El programa Hambre Cero comienza a mostrar resultados concretos en uno de los desafíos históricos del sistema educativo paraguayo: el ausentismo escolar en zonas vulnerables y rurales. Así lo afirmó el ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, al revelar que en alrededor de 22 distritos del país la asistencia de los alumnos aumentó de manera sostenida desde la implementación del programa.
Según los datos oficiales, la presencia en aulas pasó del 56 % al 98 %, un salto significativo que refleja cómo la alimentación escolar incide directamente en la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
“Casi no se falta a la escuela donde hay Hambre Cero”, subrayó el ministro Ramírez, al describir el impacto del programa en comunidades donde, históricamente, la pobreza, la distancia y la inseguridad alimentaria condicionaban la asistencia diaria.
UN INCENTIVO CONCRETO
En muchas zonas rurales del Paraguay así como en sectores urbanos donde viven familias de escasos recursos, la escuela no solo cumple un rol educativo, sino también social y nutricional. Para miles de familias, la garantía de que sus hijos recibirán una comida diaria completa se convierte en un factor decisivo para enviarlos a clases.

