El compositor y director de orquesta José Ariel Ramírez presentó “El Libro Negro de la Guarania”, el viernes pasado, en la Casa Bicentenario de las Artes Visuales. Se trata de un álbum con doce partituras gráficas de guaranias de su autoría, y en la oportunidad interpretó la obra “Oráculo”, convirtiéndose también en un estreno musical.
El “Libro Negro de la Guarania” no está escrito de manera tradicional, sino que utiliza partituras gráficas. Se trata de una representación visual de la música, donde Ramírez recurre a tres elementos para la escritura musical, estos son: trazos blancos sobre fondo negro -de ahí el nombre del álbum-, caracteres de texto y figuras geométricas.
“Estos tres elementos hacen a la partitura y son mapas que deben ser traducidos”, explicó el compositor. De esta manera, la obra gráfica pasa a integrar la muestra “Ver a Flores y su guarania”. José Asunción Flores, las artes visuales y el cine expuesta en la Casa de las Artes Visuales, con un conjunto de sus partituras impresas y usadas como obras gráficas.
Lea más: El Museo de Arte Sacro celebra 15 años de historia
Estas composiciones tienen “la particularidad de que suenan distinto a una guarania tradicional, pero que, al mismo tiempo, son un homenaje a su creador, ya que se explora dentro de ellas los elementos más importantes de la guarania, que son la sincopa, la melodía, el contrapunto, la textura, el timbre, pero, llevándolas más allá de una guarania tradicional”, explicó el autor.
Sobre la exposición de sus partituras en la muestra, Ramírez señala que “en este caso, el disparador del sonido es una partitura gráfica, es lo visual. Me interesa que la guarania nueva tome el camino hacia lo interdisciplinario, que sea visual, sonora, táctil, en algún momento alguien escribirá una partitura utilizando otro elemento que no sea el papel, por este motivo, la Casa Bicentenario de las Artes Visuales me parece el lugar idóneo para la presentación y exposición de las mismas”.
Lea también: IPA informa requisitos para participar en ferias de artesanías
El compositor explica que “el sonido tiene muchas maneras de traducirse o de trasladarse a la escritura y que una partitura puede ser cualquier grafía con indicadores de cómo producir sonidos, por tanto, la partitura gráfica es una guía para que los intérpretes puedan transmitir el sonido y aporten desde sus propias subjetividades; se trata de una partitura abierta, con posibilidad de múltiples interpretaciones”.
Respecto a “Oráculo”, una guarania para cuarteto de voces y electrónica, comentó: “Lo que busco es tratar de explorar sonoramente todos los aspectos que hacen a la guarania, pero con un lenguaje actual. Así como en la muestra ‘Ver a flores y su guarania’ está la partitura de ‘Jejui’, la primera guarania, donde se la puede apreciar como a una pintura, así también quiero que mi música se vea y que suene con elementos más desarrollados y actuales”.
Las guaranias de José Ariel Ramírez son composiciones desarrolladas desde un lenguaje personal que utiliza una técnica mixta, con sonidos de la electrónica, la electroacústica y la acústica. Las doce piezas del “Libro Negro de la Guarania” tienen también la particularidad que están escritas para distintos timbres, explica el compositor, y agrega que “así como en la guarania tradicional hay arpas, guitarras, requintos, voces, acá también se cuenta con este tipo de instrumentación, pero se agregan otros que no son tradicionales, como la electrónica o el coro”.
Así, el “Libro Negro de la Guarania” hace referencia tanto a la forma en que están escritas estas composiciones, en unas partituras gráficas donde trazos blancos contrastan sobre un fondo negro, pero, también, alude a nuevas formas de componer guaranias, con elementos no tradicionales y explorando nuevas sonoridades, diversificando de esta manera el universo sonoro de la guarania; como lo señalaba José Asunción Flores, quién había expresado que la guarania es un ancho camino por recorrer.
Sobre la diversidad, Ramírez reflexiona en los siguientes términos “la sociedad que es rica culturalmente, musicalmente, en este caso, es aquella que tiene variedad de expresiones. A mí me interesa que en el país se escriban no solamente polcas y guaranias, me interesan que se compongan otros tipos de lenguajes, cuando más expresiones hay, más enriquecedor se vuelve la cultural e incluso las formas tradicionales”.
“Ahora está muy de moda funcionar; por ejemplo, una guarania se interpreta a la manera del jazz, y esto es muy enriquecedor; así como en el mismo caso de Flores, cuando se orquestó sus guaranias sinfónicas en un lenguaje ruso, esto fue maravilloso. ¿Qué sucede si se utilizan otros elementos más actuales, como la electrónica, o lo visual e incluso objetos que no están pensados como instrumentos tradicionales? Entonces, considero que a la guarania todavía le queda mucho por desarrollar”, concluyó.