San Francisco, Estados Unidos | AFP
Facebook anunció este viernes que bloqueó grupos y cuentas vinculados a Irán para influir en la política estadounidense y británica con publicaciones sobre temas como la inmigración y las relaciones raciales.
El jefe de la política de seguridad cibernética de Facebook, Nathaniel Gleicher, dijo que identificaron 82 páginas, grupos y cuentas originadas en Irán que violaron sus normas sobre comportamiento falso coordinado.
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¿El fact-checking está condenado?
- Por Anne-Pascale Reboul, Aurélie Carabin, Philippe Grelard.
La decisión de Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp) de poner fin a su programa de verificación de información en Estados Unidos preocupa a medios de comunicación en todo el mundo. ¿Qué futuro les espera a estas prácticas de verificación en un contexto de proliferación de noticias falsas?
Convertido en un formato periodístico por derecho propio, el fact-checking se desarrolló a principios de la década de 2000 en Estados Unidos, impulsado por internet y medios interesados en confrontar las declaraciones de figuras políticas con la realidad. Ejemplo de esto es el sitio PolitiFact, lanzado en 2007 y ganador del premio Pulitzer en 2009.
Desde la corrección de cifras en tiempo real en televisión hasta artículos en línea etiquetados como “verdadero o falso”, el método se extendió rápidamente por todo el mundo. Sin embargo, hubo un punto de inflexión en 2016 con la elección de Donald Trump y el referéndum del Brexit.
Ante la avalancha de noticias falsas y teorías conspirativas en redes sociales, gigantes tecnológicos como Meta promovieron programas de verificación más allá de la política, asociándose con medios que veían en esto una oportunidad financiera en un contexto económico difícil.
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Recursos vitales para ciertos medios
Diez organizaciones se ven afectadas por la decisión de Meta, que por ahora solo se aplica en Estados Unidos. Algunas dependen completamente del gigante tecnológico, como Check Your Fact, según el medio estadounidense Business Insider. Otras, como PolitiFact, parecen menos vulnerables, obteniendo poco más del 5 % de sus ingresos de esta asociación, según The New York Times.
La Agence France Presse trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en Whatsapp e Instagram. “Estamos evaluando la situación”, señaló la dirección.
La situación es especialmente delicada en África. “Existen modelos económicos totalmente dependientes de Facebook”, como Africa Check en Dakar y Data Check en Camerún, señaló Laurent Bigot, miembro de la Red Internacional de Fact Checking (IFCN). Advirtió que si Meta retira su financiación en el continente, “este trabajo de verificación no se hará en ningún otro lugar, y la desinformación mata todos los días en esos países”.
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Objetivo de críticas
Como argumento para esta decisión, el presidente de Meta, Mark Zuckerberg, afirmó que los verificadores “han estado demasiado politizados y contribuyeron a reducir la confianza más que a mejorarla, especialmente en Estados Unidos”. Según él Meta busca “restaurar la libertad de expresión en sus plataformas”.
Propietario de X (antes Twitter) y cercano al presidente electo Donald Trump, Elon Musk, junto con varios políticos republicanos, lleva años acusando a los programas de fact checking de “censurar” voces conservadoras.
Angie Holan, directora de la IFCN, que agrupa a 137 organizaciones, respondió que este periodismo “nunca censuró ni eliminó publicaciones”. Los verificadores “agregan información y contexto a afirmaciones controvertidas siguiendo principios transparentes y no partidistas”.
En períodos electorales, las presiones y amenazas contra equipos de verificación digital suelen intensificarse, como ocurrió en 2024 en India, Corea del Sur y Croacia. Con la nueva política de Meta, Reporteros Sin Fronteras expresó su preocupación por una “deriva antiperiodística”.
Una situación anómala
La periodista filipina y premio Nobel de la Paz María Ressa advirtió que Facebook permitirá “que las mentiras, la ira, el miedo y el odio infecten a cada persona en la plataforma”, lo que podría llevar a un “mundo sin hechos”.
“El anuncio de Meta solo pone fin a una situación anómala”, afirmó Bigot. Según este experto en comunicación de la Universidad de Tours, “las plataformas son grandes vehículos de desinformación que intentan limpiar su imagen con estos programas”.
El diario francés Libération abandonó su asociación con Meta en 2021. Según Cédric Mathiot, jefe de la sección Checknews, estos contratos pueden ser “un soporte económico útil”, pero también pueden “frenar” la revitalización de la verificación de información. Sin Meta, “paradójicamente esto podría empujar al fact checking a ser más ambicioso”, con investigaciones más profundas y temas más variados, insistió.
Fuente: AFP.
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Biden condena la “vergonzosa” decisión de Meta
El presidente Joe Biden arremetió contra Meta por poner fin a la verificación de contenidos en Facebook e Instagram en Estados Unidos, calificando la medida de “realmente vergonzosa” después de que una red mundial advirtiera de los perjuicios de extender esa decisión a otros países.
El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, hizo saltar las alarmas el martes pasado al anunciar que abandonará su programa de fact-checking con verificadores independientes en el país, para transferir esa tarea a los usuarios de a pie con un modelo similar al de las notas comunitarias de la red X.
La decisión ha sido vista por analistas como un intento de apaciguar al presidente electo Donald Trump, cuya base de apoyo conservadora se ha quejado insistentemente de que la verificación en las plataformas tecnológicas es una forma de restringir la libertad de expresión y censurar.
“Creo que es realmente vergonzoso”, dijo Biden a los periodistas en la Casa Blanca cuando se le preguntó por el anuncio. “Decir la verdad importa”, consideró, al añadir que la medida es “completamente contraria a todo lo que es Estados Unidos”.
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La red internacional de verificadores de informaciones IFCN (International Fact-Checking Network) advirtió este viernes en una carta del impacto potencialmente devastador que tendría que el grupo de Zuckerberg pusiera fin a su programa en todo el mundo, presente en más de 100 países.
“Algunos de estos países son muy vulnerables a la desinformación, que estimula la inestabilidad política, la injerencia electoral, la violencia popular e incluso el genocidio”, declaró la alianza que agrupa 137 organizaciones, entre ellas la AFP.
Zuckerberg redobló su apuesta en una entrevista el viernes con el podcaster Joe Rogan, comparando el programa de fact-checking con “algo sacado de ‘1984′”, en referencia a la novela distópica de George Orwell. Añadió que esa iniciativa, que comenzó en 2016, estaba “destruyendo demasiada confianza, especialmente en Estados Unidos”.
“Rigor y eficacia”
Al anunciar su decisión, Zuckerberg ya había dicho que los verificadores “han estado demasiado politizados y contribuyeron a reducir la confianza más que a mejorarla”. “Es falso y queremos restablecer la verdad, tanto para el contexto actual como para la historia”, replicó la red de verificadores, insistiendo en que los colaboradores de Meta en la comprobación de hechos se sometían a una metodología “rigurosa” para cumplir sus estrictas normas de imparcialidad.
Lejos de cuestionar esas normas, añadió, Meta había “elogiado sistemáticamente su rigor y eficacia”. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, también insistió este viernes en que “autorizar los discursos de odio y los contenidos dañinos en internet tiene consecuencias en el mundo real” y que “reglamentar estos contenidos no es censura”.
Facebook paga actualmente a unas 80 organizaciones de todo el mundo para utilizar sus verificaciones en la plataforma, así como en WhatsApp e Instagram. La Agence France-Presse (AFP) trabaja con ese programa de verificación en 26 idiomas.
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Incitación al odio
Los temores sobre un posible aumento de la incitación al odio han aumentado cuando Meta también ha eliminado restricciones sobre temas como el género y la identidad sexual. La última versión de las directrices comunitarias de la compañía dice que sus plataformas permitirían ahora a los usuarios acusar a las personas de “enfermedad mental o anormalidad” por su género u orientación sexual, por ejemplo.
Esta revisión de políticas de Meta llega a menos de dos semanas de que Trump asuma nuevamente la presidencia el 20 de enero. En los últimos años, los republicanos, así como Elon Musk, dueño de la red X (antes Twitter) y muy cercano al magnate, se han quejado de los programas de verificación de información al considerarlos como una “censura”.
Brasil da 72 horas
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva dio 72 horas a Meta, a partir del viernes último, para explicar sus políticas sobre verificación de contenidos en Brasil y exigió que proteja los “derechos fundamentales” de los ciudadanos en sus plataformas. Ante la “ausencia de transparencia” de Meta, el ejecutivo fijó un plazo de “72 horas para informar al gobierno brasileño cuál es, de hecho, su política para” el país más poblado de Latinoamérica, dijo a periodistas Jorge Messias, encargado de la defensa legal del Estado.
Messias advirtió que su oficina adoptará “medidas legales y jurídicas” si la empresa de Mark Zuckerberg no responde a tiempo a la notificación extrajudicial enviada este viernes, sin precisar cuáles serían las consecuencias de un eventual desacato.
Zuckerberg, fundador y director de Meta, sacudió el mundo de las comunicaciones al anunciar el martes que cesará su programa de fact-checking (verificación digital) en Estados Unidos, un giro radical en sus políticas de verificación de contenido que se alinea con las prioridades del próximo presidente estadounidense, Donald Trump.
La medida generó preocupación en varios países, incluido Brasil, donde las autoridades libran una batalla contra la desinformación en línea. La fiscalía brasileña ya había fijado el miércoles un plazo de 30 días para que Meta informe si planea implementar los cambios de fact-checking en el país.
La oficina de Lula reveló que la sorprendente decisión del gigante tecnológico estadounidense fue discutida en una llamada telefónica entre el presidente y su par francés, Emmanuel Macron, el viernes. Los mandatarios coincidieron en que “la libertad de expresión no significa libertad de difundir mentiras, prejuicios y ofensas”, según un comunicado. Messias resaltó la “enorme preocupación del gobierno brasileño” al señalar que Meta parece una “veleta, que cambia de posición todo el tiempo según los vientos”.
“Barbarie digital”
Brasil pidió a Meta “aclaraciones” por el cierre de su programa de verificación de informaciones, “entre otros cambios a los lineamientos de la empresa que pueden afectar la promoción y protección de los derechos fundamentales”. En particular, interroga qué medidas serán tomadas para prevenir la violencia de género, maltrato infantil, racismo, homofobia, discursos de odio y otros temas de derechos humanos.
“La información falsa, la desinformación y los discursos de odio debilitan la confianza en las instituciones democráticas” y “perjudican la participación eficaz de los ciudadanos en los asuntos públicos”, señaló la agencia estatal en el texto. El gigante informático, que abarca las plataformas Facebook, Instagram y WhatsApp, publicó el jueves en portugués sus nuevas directrices, incluidas las referidas a género e identidad sexual.
Según la notificación extrajudicial, los usuarios podrán asociar a las personas de la comunidad LGBTI con “trastornos mentales” y se permitirá la “defensa de limitaciones profesionales basadas en género”. “No vamos a permitir de ninguna forma que esas redes transformen el ambiente en una masacre o barbarie digital”, dijo Messias. Brasil también exige saber el nivel de “transparencia” y “diversidad” que se implementará en el nuevo programa de verificaciones hechas por los propios usuarios anunciado por Zuckerberg, siguiendo el ejemplo de las notas comunitarias de X.
“Respetar la legislación”
“El gobierno no va a quedarse de brazos cruzados, como están viendo”, dijo Messias. Las medidas con respecto a Meta fueron tomadas después de una reunión de Lula con su gabinete para evaluar las implicaciones en Brasil. “Todas las empresas que actúan en el país necesitan respetar la legislación y la jurisdicción brasileñas”, dijo luego el mandatario en X.
Horas después, se sumó a una campaña para ayudar a pagar una deuda millonaria del club de fútbol Corinthians, del que es hincha, a través de un sistema de micropagos electrónicos instantáneos. Lo hizo para desvirtuar una “mentira” divulgada en redes recientemente, según la cual su gobierno busca gravar esa herramienta financiera, muy utilizada por los brasileños.
Brasil ganó protagonismo mundial en torno a la cuestión de las plataformas digitales en agosto, cuando la red X fue bloqueada durante 40 días en todo el país por orden de la corte suprema por desobedecer órdenes judiciales relacionadas al combate de la desinformación.
El juez que ordenó el bloqueo, Alexandre de Moraes, advirtió el miércoles que las redes sociales “solo continuarán funcionando si respetan la legislación brasileña, independientemente de bravuconadas de dirigentes irresponsables de las Big Techs”.
La Agence France-Presse (AFP) trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en WhatsApp e Instagram.
Fuente: AFP.
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ONU desmiente a Zuckerberg: regular contenidos de odio en internet “no es censura”
Regular los contenidos de odio en internet “no es censura”, afirmó este viernes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, luego de que esta semana Meta suspendiera su programa de fact-checking. “Autorizar los discursos de odio y los contenidos dañinos en internet tiene consecuencias en el mundo real. Reglamentar estos contenidos no es censura”, afirmó Türk, en la red social X, propiedad de Elon Musk, que ha acusado a los programas de verificación de información de censurar a las voces más conservadoras.
El Alto Comisionado hizo un llamado “a la responsabilidad y a la gobernabilidad del espacio digital, en apego con los derechos humanos”, agregó. El gigante tecnológico Meta, casa matriz de Facebook, anunció el martes que suspendía su programa de verificación de información en Estados Unidos para reemplazarlo por un sistema de notas comunitarias similares a las que utiliza la red X.
Como argumento a su drástica decisión, el fundador de Meta, Mark Zuckerberg, afirmó que los verificadores “han estado demasiado politizados y contribuyeron a reducir la confianza más que a mejorarla, especialmente en Estados Unidos”. Según él, Meta busca “restaurar la libertad de expresión en sus plataformas”.
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El anuncio de Meta se produce cuando los republicanos estadounidenses, así como el empresario Musk, cercano al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se han quejado en los últimos años de los programas de verificación de información al considerarlos como una “censura”.
La Agence France-Presse (AFP) trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en Whatsapp e Instagram.
Un encargado de comunicaciones de la ONU en Ginebra, Michele Zaccheo, fue consultado sobre la presencia de la ONU en las redes X y Meta, e indicó que Naciones Unidas “monitorea y evalúa constantemente” estos espacios en línea.
“Para nosotros es importante estar presentes con informaciones basadas en hechos, y es eso lo que nosotros defendemos”, agregó. “No sabemos todavía cómo va a evolucionar esto” pero “en este momento continuamos pensando que es importante estar presente en estas plataformas, presentar las informaciones basadas en evidencias”, dijo.
La portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Harris, presente en el punto de prensa, agregó que el papel de estas redes en la organización “es proporcionar buena información científica sobre salud, y debemos hacerlo allí donde la gente la está buscando”, “por lo tanto, estaremos presentes en todas las plataformas, en la medida de lo posible”.
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“Un argumento falso”
El argumento de censura formulado por el fundador de Meta, Mark Zuckerberg, para cerrar su programa de fact-checking en Estados Unidos es “falso”, estimó la red internacional de verificadores de informaciones IFCN (International Fact-Checking Network). “Es falso y queremos restablecer la verdad, tanto para el contexto actual como para la Historia”, señaló el jueves la red que agrupa 137 organizaciones, entre ellas AFP.
Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp) anunció el martes que cesará su programa de fact-checking (verificación digital) en Estados Unidos, un giro radical en sus políticas de moderación de contenido que se alinea con las prioridades del próximo presidente estadounidense, Donald Trump.
Como argumento para esta decisión, Zuckerberg afirmó que los verificadores “han estado demasiado politizados y contribuyeron a reducir la confianza más que a mejorarla, especialmente en Estados Unidos”. Según él, Meta busca “restaurar la libertad de expresión en sus plataformas”.
Aunque esta decisión sólo se aplica actualmente a Estados Unidos, la IFCN advirtió del impacto potencialmente devastador si el grupo pusiera fin a su programa en todo el mundo, presente en más de 100 países. “Algunos de estos países son muy vulnerables a la desinformación, que estimula la inestabilidad política, la injerencia electoral, la violencia popular e incluso el genocidio”, declaró la red.
“Si Meta decide detener el programa en todo el mundo, es casi seguro que causará un auténtico perjuicio en muchos lugares”, añadió. La Agence France-Presse (AFP) trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en Whatsapp e Instagram.
Fuente: AFP.
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Zuckerberg y Meta cambian de rumbo: ¿cálculo político o transformación personal?
Por Julie Jammot.
El pelo corto creció, su sweater con capucha de universitario fue sustituido por una cadena de oro y el tono cambió: Mark Zuckerberg, el jefe de Meta (Facebook, Instagram), acusa a “los gobiernos y los medios de comunicación de impulsar la censura”, la última señal de su transformación política.
“Estamos restaurando la libertad de expresión en nuestras plataformas”, afirma en un video publicado el martes en sus redes sociales, en el que anuncia el fin del fact-checking en Estados Unidos. Este programa de verificación de datos por parte de organizaciones independientes de todo el mundo nació como respuesta a la avalancha de desinformación y teorías de la conspiración en sus plataformas, que preocupaba a las autoridades democráticas.
Era finales de 2016, Donald Trump acababa de ser elegido por primera vez presidente de Estados Unidos y Zuckerberg mostraba arrepentimiento.
El empresario llevaba tiempo intentando limpiar la imagen de su grupo, empañada por escándalos que iban desde Cambridge Analytica (confidencialidad de los datos de los usuarios) a las masacres de Birmania (discurso de odio propagado en Facebook) y las revelaciones de un exempleado, que acusaba a la empresa de anteponer los beneficios a la seguridad de los usuarios.
Todo fue en vano. Sus reuniones con legisladores, sus inversiones en moderación de contenidos y sus disculpas públicas a las familias de los niños que han sufrido los efectos nocivos de las redes sociales han hecho poco por cambiar la percepción del grupo californiano. La empresa, que se convirtió en Meta a finales de 2021, sigue siendo acusada de avaricia por la izquierda y de “censura” por la derecha.
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Celos multimillonarios
Los tiempos, sin embargo, han cambiado. Tras cuatro años de gobierno demócrata, Trump volvió a ser elegido, con 14 millones de votos más que en 2016. Contó con el apoyo sin precedentes del poderoso Elon Musk, que liberó las voces conservadoras, incluso machistas, de Silicon Valley con su red social X (antes Twitter).
“(Para Zuckerberg), la mejor manera de defender esa libertad sería alinearse con el Gobierno de Estados Unidos… Eso no tiene sentido”, reaccionó el martes Kate Klonick, profesora de Derecho de la Universidad de St. John.
“Elon Musk está hoy en todas partes y tiene toda esta influencia… Creo que hay potencialmente un poco de celos multimillonarios” en el comportamiento de Zuckerberg, comentó Andrew Selepak, profesor de medios de comunicación de la Universidad de Florida.
El jefe del gigante de las redes sociales está haciendo reiterados avances hacia el presidente electo: cenó con él en noviembre, donó un millón de dólares para su ceremonia de investidura el 20 de enero y nombró a varios de sus aliados para puestos clave.
Quizá así se apacigüe el enojo de Trump hacia él, ya que a principios de 2021 fue vetado de Facebook, después de que sus fans asaltaran el Capitolio, sede del Congreso estadounidense.
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“Más sincero”
“Ver a Donald Trump levantarse tras recibir un disparo en la cara y levantar el puño en el aire con la bandera estadounidense es una de las cosas más ‘cojonudas’ que he visto en mi vida”, declaró Zuckerberg a Bloomberg tras el primer intento de asesinato del candidato durante la campaña electoral de 2024. El jefe de Meta tiene todo el interés del mundo en volver a caerle en gracia al presidente electo, ya que TikTok, el principal competidor de Instagram, podría ser prohibido en Estados Unidos este mes.
El republicano ha amenazado con salvar la aplicación, aunque sólo sea para perjudicar a Meta. Todos los jefes tecnológicos están “adulando” a “Trump para que les deje en paz”, resume Carolina Milanesi, analista independiente.
Pero Zuckerberg “parece más sincero”, estima Selepak. “Parece que está dando un giro político, un poco como Musk”, que antes era demócrata.
Además de poner fin a la verificación de datos, Meta está flexibilizando sus normas de moderación de contenidos en temas como la inmigración y el género, a riesgo de desatar discursos de odio como en X, según las asociaciones.
“Además de la economía, la inmigración y la identidad de género tuvieron una gran influencia en las últimas elecciones estadounidenses”, señala Selepak. “Cuando entierras dos temas que son importantes para los votantes, está claro que no estás sirviendo a tus usuarios. “No sé si esto gustará a la gente”, apunta Milanesi, “pero le permite no ser percibido como ‘woke’”.
Fuente: AFP.