El sector textil paraguayo cierra el 2025 con un balance positivo, impulsado por el régimen de maquila, la expansión del empleo formal y un desempeño sostenido de las exportaciones.

Así lo señaló Karina Correa, propietaria de Florisk, en conversación con La Nación/Nación Media, al analizar la evolución reciente del rubro y los desafíos que enfrenta de cara a una nueva etapa de crecimiento.

“El mayor desafío es dar el salto de escala. Paraguay ya demostró que puede producir con calidad, cumplir plazos y generar empleo formal sostenido. Ahora se trata de consolidarnos como hub regional”, afirmó. En ese sentido, remarcó la necesidad de fortalecer eslabones aún débiles de la cadena, atraer inversiones complementarias y continuar elevando las capacidades productivas.

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De acuerdo con Karina Correa, el 2025 fue un año muy favorable para el sector, con un crecimiento del empleo y una mayor consolidación del textil como uno de los principales generadores de trabajo industrial en el país.

“Las exportaciones se mantuvieron firmes y en algunos segmentos incluso crecieron, lo que confirma que Paraguay es un país confiable para producir”, sostuvo.

La empresaria subrayó que la maquila sigue siendo una puerta de entrada estratégica para nuevas inversiones, muchas de las cuales comienzan con operaciones acotadas y luego se expanden con una visión de largo plazo.

“La base productiva está, el talento existe y el clima de negocios es favorable. El desafío es acelerar el proceso de maduración del sector”, añadió.

Según Correa, Paraguay reúne condiciones como estabilidad macroeconómica, costos competitivos, mano de obra comprometida y un régimen de maquila que funciona.

“Veo más interés concreto de empresas extranjeras, ampliaciones de plantas en marcha y una mirada cada vez más estratégica hacia Paraguay como centro productivo regional”, señaló.

No obstante, advirtió que el punto crítico seguirá siendo la inversión en capacitación y calidad. “Si hacemos esa tarea, el textil va a seguir siendo uno de los grandes motores del crecimiento industrial. Eso no lo veo como un deseo, sino como algo que ya está en movimiento”, concluyó.

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