Lograr un empate de visitante en torneos internacionales siem­pre es meritorio y más aún cuando se dieron fallas defen­sivas notorias que facilitaron los goles rivales. Eso fue lo que le pasó a Guaraní en su estreno en la Copa Sudame­ricana. Sufrió por sus errores, pero al menos logró rescatar un empate en su visita a Bos­ton River, en Montevideo. El 3-3 refleja el nivel de concesio­nes que dieron ambos equipos.

Tras un comienzo dubita­tivo, el cuadro de Francisco Arce se acomodó mejor en el partido. Ganó en las dividi­das y estaba jugando mejor. Pero el cuadro charrúa, que generaba juego casi siempre por el sector derecho, encon­tró tierra fértil en las pelotas cruzadas y fue así que en el mejor momento del equipo paraguayo marcó el primer desequilibrio por interme­dio de Alexander González.

Guaraní intentó reaccionar, pero no estuvo fino en ata­que. Para peor, al comienzo del segundo tiempo, otra falla defensiva posibilitó el tanto de Freddy Noguera a favor de los locales. El paraguayo definió de cachetada ante Servio.

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Fue ahí que Guaraní tuvo una reacción fantástica. William Mendieta aprove­chó una pelota suelta en el área para clavar la pelota al ángulo para el descuento y apenas seis minutos después el propio Mendieta habilitó a Fernando Fernández para decretar el empate.

Sin embargo, volvió a quedar expuesto en forma increíble y en un contragolpe, el recién ingresado Agustín Albarra­cín adelantó nuevamente a Boston River.

Arce se jugó el todo por el todo y con cambios buscó el empate, que llegó con la fórmula del centro, cabeza y gol. Manzur centró y Gus­tavo Vargas metió el fren­tazo para sellar el 3-3 ya en el añadido. Empate valioso para Guaraní, que pudo haber logrado algo más.

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