Como en otras ocasiones, la inclemencia climática no fue impedimento para que los fieles cristianos lleguen hasta la Villa Serrana para pagar su promesa o simplemente para dar gracias por los favores o las gracias recibidas.
Desde distintos puntos del país, algunos a pie, otros en colectivo y también en vehículo particular, los fieles católicos llegaron hasta la capital de la fe paraguaya para honrar a la Inmaculada Concepción, más conocida como la Virgen de Caacupé.
Sin distinción de edad ni sexo, los promesereos llegaron, chicos, jóvenes y adultos, todos con fe, la devoción y la esperanza. Para los creyentes, estar junto a la Virgen de Caacupé en este día especial es la mejor manera de agradecer por su bendición en este año que va terminando.
“Es muy emocionante estar junto a ella en este día. Cada uno le agradece y le sirve como puede”, dijo una promesera que llegó desde Misiones, caminando desde el desvío de Piribebuy. Sofía tiene 49 años y viene caminando con sus hijos para agradecer que terminaron los estudios, uno en la universidad y otro del colegio.
Protegidos con paraguas o con pilotonines, la gente llegó en las últimas horas utilizando distintos métodos: a pie, en auto, colectivo, bicicleta, caballo y carreta. Los que llegaron más temprano pudieron descansar algo antes de emprender nuevamente regreso.
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Una devoción centenaria que convoca a miles de fieles en todo el país
- Fotos: Salesianos Paraguay
Cada 24 de mayo, Paraguay celebra con fervor la festividad de María Auxiliadora, una de las advocaciones marianas más veneradas del territorio nacional y símbolo espiritual estrechamente vinculado a la tradición salesiana.
Esta celebración fue instituida cuando en 1814, el papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre y llegó a Roma el 24 de mayo, fecha que quedó declarada como Día de María Auxiliadora.
Misas multitudinarias, procesiones, vigilias, karu guasu y serenatas caracterizan una jornada que se ubica entre las celebraciones religiosas de mayor convocatoria del calendario católico paraguayo.
La devoción a esta advocación mariana arribó al país con los primeros misioneros salesianos hace más de un siglo y se consolidó progresivamente tanto en comunidades urbanas como rurales.
La congregación salesiana explica que “la devoción a María Auxiliadora comienza con la venida de los primeros cuatro salesianos el 23 de julio de 1896, quienes fundan el colegio Monseñor Lasagna, con una capilla anexa dedicada a la Virgen”.
LA HISTORIA DEL SANTUARIO
En 1933 se erige la actual parroquia María Auxiliadora con una extensión muy superior a la actual. El conocido P. Domingo Queirolo escribía ya en 1915: “Es intención de todos, pues la necesidad lo manda, construir un espacioso y auténtico santuario en el que se venere dignamente a la bendita Virgen de Don Bosco”, cuya devoción para esa época estaba extendida en las principales poblaciones del Paraguay.
En las décadas del 30, del 40 y del 60 ya se elaboraron varios proyectos para un gran santuario. Se colocaron las piedras fundamentales, pero no pudieron concretarse por la precariedad de la situación política y económica.
Finalmente, en 1971, como compromiso del 75.º aniversario de presencia salesiana en el país, la Inspectoría decide “levantar el Santuario Nacional a María Auxiliadora en Asunción como expresión de gratitud a la Madre de la Congregación; como petición de ayuda en las necesidades materiales y espirituales, y como compromiso de ser mejores religiosos, de trabajar más por las vocaciones y de propagar más intensamente su devoción”.
La edificación comenzó el 24 de mayo de 1980. En 1989 se hace la solemne bendición del nuevo templo por su expárroco, el arzobispo de Asunción Mons. Ismael Rolón.
En el año 1985 se terminó la cúpula del santuario, los vitrales, la electrificación interna, el piso y se habilitó para el oficio diario.
Sobre la cúpula del santuario se erige la estatua de acero del escultor nacional Herman Guggiari de 1.500 kilos sobre el mundo y sobre el mapa del Paraguay. Madre e hijo salpicados de flores, con la paloma de la paz en las manos mirando hacia Asunción.
SEGUNDA CELEBRACIÓN MÁS IMPORTANTE
La festividad es considerada la segunda celebración mariana más importante del Paraguay, superada únicamente por la de la Virgen de Caacupé, patrona nacional.
El santuario de María Auxiliadora constituye el epicentro de los festejos. Miles de fieles concurren anualmente al recinto para participar de una extensa programación litúrgica que se inicia la víspera con vigilias y serenatas, y se extiende durante todo el día central con celebraciones eucarísticas ininterrumpidas hasta las últimas horas de la noche, además de la tradicional procesión náutica.
La convocatoria reúne a personas de todas las edades: estudiantes de instituciones salesianas, familias, exalumnos, movimientos juveniles y devotos procedentes de distintas regiones del país.
RELIGIOSIDAD POPULAR
La festividad se replica, además, en parroquias, capillas y colegios de la red salesiana en el interior. En los departamentos de Alto Paraná y Concepción, la figura de María Auxiliadora ocupa un lugar destacado dentro de la religiosidad popular. En Concepción se erige una de las imágenes más monumentales dedicadas a esta advocación en el país, en tanto que en Alto Paraná es venerada como patrona del agro.
La celebración trasciende el ámbito estrictamente religioso. En numerosas instituciones educativas salesianas se realizan procesiones estudiantiles, festivales artísticos y actividades solidarias enmarcadas en el legado de San Juan Bosco, principal impulsor de esta devoción en el catolicismo mundial.
Con el transcurso de los años, la solemnidad ha mantenido plena vigencia. Las columnas de fieles que ingresan al santuario, las velas encendidas y los cánticos marianos configuran una estampa que se renueva cada año y da cuenta de una tradición profundamente arraigada en la identidad religiosa del pueblo paraguayo.
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Kurusu Ára 2026
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Postales de Fe: Semana Santa 2026
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Un momento de reflexión
- Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
La Semana Santa conmemora uno de los momentos centrales en la historia del cristianismo: la muerte y resurrección de Jesús. En estos días, desde la Iglesia se llama a la reflexión sobre el actuar como cristianos ante los ojos de Dios. Es un tiempo que invita a la renovación de la fe y también a la reflexión.
Se define el acto de reflexionar como “pensar con profunda atención” (RAE), como un “proceso consciente de pensar detenida y profundamente sobre un asunto, experiencia o emoción para comprenderlo mejor, evaluar acciones y tomar decisiones informadas”. Ciertamente, el ritmo de la Semana Santa cambió bastante desde aquellos días de nuestra niñez en que en un Viernes Santo no se movía ni una hoja en el barrio. Hoy uno encuentra comercios abiertos las 24 horas y la idea de los feriados santos se ha volcado con mucha fuerza al turismo.
Pero, entre lo religioso o lo turístico, es también un tiempo interesante para pensar en lo que está pasando en el país; aprovechar la calma de unos días libres, esa salida al campo o el descanso en el hogar para tratar de ver la película un poco más clara. Para evaluar, entender y tomar decisiones informadas.
La vorágine del día a día nos engulle. Cada vez hay menos tiempo para más cosas y a ese fenómeno se adaptaron los medios de comunicación en la actualidad, ofreciendo información más escueta, más rápidamente digerible, de más impacto, dejando menos espacio quizás para el elemento de contexto, del dato que haga comprender el fondo y no solo la superficie de lo que estamos consumiendo.
Tenemos a un sector de la prensa diciendo esto y a otro sector diciendo lo opuesto. ¿Con cuál versión nos quedamos? La respuesta debería ser: con la información que se sustenta en datos reales, contrastables, documentados. Pero eso exige también un ejercicio: antes que nada, tener fuentes confiables, y también ir un poco más allá, contrastar, interesarnos.
En este escenario, las redes sociales han aparecido para contribuir con la masificación de la información, pero también con la confusión, con las fakenews y con la exasperación del debate, lo que lleva muchas veces a una difícil comprensión del fondo de la cuestión. La guerra de los posteos nos arrastra, nos lleva y nos separa.
El escritor, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco fue muy crítico en su mirada hacia las redes sociales. Eco decía en una entrevista allá por el 2015: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Quizás la Semana Santa es buen momento para darles un descanso a muchos de ellos.
Tenemos en frente momentos importantes en cuanto al futuro próximo del país. Primeramente, las elecciones municipales de este año, donde se definirán las autoridades locales en 262 distritos, más Asunción. Las internas simultáneas de los partidos se realizarán el 7 de junio, mientras que las municipales tendrán lugar el 4 de octubre.
En Asunción, por ejemplo, venimos de dos pésimas experiencias en los dos últimos gobiernos comunales, el de Mario Ferreiro (electo en 2015) y el de Óscar “Nenecho” Rodríguez (electo en 2021).
Ambos intendentes no terminaron sus mandatos, envueltos en acusaciones de corrupción. ¿Soportaremos otro bluf en Asunción? Un hecho que da para reflexionar, y profundamente.
Más adelante, las elecciones generales de abril de 2028, en las que se elige al presidente de la República del Paraguay para el periodo 2028-2033, además de vicepresidente, senadores, diputados, y los gobernadores y concejales departamentales de los 17 departamentos. Cada cargo tendrá una influencia en lo que sucederá a partir de esa fecha en nuestras comunidades y en el país. ¿Iremos como borregos a poner nuestros votos por uno u otro discurso? ¿Y si reflexionamos un poco antes de ejercer nuestro derecho democrático?
Evaluar, entender y tomar decisiones informadas a partir de la reflexión. Qué importante ejercicio para trasladar desde los feriados de Semana Santa hasta nuestro cotidiano. Difícil pero no imposible tarea, que puede significar mucho para el presente y futuro del país.