación, manejo y cosecha, lo que genera oportunidades de trabajo e ingresos para personas vinculadas a la actividad rural.
Paraguay, único productor de la región
Harms resaltó que Paraguay es actualmente el único país productor de nuez chuta en la zona, aspecto que consideró relevante para el posicionamiento del rubro. El productor recordó además que las plantaciones se iniciaron entre 2020 y 2021, tanto en sistemas agroforestales como puros, y señaló que el comportamiento del cultivo ha mostrado adaptación al clima local.
La nuez chuta es un cultivo nuevo en Paraguay que busca posicionarse en mercados internacionales. Foto: Gentileza
Franck Loiret defiende un modelo francés de cine basado en la conservación, la educación y las salas frente al dominio de las plataformas. Foto: David Sánchez
La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Interior de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Franck Loiret, director de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
La nueva tercera sala de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Terraza café de la Cinemoteca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Cannes 2026: “Sea, Sun and Burn”, adolescencia, body horror y humor incómodo
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Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El cortometraje francés "Sea, Sun and Burn", dirigido por Pauline Cancel, fue una de las sorpresas del 24.º Prix Unifrance du court-métrage celebrado en el marco del reciente Festival de Cannes. La película recibió el Premio SOONER y confirmó el surgimiento de una nueva voz dentro del cine francés contemporáneo.
A primera vista, el film parece un relato clásico de verano adolescente: playa, vacaciones y el paso incómodo hacia la adultez. Sin embargo, Cancel transforma esa premisa en una experiencia mucho más inquietante, mezclando coming of age, comedia incómoda y elementos de body horror.
La historia sigue a Laure, una chica de 13 años que pasa las vacaciones junto a su prima Sara. Este verano, sin embargo, todo ha cambiado. La aparición de una pilosidad excesiva convierte su cuerpo en motivo de inseguridad y vergüenza. Cuando Sara expone su secreto delante de otros jóvenes en la playa, Laure escapa hacia un astillero abandonado, donde queda dormida bajo un sol abrasador.
Desde ahí, la película abandona cualquier mirada convencional sobre la pubertad femenina. El cuerpo adolescente aparece como un territorio imprevisible, incómodo y hasta grotesco. El calor, el sudor, la piel y la transformación física se convierten en parte central de la narración.
Pauline Cancel, directora de "Sea, Sun and Burn", en la ceremonia de entrega de premios. Foto: David Sánchez
El jurado del Premio SOONER describió el cortometraje como “un body horror tan perturbador como gozoso”, destacando la capacidad de la directora para combinar humor y ternura al abordar los tormentos de la adolescencia.
Pauline Cancel explicó que quiso alejarse del dramatismo habitual con el que suele retratarse la pubertad femenina. Según la realizadora, muchas de esas situaciones que durante la adolescencia se viven como tragedias pueden adquirir, con el tiempo, una dimensión absurda y hasta cómica.
La relación entre Laure y Sara funciona como el núcleo emocional del corto. Aunque Sara parece inicialmente más segura y cómoda con su feminidad, la película revela rápidamente que ambas viven atrapadas por diferentes inseguridades corporales. Mientras Laure sufre por los cambios físicos visibles, Sara siente ansiedad porque todavía no ha tenido la menstruación y percibe que su transformación hacia la adultez no está completa.
Rodado en apenas ocho días y con un presupuesto cercano a los 120.000 euros, Sea, Sun and Burn consigue construir una identidad visual muy sólida. La luz agresiva, la sensación constante de calor y la atmósfera sofocante convierten la playa en un espacio de exposición permanente donde cada mirada parece un juicio.
Tras su paso por Cannes, el cortometraje iniciará ahora su recorrido por festivales internacionales antes de emitirse en France Télévisions. Mientras tanto, Pauline Cancel ya trabaja en su primer largometraje.
Pauline Cancel, directora de "Sea, Sun and Burn", en la ceremonia de entrega de premios. Foto: David Sánchez
Ganadores – Prix Unifrance du court-métrage 2026
Gran Premio:Swapper — Louis-Barthélemy Rousseau (Aurora Films)
Premio Especial del Jurado:Chambre 206 — Laurie Bisceglia (PADEL Productions)
Premio Be TV:Cracheurs — Luis Letailleur (La Petite Prod)
Premio SOONER:Sea, Sun and Burn — Pauline Cancel (Mondina Films)
Premio del Distribuidor 2026:Shortcuts — Élise Notseck y Lucie Goujon
Mención Especial:La Kourmétragerie
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.