El Departamento de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (FACEN – UNA) y la Asociación Paraguaya de Estudiantes de Biotecnología (APEBT) organizaron la I BIOHACKATON PARAGUAY – DESAFÍO 2026, una competencia nacional universitaria de innovación abierta que reunió a estudiantes de distintas disciplinas para diseñar soluciones sostenibles a desafíos reales de una comunidad educativa rural de San Pedro.
Agrupados en equipos multidisciplinarios conformados por sorteo y trabajando bajo una modalidad 100 % virtual, los jóvenes asumieron el desafío de diseñar soluciones integrales para transformar residuos orgánicos y aguas residuales en alternativas de desarrollo para el Centro Educativo Integral Ko’ê Pyahu, ubicada en la colonia San Miguel del distrito de Unión (San Pedro).
CAPACITACIONES
Durante todo el proceso, los universitarios recibieron capacitaciones especializadas en componentes técnico-científicos, de gestión, comunicación y desarrollo social para fortalecer sus propuestas.
La actividad se llevó a cabo en el marco del proyecto de investigación “La Biotecnología va al cole: Ciencia y Tecnología para el interior del país” financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del Programa Prociencia con apoyo del FEEI.
La iniciativa sumó el apoyo estratégico de la MSc. Lizza Román (creadora del Premio ICIS), la Asociación de Biotecnólogos del Paraguay (ABTPY), el Grupo Fungi Paraguay y la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Asunción (INCUNA), consolidando un esfuerzo interinstitucional en favor de la divulgación científica y el desarrollo rural del Paraguay.
LOS TRES MEJORES PROYECTOS
Tras una rigurosa evaluación de los proyectos, el jurado determinó las propuestas ganadoras que abordaron las problemáticas de San Pedro desde diversos enfoques científicos. El primer puesto fue para el Equipo E (Proyecto Ykua-Gas), los integrantes fueron Jemima Chávez (INAES), Melissa Benítez (FCA-UNA), Zadkiel Aguilera (FCA-UNA) y José Peralta (FACEN-UNA). Además, el equipo se adjudicó también el Premio ICIS – Innovación Científica con Impacto Social, al obtener la calificación más alta en el componente de Desarrollo Social.
El proyecto consistió en el diseño de un biodigestor anaerobio de flujo continuo tipo tubular respaldado por simulación matemática (modelo ADM1) para procesar estiércol porcino, bovino y restos de cocina, sumado a un sistema de desulfurización con viruta de hierro para purificar el biogás.
El segundo puesto fue para el Equipo A conformado por Patricia Risso (FENOB-UNA), Lisandry Benítez (FENOB-UNA), Liliana López (USCA), Ana Paula Valdez (FACEN-UNA) y Máximo Casalla (UPTP).
En esta iniciativa plantearon un biodigestor semi-enterrado con microclima solar pasivo (estructura tipo invernadero) y mantas térmicas confeccionadas con sacos de ración reciclados para resistir las variaciones térmicas del norte del país.
Incorporaron pretratamiento con Microorganismos de Montaña (MM) y monitoreo casero de pH con extracto de repollo morado.
Integraron innovación tecnológica al diseñar un humedal de flujo vertical equipado con una Celda de Combustible Microbiana (Humedal-MFC), donde bacterias electrogénicas generan micro-electricidad a partir de la descontaminación del agua para alimentar microsensores analógicos.
Finalmente, el tercer lugar fue para el equipo G integrado por Gorman David González (INAES), María Adali Cabrera (UNVES) y Camila Carrera (USCA).
En la solución propuesta presentaron la construcción de un biodigestor tipo taiwanés en zanja de 16 metros con geomembrana de PEAD, capaz de abastecer de 6 a 7 horas diarias de cocción mediante una cocina industrial construida con ladrillos refractarios y quemadores adaptados. Así también desarrollaron un humedal de flujo subsuperficial horizontal con trampa de grasas que conduce el agua depurada hacia un módulo de cultivo hidropónico de lechugas (sistema NFT) en caños PVC, destinado al consumo del internado e ingresos para la institución.

