El actor paraguayo Arnaldo André (80) fue invitado al programa “La Noche de Mirtha”, este sábado último. Durante la charla con Legrand el galán de telenovelas habló sobre el cuidado de su imagen y reveló su secreto para lucir joven a tan avanzada edad. Todos los detalles en esta nota.
En la mesa también estaban de invitados Fernando Burlando, Mariana Brey y Franco Mercuriali. Fue el periodista Mercuriali quien elogió el aspecto del compatriota. “Lo que pasa es que voy a lo del doctor Adrián Jaime. Él mejora el nivel de vida de cada uno, entonces, por ahí te da una ‘vacunita’ anti-age (antiedad)”, contó Arnaldo.
El actor indicó que se inyecta una sustancia traída de Suiza. “Lo que trae es semen de toro”, apuntó. Mariana Brey fue quien mostró más asombro ante el comentario del compatriota. “¿Y qué hace? Porque me habían dicho que Arnaldo André estaba usándolo… yo pregunté qué era lo que lo mantenía tan bien, está bárbaro. Y me contaron que estaba consumiendo o tomando una sustancia que se llama semen de toro”, mencionó Brey.
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El actor paraguayo expuso que son muchas las personalidades argentinas que emplean este procedimiento estético. “No solo a mí… a Betiana Blum, Cristina Albero, Marta González… Lo que pasa es que muchos no tienen la disciplina de decir ‘cada 15 días vamos’. Hay que ser constantes”, señaló.
Otros detalles de su secreto de belleza son dormir 8 horas sin excepción, una dieta balanceada y ejercicio diario. Arnaldo André actualmente reside en Palermo, Argentina, y según cuenta, hasta ahora lo reconocen en la calle por su participación en telenovelas estrenadas en los años `70, `80 y `90.
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Aníbal Ortiz: del Coronel Oviedo sin cine a Biarritz
- Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El actor paraguayo llega al Festival de Biarritz con Narciso, de Marcelo Martinessi, después de una trayectoria que comenzó en Coronel Oviedo, una ciudad que durante años no tuvo una sala de cine. Antes de llegar a Berlín, San Sebastián o Biarritz, Ortiz fue parte de un movimiento audiovisual nacido en el interior del Paraguay y protagonizó Latas vacías, una película que terminó ayudando a reabrir una sala de cine en su propia ciudad.
Hay una parte de la historia de Aníbal Ortiz que empieza mucho antes de los grandes festivales internacionales. Empieza en Coronel Oviedo, donde durante años hacer cine parecía una posibilidad lejana. Allí, Ortiz se fue formando entre el teatro y las primeras experiencias audiovisuales de un grupo de jóvenes que buscaban contar historias desde el interior del país.
Su recorrido no nació dentro de una industria cinematográfica consolidada. Ortiz se vinculó al teatro y a proyectos audiovisuales locales, participó en cortometrajes y fue construyendo su experiencia dentro de aquella pequeña comunidad cinematográfica ovetense. La actividad fue creciendo con concursos, talleres y producciones realizadas con recursos limitados. Latas vacías terminaría siendo el resultado más visible de aquel proceso.
La película, dirigida por Hérib Godoy, fue rodada y producida en Coronel Oviedo con muy pocos recursos. Ortiz interpretó a Alfonso, un joven que busca tesoros enterrados —el conocido “plata yvyguy”— y cuya historia transcurre entre la tragedia, la superstición y la vida cotidiana del interior paraguayo. La película fue realizada con gente de la propia comunidad y en buena medida de manera autodidacta.
El éxito de Latas vacías superó las expectativas de quienes la habían hecho. La película recibió el premio del público en el Festival Internacional de Cine de Asunción y comenzó después un recorrido por distintas ciudades. Más de 500 habitantes de Coronel Oviedo viajaron hasta Asunción para acompañar su estreno, una movilización que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de aquella experiencia.
Pero el impacto no terminó en la pantalla. La repercusión de la película contribuyó a despertar nuevamente el interés por el cine en Coronel Oviedo y a la reapertura del antiguo Cine Guaraní, que llevaba años sin funcionar como sala cinematográfica. El propio Hérib Godoy explicó entonces que lo importante había sido recuperar entre los ovetenses la experiencia de sentarse frente a una pantalla grande, con buen sonido y compartir una película con otras personas.
Aquello tenía un significado especial para una ciudad que había crecido prácticamente sin salas de cine. El movimiento audiovisual local había comenzado años antes, con un grupo de amigos que realizaba cortometrajes y organizaba concursos para estimular a estudiantes y aficionados. Latas vacías fue, en ese sentido, la culminación de un proceso que había comenzado mucho antes de que la película llegara a los festivales.
Para Ortiz, además, aquella película fue un punto de partida profesional. Después llegarían otros trabajos, entre ellos La redención, también dirigida por Godoy, y Matar a un muerto. Su trayectoria se fue ampliando hasta desembocar en Narciso, la película de Marcelo Martinessi que pasó por la Berlinale y que ahora llega al Festival de Biarritz.
Entre todos esos trabajos hay también una constante: el vínculo con el guaraní y con una forma de contar Paraguay desde sus propios códigos culturales. Latas vacías, por ejemplo, fue rodada en guaraní y utilizó la lengua como parte esencial de la identidad de sus personajes y de la historia.
Ese vínculo vuelve a aparecer en Narciso. Para Ortiz, trabajar con Martinessi supone también formar parte de un cine paraguayo que busca contar sus propias historias y llevarlas a espacios internacionales sin desprenderse de su identidad.
El recorrido resulta significativo: un actor que comenzó haciendo cine desde una ciudad del interior, en un contexto sin una infraestructura cinematográfica estable, termina presentando una película paraguaya en uno de los festivales internacionales dedicados al cine latinoamericano.
Entre Coronel Oviedo y Biarritz hay miles de kilómetros y más de una década de trabajo. Pero la historia tiene un hilo conductor: la posibilidad de hacer cine desde el interior, incluso cuando las condiciones parecen no estar dadas. Latas vacías ayudó a demostrarlo en una ciudad que había vuelto a tener una pantalla; Narciso lleva ahora esa misma experiencia mucho más lejos, hasta el circuito internacional de festivales.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Tras el alta médica, Mirtha Legrand nuevamente fue internada por recaída respiratoria
Este viernes, medios argentinos informaron que la conductora de 99 años sufrió una recaída cinco días después de haber sido dada de alta y tuvo que ser reingresada a un sanatorio. El primer parte médico confirma que presenta un cuadro compatible con neumopatía y que fue internada para estar bajo observación, además, de recibir un tratamiento farmacológico.
La conductora argentina Mirtha Legrand, fue nuevamente hospitalizada de urgencia tras sufrir una recaída en su estado de salud. La misma ya estuvo internada por un cuadro de bronquitis y fue dada de alta el pasado domingo, sin embargo, su situación se complicó avanzando a una neumopatía.
El doctor Enrique Echagüe, director médico del sanatorio, dio su parte médico a los medios de comunicación e informó que Legrand presenta lo que sería una neumopatía, pero que se encuentra estable. La misma no requiere de terapia y se encuentra en una sala común en estado de observación y medicada.
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“La señora Mirtha Legrand ingresó esta tarde a nuestro sanatorio por presentar un cuadro compatible con neumopatía. Se encuentra internada para realizar los estudios, el tratamiento y los controles correspondientes”, indicó el doctor Echagüe, en un comunicado para los medios.
Afirmó que su familia está muy agradecida por la preocupación que la ciudadanía ha demostrado ante su estado de salud y pidió estar atentos a los reportes oficiales que serán emitidos exclusivamente por el centro asistencial. “De no mediar cambios daremos un nuevo parte el día lunes”, puntualizó.
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“Que cada año tengas menos amigos”, lanzó tiktoker por el Día de la Amistad
El actor, humorista y tiktoker paraguayo, Marcos Díaz, compartió un particular mensaje antes del Día de la Amistad. Lejos de desear un millón de amigos como Roberto Carlos, el tiktokero pidió que sus seguidores tengan “cada año menos amigos” y que se alejen de la gente karácha.
Este 30 de julio se celebra el Día de la Amistad, gracias a la iniciativa creada por el paraguayo Ramón Artemio Bracho en 1958, sin embargo, Díaz tuvo un llamativo deseo para sus seguidores para esta fecha. “Estamos cerca del Día de la Amistad y hoy te quiero dejar mis más sinceros deseos. Te deseo de todo corazón que cada año tengas menos amigos. Sí, así como escuchás“, indicó.
“Cada año tiene que ir desapareciendo toda esa gente karácha que se hace de tu amigo o tu amiga, que en realidad están ahí para relleno nomás”, dijo Marcos en un TikTok que ya supera las 68.000 reproducciones.
Reacciones
El tiktoker señaló que son pocas las personas que valen como amigos. “Cada año te vas a ir dando cuenta de que son menos las personas que quedan, pero esas son las personas que realmente valen la pena. Esas son las personas que van a estar en las buenas y en las malas”, opinó Marcos.
Su deseo generó una ola de reacciones como: “Tanta verdad como buen escorpio”, “Difícil es tener amigos de verdad”, “Mis únicas amistades verdaderas son las que tengo desde la infancia y no pasan de ocho, las que realmente valen la pena” o “Con los dedos de una mano y no llego ni a cinco, pero para mí es más que suficiente”, entre otros comentarios.
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“Mirtha Legrand y Dulce María” (de barrio)
- Toni Roberto
Toni Roberto nos deleita este domingo con relatos que muestran cómo la cultura y la diplomacia de mediados del siglo XX unieron a Asunción con figuras de Argentina y Cuba a través de los nombres de dos niñas paraguayas.
¿Qué tienen que ver? Una argentina y la otra cubana. Nada y todo.
Era abril de 1942 y una niña nacía en el hogar de Lucía Pereira y Silvio Lacognata Costanzo en Asunción. El hombre, un importante empresario, dueño de una de las más grandes tiendas de la época sobre la calle Palma, “A la ciudad de Roma”, y devoto, como debía ser por la vecindad, de María Auxiliadora.
LA FASCINACIÓN POR MIRTHA EN LA AVENIDA COLÓN
En esos años, la familia se instalaba en una regia mansión, con mucho retiro, sobre la avenida Colón, que se encuentra intacta hasta hoy. En esos tiempos, la pareja estaba maravillada con dos jóvenes actrices de esas décadas, las mellizas Goldie y Mirtha Legrand, que en 1941 ya brillaban en películas como “Soñar no cuesta nada”, cuyos largometrajes ya se veían en los más prestigiosos cines de la Asunción de principios de los años 40. En un momento piensan en el nombre de la niña y deciden ponerle Mirtha en homenaje a la gran mujer del cine.
LA TARJETA DE 1957
Hoy, aquella señorita que fuera del primer grupo de alumnas del Colegio Inmaculado Corazón de María ya cumplió 83 años y la musa inspiradora de su nombre, próxima a cumplir 100. El fanatismo llegó a tal punto que la tarjeta de invitación de sus 15 años, en 1957, tenía como temática a la propia actriz argentina.
Aquella mujer bautizada simplemente como Mirtha también realizó lo mismo cuando a finales de los años 60 le puso el mismo nombre a su hija, como un culto de tres generaciones a la Chiqui Legrand, que ya forma parte de las historias urbanas de la ciudad.
DULCE MARÍA Y “QUIÉN CARTEA MÁS”
En una época en que todavía se seguía a rajatabla el santoral para los nombres, unos años después, otra historia. En 1946, Sigfrido Gross Brown, integrando el gabinete de Higinio Morínigo, siendo ministro de Educación, fue invitado a Cuba junto a su señora Joaquina “Nena” Costa Martí.
La mujer, una dama de la alta sociedad asuncena y muy vinculada también en el exterior, le conoció en esa oportunidad a la gran poetisa cubana Dulce María Loynaz (1902-1997), una de las voces más destacadas de Cuba, de quien se hizo muy amiga. A partir de ahí, el carteo entre las dos se volvió algo regular. Cuentan que “La nena” Gross Brown, así la llamaban popularmente, fue la ganadora de un ranking de aquellos lejanos años en el correo, denominado “Quién cartea más” en Asunción.
LA POESÍA A DULCE MARÍA
La destacada poetisa le dijo a la señora de Gross Brown que escribía una poesía por si tenga otra niña para que le ponga su nombre. Su hermano, Nano Costa Martí, al escuchar la historia, le pidió a su hermana colocarle ese nombre a la suya, que nació un poco después de ese viaje, en 1946.
Así se entrecruzan estas historias, la de un matrimonio cinéfilo de los años 40 y otro que había viajado a Cuba en visita oficial, en la época de una Madre de Ciudades remota, lejana, que empezaba a mirar al mundo y que hoy nos cuenta una historia a través de la casi centenaria diva argentina y de Dulce María, esta gran poetisa cubana de otros tiempos. Las dos dejaron marcados sus nombres en nuestra historia en estos relatos asuncenos de barrio de otros tiempos.