Dos goles de Jorge “Pollo” Recalde dejaron en coma a Rubio Ñu, al que solo un milagro evitará que pierda la categoría

Un triunfo sin muchos contratiempos fue el que consiguió Gua­raní en su visita a Rubio Ñu en Trinidad. El 2-0 hasta resultó generoso para el Aborigen, que con esta victoria dejó atrás la amarga derrota que sufrió a manos de Nacional en la fecha anterior y que lo posiciona nuevamente cerca de la punta. Para el Albiverde nuevamente es otra estocada que lo sigue desangrando. A estas alturas, ya es prácti­camente inevitable su des­censo de categoría. Más allá del resultado y fuera de que fue Guaraní el equipo que mereció largamente la victo­ria, fue Rubio Ñu el que per­dió una inmejorable chance de ponerse arriba en el mar­cador cuando promediaba la media hora de juego. Y nada menos que con un penal, que William Mendieta desperdi­ció al rematar su tiro a uno de los palos y que tras rebote en el arquero Miguel Mar­tínez, terminó afuera. Para un equipo como Rubio Ñu, no convertir una chance así suele resultar fatal y lo pagó caro.

Porque antes de la conclu­sión del primer tiempo y tras una acción por el sector izquierdo del ataque, Jorge Recalde resolvió con una chi­lena que en su trayecto se des­vió en Vallejos, para que final­mente la pelota termine por engañar al arquero Maldo­nado y se concrete el primer tanto aborigen. Ya en el ini­cio del segundo tiempo, Gua­raní resolvió el expediente con otro gol del Pollo Recalde, que ante la salida, innecesaria, del arquero Maldonado, colocó la pelota sobre su humanidad para poner el 2-0, que sería definitivo.

Aunque Rubio Ñu intentó lo suyo, fue Guaraní el que en otro par de ocasiones se per­dió más goles. Al final, le hizo precio a su rival, que ya no depende de sí para salvar la categoría.

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