En el vigésimo mes de guerra y con la contraofensiva de Kiev intentando ganar terreno, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se ha reunido regularmente con líderes occidentales para intentar disipar el cansancio alrededor del conflicto. Foto: Archivo
El apoyo del G7 a Ucrania ante la invasión rusa “nunca decaerá”, prometieron este miércoles en Tokio los ministros de Exteriores de los países miembros del foro, en momentos en que Kiev teme un efecto fatiga entre sus socios.
El G7 quiere “reforzar su coordinación sobre las sanciones contra Rusia para limitar su acceso a bienes y tecnologías críticas”, indica la declaración final de los ministros, que pidieron además a China “no ayudar” a Rusia en su guerra contra Ucrania.
Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 aseguraron que el grupo está “unido” en su intención de continuar con un “fuerte apoyo” a Ucrania en su guerra con Rusia, dijo el representante japonés el miércoles durante una cumbre en Tokio.
“El G7 permanecerá unido en su actitud de imponer severas sanciones contra Rusia y en brindar un fuerte apoyo a Ucrania, incluso en la situación internacional actual”, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores nipón.
También añadió que el grupo formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido “acelerará los esfuerzos para la recuperación y la reconstrucción a medio y largo plazo”. “Incluso si las tensiones aumentan en Oriente Medio, es importante para el G7 estar unido en enviar un claro mensaje a la comunidad internacional de que nuestro compromiso firme en apoyar Ucrania nunca vacilará”, dijo el ministro japonés Yoko Kamikawa.
En el vigésimo mes de guerra y con la contraofensiva de Kiev intentando ganar terreno, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se ha reunido regularmente con líderes occidentales para intentar disipar el cansancio alrededor del conflicto.
Vladimir Putin “no logró sus objetivos” de guerra ni “quebró a los ucranianos”, declaró ayer martes el presidente Volodimir Zelenski, justo cuatro años después de que Rusia invadiera su país.
Ucrania marca el día arropado por sus aliados, pero sin vislumbrar el fin del conflicto más sangriento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
“Putin no logró sus objetivos. No quebró a los ucranianos. No ganó esta guerra”, declaró Zelenski en un mensaje en video, en el que aseguró que su país está preparado para hacer “todo” lo posible para garantizar una paz fuerte.
Una pantalla muestra los resultados de la votación que aprobó un proyecto de resolución en apoyo de la paz duradera en Ucrania durante la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Ucrania en la Sede de la ONU en Nueva York, el 24 de febrero de 2026. Foto: AFP
Asamblea General de la ONU reafirma su apoyo a Ucrania con la abstención de EE. UU.
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La Asamblea General de la ONU adoptó este martes una resolución en la que reafirma su apoyo a Kiev, con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania, a pesar de las objeciones estadounidenses.
El texto recibió el apoyo de 107 países, 12 votaron en contra y 51 se abstuvieron, entre ellos Estados Unidos.
La resolución reitera el “firme apego a la soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas” de la asamblea.
También exige, una vez más, un “alto el fuego inmediato, completo e incondicional” entre los contendientes, así como “una paz global, justa y duradera conforme al derecho internacional” y el intercambio completo de los prisioneros de guerra.
Washington había pedido votar por separado la parte del texto en la que se hace referencia a la integridad territorial de Ucrania y al derecho internacional.
“Estados Unidos saluda evidentemente el llamamiento a un alto el fuego inmediato”, pero “esta resolución incluye también formulaciones que corren el riesgo de distraer de las negociaciones en curso en lugar de respaldar todas las vías diplomáticas que podrían abrir el camino hacia una paz duradera”, justificó la embajadora adjunta estadounidense ante la ONU, Tammy Bruce.
Iluminación simbólica “Rayos de la Memoria” sobre las tumbas de los soldados ucranianos en el Cementerio Militar de Lychakiv en Lviv, el 23 de febrero de 2026. Foto: Yuriy Dyachyshyn/AFP
“Putin no ganó esta guerra”, dice Zelenski en cuarto año de la invasión rusa
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El dirigente ruso Vladimir Putin “no logró sus objetivos” de guerra ni “quebró a los ucranianos”, declaró este martes el presidente Volodimir Zelensky, justo cuatro años después de que Rusia invadiera su país. Ucrania marca el día con una muestra de solidaridad de sus aliados más firmes, pero sin vislumbrar el fin del conflicto más sangriento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
"Putin no logró sus objetivos. No quebró a los ucranianos. No ganó esta guerra. Hemos preservado Ucrania y haremos todo lo posible para lograr la paz y para que se haga justicia", declaró Zelenski en un mensaje en video. El presidente ucraniano añadió que su país está preparado para hacer “todo” lo posible para garantizar una paz fuerte y duradera.
Cientos de miles de vidas se han perdido desde que el Kremlin envió tropas a Ucrania el 24 de febrero de 2022, confiado en una victoria rápida y sin esperar la feroz resistencia que encontraría. El impacto mundial del conflicto ha sido inmenso, con un aumento en los gastos de defensa en varios países europeos en anticipo de una posible confrontación con Rusia.
Las negociaciones entre ambos bandos, retomadas el año pasado por impulso de Estados Unidos, no han logrado detener los combates, que han destruido ciudades enteras y forzado a millones de ucranianos a huir de su país. La jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llegó el martes a Kiev para las conmemoraciones.
En un video resumió el objetivo de su visita: “subraya nuestro compromiso duradero con la justa lucha de Ucrania” y enviar “un mensaje claro tanto al pueblo ucraniano como al agresor: No cejaremos hasta que se restablezca la paz. Una paz en los términos de Ucrania”.
Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, participarán en una reunión por videoconferencia con los aliados de Ucrania, la llamada “Coalición de Voluntarios”, que incluye a Alemania, Francia y el Reino Unido.
Sin visos de salida
Rusia, que ocupa actualmente cerca de 20 % del territorio ucraniano, bombardea a diario áreas civiles e infraestructuras, lo que ha provocado la peor crisis energética desde el inicio de la invasión, agravada por un rudo invierno.
Los aliados occidentales de Kiev han impuesto fuertes sanciones a Moscú, obligando al país a reorientar sus exportaciones petroleras a nuevos mercados, sobre todo en Asia.
Pese al impacto de las sanciones, las fuerzas rusas han avanzado lentamente en los últimos meses, en especial en la región oriental del Donbás, epicentro de combates sangrientos y que Moscú quiere anexar.
En tanto, las negociaciones continúan bajo mediación de Estados Unidos. Zelenski insiste en sus demandas de garantías de seguridad de parte de Washington antes de cualquier acuerdo con Moscú.
Rusia ha rechazado las propuestas ucranianas de enviar fuerzas europeas a Ucrania después de un eventual acuerdo de alto el fuego. El presidente ruso ha advertido incluso que alcanzará sus objetivos por la fuerza si fracasa la diplomacia.
Reconstrucción
La guerra de cuatro años ha devastado a Ucrania, que ya era uno de los países más pobres de Europa. Según un informe conjunto del Banco Mundial, la UE y la ONU, publicado el lunes, el costo de la reconstrucción en la posguerra será de 558.000 millones de dólares en la próxima década.
Rusia justificó el envío de tropas a Ucrania para impedir su ambición de unirse a la OTAN. Estima que el ingreso de Kiev en la Alianza Atlántica amenaza su propia seguridad.
El lunes, durante una ceremonia conmemorativa del Día del Defensor de la Patria, Putin insistió en que sus soldados defienden las “fronteras” de Rusia en Ucrania para asegurar la “paridad estratégica” entre las potencias y combatir por el “futuro” del país.
Ucrania, una exrepública soviética, considera que la guerra es el resurgimiento del imperialismo ruso dirigido a subyugar al pueblo ucraniano.
“Rusia quiere imponer al mundo un modo de vida diferente y cambiar las vidas que los pueblos han elegido para sí mismos”, declaró Zelenski en una entrevista el domingo con la BBC.
El miedo a la guerra sitia las noches y conversaciones en Teherán
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“Duermo mal por la noche incluso con medicamentos”, dice el jubilado Hamid. No es el único; muchos habitantes de Teherán tienen dificultades para conciliar el sueño desde que saben que el presidente estadounidense Donald Trump sopesa un ataque a Irán como ya llevó a cabo en junio.
En la noche del 12 al 13 de junio de 2025, un ataque de Israel, posteriormente respaldado por Washington, sorprendió a los iraníes cuando su país se preparaba para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear con Estados Unidos.
Ocho meses después, las negociaciones se reanudaron, pero los iraníes observan con preocupación el masivo despliegue militar estadounidense en Oriente Medio.
El presidente estadounidense declaró el jueves que se daría “diez” a “15 días” para decidir si es posible alcanzar un acuerdo, o si por el contrario recurrirá a la fuerza.
El viernes, como para acentuar la presión sobre el gobierno iraní, dijo que contemplaba la posibilidad de un ataque.
Incertidumbre permanente
“Creo que una guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel es inevitable”, declara a AFP Mina Ahmadvand, una empleada del sector informático.
Muchos iraníes comparten su opinión. Desde el débil alto el fuego de junio concluido tras 12 días de conflicto bélico, viven en una incertidumbre permanente y siguen traumatizados.
“Ya no duermo por la noche. Tengo pesadillas en las que me persiguen y muero. Me acuesto tarde, me levanto tarde y estoy deprimida”, describe Hanieh, que no quiso dar su nombre completo.
Señal de la extrema febrilidad, una tormenta nocturna en Teherán la semana pasada fue suficiente para asustar a los habitantes, quienes creyeron que era el inicio de la guerra, contaron varios de ellos a AFP. Lo mismo pasó con unos fuegos artificiales con motivo del 47º aniversario de la Revolución Islámica.
Los ciudadanos iraníes realizan compras apresuradas para aprovisionarse. Creen que en cualquier momento se producirá el ataque. Foto: AFP
Irán ha advertido que, en caso de ataque, Israel, su enemigo jurado y aliado de Estados Unidos, sería un blanco legítimo y las bases estadounidenses en Oriente Medio, también.
La posibilidad de una guerra se cuela en cada conversación, con su lote de rumores y especulaciones de todo tipo.
Toman precauciones
“Es una montaña rusa: de repente la guerra, de repente un acuerdo. Todo cambia de una hora para otra”, describe un habitante de Teherán, que prefiere mantener el anonimato.
Este contexto explosivo es un factor adicional de ansiedad en Irán, después de la muerte de miles de personas en enero durante manifestaciones antigubernamentales y el corte de internet impuesto por las autoridades durante casi tres semanas.
Varias oenegés, radicadas en el extranjero, acusan a las fuerzas de seguridad de haber apuntado deliberadamente a los manifestantes.
Las autoridades iraníes afirman que la mayoría de las víctimas son agentes de seguridad o transeúntes muertos a manos de “terroristas” al servicio de Israel y Estados Unidos.
“Mi vida está como en suspenso” desde las manifestaciones, resume Hanieh. “Ahora con esta situación, estamos a la espera de ver qué va a pasar”, añade esta ceramista de 31 años, que piensa que “la guerra estallará de aquí a 10 días”.
Este sábado nada o casi nada dejaba entrever la preocupación. Pero detrás de la aparente rutina, los habitantes toman precauciones.
“Compré una decena de conservas, en particular atún y judías, así como galletas, agua embotellada y pilas de repuesto”, enumera Mina Ahmadvand, “preparada” para lo peor.
“No deseo la guerra, pero no hay que tomar la situación a la ligera”, precisa.
“Compré lo necesario para aguantar una semana y sellé mis ventanas para estar preparada para cualquier eventualidad”, asegura por su parte Hanieh. “Aplico las lecciones aprendidas de la guerra de 12 días”.