El papa León XIV llamó ayer domingo al astronauta Buzz Aldrin y visitó el observatorio astronómico del Vaticano en Castel Gandolfo para marcar el 56 aniversario de la primera vez que un hombre pisó la Luna. “Esta noche, 56 años después del alunizaje del Apolo 11, hablé con el astronauta Buzz Aldrin”, escribió en X el papa estadounidense.
"Juntos compartimos el recuerdo de una hazaña histórica, un testimonio del ingenio humano, y reflexionamos sobre el misterio y la grandeza de la Creación", escribió. Después de Neil Amstrong, fallecido en 2012, Aldrin fue la segunda persona en pisar la Luna, en la histórica misión Apolo 11 que puso a Estados Unidos al frente de la carrera espacial.
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Aldrin, un cristiano devoto, tomó la comunión en la superficie lunar utilizando un equipo de viaje que le dio su pastor presbiteriano. El papa dijo que bendijo al astronauta estadounidense de 95 años durante la llamada. León XIV visitó también el Observatorio Vaticano, situado sobre una colina cercana a la residencia veraniega papal de Castel Gandolfo.
Fotos del Vaticano mostraron al papa mirando por un telescopio en el observatorio, una de las más antiguas instituciones de investigación astronómica del mundo, donde los científicos combinan el estudio de los astros con la teología.
Fuente: AFP.
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A 50 años del golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Argentina
En Argentina, el 24 de marzo es fecha de duelo, marchas y disputas políticas. A 50 años del golpe de Estado, miles de personas vuelven este martes a las calles para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno del ultraderechista Javier Milei busca revisar. Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a marchar portando fotos de desaparecidos en una gran movilización en Buenos Aires que tendrá epicentro en la Plaza de Mayo.
Los organismos de derechos humanos cifran en 30.000 el total de desaparecidos durante la dictadura. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezan la marcha, en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar por el paradero de sus hijos. La búsqueda continúa. La justicia de Córdoba, en el centro del país, identificó recientemente los restos óseos de 12 personas hallados el año pasado en un excentro clandestino de detención.
“Pensábamos que después de unos días de tortura la gente iba a reaparecer. Pero eso no sucedió”, dice a la AFP Miriam Lewin, una periodista de 68 años que tenía 19 el día del golpe. Vivía en la clandestinidad cuando, en 1977, fue secuestrada, torturada y eventualmente trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy es un sombrío museo en Buenos Aires.
“Como en los campos nazis, se salvaban los que tenían cierta habilidad”, cuenta. La suya fue redactar notas y traducir textos. “Convivíamos con los gritos de las torturas mientras llevábamos una rutina casi de oficina”. El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas, robo de bebés, forzando a miles al exilio.
Memoria y disputa política
Cincuenta años después, 1.208 personas fueron condenadas en más de 350 juicios, pero más de 300 causas siguen abiertas. Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad de 140 nietos que fueron secuestrados cuando eran bebés o nacieron en cautiverio y se calcula que quedan más de 300 por encontrar.
“Todavía la condena a la dictadura, al plan sistemático de persecución, tortura y desaparición, sigue siendo fuerte en la mayor parte de la población argentina”, dijo a la AFP el politólogo Iván Schuliaquer, de la Universidad Nacional de San Martín. Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política por cómo se narra esta violencia, luego de que Milei cuestionara consensos instalados desde el retorno de la democracia.
El gobierno cifra en menos de 9.000 el número de desaparecidos, sostiene que en los años de dictadura hubo una guerra en la que se cometieron excesos de ambos lados y relativiza el rol de la dictadura militar, al describirlo como parte de un enfrentamiento con organizaciones armadas. En 2025, la Casa Rosada difundió un video en esa línea en el cual el escritor y referente de la ultraderecha Agustín Laje afirma que la historia ha sido enseñada de forma “maniquea y reduccionista”. Este año, divulgará un video en el que defenderá lo que llama “la verdad y justicia completa”.
La mayor parte de la sociedad, sin embargo, no parece acompañar este relato. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sobre 1.136 entrevistados en todo el país reveló que siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar.
En vísperas del aniversario, expertos de la ONU pidieron al gobierno de Milei “cesar las acciones que erosionan el legado histórico” y los obispos argentinos llamaron a que no se “mutile la historia”. “Hay algo del pacto democrático que con este gobierno se ha roto”, dijo Schuliaquer. Sin embargo, el movimiento de derechos humanos “tiene una capacidad de movilización discursiva, callejera, de visibilización pública, que todavía no tiene un contrincante de esa escala”.
Fuente: AFP.
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Fenob impulsa investigación sobre salud sexual en comunidades indígenas
La Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Nacional de Asunción (Fenob-UNA) presentó los resultados del proyecto de investigación “Abordaje intercultural de la promoción de la salud sexual y reproductiva en mujeres indígenas aisladas por barreras lingüísticas en Paraguay”, una iniciativa que permitió desarrollar estrategias de comunicación intercultural para mejorar el acceso a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR) en comunidades indígenas del país.
El estudio evidenció importantes avances en el acceso a la información y en el fortalecimiento de la autonomía de las mujeres indígenas participantes. Tras la implementación de las estrategias diseñadas durante el proyecto, el 70 % de las mujeres asocia actualmente la salud sexual y reproductiva con la autonomía personal y el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, mientras que el 95 % manifestó saber con claridad dónde acudir para recibir atención en los servicios de salud. En algunas comunidades, se registró un aumento del 30 % en las consultas relacionadas con planificación familiar, reflejando un mayor acercamiento al sistema de salud.
La investigación se desarrolló en los departamentos de Boquerón, Presidente Hayes y Concepción, con la participación directa de 66 personas, entre ellas 52 mujeres indígenas (34 usuarias de servicios de salud y 18 lideresas comunitarias o parteras tradicionales) y 14 profesionales de la salud. Las participantes, con edades entre 15 y 45 años, pertenecen a ocho pueblos indígenas: pai tavyterã, guaraní, enxet, toba enenlhet, qom, manjui, nivaclé y ayoreo, lo que permitió abordar el trabajo desde una diversidad cultural y lingüística representativa de cinco familias lingüísticas presentes en Paraguay. En conjunto, la intervención benefició indirectamente a una población estimada de 3.450 personas.
Entre los principales aportes del proyecto se destaca la coconstrucción de materiales educativos en lenguas indígenas, elaborados a partir de procesos participativos con lideresas, parteras y mujeres de las comunidades. Como resultado, se produjeron afiches educativos, microprogramas radiales y audios para WhatsApp validados cultural y lingüísticamente en ayoreo, enlhet, nivaclé y guaraní, abordando temas como métodos anticonceptivos, prevención del embarazo adolescente, derechos sexuales y reproductivos y violencia de género.
El enfoque intercultural adoptado permitió superar barreras comunicacionales históricas en el sistema de salud. Durante el proceso de investigación, las participantes manifestaron que la falta de información en sus idiomas maternos constituye uno de los principales obstáculos para acceder a servicios de salud. Un testimonio recogido durante el estudio reflejó esta realidad: “Todo en castellano nomás… mejor sería en manjui”.
Además de mejorar el acceso a la información, el proyecto fortaleció los liderazgos comunitarios. El 75 % de las mujeres participantes manifestó sentirse capaz de compartir los conocimientos adquiridos con otras mujeres de sus comunidades, utilizando los materiales desarrollados durante la investigación.
Los resultados también destacan la importancia de fortalecer el rol de las promotoras y lideresas indígenas como mediadoras interculturales en el sistema de salud, con el fin de garantizar una atención más inclusiva, libre de discriminación y respetuosa de la cosmovisión de los pueblos originarios.
Acerca del proyecto
El proyecto se implementó con el apoyo de organizaciones asociadas como Gestión para el Desarrollo Social (GEDES), Mujeres Indígenas del Paraguay (MIPI) y la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN), y también contribuyó a la formación de jóvenes investigadoras en el campo de la salud intercultural.
Esta investigación fue financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a través del Programa PROCIENCIA, con apoyo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
El equipo investigador del proyecto estuvo integrado por un grupo multidisciplinario de profesionales de enfermería y obstetricia liderada por María Isabel Rodríguez-Riveros, en calidad de investigadora principal, y Gloria Orrego, directora del proyecto. El equipo contó además con la participación de las investigadoras e investigador asociados Ana Denis, Faustina Alvarenga, Mirka Hraste, Aida Maidana de Zarza, Amelia Amezcua, Santiago Toledo, Nélida Otazu y Claudia Centurión, quienes aportaron experiencia académica y científica en las distintas etapas del estudio. Asimismo, el proyecto aporto a la formación de nuevas investigadoras a través de la participación de Johanna Bittar y Karen Retamozo, quienes se integraron al proceso investigativo como investigadoras en formación.
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Argentina recuerda 50 años del golpe de Estado que instaló la dictadura militar
Una adolescente embarazada, un alumno secundario y una joven universitaria que sobrevivieron a la dictadura argentina reviven ante la AFP sus historias de tortura, muerte y exilio a 50 años del golpe de Estado. Representantes de una generación diezmada, estuvieron en distintas cárceles clandestinas de las 600 de la dictadura (1976-1983), responsable de 30.000 desapariciones, según organismos humanitarios.
Sus testimonios ayudaron a condenar genocidas y a reconstruir lo que sucedió en sitios como la Esma, el centro de exterminio de Buenos Aires por donde pasaron unos 5.000 secuestrados y sobrevivió apenas un millar. Ayudaron a probar el robo sistemático de bebés y los “vuelos de la muerte”, en los cuales los militares arrojaban a los secuestrados narcotizados al mar.
16 años, embarazada
Cuando ocurrió el golpe, el 24 de marzo de 1976, “la sensación era ‘llegó’. Oímos por radio el anuncio del estado de sitio. Había requisas, paraban colectivos”, dice Ana Careaga, una psicóloga de 64 años. “Me secuestraron el 13 de junio de 1977, me llevaron a un lugar, me desnudaron y empezaron a torturarme”, relató. “Me despojaron de identidad, ya no era Ana, era K04”.
“Quería morir, me decían ‘te vamos a mantener viva para seguir torturándote’”, y así lo hicieron durante cuatro meses. Hablar, llorar era castigado con tortura. “El hambre era desesperante, contaba los segundos hasta llegar a minutos y horas esperando la comida, pero la traían hirviendo y se la llevaban antes de que se enfriara lo suficiente”.
Al principio ocultó su embarazo. “Pensé que por la intensidad de la tortura habría muerto. En una oportunidad acostada y encadenada sobre una tarima, se empezó a mover en mi vientre. Fue la victoria en medio de la muerte”, dijo. Fue la única vez que lloró en cautiverio. Liberada obtuvo exilio en Suecia, donde nació su hija.
Días después supo que su madre había sido secuestrada junto a otras líderes de la naciente asociación Madres de Plaza de Mayo a la salida de una iglesia adonde se reunían, la misma donde habla con la AFP. Torturadas en la Esma, fueron arrojadas vivas al mar junto a dos monjas francesas. El mar devolvió los restos, maniatados de pies y manos. Fueron identificados años después y enterrados en la misma iglesia “donde habían sido libres por última vez”.
18 años, estudiante
Pablo Díaz, empresario de 67 años, era adolescente cuando lo secuestraron en 1976 en las redadas de líderes estudiantiles que reclamaban una tarifa de transporte escolar. El hecho es conocido como “La noche de los lápices” y fue llevado al cine en 1986 para relatar el secuestro de siete de ellos. Sólo él sobrevivió. Perseguido, se refugió en casa de un amigo, pero regresó al hogar familiar a pedido de su padre, que creía que estaría a salvo.
“Volví y esa madrugada me secuestraron. De paso robaron joyas”, dijo. Buscaban “material subversivo, armas, pero lo único que encontraron fue una revista Playboy debajo de mi colchón. Se rieron, pero me llevaron igual” a un centro clandestino bajo el mando del jefe policial Miguel Etchecolatz, condenado a nueve cadenas perpetuas y muerto en 2022.
“Supe que había campos de concentración cuando estuve en uno y que había tortura cuando me torturaron”, resume. Le arrancaron uñas, le pasaron electricidad, lo privaron de comida y lo sometieron a simulacros de fusilamiento. En sus tres meses de cautiverio tejió una historia de amor con Claudia Falcone, de 16 años. “Le prometí que cuando saliéramos íbamos a ser novios. Me respondió que la habían violado”, relató.
Los captores le encomendaron el cuidado de secuestradas embarazadas. “Fui testigo de tres nacimientos”, dijo. Los bebés fueron robados al nacer. “Dos se encontraron muchos años después”. Falcone y los otros estudiantes fueron fusilados y a Díaz lo trasladaron a una cárcel legal. En 1985 fue testigo del histórico Juicio a las Juntas. “La sociedad supo recién ahí que niños y adolescentes también fueron desaparecidos”.
19 años, universitaria
Miriam Lewin, una periodista de 68 años, tenía 19 cuando llegó el golpe. Como militante de la Juventud Peronista pasó a la clandestinidad. “No pensábamos que la represión iba a ser tan masiva y despiadada”, dijo. La secuestraron en 1977 y estuvo dos años cautiva, el último en la Esma, donde alternó tortura con trabajo esclavo.
“Era un centro de exterminio”, asegura. Al recordar los vuelos de la muerte, cuenta que les hacían creer que iban a una estancia en el sur y en la ingenuidad algunos pedían irse “porque no soportaban más estar encapuchados, comiendo comida en mal estado rodeados por ratas”.
Su testimonio contribuyó a la condena de tres pilotos. En una muestra de la impunidad que gozaban los militares, la llevaron junto a otros prisioneros a mezclarse entre los argentinos que celebraban la obtención de la Copa del Mundo 1978 tras la final jugada en el estadio de River Plate, vecino a la Esma.
“Lívidos, inmóviles en ese mar de gente desbordada pensé, esto va a durar 40 años más”. Pero en 1982, la dictadura se resquebrajaba y declaró la guerra al Reino Unido por las disputadas Islas Malvinas. Argentina perdió la guerra, pero en 1983 volvió a la senda democrática.
Fuente: AFP.
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Médica realiza estancia de investigación en Barcelona
La profesional acompaña el trabajo clínico y académico de un centro de referencia internacional en enfermedades autoinmunes.
La doctora Gilda Méndez, becaria de la Maestría en Enfermedades Autoinmunes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), se encuentra realizando una estancia de investigación en el Hospital Clínic de Barcelona (España), reconocido como centro de referencia internacional en el diagnóstico, tratamiento e investigación de enfermedades autoinmunes.
Esta estancia forma parte del programa de formación internacional de la maestría y se desarrolla en el marco de un convenio académico entre la FCM-UNA y la Universidad de Barcelona, fortaleciendo el intercambio científico, académico y profesional entre ambas instituciones. Asimismo, la profesional es beneficiaria de una beca de posgrado y de una estancia de investigación financiadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), a través del Programa PROCIENCIA con apoyo del FEEI que hizo posible esta experiencia.
LA EXPERIENCIA
La doctora explicó que “la rotación tiene una duración de un mes y me está permitiendo acompañar de cerca el trabajo clínico y académico de un centro de referencia internacional en enfermedades autoinmunes, además de intercambiar experiencias con el equipo médico e investigador. Para mí, este tipo de oportunidades es sumamente valioso, porque no solo fortalece mi formación como médica, sino que también contribuye a tender puentes entre instituciones”.
CON DESTACADOS INVESTIGADORES
Durante su estancia, la doctora Méndez realiza su rotación junto a referentes internacionales en el campo de la autoinmunidad, como los doctores Ricard Cervera, María Cinta Cid, José Hernández, Georgina Espigol y Olga Araujo, entre otros destacados investigadores. La joven médica agradeció la oportunidad al CONACYT, atendiendo a que es becaria de un programa de formación de posgrado apoyado por esta institución y que además contó con su apoyo económico para esta estancia.