Al menos seis personas murieron y unas 30 resultaron heridas en una estampida tras un mitin electoral del presidente Félix Tshisekedi en el suroeste de la República Democrática de Congo, informaron el sábado las autoridades locales. El hecho ocurrió el viernes cuando una multitud salía del estadio Kitemoko de Mbanza-Ngungu tras el mitin del presidente.
“La gente se pisoteó debido a la estrechez de la puerta de salud”, explicó a la AFP Roger Mbala, encargado del estadio. Fuentes médicas en el sitio indicaron que, además de los seis muertos, al menos 32 personas resultaron heridas en la estampida. La información fue confirmada por el ministro del Interior de la provincia de Kongo Central, Papy Mambo Luamba.
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La portavoz presidencial, Tina Salama, dijo en la red social X que la campaña electoral estaba “suspendida durante tres días” para rendir homenaje a las víctimas. La campaña iniciada el 19 de noviembre se desarrolla en un contexto de condiciones tensas de seguridad y enfrentamientos en el este del país.
Unos 44 millones de votantes inscritos podrán votar el 20 de diciembre para elegir presidente, diputados nacionales y provinciales, y algunos cargos municipales. El presidente Tshisekedi, con cinco años en el cargo, hace campaña por todo el país por su reelección.
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Fuente: AFP.
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El ébola en RD Congo se propaga “más rápido” que epidemias anteriores, alerta OMS
El brote de ébola declarado hace dos meses en la República Democrática del Congo (RDC) se propaga “más rápidamente que todas las epidemias anteriores”, alertó el jueves el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Es la tercera epidemia de ébola más importante jamás registrada: en los últimos meses se ha propagado más rápidamente que todas las epidemias anteriores”, declaró a periodistas Tedros Adhanom Ghebreyesus.
“Hasta la fecha, se han notificado 2.003 casos, de los cuales 796 han sido mortales. A título comparativo, la epidemia de ébola de 2018 [en la República Democrática del Congo] tardó más de 10 meses en alcanzar los 2.000 casos confirmados”, explicó. Aquella epidemia, la más mortífera en el país, causó casi 2.300 muertos entre los 3.500 enfermos registrados entre 2018 y 2020.
Tedros precisó que la “mayor preocupación” actual de la OMS reside en la transmisión en la provincia de Ituri (noreste), foco de este brote, donde, según él, “más del 80 % de los nuevos casos se detectan fuera de las listas de contactos conocidos”.
No existe ni vacuna ni tratamiento contra la variante Bundibugyo, responsable del actual brote de ébola, pero la OMS informó que comenzó este mes los ensayos clínicos con dos tratamientos: el anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir, por separado o en combinación.
Uganda sin enfermos
Uganda ya no tiene ningún paciente infectado con el virus del Ébola, puesto que el último enfermo registrado fue dado de alta ayer jueves tras recuperarse. Sin embargo, el país deberá esperar 42 días sin detectar nuevos casos para ser declarado oficialmente libre del virus, anunciaron las autoridades en Kampala. El actual brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la República Democrática del Congo (RDC), en la provincia nororiental de Ituri, fronteriza con Sudán del Sur y Uganda.
Según el Ministerio de Salud de Uganda, el país registró 20 casos confirmados de contagio; dos pacientes fallecieron y los demás se recuperaron. “Hoy estamos felices, en la unidad de tratamiento del ébola del hospital Mulago, de ver salir al último paciente afectado” por este virus, declaró a la prensa el ministro ugandés de Salud, el Dr. Chris Baryomunsi, acompañado, entre otros, por el representante en Uganda de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Dr. Kasonde Mwinga.
“Ahora debemos contar 42 días” sin que se registre un nuevo caso “para confirmar que hemos derrotado al ébola”, añadió el ministro. Ese período equivale al doble del tiempo máximo de incubación del virus, de acuerdo con las directrices de la OMS.
El ministro explicó que cientos de personas que habían estado en contacto con los pacientes fueron puestas en aislamiento durante 21 días y posteriormente dadas de alta.
Por su parte, la República Democrática del Congo, epicentro del brote, confirmó hasta ahora cerca de 2.000 contagios, de los cuales más de 700 fueron mortales.
La OMS advirtió el martes que la magnitud real de la epidemia podría ser entre dos y cuatro veces mayor, subrayando que el virus se está propagando más rápidamente que nunca en la historia.
Actualmente no existe ni vacuna ni tratamiento específico contra el virus Bundibugyo, responsable del brote actual. Sin embargo, la OMS informó el martes del inicio del primer ensayo clínico de un tratamiento antiviral.
El ébola, que ha causado la muerte de más de 15.000 personas en África durante los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica altamente contagiosa, que se transmite a través de los fluidos corporales de personas infectadas, tanto vivas como fallecidas.
Espera de 21 días
Estados Unidos impuso el miércoles una orden de “prohibición de embarque” para ciudadanos estadounidenses que hayan viajado a la República Democrática del Congo, como parte de un esfuerzo para impedir la propagación del ébola.
La orden de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, impedirá a los pasajeros abordar vuelos comerciales con destino a Estados Unidos, a menos que la persona haya pasado 21 días fuera del país centroafricano que atraviesa un mortífero brote del virus. Las personas que no son ciudadanas estadounidenses y que han estado en el país centroafricano ya tenían prohibido viajar a Estados Unidos.
Fuente: AFP.
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El pico de ébola aún no llegó en RD Congo y la epidemia podría durar un año, según la Cruz Roja
La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) podría durar un año, advirtió el martes un representante de la Cruz Roja, quien estimó que aún no se había alcanzado el punto máximo del brote.
“Tememos que esta epidemia dure aún un año más antes de llegar a su fin”, declaró Bruno Michon, jefe de operaciones de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), durante una rueda de prensa.
Al igual que señalaron otras organizaciones, Michon explicó que existe una “falta cruel de capacidad de diagnóstico”, lo que hace “muy difícil saber exactamente hasta qué punto se está propagando la epidemia”.
“Creo que el pico no ha quedado atrás, sino que aún está por llegar”, expresó en varias ocasiones.
Los dirigentes del G7, reunidos en Evian (Francia), exigieron este martes “una respuesta fuerte y coordinada” para contener la epidemia, cuyo epicentro se encuentra en “una zona aislada y afectada por el conflicto” en RDC.
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La RDC declaró el 15 de mayo un brote de ébola, el decimoséptimo en este país africano de más de 100 millones de habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó la alerta sanitaria internacional dos días después.
El brote se ha extendido también a la vecina Uganda, donde hasta la fecha hubo 19 casos confirmados, entre ellos dos muertes.
No existe ninguna vacuna ni tratamiento homologado contra la rara cepa Bundibugyo, responsable de esta nueva epidemia.
Según la OMS, que usa los datos de las autoridades congoleñas, hasta el momento se han registrado 808 casos y 192 muertos, lo que supone una tasa de letalidad del 24 %.
No obstante, las cifras oficiales “probablemente solo reflejan una parte de la realidad”, afirmó el lunes la oenegé Médicos Sin Fronteras (MSF).
“Para frenar la epidemia, hay que invertir no solo en la respuesta sanitaria, sino también en la confianza de la población, los voluntarios locales, el compromiso de las comunidades y el acceso operativo al terreno”, exhortó el responsable de FICR.
Según precisó, voluntarios de la Cruz Roja de la RDC han sido víctimas en los últimos días de insultos, amenazas e incluso agresiones físicas durante el ejercicio de sus funciones.
“La confianza no es un aspecto secundario en la respuesta al ébola. La confianza es fundamental. Sin confianza, no podemos detectar los casos a tiempo”, sentenció.
- Fuente: AFP
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Director de la OMS visitará la zona cero del ébola en RD Congo
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia. Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.
La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional. Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.
En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa. La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020. “Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto”, dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña. En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están “solos”.
“Seremos exterminados”
En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes. La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso. Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.
Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército. Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos. La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.
Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial. “Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados”, dice a la AFP. “Dormimos unos encima de otros”, describe Déborah Nzale, otra desplazada. “Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir”, comentó.
La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo “para finales de 2026”. Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.
Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC. La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era “alto”, pero que a escala mundial seguía siendo “bajo”.
Fuente: AFP.
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Miedo y negación en la 17.ª epidemia de ébola en RD Congo
A diferencia de otros habitantes de Mongbwalu, en el corazón del devastador brote de ébola en el este de República Democrática del Congo, Laureine Sakiya cree en la existencia del virus que ya ha matado a algunos de sus vecinos. “La enfermedad existe”, afirma esta mujer de 26 años entrevistada por la AFP. “Las autoridades tienen que traernos vacunas”, agrega.
Pero lo que no existe, precisamente, es inyección ni tratamiento para la cepa Bundibugyo que ha provocado esta 17.ª epidemia de ébola en el vasto país centroafricano. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en 220 el número de muertes sospechosas por el brote, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos.
El foco se centra en la región de Ituri, en el noreste, donde décadas de abandono y de conflicto han alimentado un sentimiento de desconfianza hacia el Estado congoleño. Con la epidemia actual, la reacción de la población se mueve entre las críticas a la respuesta del gobierno y la negación de la enfermedad. Buscadores de oro y vendedores ambulantes cruzan regularmente esta región convulsa y rica en minerales.
Las motos embarradas de gente que viene y va son una estampa habitual en la ciudad de Mongbwalu, a unos 100 kilómetros de Uganda y a apenas 200 kilómetros del inestable Sudán del Sur. En el espacio de varias semanas, el brote se ha propagado a varias provincias cercanas y ha llegado a Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una emergencia internacional.
“Fuera de lo común”
En el modesto hospital local, levantado en medio de árboles y hierba alta, equipos sanitarios frotan el suelo y las paredes con una solución de cloro. Mascarillas, gafas, trajes de protección: están equipados de pies a cabeza ante una enfermedad que se transmite por contacto físico cercano o por los fluidos corporales. Pero los dispositivos destinados al lavado de manos están hechos con cubos de plástico.
En el epicentro de lo que se perfila como una de las epidemias más graves de la historia del ébola, la respuesta sanitaria tarda en organizarse. Hay oenegés locales y la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha prestado tiendas de campaña para aislar a las personas infectadas.
“Esta epidemia es algo fuera de lo común”, alerta el coordinador de MSF, Florent Uzzeni, desde Bunia, la capital de la provincia, situada a unos 80 km. Los balances oficiales están “subestimados” porque “la capacidad para hacer pruebas a la población es extremadamente limitada”, asegura.
En la parte trasera del hospital de Mongbwalu, un armazón ennegrecido es lo que queda de una de las tiendas de aislamiento incendiada en unos disturbios durante la noche. No es algo novedoso. En epidemias anteriores, la desconfianza de una parte de la población hacia las autoridades y hacia la existencia de la enfermedad ya había provocado incidentes.
“Asunto de ataúdes”
Algunos creían que la última epidemia se debía a una “enfermedad mística”, una creencia común en algunas zonas remotas de RDC. “Al principio, la gente creía que se trataba de un asunto de ataúdes”, dijo Jonathan Imbalapay, líder de la sociedad civil en Mongbwalu. El primer caso sospechoso se identificó en Bunia, la capital provincial. Tras la muerte del hombre, su familia trasladó el cadáver a Mongbwalu.
Pero el trayecto de 80 kilómetros por las carreteras del este de RDC, conocidas por su mal estado y sus baches, dañó el ataúd, lo que dejó al descubierto el cadáver infectado por el ébola. Los líderes tradicionales y algunos lugareños querían quemar el ataúd dañado. Después de que las pruebas realizadas en un laboratorio provincial no lograran identificar el ébola como la fuente, no se tomaron medidas para contener la enfermedad en la ciudad.
No fue hasta que las muestras llegaron al laboratorio de investigación biomédica de la capital, Kinshasa, a casi 1.800 kilómetros de distancia, cuando se confirmó el brote de ébola. Adam Hussein, un representante de 35 años de los curanderos tradicionales de Mongbwalu, se inquieta por esta actitud incrédula y pide a todo el mundo que tome precauciones. “Me preocupan aquellos que dicen que esta enfermedad es inventada”, afirma.
Fuente: AFP.