El sector de industrias sustentables se prepara para un 2026 marcado por una fuerte apuesta a la formalización, la generación de empleo y nuevas inversiones, en un contexto desafiante para las exportaciones, pero con expectativas de recuperación. Desde la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (CISPY) destacan que la economía circular se consolida como un eje estratégico para el desarrollo productivo del país.
El sector de industrias sustentables se prepara para un 2026 marcado por una fuerte apuesta a la formalización, la generación de empleo y nuevas inversiones, en un contexto desafiante para las exportaciones, pero con expectativas de recuperación. Desde la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (CISPY) destacan que la economía circular se consolida como un eje estratégico para el desarrollo productivo del país.
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En paralelo, el escenario de inversiones muestra señales contundentes. Entre los proyectos más relevantes se encuentra el anunciado por el Grupo Yaguareté, que prevé una inversión superior a los USD 100 millones para la ampliación y más que duplicación de su planta industrial. A este anuncio se sumarán otros proyectos de empresas que integran la cámara y que planean formalizar y expandir sus inversiones durante el 2026, consolidando el crecimiento de la industria sustentable.
No obstante, el sector no estuvo ajeno a las dificultades macroeconómicas. Mangabeira señaló que el segundo semestre del año fue particularmente complejo para las industrias exportadoras, debido a la fuerte caída del tipo de cambio, que afectó la competitividad y provocó la pérdida de algunos mercados externos. Entre los productos más impactados mencionó los envases termoformados de plástico destinados a Chile y las láminas de petrociclado exportadas al mercado norteamericano.
De cara al 2026, las expectativas están puestas en una mayor estabilidad cambiaria que permita recuperar mercados y potenciar las capacidades de cada subsector. “En economía circular, todos los sectores industriales tienen potencial”, afirmó Mangabeira, destacando además que el aumento de las tasas de reciclaje y la incorporación de nuevos productos a la cadena serán claves para fortalecer el empleo y la sostenibilidad económica del sector.
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La maquila, el agro y la energía como motores para el crecimiento económico, según analista
La maquila, el sector agropecuario, el mercado inmobiliario y el sector energético constituyen actualmente los principales motores del crecimiento de la economía paraguaya, según el analista económico y abogado Víctor Pavón. A estos agregó el desarrollo de los servicios y la tecnología, áreas que, según indicó, pueden convertir al país en un centro logístico y comercial de referencia a nivel regional.
Pavón señaló a La Nación/Nación Media que el potencial energético de Paraguay puede ampliarse mediante nuevas inversiones en generación, comercialización y distribución de electricidad. Asimismo, destacó que la ubicación estratégica del país y proyectos como el Corredor Bioceánico representan una oportunidad para consolidar un hub logístico, mientras que la incorporación de inteligencia artificial y nuevas tecnologías permitirá aumentar la competitividad de la producción nacional.
Mayor inversión para crear empleo
El analista explicó que uno de los principales obstáculos para la generación de empleo es la baja inversión de capital. A su criterio, cuando disminuyen las inversiones en fábricas, maquinarias y tecnología también cae la demanda de trabajadores, debido a que ambos factores de producción funcionan de manera complementaria.
Como parte de las medidas para fortalecer la competitividad, planteó cambios en el sistema laboral, incluyendo que los aportes al Instituto de Previsión Social (IPS) sean voluntarios y no obligatorios, con el argumento de otorgar mayor libertad tanto a trabajadores como a empleadores para administrar esos recursos.
Capital humano y menor intervención estatal
Finalmente, el analista remarcó que el crecimiento económico también depende de mejorar la calidad del capital humano. En ese sentido, instó a los jóvenes a prepararse para un mercado laboral cada vez más competitivo, aprender inglés y desarrollar una cultura del ahorro, al tiempo que insistió en la necesidad de una reforma educativa para responder a las exigencias del mercado. Asimismo, reiteró que el Estado debe concentrarse en garantizar seguridad jurídica y ciudadana, reduciendo su intervención en la economía para favorecer la inversión privada y la creación de empleo.
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Paraguay no tiene un problema de residuos: tiene una oportunidad industrial circular
Por Mauricio Solalinde *
Cada junio, el Mes del Ambiente nos invita a reflexionar sobre los desafíos ambientales que enfrenta el país. Sin embargo, hablar de economía circular en Paraguay ya no debería limitarse únicamente a una conversación ambiental o de responsabilidad social empresarial. Hoy, la circularidad es también una conversación económica, industrial, social y financiera. Es una oportunidad concreta para transformar residuos en materias primas, informalidad en empleo digno, costos ambientales en competitividad y cadenas fragmentadas en plataformas productivas de escala nacional.
Durante mucho tiempo, el reciclaje fue visto como una actividad marginal, asociada principalmente a la gestión de residuos y al trabajo invisible de miles de recicladores. Esa mirada ya quedó corta. Paraguay cuenta con más de cuatro décadas de experiencia reciclando papel, cartón, plásticos, vidrio, metales ferrosos y no ferrosos, y hoy empieza a sumar nuevos sectores como neumáticos fuera de uso y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Esto confirma que la economía circular ya no es una promesa futura: es una industria en funcionamiento.
Los números son contundentes. Según datos consolidados por la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay, en 2025 las industrias vinculadas al ecosistema circular generaron un aporte general al fisco de USD 116 millones, exportaciones por USD 200 millones e inversiones por USD 167 millones. Además, reciclaron 215.000 toneladas de materiales y evitaron aproximadamente 240.000 toneladas de CO₂. Estos indicadores muestran que cada tonelada recuperada no solo evita disposición final, sino que activa logística, empleo, industria, comercio exterior, innovación y recaudación.
El impacto social también es significativo. La cadena circular genera alrededor de 7.000 empleos directos en industrias, involucra a 25.000 recicladores de base y beneficia indirectamente a unas 130.000 personas. A esto se suma un proceso gradual pero decisivo de formalización: 7.500 proveedores formalizados con RUC y factura, y 4.000 proveedores bancarizados al cierre de 2025. En un país donde la informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos del desarrollo, la economía circular ofrece una vía concreta para integrar productivamente a miles de personas.
Pero los grandes números solo cuentan una parte de la historia. La economía circular también se construye en el territorio, hogar por hogar, empresa por empresa y barrio por barrio. Iniciativas como Mi País Sin Residuos muestran que la recuperación de materiales puede convertirse en una plataforma colaborativa de transformación cultural, logística y productiva. Nacida como una experiencia piloto de recolección diferenciada en Asunción, la iniciativa evolucionó hacia una propuesta con presencia en múltiples ciudades, articulando hogares, empresas, escuelas, recicladores de base, asociaciones y centros de acopio. Sus resultados permiten dimensionar el potencial de escalar modelos de separación en origen y logística reversa: más de 20.000 toneladas de materiales recuperados, más de USD 1.700.000 movilizados para fortalecer el ecosistema, 175 recicladores capacitados y fortalecidos, asociaciones formalizadas y más de 20.000 personas sensibilizadas. Este tipo de experiencias demuestra que la economía circular no empieza únicamente en una planta industrial; empieza también cuando el ciudadano separa, cuando el reciclador accede a mejores condiciones y cuando el material encuentra una ruta formal hacia la industria.
Paraguay tiene, además, ventajas competitivas reales. En algunas cadenas, como metales y PET, el país ya demuestra niveles importantes de recuperación e industrialización. El caso del PET es especialmente relevante: inversiones industriales como Circular PET permiten producir y exportar resina reciclada de grado alimenticio, habilitando un modelo donde una botella posconsumo puede volver a convertirse en materia prima para nuevos envases. En papel y cartón, la expansión de capacidades industriales locales fortalece una cadena con fuerte arraigo nacional. Y en vidrio, nuevas inversiones muestran que Paraguay puede aprovechar su matriz eléctrica renovable para agregar valor industrial con menor huella ambiental.
Estos ejemplos demuestran algo fundamental: el residuo, cuando encuentra industria, deja de ser un pasivo ambiental y se convierte en insumo productivo. La economía circular permite sustituir importaciones, generar exportaciones, reducir emisiones, mejorar eficiencia de recursos y crear empleo. Es, en esencia, una política de competitividad.
Pero la circularidad no ocurre sola. Necesita datos, reglas, inversión y coordinación. Uno de los hitos más importantes de los últimos años fue el desarrollo de diagnósticos y hojas de ruta que permitieron analizar flujos de materiales, sectores industriales y oportunidades de valorización. Esta información ayuda a pasar de la intuición a la evidencia. Si queremos diseñar políticas públicas, instrumentos financieros y modelos de negocio circulares, primero debemos saber dónde están los materiales, quién los recupera, qué industria los transforma y qué valor económico se pierde cuando terminan enterrados, quemados o exportados sin mayor agregación de valor.
En este sentido, la creación del Grupo Impulsor de Economía Circular mediante el Decreto N.º 5509/2026 marca un punto de inflexión institucional. La economía circular deja de ser solamente una agenda de proyectos aislados y empieza a consolidarse como política pública, con directrices para diseñar e implementar una Estrategia Nacional de Economía Circular. Este proceso, construido con participación de más de 70 actores del sector público, privado, académico y de la sociedad civil, puede ordenar la transición desde un modelo lineal hacia uno circular, definiendo sectores prioritarios, metas e indicadores comunes.
El principal eslabón pendiente sigue siendo la formalización. Miles de recicladores y pequeños centros de acopio cumplen una función ambiental esencial, pero todavía operan con baja productividad, escaso acceso a crédito, poca trazabilidad y condiciones laborales frágiles. Esto no solo es un problema social; también es una limitación económica. Sin formalización, la industria pierde volumen, calidad y previsibilidad. Sin financiamiento, las MiPymes recicladoras no pueden invertir en prensas, camiones, balanzas, infraestructura, seguridad ni tecnología. Sin trazabilidad, el país no puede demostrar plenamente el impacto ambiental y económico de lo que recupera.
Por eso, el siguiente salto de la economía circular paraguaya debe ser financiero. Necesitamos que la banca pública, las cooperativas, las instituciones financieras y los fondos de inversión miren al reciclaje como un sector productivo con flujos reales, activos, clientes, contratos y potencial de crecimiento. La inclusión financiera de recicladores y centros de acopio puede transformar profundamente la cadena: mejorar ingresos, aumentar volúmenes recuperados, reducir intermediaciones ineficientes y profesionalizar el abastecimiento de materias primas secundarias.
La oportunidad es enorme. Paraguay aún tiene un potencial estimado de USD 42 millones en materiales reciclables que podrían recuperarse y volver a la economía. Existe margen para movilizar crédito verde hacia MiPymes circulares y para atraer inversiones de infraestructura en plantas de clasificación, reciclaje, logística, trazabilidad y transformación industrial. La economía circular puede convertirse en una plataforma de competitividad para un país que necesita diversificar su matriz productiva, agregar valor local y responder a las nuevas exigencias ambientales de los mercados internacionales.
El Mes del Ambiente debe servirnos para cambiar la pregunta. No alcanza con preguntarnos qué hacemos con la basura. Debemos preguntarnos qué industria, qué empleo, qué financiamiento y qué competitividad estamos dejando de construir cuando tratamos como residuo lo que puede ser recurso.
Paraguay tiene una oportunidad circular subcapturada. Ya cuenta con recicladores, centros de acopio, industrias, datos, políticas iniciales, cooperación internacional, energía renovable y demanda de materias primas. El desafío ahora es ordenar esa energía dispersa en una estrategia nacional: formalizar, financiar, invertir, medir y escalar.
Porque en las manos equivocadas, los materiales son basura. Pero en las manos correctas, son recursos, empleo, industria y futuro.
*Bio del autor: Mauricio Solalinde es Ingeniero Civil, Experto Sectorial en Economía Circular con experiencia de 7 años diseñando y desarrollando Proyectos de Circularidad Corporativa.
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Pérez anuncia el “Plan Camilo”, una apuesta para el desarrollo sostenible de Asunción
El candidato a intendente de Asunción por la Lista 1, Camilo Pérez, se encuentra desarrollando el “Plan Camilo”, que buscará una transformación integral de la ciudad, con un equipo técnico, multisectorial y con miembros de varios partidos que trabajarán en este proyecto; según expuso ayer jueves en un encuentro con representantes de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy).
La iniciativa estará enfocada en alcanzar “una municipalidad modelo, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y que el colaborador municipal se sienta orgulloso de ser parte de la institución”, señaló Pérez, al explicar los ejes de su candidatura y las transformaciones en las que trabajara para la capital, en caso de ser electo intendente.
Además, presentó las prioridades de la gestión para la transformación y modernización de la ciudad y mantuvo un intercambio de ideas sobre los desafíos que enfrenta la ciudad en materia de gestión de residuos, recuperación de espacios públicos y desarrollo sostenible de una manera integral.
“Vamos a llevar adelante este desafío con muchísimo profesionalismo y gestión que es lo que nos caracteriza”, expresó Pérez. El diálogo también abordó la formalización e inclusión de los recicladores, la educación ciudadana y la importancia de generar políticas públicas que incentiven la inversión y la innovación en materia ambiental.
Durante la reunión, representantes de la Cámara expusieron las principales inquietudes del sector, haciendo énfasis en la necesidad de fortalecer la recolección diferenciada, la recuperación ambiental de plazas y parques, así como la coordinación entre la Municipalidad y el sector privado para avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible.
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Tarifa eléctrica: estudio técnico recomienda ajuste de hasta 40 % para fortalecer a la Ande
Un estudio técnico elaborado para la Administración Nacional de Electricidad (Ande) concluye que las tarifas eléctricas en Paraguay deberían incrementarse hasta en un 40 % para reflejar el costo real del servicio, garantizar la sostenibilidad financiera de la empresa estatal y permitir la ejecución de las inversiones previstas en el sistema eléctrico.
El documento, realizado por el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (Ceare) de la Universidad de Buenos Aires, sostiene que los precios actuales se encuentran por debajo del nivel necesario para cubrir la totalidad de los costos operativos y financiar las obras contempladas en el Plan Maestro de la institución, que incluye proyectos de expansión de las redes de transmisión y distribución para responder al crecimiento de la demanda.
Lo que se recomienda es subir gradualmente la tarifa media de USD 49,2 por MWh a USD 68,6 por MWh durante el periodo 2026-2030. El presidente de la Ande, Félix Sosa, explicó que el estudio determina que “hoy debería ser un 40 % más cara para poder cubrir todos los costos y ejecutar el Plan Maestro de la Ande”. Sin embargo, aclaró que esto no implica que ese incremento vaya a aplicarse de manera inmediata.
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La propuesta contempla ajustes diferenciados según el tipo de usuario y el nivel de consumo, por lo que no todos los clientes recibirían el mismo aumento. Lo que se recomienda es subir gradualmente la tarifa media de USD 49,2 por MWh a USD 68,6 por MWh durante el periodo 2026-2030.
Sosa recordó que el problema tarifario no es reciente y responde a una situación que se viene acumulando desde hace años. “Esta situación no es de ahora, se viene arrastrando. Hasta el año 2008 la inversión no llegaba a los USD 50 millones”, afirmó a la 1080 AM.
Según dijo, la insuficiencia de ingresos limita la capacidad de la empresa para ejecutar obras de infraestructura, precisamente cuando el país registra un crecimiento sostenido del consumo eléctrico impulsado por industrias electrointensivas, nuevos parques industriales y proyectos como los centros de datos, que demandarán una mayor capacidad del sistema. “Históricamente se tuvo la deficiencia tarifaria, pero nunca se discutió la tarifa real. Debemos poner sobre la mesa y tomar una decisión política”, manifestó.
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