El volante Gastón Giménez marcó el gol de la victoria (1-0) frente a Venezuela en Mérida. Antony Silva desvió el penal sobre la hora. Alberto Espínola, con participaciones y proyecciones oportunas, además de Ángel Romero por los goles ante Perú, fueron los puntos altos de Paraguay en el primer combo de partidos en las eliminatorias sudamericanas camino al sueño mundialista. Hay mucho por mejorar. Lo positivo es haber sumado cuatro de seis puntos posibles.
Había dudas de Antony Silva por su larga inactividad. Desde febrero no tenía competencia y terminó siendo el gran salvador. Sobre la hora desvió el penal, que pudo significar el empate de Venezuela sobre el epílogo. El golero albirrojo contó pormenores de la acción clave. “El que chutó el penal no estaba en nuestra lista de penaleros. Era muy difícil, me jugué por ese lugar y terminé sacando la pelota”, dijo al programa “Futgol”, de Universo 970 AM.
Yangel Herrera no estaba entre los ejecutantes. El capitán Tomás Rincón no tomó la pelota, tampoco el delantero Yeferson Soteldo. “Apelé a la posición que tenía antes de patear. Tenía mucha posibilidad de cruzar por la postura”, precisó.
BIEN ANULADO
Antony también aseguró que fue bien anulado el gol a Venezuela por la mano previa al cabezazo de Yangel Herrera. En la cancha no le pareció penal la falta sancionada al capitán Gustavo Gómez, en la acción previa a su atajada cumbre.
COMPETITIVO
El experimentado golero dijo que está muy motivado. “Me siento con ganas de seguir compitiendo. Me mantiene la competitividad que hay en el grupo. Quedarse con el trabajo que hace uno es la fortaleza que se rescata”, sentenció.
SUSPENDIDO
El volante Andrés Cubas, titular en los dos primeros partidos, está suspendido un juego por acumulación de tarjetas amarillas (2). Los próximos rivales en noviembre son Argentina (visitante) y Bolivia (local). Habrá que ver si es citado nuevamente, ya que su rendimiento no convenció.
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Almirón: “Acepto mi error”
El 10 albirrojo aseguró que en ningún momento dijo algo impropio a su rival, pero entiende que la regla es clara.
Mucho se habló de la ya famosa expulsión de Miguel Almirón en el segundo partido de la fase de grupos que la Albirroja jugó ante Turquía (victoria 1-0). El 10 de nuestra selección fue el primer perjudicado por la nueva disposición de la FIFA, conocida como la “Ley Vinícis-Prestianni”.
En entrevista exclusiva con el corresponsal de Versus Sports/Nación Media, Cristian Martin, desde Atlanta, Almirón reconoció tácitamente que con el pulso tenso por el partido, jamás se imaginó que recibiría la roja por esa acción.
“Es una costumbre que yo tengo, que tienen los jugadores. En ese momento, con todo lo que pasó en el partido con Estados Unidos y cómo veníamos, yo estaba muy concentrado en que al equipo le vaya bien, que todos estemos concentrados en cada pelota. Si a mí me venía a hablar un jugador de Turquía tapándose la boca, te juro que ni cuenta me hubiera dado”, mencionó inicialmente.
De todas formas, Miguel reconoce que ni siquiera le dirigió palabras ofensivas a Petr Meldar, quien fue el que se fue a denunciarlo ante el árbitro del partido, que recurrió al VAR y aplicó a rajatabla la nueva regla.
“Fue tras una falta, y estábamos hablando de eso. Le dije en inglés, él me entendió, que no fue falta sobre su compañero. También es mérito de él porque buscó sacar ventaja de eso. Al final es una regla, y yo acepto mi error”, agregó.
Agregó finalmente que la expulsión lo afectó bastante por haber dejado en inferioridad numérica al equipo, pero que después pidió disculpas a sus compañeros, quienes finalmente sostuvieron el resultado y la Albirroja ganó el compromiso.
“Después del partido le pedí disculpas a mis compañeros, yo no soy de hablar mucho para el público, para las redes sociales, sí le pedí disculpas a mis compañeros por el esfuerzo que hicieron”, concluyó.
Almirón ya está nuevamente a disposición del Atlanta United, para el reinicio de la temporada en la Major League Soccer.
LA HISTÓRICA VICTORIA
Almirón también recordó con singular emoción el partido ganado en penales a Alemania, en dieceiséisavos de final, como el momento más importante del seleccionado en el Mundial.
“Obviamente sabíamos que iba a ser difícil, pero conscientes que podíamos, que si para clasificar entrábamos concentrados, haciendo nuestro juego en la cancha, lo íbamos a lograr. El de marcar nuestra posición, hacerle el trabajo sucio. Eso a ellos les molesta. Estuve 8 años en Inglaterra, y sabemos también cómo es el europeo, que no le gusta el roce, creo que eso también nos favoreció mucho y pudimos sacar el resultado”, afirmó.
Agregó que tras el tanto inicial de Enciso “lastimosamente en el segundo tiempo nos empataron, pero es Paraguay; si no se sufre, tampoco es Paraguay. Pudimos sacar ese partido y creo que como lo dije anteriormente, por algo pasan las cosas, a mí me tocó sufrir con Turquía todo lo que pasé y luego Dios me dio esa bendición de poder jugar contra Alemania y de poder vivir ese momento con mis compañeros y con el público que fue a apoyarnos”, concluyó.
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Sacerdote se pondrá nuevamente su poncho albirrojo esperando la victoria de Paraguay ante Francia
El sacerdote que se hizo viral por celebrar la victoria de la Albirroja contra Alemania vistiendo un poncho albirrojo en pleno altar, tiene una promesa para este sábado. Se trata del padre Edisson José Cazali, franciscano capuchino, quien adelantará la celebración eucarística para las 17:00 de manera a no coincidir con el partido de Paraguay y Francia y luego se pondrá nuevamente el poncho.
“Después de la misa vamos a ponernos el poncho y todos vamos a estar en el patio del convento mirando el partido en pantalla gigante”, refirió en declaraciones a la 1000 AM. Precisamente, a la par del partido se desarrollará el tradicional San Juan capuchino que se realiza para el mantenimiento de la congregación religiosa. El convento se encuentra ubicado en el kilómetro 8 Acaray de Ciudad del Este, cerca de la Costanera.
“Tenemos un patio amplio con estacionamiento y pueden venir porque vamos a poner pantalla gigante para poder ver el partido”, indicó. Por otro lado, el fray de origen brasilero, destacó la religiosidad de los paraguayos. “Todos los feligreses vienen con mucha fe, el lunes con tanta gente dentro de la iglesia y a la hora del partido. Porque yo no estaba solito celebrando la misa. Se llenó la iglesia”, resaltó.
Asimismo, destacó que el Mundial deja muchos mensajes positivos como la unidad, el luchar juntos y mojar la camiseta. En ese sentido, dejó un mensaje a los jóvenes. “Nosotros nos estamos alegrando, pero no estamos mojando la remera y el Mundial puede dejarnos el gusto de la victoria o la derrota. Pero el partido es entrar a jugar, patear la pelota. Este es mensaje para los jóvenes”, explicó.
Finalizó la entrevista manifestado que su alegría es especial porque celebra 22 años de sacerdocio y espera que el regalo sea la victoria de Paraguay contra Francia, confesó.
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¡Que el festejo se repita!
Ganarle a Australia y lograr la clasificación a dieciseisavos de final es el gran objetivo albirrojo en el cierre del Grupo D.
Paraguay juega esta noche el partido más importante de los últimos 16 años. Esta vez, el desafío y el rival a vencer se llama Australia, para buscar la ansiada clasificación a los dieciseisavos de final de este Mundial 2026 norteamericano.
Es que si sumamos su última participación mundialista, nos tenemos que remontar a aquel memorable pero doloroso compromiso por cuartos de final en Sudáfrica 2010 ante España, la posterior campeona, que la dejó afuera.
En esta ocasión, solo la victoria puede garantizar la clasificación con todas las de la ley de la Albirroja, porque si bien un empate aparentemente no será un mal resultado, sería jugar con la suerte para ingresar como mejor tercero.
El rendimiento del equipo paraguayo cambió radicalmente ante Turquía, tras el paso en falso inicial ante Estados Unidos, y con ello, las esperanzas se renovaron, pero en el duelo de esta noche tendrá que sacar a relucir algo más que temperamento y garra para garantizar el éxito y lograr el objetivo.
Gustavo Alfaro lo sabe y recurre en principio a dos cambios, uno de ellos, obligado. Sin duda alguna, la ausencia de Miguel Almirón, por suspensión, será sentida, por lo que genera el jugador del Atlanta United, tanto atacando como defendiendo.
Su lugar será cubierto por el jugador del Palmeiras, Maurício Magalhães, que tendrá su primer gran desafío como titular en un juego bravo y en el que tendrá que sacar a flote todos sus recursos técnicos para generar juego.
La otra variante se dará con el ingreso de Gabriel Ávalos, el tercer centrodelantero que probará Alfaro en este Mundial para buscar tener mayor capacidad de definición. Los demás serán los mismos que arrancaron el encuentro ante Turquía.
El objetivo está claro y esta es la hora de demostrar para qué está hecha esta selección. ¡Que sea con victoria y clasificación!
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El gol más bonito de todos los mundiales
- Urariano Mota
- Escritor brasileño
- Fotos: Gentileza
En tiempos en que el deporte parece estar limitado a la lógica del espectáculo y el consumo, el autor de este artículo rememora un episodio poco conocido que constituye una verdadera lección de dignidad ante la barbarie.
En tiempos de Copa del Mundo, los periodistas recuerdan y debaten, aquí y allá, sobre el mejor gol de toda la historia de la competencia. Algunos eligen el de Maradona contra Inglaterra en 1986. Otros, aquel casi gol de Pelé contra Uruguay en México 1970, en el que dribla al portero sin balón.
Pero yo elijo, por la fuerza ética, el valor y la belleza de su gesto, el de Carlos Caszely, una estrella del fútbol chileno. Caszely es el jugador más popular y querido de la historia de Colo-Colo y de la selección de Chile. Hoy se le conoce como el Chino, el Rey del Metro Cuadrado o el Gerente.
Para mí su mayor logro es este: en plena época de asesinatos y fusilamientos de opositores, en un acto oficial dentro del palacio presidencial, Caszely se negó a darle la mano al dictador Augusto Pinochet. Leamos la manera en que él mismo recuerda ese raro y hermoso momento años después:
UNA OBLIGACIÓN
“Oí pasos. Fue aterrador. De repente, las puertas se abrieron. Apareció una figura con capa, gafas de sol y sombrero. Tenía una cara amarga, dura. Fue a saludar a cada uno de los jugadores clasificados para el Mundial. Cuando se acercó, puse las manos en la espalda. Me tendió la mano, pero me negué a estrecharla. Como ser humano, esa era mi obligación. Tenía a todo un pueblo sufriendo a mis espaldas”.
Las razones de ese gesto –de ese heroísmo– son anteriores. No fue un impulso ciego. El jugador había sido vinculado al expresidente Salvador Allende; él mismo era socialista, como el presidente asesinado. Tras el golpe de Estado, Caszely se marchó a jugar al fútbol español. ¿Y qué hace entonces el régimen? Cerca del Mundial de Alemania 1974, los militares secuestran, encarcelan y torturan a la madre del jugador.
Un intento, al parecer, de silenciarlo y obligarlo a jugar con la selección bajo la sombra del régimen. Entre todos los perseguidos por la dictadura, él era la figura más visible del fútbol chileno. Caszely encontró el acto tan brutal como absurdo y años después declaró:
“Todavía hoy no está claro por qué lo hicieron. La detuvieron y la torturaron salvajemente, y a día de hoy no sabemos de qué la acusaron. Recuerdo un país triste, silencioso, sin risas. Una nación que entraba en la oscuridad. Sabía lo que vendría. Tenía miedo, no por mí, sino por mis amigos y mi familia. Sabía que estaban en peligro por mis ideas”.
DETENIDA Y TORTURADA
Su madre fue detenida, torturada y liberada sin cargos. Y poco después, el jugador se encontró cara a cara con el dictador, en la despedida oficial antes del Mundial de Alemania 1974. Fue en ese momento cuando Caszely llevó las manos a la espalda mientras Pinochet avanzaba para saludar uno a uno a los jugadores. Caszely fue el único que lo rechazó.
Mientras escribo recordando aquel acto, percibo un perfume –uno de esos inolvidables cuya composición no viene de ningún frasco, sino del recuerdo que rodea a un gesto–. En aquel maldito y mágico 1973, cuando el mundo conocido se desmoronaba y las esperanzas todavía eran grandes, ocurrió este gesto de Caszely, tan poco divulgado, casi secreto. Y qué valor, habría que decir.
Aquí, si hubiera espacio, deberíamos discutir lo equivocados que están los que piensan que el valor es un atributo de los hombres que se burlan del peligro. No lo es. El valor es la fidelidad al sentimiento del honor, del deber o del amor. Por eso decimos: qué afecto y grandeza en ser fieles a lo más íntimo sentimos en esos brazos detrás de Caszely mientras el dictador avanzaba contra él.
Seguramente el jugador estaba temblando, pero aun así no cedió. Por eso me parece el mejor golazo de la historia.