Cerro Porteño tendrá una gran chance de lograr su clasificación en la revancha a jugarse la semana que viene en la Nueva Olla.

Cerro Porteño rescató un tremendo empate ante Palmeiras en condición de visitante y lle­gará a la revancha con gran­des chances de lograr su cla­sificación a los cuartos de final en la Copa Libertadores. El resultado 1-1 puso un toque de justicia por el gran tra­bajo realizado por el equipo azulgrana. Como era lógico, el Ciclón tuvo que aguantar la embestida inicial del Pal­meiras, que tuvo algunas oca­siones claras para convertir, pero que se encontró con muy buenas respuestas del arquero Manuel Roffo. Vitor Roque fue el primero en lle­gar profundo y su definición a medias, ya con el arquero fuera de acción, terminó con el despeje de Lucas Quintana, que apareció de titular en este partido.

Después fue Allan, quizás el jugador más incisivo de todos, el que tras dejar a dos rivales en el camino remató a ras del piso que Roffo desvió magis­tralmente.

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Cerro intento salir sin recu­rrir demasiado a las pelo­tas largas, pero solo algu­nas incursiones de Cecilio Domínguez generaron cierto peligro, pero no remató al arco en esa primera fracción. Vegetti, bien custodiado, se dedicó más a cuidar las sali­das que a atacar, junto a la línea de volantes.

Con este panorama, el cua­dro brasileño también se vio frustrado porque el sector defensivo azulgrana se mos­tró muy expeditivo a la hora de defender.

Ya en el segundo tiempo, el trámite no varió, con el equipo brasilero metiendo presión en cada ataque.

Sin embargo, en una falta de buena cobertura defensiva, Guillermo Benítez ganó muy bien una pelota en ataque y llegó al gol, pero que fue anu­lado a instancias del VAR al estar en posición adelantada.

A pesar de eso, a Cerro se le abrió el cielo con la expul­sión de Andreas Pereira. Sin embargo, aquello precedió al gol del Palmeiras, en una jugada que la inició Ramón Sosa por el sector derecho y que lo culminó José “Flaco” López.

Pero a Cerro le sobraba una última bala y ya Morel había generado susto con un cabe­zazo, cuando llegó el gol del empate en la agonía del par­tido. Jonatan Torres habi­litó a Vegetti que no alcanzó a tocar la pelota, pero que fue suficiente para engañar al arquero Carlos Miguel al que se le escurrió la pelota bajo el brazo.

Un resultado tremendo de cara a la revancha de la próxima semana en la Nueva Olla.

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