• Jorge Zárate
  • jorge.zarate@nacionmedia.com
  • Fotos: Gentileza

Autodidacta, mirando tutoriales, leyendo, comprando herramientas y practicando mediante prueba y error mientras trabajaba y estudiaba, Giovanni Riquelme logró concretar el sueño de hacer sus propios relojes de lujo personalizados. Aquí su historia.

“Creo que el reloj ha trascendido su función original. No es simplemente un accesorio; es una pieza de ingeniería, de diseño y, muchas veces, una parte de la historia de quien lo lleva en la muñeca”, dice Giovanni Riquelme, el creador de Digiori Watches, casa de relojería premium que sorprende con sus creaciones desde Ciudad del Este.

“Hoy prácticamente todos llevamos un teléfono que nos permite ver la hora, pero aun así millones de personas siguen eligiendo usar un reloj de pulsera. Eso demuestra que su verdadero valor ya no está únicamente en medir el tiempo”, agrega.

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Apostar a ese valor es la clave del trabajo de este emprendedor que confía en que en la innovación viaja siempre un sustrato importante de tradición: “Un reloj es una de las pocas piezas que una persona puede llevar todos los días y que, al mismo tiempo, refleja parte de su personalidad. Habla de sus gustos, de su estilo de vida e incluso de momentos importantes de su historia. Muchas veces también tiene un valor sentimental, porque puede ser un regalo, una herencia o un símbolo de un logro personal”, agrega.

TIEMPOS

“Mi acercamiento a la relojería fue bastante inesperado. A comienzos de 2025, mientras limpiaba el depósito de mi casa, encontré unos relojes antiguos que habían pertenecido a mi padre y que ya no funcionaban. Me dio curiosidad saber si podía devolverlos a la vida y empecé a investigar por internet cómo funcionaba un reloj por dentro, qué herramientas necesitaba y cuáles eran los primeros pasos para repararlos”, dice de sus inicios en este fabuloso mundo.

“Lo que comenzó con la intención de reparar unos relojes familiares terminó convirtiéndose en una verdadera pasión. Me impresionó descubrir la ingeniería, la precisión y el nivel de detalle que existe detrás de cada reloj mecánico, y fue esa fascinación la que finalmente me llevó a dedicarme profesionalmente a la relojería”, apunta.

“Con el tiempo conocí a quien hoy es un gran amigo y mentor, Daniel Riveros. Su experiencia y generosidad fueron fundamentales para perfeccionar mis habilidades. Gracias a sus enseñanzas pude profundizar en aspectos técnicos del oficio que difícilmente habría aprendido por mi cuenta, y eso marcó un antes y un después en mi formación como relojero”, admite.

UN RELOJ ÚNICO

A través de WhatsApp los clientes pueden mediante el diálogo con Digiori Watches “diseñar un reloj completamente a medida”, explica Riquelme. “Muchas veces las personas llegan con una imagen de referencia, un boceto o simplemente una idea en su imaginación y nuestro trabajo consiste en convertir ese concepto en un reloj real”, apunta.

El servicio completamente personalizado mediante el contacto directo “nos permite asesorar al cliente en cada decisión, proponer alternativas, recomendar materiales y cuidar cada detalle del proyecto hasta llegar al diseño final. Más que vender un reloj, buscamos crear una pieza única que represente la historia, los gustos y la personalidad de quien la va a llevar”, explica.

“Actualmente este servicio cuenta con una lista de espera debido a la alta demanda, ya que preferimos mantener un proceso artesanal y dedicar el tiempo necesario a cada proyecto antes que sacrificar la calidad del trabajo”, cuenta.

Para conocer la experiencia, pide contactarlo vía mensaje al +595 994 790-909.

Aporta además su mirada: “Me fascina pensar que un reloj mecánico puede sobrevivir a varias generaciones. Vivimos en una época donde la mayoría de los dispositivos electrónicos se reemplazan cada pocos años, mientras que un buen reloj puede seguir funcionando durante décadas si recibe el cuidado adecuado. Esa capacidad de trascender el tiempo lo convierte en algo muy especial. Creo que por eso el reloj sigue ocupando un lugar tan importante”, dice.

UN DISEÑO ESPECIAL

El Tarmac, prototipo especial diseñado por Giovanni Riquelme en fibra de carbono, sigue marcando hitos en la vida de este joven. “La mayor satisfacción llegó el 12 de diciembre de 2025, cuando presenté oficialmente el Tarmac en el Gran Teatro del Banco Central como el primer reloj oficial de Digiori Watches. Para mí fue un momento muy especial porque representaba la materialización de meses de trabajo y, además, hacía historia al convertirse en el primer reloj de pulsera concebido en territorio paraguayo”, recuerda.

“Ese mismo día tuve el honor de recibir el reconocimiento como emprendedor del año 2025, un momento que marcó un antes y un después en mi carrera y que me confirmó que todo el esfuerzo, las horas de estudio y el camino recorrido habían valido la pena. Más que un premio, lo sentí como una motivación para seguir trabajando y demostrar hasta dónde puede llegar la relojería hecha en Paraguay”, agrega.

“El Tarmac representó mucho más que un reloj; fue la confirmación de que podía transformar una idea en una pieza real. Hasta ese momento había aprendido a reparar, ensamblar y personalizar relojes, pero diseñar un prototipo propio implicaba enfrentar desafíos completamente distintos, desde las decisiones estéticas hasta lograr que todos los elementos funcionaran en armonía”, explica.

La pasión de Riquelme surgió investigando sobre el mundo de la relojería, oportunidad en la que descubrió que en Suiza “existía un concepto muy interesante de la mano de Artisans de Genève, un taller independiente de personalización ubicado en Ginebra, dedicado a transformar relojes en piezas únicas según los deseos de cada cliente”.

Recuerda que “en ese momento estaba trabajando y estudiando, pero mi salario no siempre era suficiente para solventar mis gastos universitarios. Había comenzado vendiendo relojes y, con el tiempo, los clientes empezaron a pedirme ajustes y pequeñas modificaciones”, relata este joven, que hoy pasa sus días entre manecillas, esferas, brazaletes y agujas.

“Eso despertó aún más mi interés por aprender el oficio y me llevó a montar un pequeño taller en mi habitación, donde fui adquiriendo herramientas y perfeccionando mis conocimientos. Con el paso del tiempo entendí que no solo disfrutaba ensamblando y personalizando relojes, sino también diseñándolos. Así nació Digiori Watches y el deseo de desarrollar piezas con una identidad propia, llevando esa idea de la personalización un paso más allá”, relata desde su negocio ya consolidado.

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