Superluna y eclipse parcial serán visibles en el cielo paraguayo
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El cambio de fase lunar a la luna llena se podrá visualizar hoy martes a las 22:36 en territorio paraguayo y, minutos después, también se verá el fenómeno de un eclipse parcial con su máxima vista a las 22:44, según informó Meteorología Encarnación. La superluna del mes aparecerá durante la madrugada y la noche del miércoles, aunque algunas zonas del este del país tendrán cielos nubosos con chaparrones aislados que obtaculizarán la vista del evento astronómico.
El nombre de “superluna” fue adoptado por el astrólogo Richard Nolle en 1979 para nombrar el fenómeno en que una Luna Nueva o Llena se encuentra en una cercanía del 90 % de la Tierra. El satélite natural del planeta tendrá un aspecto un poco más grande y brillante por alcanzar su punto más cercano durante su órbita elíptica, aunque la distancia de separación es aún de 363.300 kilómetros.
Debido al eclipse parcial, la luna se verá cubierta en un 8.4 % por la sombra de la Tierra, según la información proporcionada por la NASA, creando la apariencia de un difuso “mordisco” en la superficie lunar. La combinación de los distintos eventos provocará que la luna luzca de un marrón rojizo turbio, cuando la sombra de la Tierra descienda sobre la superficie lunar.
Por tratarse de la luna llena más cercana al equinoccio de otoño se le llama Luna de la cosecha, según el diccionario Oxford y cuyo origen data de 1706, atendiendo a que los agricultores podían recoger la cosecha hasta altas horas de la noche, aprovechando que la luz de la luna era 30 % más brillante. Estas lunas con nombres especiales provienen del Almanaque del Granjero de Maine, donde se publicó por primera vez un listado de denominaciones indígenas de Estados Unidos para las lunas llenas en la década de los treinta.
El primer puesto fue para el Equipo E por el proyecto Ykua-Gas desarrollado por Jemima Chávez (INAES), Melissa Benítez (FCA-UNA), Zadkiel Aguilera (FCA-UNA) y José Peralta (FACEN-UNA)
El Departamento de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (FACEN – UNA) y la Asociación Paraguaya de Estudiantes de Biotecnología (APEBT) organizaron la I BIOHACKATON PARAGUAY – DESAFÍO 2026, una competencia nacional universitaria de innovación abierta que reunió a estudiantes de distintas disciplinas para diseñar soluciones sostenibles a desafíos reales de una comunidad educativa rural de San Pedro.
Agrupados en equipos multidisciplinarios conformados por sorteo y trabajando bajo una modalidad 100 % virtual, los jóvenes asumieron el desafío de diseñar soluciones integrales para transformar residuos orgánicos y aguas residuales en alternativas de desarrollo para el Centro Educativo Integral Ko’ê Pyahu, ubicada en la colonia San Miguel del distrito de Unión (San Pedro).
CAPACITACIONES
Durante todo el proceso, los universitarios recibieron capacitaciones especializadas en componentes técnico-científicos, de gestión, comunicación y desarrollo social para fortalecer sus propuestas.
La actividad se llevó a cabo en el marco del proyecto de investigación “La Biotecnología va al cole: Ciencia y Tecnología para el interior del país” financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del Programa Prociencia con apoyo del FEEI.
La iniciativa sumó el apoyo estratégico de la MSc. Lizza Román (creadora del Premio ICIS), la Asociación de Biotecnólogos del Paraguay (ABTPY), el Grupo Fungi Paraguay y la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Asunción (INCUNA), consolidando un esfuerzo interinstitucional en favor de la divulgación científica y el desarrollo rural del Paraguay.
LOS TRES MEJORES PROYECTOS
Tras una rigurosa evaluación de los proyectos, el jurado determinó las propuestas ganadoras que abordaron las problemáticas de San Pedro desde diversos enfoques científicos. El primer puesto fue para el Equipo E (Proyecto Ykua-Gas), los integrantes fueron Jemima Chávez (INAES), Melissa Benítez (FCA-UNA), Zadkiel Aguilera (FCA-UNA) y José Peralta (FACEN-UNA). Además, el equipo se adjudicó también el Premio ICIS – Innovación Científica con Impacto Social, al obtener la calificación más alta en el componente de Desarrollo Social.
El equipo G, integrado por Gorman David González (INAES), María Adali Cabrera (UNVES) y Camila Carrera (USCA), ocupó el tercer lugar del certamen
El proyecto consistió en el diseño de un biodigestor anaerobio de flujo continuo tipo tubular respaldado por simulación matemática (modelo ADM1) para procesar estiércol porcino, bovino y restos de cocina, sumado a un sistema de desulfurización con viruta de hierro para purificar el biogás.
El segundo puesto fue para el Equipo A conformado por Patricia Risso (FENOB-UNA), Lisandry Benítez (FENOB-UNA), Liliana López (USCA), Ana Paula Valdez (FACEN-UNA) y Máximo Casalla (UPTP).
El segundo lugar fue para el Equipo A conformado por Patricia Risso (FENOB-UNA), Lisandry Benítez (FENOB-UNA), Liliana López (USCA), Ana Paula Valdez (FACEN-UNA) y Maximo Casalla (UPTP)
En esta iniciativa plantearon un biodigestor semi-enterrado con microclima solar pasivo (estructura tipo invernadero) y mantas térmicas confeccionadas con sacos de ración reciclados para resistir las variaciones térmicas del norte del país.
Incorporaron pretratamiento con Microorganismos de Montaña (MM) y monitoreo casero de pH con extracto de repollo morado.
Integraron innovación tecnológica al diseñar un humedal de flujo vertical equipado con una Celda de Combustible Microbiana (Humedal-MFC), donde bacterias electrogénicas generan micro-electricidad a partir de la descontaminación del agua para alimentar microsensores analógicos.
Finalmente, el tercer lugar fue para el equipo G integrado por Gorman David González (INAES), María Adali Cabrera (UNVES) y Camila Carrera (USCA).
En la solución propuesta presentaron la construcción de un biodigestor tipo taiwanés en zanja de 16 metros con geomembrana de PEAD, capaz de abastecer de 6 a 7 horas diarias de cocción mediante una cocina industrial construida con ladrillos refractarios y quemadores adaptados. Así también desarrollaron un humedal de flujo subsuperficial horizontal con trampa de grasas que conduce el agua depurada hacia un módulo de cultivo hidropónico de lechugas (sistema NFT) en caños PVC, destinado al consumo del internado e ingresos para la institución.
Un cohete Falcon 9 de SpaceX se exhibe en una instalación de SpaceX el 4 de agosto de 2026 en Hawthorne, California. Foto: Justin Sullivan/Getty Images/AFP
Parte de un cohete de SpaceX se estrelló contra la Luna
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Parte de un cohete de SpaceX, del tamaño aproximado de un autobús, se estrelló contra la Luna, tal como estaba previsto, dijeron científicos ayer miércoles, después de que un telescopio en Chile registró una nube de escombros. La colisión, que no fue intencional, no representó ningún peligro para la Tierra y se espera que haya dejado un cráter lunar, que las agencias espaciales, incluida la NASA, aún esperan poder documentar.
Los científicos tenían previsto que la segunda etapa del Falcon 9 impactara la superficie lunar alrededor de las 6:35 GMT del miércoles. Y así ocurrió, informó el Observatorio Europeo Austral en las redes sociales, basándose en registros del Very Large Telescope. El telescopio “detectó líneas espectrales”, una suerte de “huellas dactilares químicas” de “gas de sodio y litio en la nube de impacto que duró entre 5 y 10 minutos después de la colisión”, explicó el Observatorio.
“Es probable que el sodio se originara en el suelo lunar, mientras que el litio podría proceder del propio cohete”, añadió en su publicación. Según observadores científicos, el impacto a 8.690 kilómetros por hora “era inevitable”. Al compartir la publicación del Observatorio Europeo Austral, Benjamin Fernando, del Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, declaró a la AFP: “Puedo confirmar que el impacto se produjo”.
El cohete Falcon 9 de SpaceX, la empresa de Elon Musk, despegó en enero de 2025 junto con dos módulos de alunizaje. Su propulsor regresó a la Tierra, pero la parte superior permaneció en el espacio para impulsar a los alunizadores en su trayectoria.
En general, en este tipo de misiones, SpaceX lleva a cabo una maniobra para asegurarse de que la segunda etapa “sea segura de acuerdo con las normas y reglamentos pertinentes”, explicó Julianna Scheiman, directora de Ciencia de la NASA y de Programas Dragon en SpaceX, en una rueda de prensa el lunes.
La NASA espera establecer pronto una misión humana permanente en la Luna, por lo que es fundamental comprender mejor los desechos espaciales en órbita lunar. La Luna soporta habitualmente impactos de desechos espaciales, incluidos meteoroides. Las colisiones artificiales son menos frecuentes.
El espacio permitió compartir avances alcanzados en la formación doctoral y discutir estrategias técnicas y metodológicas aplicables al sector productivo e industrial. Foto: Gentileza
La seguridad alimentaria no depende únicamente de tecnología avanzada o protocolos formales, también del factor humano en cada etapa del proceso productivo.
Esta premisa, que integra enfoques de la ingeniería industrial, la psicología del trabajo y la sociología organizacional, fue el eje de la presentación de la Mag. Ing. Ana Pamela Arévalos en la European Safety and Reliability Conference (ESREL 2026), realizada durante el mes de junio en el Forum Braga, en Portugal, donde expuso sobre el impacto de las decisiones, hábitos y condiciones laborales en la inocuidad de los alimentos.
Arévalos, docente e investigadora de la carrera de Ingeniería Industrial y doctoranda del Programa de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA), expuso los avances de su trabajo centrado en la confiabilidad humana dentro de los sistemas de gestión de inocuidad alimentaria.
El estudio, titulado “Confiabilidad humana en la seguridad alimentaria: una revisión sistemática de intervenciones KAP”, aborda la importancia del factor humano a través de una revisión sistemática de intervenciones basadas en el modelo KAP (Conocimientos, Actitudes y Prácticas).
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología cerró la tercera edición de las vacaciones científicas de invierno, con más de mil niños, niñas y jóvenes participantes en actividades lúdicas y creativas que abarcaron astronomía, deporte, ciencias, diseño textil y otros.
Mediante la sinergia con instituciones aliadas, el Conacyt apunta a estimular en los estudiantes el interés por la ciencia y la tecnología, promoviendo espacios de encuentro y aprendizaje, contribuyendo al fortalecimiento de una educación científica innovadora y de calidad en el Paraguay.
ACTIVIDADES
El Museo de Ciencias (MuCi) desarrolló la Semana Científica MuCi: Universo, la experiencia del planetario digital, a través de San Cosmos, un espacio inmersivo que te hace viajar por la galaxia.
La Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA - UNA) llevó a cabo el Laboratorio Steam de Diseño y Estampación Textil. Este espacio incluyó la lectura guiada del cuento “Mis amigos los cactus del Chaco” por parte de la investigadora y escritora Ana Pin, y la fusión de arte y tecnología mediante el uso de prensas térmicas para transferir los diseños creados por los participantes a mochilas y marionetas tipo manopla.
La Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCQ-UNA) organizó la propuesta Pequeños Científicos. La experiencia educativa estuvo orientada a acercar la ciencia, la tecnología, la salud y la innovación a 200 niños y niñas, mediante actividades experimentales seguras, participativas y adaptadas a cada edad.
Las vacaciones científicas cerraron con una actividad impulsada en conjunto con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, en la Casa de la Integración de CAF, en donde asistieron 50 participantes.
La jornada incluyó un recorrido guiado por la muestra artística y tecnológica “Centro, cabeza, gol: la fiesta paraguaya del fútbol”, y la experiencia inmersiva de realidad virtual basada en Colosos de la Tierra, enfocada en los bosques paraguayos y la preservación del medioambiente.