El 15 de junio de 2012 marcó uno de los hechos más nefastos y trágicos en la historia de Paraguay: un enfrentamiento entre campesinos y policías que terminó con la vida de 17 compatriotas (6 policías y 11 campesinos), años de lucha por la tierra que finalmente pudo ser reivindicada. El Gobierno nacional, encabezado por el presidente de la República, Santiago Peña, hizo la entrega de títulos de propiedad a las familias asentadas en la comunidad exMarina Cué, hoy Colonia “San Óscar Romero”, en el distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú.

El abogado constitucionalista y senador en el periodo 2008-2013, Marcelo Duarte, quien también hace parte de esta historia, ya que ejercía este cargo durante el proceso político de destitución de un presidente de la República, Fernando Lugo, por este hecho sangriento, opinó al respecto.

“A 12 años del triste episodio de Marina Cue, me parece un gesto de reivindicación para esa gente que perdió la vida ahí y una respuesta apropiada del Gobierno en este caso como administrador del Estado paraguayo, en el sentido de que es una prioridad del Gobierno de turno buscar que la gente tenga un lugar donde afincarse de manera definitiva”, expresó en conversación con La Nación/Nación Media.

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Marcelo Duarte, abogado constitucionalista

En este sentido, resaltó la importancia de la reivindicación, no solo de Marina Cué, sino la postura del actual Gobierno de garantizar el acceso a la tierra para las familias campesinas, un hecho que representa el arraigo y la consolidación de los paraguayos, de acuerdo con el exsenador.

Tener una propiedad para los seres humanos significa una situación de seguridad, de arraigo, y eso trae la posibilidad de que las familias se consoliden, los hijos tengan un sentido de pertenencia porque acudirán seguramente a las escuelas de la zona, y así sucesivamente se crea lo que se llama comunidad; eso es muy importante para la sociedad paraguaya y en cualquier lugar del mundo”, resaltó.

Agregó que, “después de una larga lucha, un grupo importante de campesinos pudo hacer realidad su sueño de contar con tierra propia para afincarse, es decir, para tener un vínculo permanente con la propiedad, crear una comunidad. Los habitantes de ahí no solamente van a compartir el espacio físico, sino las vivencias, la educación de sus hijos, las actividades sociales e incluso políticas”.

Por otra parte, también indicó que, con la creación de esta comunidad, con el liderazgo y la participación de todos sus integrantes podrá fortalecerse no solo en el aspecto social, sino también político. “Eso también tiene una importancia grande, por qué no, en un futuro algunos de ellos pueden interesarse en la política, buscar una representación en la Municipalidad o en el Congreso, pero se crean infinitas posibilidades”, sentenció.

Tras una larga lucha y un triste capítulo de la historia, ahora sus pobladores cuentan con el título de propiedad. Foto: Archivo

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