El jopara, plato emblemático de la cocina paraguaya, se convierte cada 1 de octubre en el ritual gastronómico para espantar al temido Karai Octubre. La tradición, nacida en tiempos de las reducciones jesuíticas, recuerda el valor del ahorro y la redistribución de alimentos en épocas de sequía o escasez.
En los mercados municipales 1, 2, 3, 4 y 5, el jopara se ofrece a precios accesibles que van de 7.000 a 10.000 guaraníes, constituyéndose en el punto de encuentro entre tradición e historia. También, locales icónicos como el Lido Bar lo incluyen en su menú por 17.000 guaraníes, acompañado de mandioca o panificados, mientras que el histórico Bar Leo lo ofrece por 15.000 guaraníes, con reservas agotadas desde tempranas horas.
Las opciones también se han diversificado. Restaurantes como Pink Cow y Brotes apuestan por versiones veganas del jopara, a precios que rondan los 15.000 a 17.000 guaraníes, mostrando cómo la tradición se adapta a nuevas tendencias alimenticias.
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La etnococinera Graciela Martínez, conocida como Ña Graciela, explicó a La Nación Digital que el término jopara significa mezcla y que originalmente incluía poroto, locro, cebollita de hoja y queso Paraguay. Con el tiempo se fueron incorporando carnes y otros ingredientes, adaptándose a los gustos y recursos de cada familia.
El consumo del jopara el 1 de octubre surge de la creencia de que este mes representaba la miseria: las cosechas ya habían terminado y la sequía golpeaba con fuerza. Los jesuitas introdujeron la costumbre de redistribuir y racionar los alimentos disponibles para que alcanzaran hasta la próxima cosecha, dando origen a la práctica de preparar este plato para espantar al Karai Octubre.
El Karai Octubre, según los expertos, fue un invento jesuítico para inculcar el valor del ahorro en los indígenas. Se les enseñaba que, si no guardaban maíz y poroto, este personaje maléfico traería hambre y carencia. “Octubre era la época de la escasez; algunos lo máximo que podían ponerle a su jopara era un poco de queso, porque ni siquiera carne había”, recordó David Galeano, director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní.
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Actualmente, el jopara se prepara tanto en el interior, en ollas negras de hierro sobre leña, como en zonas urbanas donde incluso puede pedirse por delivery, combinando modernidad con una tradición que sigue viva.
Más que un plato, el jopara es memoria, símbolo de abundancia y un recordatorio de que la unión y la mezcla son la verdadera fuerza para enfrentar los tiempos difíciles.

