La cosecha de soja en Itapúa apunta a buenos rendimientos
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Con un retraso estimado de unos 15 días, la cosecha de soja en Itapúa avanza con señales alentadoras. De acuerdo con la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la campaña se encamina hacia resultados sostenidos tanto en calidad como en cantidad, en un contexto productivo que, si bien muestra buenas perspectivas, enfrenta un escenario económico desafiante.
Según la UGP, en base a reportes de Marcio de Souza, productor y presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), filial Itapúa, el cultivo recién comienza a amarillear y el ingreso de granos a las cooperativas es todavía incipiente. Este comportamiento anticipa que el grueso de la cosecha se concentrará en la segunda quincena de enero, con febrero como el mes de mayor actividad. El atraso se explica, principalmente, por noches frías y períodos de bajas temperaturas que afectaron el desarrollo del cultivo en etapas clave.
No obstante, la última fase del verano acompañó con condiciones casi ideales, lo que se refleja en expectativas positivas de rendimiento. En la campaña pasada, Itapúa superó los 3.000 kilos por hectárea y para este año el sector confía en volver a alcanzar esos niveles e incluso superarlos, siempre que el clima acompañe en el tramo final.
Durante el ciclo del cultivo, el frente sanitario exigió más de lo habitual. La presión de enfermedades foliares, ataques de ácaros y chinches obligó a reforzar controles, que resultaron eficientes, aunque a costa de mayores gastos.
Con valores internacionales en baja y altas expectativas productivas en la región, los márgenes se estrechan. En muchos casos, los costos de producción ya superan los 2.000 kilos por hectárea, dejando a los productores especialmente a quienes alquilan tierras en una situación muy ajustada, donde el objetivo pasa por empatar.
En materia logística, indican que, el río Paraná mantiene un nivel favorable, lo que facilita la navegabilidad de las barcazas y reduce riesgos en la salida de la producción. La capacidad de acopio también se considera adecuada. La principal preocupación se centra en el secado de los granos, ya que la alta humedad podría generar cuellos de botella si los acopiadores no logran procesar con rapidez los volúmenes que ingresen húmedos.
En síntesis, el panorama combina buenas perspectivas productivas con un entorno económico exigente. La rentabilidad, condicionada por factores externos que el productor no puede controlar, sigue siendo la principal preocupación, aun cuando la soja creció bien y promete rendimientos destacados.
Nuevo unicornio financiero se gesta de la soja paraguaya
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Detrás del récord exportador de este commodity que crece en suelo nacional emerge la oportunidad de convertirlo en ingrediente para alimentos plant-based, bioplásticos y energía renovable, sectores que mueven miles de millones en el mundo y que, ahora más que nunca, atrae la mirada de inversionistas al país.
Durante décadas, la soja paraguaya fue sinónimo de barcos cargados de granos rumbo a los mercados internacionales. Hoy, el negocio está cambiando, pues el mayor valor ya no está únicamente en producir más toneladas, sino en transformar ese grano en ingrediente de alto valor agregado para una industria global que demanda proteínas vegetales, alimentos funcionales, bioplásticos, biocombustibles, cosméticos e incluso insumos para la industria farmacéutica.
En ese nuevo escenario, Paraguay tiene una oportunidad que va mucho más allá de aumentar su producción. El desafío ya no es solo exportar soja, sino capturar una mayor porción del valor que genera su transformación.
Los números muestran que el potencial existe. Entre enero y mayo de este año, el complejo sojero paraguayo -integrado por soja en grano, aceite y pellets- generó USD 2.492 millones en exportaciones, impulsado por una excelente campaña agrícola y un mayor procesamiento industrial de la oleaginosa.
Al respecto, Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), comentó que el crecimiento no solo responde al aumento de los embarques de soja en grano, sino también al mejor desempeño de productos industrializados como el aceite y los pellets, reflejando una mayor capacidad para agregar valor dentro del país.
Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas.
La diversificación también comienza a observarse en los destinos comerciales. Aunque Argentina continúa siendo el principal comprador de la soja paraguaya, Brasil incrementó su participación y Corea del Sur volvió a incorporarse como mercado para el producto nacional, una señal de que existen oportunidades para ampliar la presencia paraguaya en economías con alta demanda de alimentos e ingredientes de calidad.
Pero el verdadero cambio está ocurriendo fuera de los puertos. En el mundo, la soja dejó de ser simplemente un commodity para convertirse en la materia prima de una nueva economía basada en la innovación.
Hoy forma parte de hamburguesas vegetales, bebidas y yogures plant-based, suplementos deportivos, alimentos para mascotas premium, bioplásticos, adhesivos industriales, tintas, cosméticos y combustibles renovables.
El mercado global de proteínas de soja continúa creciendo impulsado por consumidores que buscan alimentos más saludables y sostenibles. Esa tendencia abre una oportunidad para que Paraguay no solo exporte granos, sino también conocimiento, tecnología e innovación aplicada a la agroindustria.
La próxima revolución de la soja probablemente no se mida en toneladas embarcadas, sino en patentes, nuevos productos, industrias y empresas capaces de transformar un commodity en soluciones de alto valor. Allí podría estar la siguiente gran oportunidad para el país y, por qué no, el próximo gran caso de éxito empresarial paraguayo.
Argentina eleva nivel de procesamiento de granos y aumenta presión sobre la industria nacional
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En las últimas semanas se conocieron grandes proyectos de procesamiento de granos en tierra argentina, lo que eleva la presión sobre la industria local, según confirmó Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Soja y Oleaginosas (Cappro).
De acuerdo a los últimos datos del Reporte de Comercio Exterior, del Banco Central del Paraguay (BCP), Argentina adquirió soja por valor de USD 2.075 millones, lo que representa el 74,9 % del total de envíos de granos de soja. Sobre lo mencionado, el alto ejecutivo lamentó la situación indicando que es una coyuntura poco favorable para industria local, que se ve presionada por el incremento de la capacidad argentina.
“El hecho que Argentina incremente aún más su capacidad de procesamiento de granos, preparados para recibir granos paraguayos, es una condición que pone mucha más presión sobre la industria nacional, debido justamente a una condición de escala que es muy difícil de competir en comparación con las capacidades de nuestras plantas”, comenzó diciendo Valdez en diálogo con La Nación/Nación Media, agregando que se trata de una “situación delicada”.
En pocas palabras, la industria del país vecino puede llevarse una gran cantidad de los granos por cuestiones netamente económicas, según dijo.
En cuanto a las condiciones en las cuales se desarrolla el sector, dijo que es necesario contar con incentivos, de manera a igualar el escenario. “Tenemos una condición de distorsión impositiva, ya que el tratamiento de devolución del IVA que se le da al producto industrializado, derivado del procesamiento de soja, es exactamente igual al producto exportado de manera natural. Hoy Paraguay no tiene ninguna diferenciación para exportar de manera natural o industrializado, en Argentina tienen esa diferenciación”, sostuvo.
Mencionó que están trabajando para plantear y definir con el Gobierno Nacional las políticas a ser aplicadas como estímulo al procesamiento local de la producción agrícola, de manera a poder competir.
Los proyectos argentinos
En Argentina se encuentran avanzando dos proyectos importantes para la industrialización de granos, el primero en Bahía Blanca, con una capacidad de molienda 4.000 toneladas diarias, con una inversión de USD 400 millones. Por otro lado, en Santa Fe se está montando un complejo para movilizar 15.000 toneladas diarias.
Chorizo sanjuanino: productores fabrican 138.000 kilos al año y buscan expandirse fuera de Misiones
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Nacido como una receta familiar en San Juan Bautista, Misiones, el chorizo sanjuanino se convirtió con el paso de las décadas en uno de los productos gastronómicos más reconocidos del país. Sin embargo, detrás de su valor cultural existe una actividad económica que hoy moviliza a productores organizados, genera oportunidades comerciales en varios departamentos y comienza a mirar hacia mercados más amplios.
Guillermo Pig, productor y referente del sector, contó a La Nación/Nación Media, que durante el 2025 los productores asociados cerraron el año con una producción de 138.000 kilos de chorizo sanjuanino, una cifra que refleja la consolidación de un rubro que, aunque todavía de escala relativamente pequeña, viene avanzando en procesos de formalización, posicionamiento comercial y expansión territorial.
Actualmente, el gremio, aún no oficial, está integrado por seis productores activos, de los cuales cuatro ya cuentan con marcas registradas ante la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi). Pig precisó que la formalización representa uno de los principales desafíos para la actividad debido a los costos y los tiempos que demandan los trámites administrativos.
“Muchas veces la burocracia desalienta. En mi caso, conseguir el registro de marca llevó cerca de cuatro años”, contó. A pesar de ello, los productores avanzan en la construcción de una identidad comercial común que permita fortalecer el reconocimiento del producto y abrir nuevas oportunidades de negocio.
La receta se originó en la década de 1960 gracias a Aníbal Amarilla, quien comenzó a comercializar una preparación elaborada con 50 % de carne vacuna y 50 % de carne porcina. Foto: Gentileza
Del mercado local a la expansión nacional
Aunque su origen está ligado a San Juan Bautista, el principal mercado consumidor ya no se encuentra exclusivamente en Misiones. Actualmente, el departamento Central concentra el mayor volumen de ventas del producto, seguido por puntos de comercialización distribuidos en Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y San Pedro.
Según los productores, el crecimiento de la demanda permitió que el chorizo sanjuanino dejara de ser un producto asociado únicamente a festividades locales para convertirse en una opción cada vez más presente en reuniones familiares, encuentros sociales y celebraciones en distintas zonas del país.
El comportamiento de las ventas también presenta una marcada estacionalidad. Los mayores niveles de comercialización se registran durante los feriados nacionales y especialmente hacia finales de enero, cuando miles de personas llegan a San Juan Bautista para participar del tradicional Festival Nacional del Batiburrillo, Siriki y Chorizo Sanjuanino.
A este escenario se suma un fenómeno particular registrado durante los últimos meses: el impacto del buen momento deportivo de la selección paraguaya. Los productores afirman que la clasificación al Mundial y el entusiasmo generado por el fútbol impulsaron el consumo durante encuentros familiares y reuniones sociales vinculadas a los partidos. “La gente se reúne más, organiza asados, encuentros y eso también termina favoreciendo las ventas”, señalan desde el sector.
Más allá de los números, los elaboradores consideran que uno de los principales activos del chorizo sanjuanino es su identidad. La receta se originó en la década de 1960 gracias a Aníbal Amarilla, quien comenzó a comercializar una preparación elaborada con 50 % de carne vacuna y 50 % de carne porcina.
Con el tiempo, el producto ganó popularidad y se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos más representativos de Misiones. Aunque muchas personas lo identifican como “chorizo misionero”, los productores sostienen que su origen está directamente ligado a San Juan Bautista. Por ese motivo, actualmente trabajan en la consolidación de herramientas que permitan proteger y diferenciar comercialmente al producto.
Uno de los principales objetivos es fortalecer la obtención y utilización de la indicación geográfica, un sello que permite identificar productos asociados a un territorio específico y que constituye un importante factor de valor agregado en los mercados modernos. La iniciativa busca otorgar mayores garantías al consumidor y reforzar la diferenciación frente a productos similares elaborados en otras regiones.
El departamento Central concentra el mayor volumen de ventas del producto en la actualidad, según informaron. Foto: Gentileza
Turismo y el desafío de exportar
La promoción del producto encuentra uno de sus principales escenarios en los eventos gastronómicos organizados en San Juan Bautista. Además del tradicional Festival Nacional del Batiburrillo, Siriki y Chorizo Sanjuanino, que reúne anualmente a más de 25.000 visitantes en enero de cada año, la ciudad desarrolla otras actividades orientadas a fortalecer la visibilidad de los productores locales.
Entre ellas figura la Fiesta del Siriki y del Chorizo Sanjuanino, celebrada durante junio y considerada una de las principales plataformas de promoción comercial y turística para el sector. Según Pablo Cubilla, secretario de Comunicación de la Municipalidad de San Juan Bautista, estos eventos generan un importante movimiento económico para emprendedores, artesanos, comerciantes y productores gastronómicos.
“Prácticamente todo lo que se ofrece durante las jornadas termina vendiéndose”, destacó. Mientras tanto, el siguiente gran desafío del sector apunta a la exportación. Los productores comenzaron a trabajar junto al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) en procesos de formalización, capacitación y acceso a herramientas de financiamiento que permitan cumplir los requisitos sanitarios y comerciales exigidos por los mercados internacionales.
Si bien el objetivo todavía se encuentra en una etapa inicial, el sector considera que la combinación entre identidad territorial,tradición gastronómica y organización productiva puede convertirse en una oportunidad para posicionar al producto más allá de las fronteras.
Cristina Goralewski, presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona) presentó la primera Política Forestal Nacional (PFN) en la Expo ARP Paraguay 2026. Foto: Infona
Paraguay presenta su primera Política Forestal Nacional y apunta a atraer más inversiones
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El Gobierno presentó la primera Política Forestal Nacional, un documento que busca establecer una hoja de ruta de largo plazo para el crecimiento del sector, fortalecer la seguridad jurídica y generar condiciones para atraer nuevas inversiones nacionales e internacionales.
La presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, destacó que se trata de la primera vez que el país cuenta con un marco estratégico integral para orientar el desarrollo forestal. Según explicó, la iniciativa fue construida durante aproximadamente dos años mediante consultas con productores, empresas, comunidades rurales, pueblos indígenas y otros actores vinculados a la actividad.
“El objetivo es que esta política trascienda gobiernos y se convierta en una herramienta de Estado, con reglas claras y una visión compartida sobre el futuro del sector forestal paraguayo”, señaló Goralewski, este sábado, a la 1020 AM. La titular del Infona sostuvo que el sector forestal tiene potencial para convertirse en uno de los principales motores económicos del país, no solo por su capacidad de generar inversiones y exportaciones, sino también por su impacto en el desarrollo de comunidades rurales y la creación de empleo.
Cristina Goralewski, presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona) presentó la primera Política Forestal Nacional (PFN) en la Expo ARP Paraguay 2026. Foto: Infona
La estrategia se presenta además en un contexto favorable para Paraguay, marcado por la reciente ratificación del grado de inversión por parte de Moody’s y el creciente interés de fondos internacionales por proyectos vinculados a sostenibilidad, economía verde y desarrollo productivo.
Goralewski afirmó que la combinación de estabilidad macroeconómica, fortalecimiento institucional y condiciones naturales competitivas posiciona al país como un destino atractivo para nuevas inversiones forestales. A ello se suma el trabajo de promoción internacional impulsado por el Gobierno para posicionar al Paraguay forestal en mercados globales.
Sin embargo, advirtió que el próximo desafío ya no pasa únicamente por aumentar las plantaciones forestales, sino por avanzar hacia una mayor industrialización. Indicó que la prioridad es generar más competitividad para que el país exporte productos con mayor valor agregado y reduzca progresivamente la venta de materia prima sin procesamiento.