Luego de la viralización de imágenes al estilo Studio Ghibli, Los Simpson o Pixar, creados por ChatGPT, la plataforma decidió que las ediciones se realicen sin costo. El CEO de OpenAI, Sam Altman, anunció en su perfil de X que esta función ya se encuentra disponible para todos los usuarios de forma gratuita.
Convertir las fotografías a animaciones en principio solo estuvo disponible para usuarios pagos de ChatGPT, pero tras la popularidad de estas creaciones, la empresa decidió abrir la función a todo público. “¡La generación de imágenes de ChatGPT ahora está disponible para todos los usuarios, gratis!”, escribió Altman en X.
Esta decisión acumuló distintas reacciones: “¡Genial actualización! Prepárate para más creatividad y diversión con esta nueva función”, “Eso es increíble, más creatividad desbloqueada para todos”, “Ayer: Demasiada gente generando imágenes. Hoy: Agreguemos a todos los demás”, o “¡Qué cosa más increíblemente innecesaria y moralmente cuestionable!”.
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¿Cómo hacer las animaciones?
Solo hay que subir la fotografía a editar a ChatGPT y pedir a la inteligencia artificial (IA) que la convierta en caricatura. Luego, se escribe el estilo específico requerido, ya sea inspirado en Studio Ghibli, animaciones de Disney Pixar o incluso en personajes amarillos como los Simpson.
Se debe colocar el siguiente prompt (instrucción o mensaje inicial para la IA): “Transforma esta imagen como si perteneciera al universo visual de estilo Studio Ghibli, (DBZ, Pixar, Simpson) conservando el fondo y la pose. Aplica sus rasgos característicos: colores, trazos y texturas.
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El universo acuático de Hayao Miyazaki inunda el museo de los Óscar
Un rincón lúdico que simula olas, una mesa de animación para crear secuencias, decenas de bocetos originales: con su nueva exposición, inaugurada el sábado 14 de febrero, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ofrece una inmersión total en el mundo de “Ponyo en el acantilado”, la obra maestra acuática de Hayao Miyazaki.
La institución angelina abrió sus puertas en 2021 con una retrospectiva dedicada al gran maestro de la animación japonesa. Tras esa exitosa primera exposición, su Studio Ghibli donó al museo estadounidense decenas de dibujos creados para la película animada. “Es un tesoro tan grande que tuvimos que compartirlo con nuestros visitantes”, declaró a la AFP Jessica Niebel, comisaria de la exposición, que permanecerá abierta durante casi un año.
El museo dedica poco más de 350 metros cuadrados a esta película, estrenada en 2008. Inspirada en “La Sirenita” de Hans Christian Andersen, Miyazaki cuenta la historia de un pez dorado con cara de niña, acogido por un niño de cinco años llamado Sosuke. A pesar de las reservas de su padre, el mago submarino Fujimoto, la pequeña Ponyo se enamora de su nuevo amigo y renuncia a sus poderes mágicos para convertirse en humana.
Dibujada íntegramente a mano, la película fue aclamada como una obra maestra visual, marcando el regreso de Miyazaki a la animación tradicional de sus primeros trabajos, tras incorporar imágenes generadas por computadora en “El viaje de Chihiro” y “El castillo ambulante”.
“Lo realmente especial de ‘Ponyo’ es que le dijo a su equipo desde el principio que todo en esta película tenía que estar en movimiento”, enfatiza Niebel, y recuerda cómo los equipos crearon un exuberante mundo acuático, con colores que cambiaban bajo el agua y olas que se movían de forma diferente según el clima.
Los entusiastas de la animación encontrarán bocetos de algunas de las secuencias clave de la película, dibujadas a lápiz, y proyecciones de sus momentos más majestuosos.
Pero esta exposición inmersiva está principalmente “diseñada para niños”, el público principal de “Ponyo”, según la comisaria. La entrada es gratuita para menores de 17 años.
Los más pequeños pueden descansar sobre protuberancias azules que imitan la curva de las olas, deslizar una figura de Ponyo por un muro oceánico o incluso esconderse en una réplica del cubo verde que Sosuke utiliza para atrapar peces dorados. Sus padres también pueden jugar con ellos gracias a las mesas de animación iluminadas donde pueden mover tiburones, medusas y cangrejos de colores, tomando fotos imagen por imagen para crear su propia secuencia animada.
Fuente: AFP.
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Se estrena este jueves en cines una joya de la animación contemporánea
A casi una década de su debut en el Festival de Cannes, por primera vez llega a cines de Latinoamérica este jueves 16 de octubre “La tortuga roja”, joya de la animación dirigida por Michaël Dudok de Wit y producida por el legendario Studio Ghibli, productora detrás de clásicos del animé como “La tumba de las luciérnagas” y la ganadora del Óscar “El niño y la garza”.
Esta delicada fábula sin diálogos coproducida por el estudio japonés y la compañía de ventas internacionales Wild Bunch tuvo su estreno mundial en el prestigioso certamen francés en mayo de 2016. Cuando apareció en pantalla el logo de Studio Ghibli, el público se sorprendió porque, a diferencia del clásico Totoro trazado en blanco estampado en fondo celeste, el fondo era rojo y la figura venía delineada en negro.
Ese rojo además de hacer referencia directa al título de la película marcaba la singularidad de “La tortuga roja” dentro de la historia de Ghibli: era la primera vez que el estudio producía una película con un director extranjero y no en Japón. La película haría historia en Cannes días más tarde llevándose el Premio del Jurado en la sección Una Cierta Mirada y meses más tarde siendo nominada al Óscar a Mejor Película Animada.
“La tortuga roja” narra la historia de un hombre que, tras ser arrastrado por una tormenta, despierta en una isla virgen y salvaje, rodeado de tortugas, cangrejos, aves y el inquebrantable silencio del mar. Acompañado solo de un frondoso bosque de bambú y fauna silvestre, intenta escapar construyendo balsas, pero una misteriosa fuerza que habita en las profundidades lo detiene cada vez. Representada por una majestuosa tortuga roja, este encuentro cambiará su destino para siempre.
La narrativa se desarrolla a través de imágenes poderosas, silencios elocuentes, y una partitura envolvente compuesta por Laurent Pérez del Mar, que guía cada emoción con sensibilidad y profundidad. Más que una película, “La tortuga roja” es un poema animado sobre los grandes ciclos de la existencia: la soledad, el amor, el arrepentimiento y la reconciliación. Es también un homenaje al equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, y a la belleza espiritual que se encuentra en lo simple. “Michael ha conseguido describir la verdad de la vida, de forma sencilla pero profunda, y con verdadero corazón. Es un logro asombroso”, afirma el productor de la película y fundador de Studio Ghibli, Isao Takahata.
Aclamada de manera unánime por críticos y espectadores, esta pieza maestra de Studio Ghibli es una experiencia cinematográfica única, íntima y profundamente humana que invita a cada espectador a encontrar su propia interpretación. Considerada una de las obras más sensibles e innovadoras del cine animado contemporáneo, “La tortuga roja” llega para tocar el corazón, alimentar la imaginación y recordarnos que incluso en el silencio, la vida habla. Por primera vez en cines desde el 16 de octubre.
“Ángelo en el bosque mágico”
La aclamada película animada “Ángelo en el bosque mágico” (Angelo, dans la forêt mystérieuse) llega a cines locales en el mes de octubre, después de conquistar a la crítica, emocionar al público y brillar en los prestigiosos festivales de Cannes y Annecy. Esta coproducción franco-luxemburguesa dirigida por Alexis Ducord (Zombillénium) y Vincent Paronnaud se basa en la premiada novela gráfica homónima creada por este último, quien en 2007 también adaptó al cine el popular libro ilustrado “Persépolis” en tándem con su autora, la novelista francoiraní Marjane Satrapi.
La trama sigue a Ángelo, un niño de 10 años apasionado por las aventuras, que durante un viaje familiar queda olvidado en una gasolinera en plena carretera. Decidido a reencontrarse con sus padres que viajan a ver a su abuela enferma, Ángelo se adentra en un bosque mágico lleno de criaturas fantásticas que incluyen desde una nube temperamental hasta un gigantesco monstruo de pasto. En su camino deberá aliarse con algunas de éstas para enfrentar a Ultra, un villano que amenaza con secar los manantiales de la vida. Acción, humor y un despliegue visual único que oscila entre cuidados efectos tridimensionales y un tradicional 2D, “Ángelo en el bosque mágico” está pensada para disfrutarse en pantalla grande, por grandes y chicos.
La película ha sido aplaudida por su creatividad visual y capacidad de emocionar sin perder el humor. La crítica internacional ha destacado su “equilibrio entre fantasía y sentimientos genuinos” (Common Sense), mientras que en Letterboxd los espectadores celebran su energía, personajes entrañables y frescura narrativa. “No tenemos miedo de los clichés si sirven para la historia”, afirma Vincent Paronnaud, reflejando el espíritu libre con el que él y Ducord abordaron la producción.
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Studio Ghibli celebra 40 años de animación
- Tokio, Japón. AFP.
El estudio de animación japonés Ghibli celebra este mes su 40º aniversario, con dos premios Óscar y generaciones de fieles seguidores, conquistados por sus relatos y su universo visual únicos, completamente dibujados a mano. Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, fallecido en 2018, Studio Ghibli se ha convertido en un fenómeno cultural mundial gracias a obras maestras como “Mi vecino Totoro” (1988) y la oscarizada “El viaje de Chihiro” (2001).
“La historia es cautivadora y los dibujos son magníficos”, explica Margot Divall, una fanática de 26 años. “Probablemente veo Chihiro diez veces al año”, agrega. El éxito de Ghibli se vio recientemente honrado con un segundo Óscar, otorgado en 2024 a “El Niño y la Garza” como mejor película de animación. Su estilo nostálgico es tan reconocible que las redes sociales se han inundado recientemente con imágenes “al estilo Ghibli”, generadas por la última herramienta de inteligencia artificial (IA) de OpenAI, reavivando el debate sobre los derechos de autor.
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“Un olor a muerte”
Provenientes de la generación que conoció la guerra, Takahata y Miyazaki integraron elementos oscuros en su narrativa, explicaba Goro Miyazaki, el hijo de Hayao, en una entrevista reciente con la AFP. “No hay sólo dulzura, sino también amargura y otras cosas que se entrelazan magníficamente en la obra”, añadía, evocando un “olor a muerte” que impregna las películas.
Para los jóvenes que crecieron en tiempos de paz, “es imposible crear algo con el mismo sentido, el mismo enfoque y la misma actitud que la generación de mi padre”, afirmaba Goro Miyazaki. Incluso “Mi vecino Totoro”, con sus espíritus del bosque, es una película “aterradora” en ciertos aspectos, que explora el miedo a perder a un ser querido.
Susan Napier, profesora en la universidad norteamericana de Tufts y autora del libro “Mundo Miyazaki. Una vida dedicada al arte” (Dolmen editorial) comparte esta interpretación. “En Ghibli hay una cierta ambigüedad, complejidad y una aceptación del hecho de que la sombra y la luz a menudo coexisten”, explica, en contraste con los dibujos animados estadounidenses que separan claramente el bien del mal.
Por ejemplo, la película posapocalíptica “Nausicaä del Valle del Viento” (1984), considerada como la primera película de Ghibli, no tiene un verdadero “villano”. Ese largometraje, donde una princesa independiente se interesa por insectos gigantes y un bosque tóxico, era según Susan Napier “de una gran frescura (...) a mil leguas de los clichés habituales”. “Estábamos lejos de la mujer pasiva que necesita ser rescatada”, añade.
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Un universo aparte
Las películas de Ghibli también dibujan un universo donde los humanos mantienen un vínculo profundo con la naturaleza y el mundo de los espíritus, como en “La princesa Mononoke” (1997).
Esta fábula, en la que una joven criada por una diosa loba intenta defender su bosque amenazado por los humanos, es “una película seria, sombría y violenta”, opina Napier.
Las obras del estudio japonés tienen “una dimensión ecologista y animista, muy pertinente en el contexto actual del cambio climático”, añade, precisando que los dos hombres también estaban “muy comprometidos políticamente”.
Miyuki Yonemura, académica en Tokio y especialista en la cultura de la animación, destaca la riqueza de las películas de Ghibli. “Cada vez se descubre algo nuevo”, asegura. “Por eso algunos niños ven Totoro 40 veces”, agrega.
Influencia francófona
Si Hayao Miyazaki e Isao Takahata pudieron crear mundos tan originales, es gracias a su curiosidad por otras culturas, subraya Miyuki Yonemura.
Entre sus influencias se encuentran el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, el director Paul Grimault e incluso el artista canadiense Frédéric Back, galardonado con un Óscar por “El hombre que plantaba árboles” (1987).
Takahata había estudiado especialmente la literatura francesa, “un factor determinante”, afirma Yonemura.
Ambos leían muchísimo, lo que también explica su talento para la escritura y la narración. Para “Nausicaä”, un nombre extraído de la Odisea, Hayao Miyazaki se inspiró en la mitología griega y en numerosas obras, incluyendo “La dama que amaba a los insectos”, un cuento japonés del siglo XII.
Según la profesora, “el estudio Ghibli nunca será el mismo después del retiro de Miyazaki, a menos que surjan talentos comparables”. El futuro del estudio sigue siendo incierto: “El Niño y la Garza” (2023) podría ser la última película de su fundador emblemático Hayao Miyazaki, de 84 años.
Miyazaki es “un artista increíble con un imaginario visual excepcional”, señala Napier. “Ghibli es tan querido que creo que seguirá viviendo”, concluye Margot Divall, una fanática desde hace mucho tiempo. “Sobrevivirá mientras no pierda su belleza, y mientras el esfuerzo, la atención y el amor que lo sostienen permanezcan intactos”, agrega.
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Estilo Ghibli: “Un insulto a la vida misma”, pensaba Miyazaki de la IA
- Tokio, Japón. AFP.
La inteligencia artificial (IA) podría quitar el trabajo a los artistas japoneses de animación, pero nada puede reemplazar el talento de Hayao Miyazaki, el alma creativa del Studio Ghibli, afirmó su hijo en una entrevista a AFP. Tras la publicación de la versión actualizada de ChatGPT (GPT-4o), internet se llenó de imágenes y memes generados con el estilo del famoso estudio de animación, conocido especialmente por las películas animadas “Mi vecino Totoro”, “Porco Rosso” o “La princesa Mononoke”.
“No sería sorprendente que, dentro de dos años, una película [de animación] sea realizada completamente por la IA”, reflexionó Goro Miyazaki, para quien esta herramienta digital podría algún día “reemplazar” a los creadores. La ola de imágenes virales generadas por el programa de la empresa OpenAI abrió un debate sobre la posible violación de los derechos de autor y el uso de contenidos ajenos para desarrollar estos programas.
Durante una entrevista realizada a finales de marzo en las instalaciones de Studio Ghibli, al oeste de Tokio, Goro Miyazaki se preguntó si el público estaría dispuesto a ver una película de animación generada completamente por la IA.
El director, de 58 años, admitió sin embargo que las nuevas tecnologías ofrecen “un fuerte potencial para la emergencia de talentos inesperados”. Japón enfrenta una escasez de animadores calificados, en particular porque la mayoría de ellos sobreviven inicialmente con empleos mal remunerados durante años para aprender los trucos del oficio.
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La Gen Z y el dibujo
Para el hijo de Miyazaki, la generación Z [nacidos entre finales de 1990 y principios de 2010], muy familiarizada con las tecnologías digitales, podría rechazar progresivamente el trabajo manual. “Hoy en día, el mundo está lleno de oportunidades para ver cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar”, lo que hace más difícil la idea de vivir del acto físico de dibujar, opinó.
El padre de Goro, que creaba dibujando, fundó Studio Ghibli junto con Isao Takahata en 1985, un año después de haber dirigido la película animada postapocalíptica “Nausicaä del Valle del Viento”. Tras el deceso de Takahata en 2018, Hayao Miyazaki, de 84 años, siguió realizando películas de animación junto al productor Toshio Suzuki, de 76 años.
“Si estas dos personas ya no pueden hacer animación o ya no pueden moverse, ¿qué pasará entonces?”, se preguntó Goro Miyazaki al ser interrogado sobre el futuro de Studio Ghibli. “No es como si pudieran ser reemplazados”. A pesar de su edad, Hayao Miyazaki ganó el segundo Óscar de su carrera el año pasado con su película “El chico y la garza”, que probablemente será su último largometraje.
Los dibujos animados suelen estar destinados a los niños, pero Takahata y Hayao, que son de la “generación que conoció la guerra”, incluyeron elementos más oscuros que atraen a los adultos, según Goro Miyazaki. “No hay solo dulzura, sino también amargura y otras cosas que se entrelazan magníficamente en la obra”, añadió. “Eso es lo que da toda la profundidad a este trabajo”, continuó. Para los jóvenes que crecieron en tiempos de paz, “es imposible crear algo con el mismo significado, el mismo enfoque y la misma actitud que la generación de mi padre”, sostuvo.
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Cuando Miyazaki criticó la IA
Mientras se multiplicaron las imágenes de estilo Ghibli generadas por la IA, reapareció un video de Hayao Miyazaki del año 2016 en el que critica esta nueva herramienta digital. “Sinceramente creo que es un insulto a la vida misma”, expresaba entonces en un documental de la televisión pública japonesa NHK.
Sus declaraciones fueron una reacción a un animé de una criatura semejante a un zombi creada por la IA. La calificó de “extremadamente desagradable”. El hijo de Hayao Miyazaki, por su parte, se unió a Studio Ghibli en 1998 y dirigió dos películas de animación, entre ellas “Cuentos de Terramar” en 2006 y “La colina de las amapolas” en 2011.
Cuando era niño, a Goro Miyazaki le gustaba dibujar. Confiesa que aprendió mucho observando el trabajo de su padre y de Takahata, aunque “no pensaba poder convertirse en animador” a la altura de su talento. “Mi madre, que era animadora, también me dijo que no siguiera esta carrera porque es un trabajo difícil y muy exigente”, relató. “Pero siempre quise hacer algo creativo (...) y creo que el oficio de director me conviene”, agregó.