Con más de 7.000 millones de reproducciones, la extremadamente pegadiza y repetitiva canción infantil Baby Shark se convirtió en el video más visto de YouTube, este lunes. El tema, que fue producido en Corea del Sur, está acompañado de un video hipnótico y colorido que hasta hoy es una sensación viral mundial.
Baby Shark Dance, la versión en inglés de la canción, le superó al que tenía el podio del video más visto en YouTube, Despacito, del puertorriqueño Luis Fonsi y Daddy Yankee. El video fue subido por primera vez en junio de 2016 y es el remix de una canción de campamento estadounidense de la productora Pinkfong, con sede en Seúl.
Su éxito de YouTube allanó su camino hacia las listas de éxitos musicales mundiales, alcanzando el puesto 32 en el Billboard Hot 100 en enero de 2019. En su camino hacia la fama, también se ganó el corazón de numerosos adultos, ya que el equipo estadounidense de béisbol Washington Nationals lo adoptó como himno.
Asimismo, la ciudad estadounidense, West Palm Beach, en Florida, la usó para desalentar a las personas sin hogar a concentrarse en una zona pública, y el servicio de lucha contra la pandemia de Covid-19 realizó una versión del tema para enseñar a los niños la importancia de la higiene personal.
Dos de los cuatro temas que ostentan el récord de canciones más reproducidas en YouTube son de Corea del Sur. El megaéxito del rapero Psy, Gangnam Style, se mantuvo en lo más alto del podio durante más de tres años, hasta la llegada de See You Again de Wiz Khalifa.
Fuente: AFP.
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Canción de John Denver de 1971 se convierte en el himno no oficial de EE. UU.
“Take Me Home, Country Roads” de John Denver, una canción folk de 1971, se convirtió en el himno no oficial de Estados Unidos en el Mundial, entonado por decenas de miles de personas al final de los partidos de esta selección anfitriona. Mientras los festejos por los 250 años de Estados Unidos organizados por el presidente Donald Trump atraen a multitudes partidistas, los estadios del Mundial se llenan de aficionados unidos por una canción asociada a un país menos polarizado.
“Todos pueden cantarla en armonía”, comentó Drew Bastinelli, que viajó desde Oregón para asistir a las celebraciones del 4 de julio en Washington. Para Doug Hartmann, profesor de sociología en la Universidad de Minnesota, el atractivo radica en la manera en que evoca “una época más amable y más sencilla, con menos conflicto y división”.
La Federación de Fútbol de Estados Unidos había incluido el tema en una lista de canciones propuesta a la FIFA para emitir después de los partidos. También figuraban “Livin’ on a Prayer” de Bon Jovi, y “Sweet Caroline” de Neil Diamond. “Buscábamos canciones que fueran representativas de artistas estadounidenses y que también sirvieran para que la multitud cantara a coro”, dijo el portavoz de la selección de Estados Unidos, Michael Kammarman.
La ejecutiva del Mundial 2026 Amy Hopfinger eligió finalmente la canción de Denver para cerrar la victoria estadounidense por 2-0 sobre Australia el 19 de junio. Apenas sonaron las primeras notas, el canto del público, de 66.925 espectadores, acalló los altavoces.
La escena se repitió tras el triunfo ante Bosnia y Herzegovina el 1 de julio, que clasificó a Estados Unidos para los octavos de final. Ese partido registró una audiencia récord de 33,5 millones de televidentes en el país. “Soy argentino al 200 %”, pero “cuando esa canción empieza a sonar en el estadio, es imposible no cantarla”, afirmó el DT de la selección estadounidense, Mauricio Pochettino.
“Simbólicamente importante”
Esa reacción se llama “efervescencia colectiva”, explicó Jeffrey Montez de Oca, profesor de sociología en la Universidad de Colorado en Colorado Springs. “Cuando uno canta en un estadio con miles de otras personas, se siente parte de algo más grande”, dijo. “Es similar a una experiencia religiosa”. La selección de fútbol estadounidense representa el abanico de la inmigración en ese país.
“La diversidad del equipo, y la fuerza que esta diversidad genera, es simbólicamente importante en medio de un momento de fuerte reacción política en Estados Unidos en torno a derechos y libertades básicos”, señaló Jules Boykoff, profesor de ciencias políticas en la Pacific University.
El clásico de John Denver ya trascendió los partidos de la selección estadounidense. Los organizadores la utilizan durante el torneo incluso cuando el equipo anfitrión no está en la cancha. Para muchos aficionados, se ganó un lugar en la cultura futbolística del país.
“A todo el mundo le encanta esa canción”, dijo Andy Byford, un inglés en St. Petersburg, Florida, que la cantó después del partido Inglaterra-Ghana. Corearla es “una experiencia clásica estadounidense”, aseguró.
Fuente: AFP.
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Cielo Ámbar presentó su “Crónicas de un naufragio”
El material cuenta con ocho canciones que se desenvuelven entre el pop, el rock y el indie.
“Realmente hacemos música para producir esas cosas nosotros, música que nos haga expresar en nuestras melancolías, nuestras alegrías, no es tanto que busquemos que el público sienta algo, porque o si no vamos a privarnos, de repente, de algunas cosas a nivel compositivo”, explica Hugo González, quien junto a la cantante Aslin Prieto, Racco Bazán y Josemi Peralta lanzaron en los últimos días “Crónicas de un naufragio”, el primer álbum de larga duración del proyecto que comparten: Cielo Ámbar. “Hoy en día ya no jugamos más con eso, ya no nos metemos más en la cabeza el qué dirán o si va a gustar o no, hacemos nomás ya”, señala.
“La banda inició como un proyecto solista mío en el 2020, al principio iba a ser un proyecto solista en el que yo usaba el seudónimo de Cielo Ámbar. Después de sacar varios singles decidí formar la banda y en 2023, hice un EP con Aslin Prieto, que es la cantante”, narra Hugo, líder y bajista del proyecto.
Después de 6 años de mucho trabajo y búsquedas, Cielo Ámbar da un siguiente paso y presentó ya su nuevo material que cuenta con ocho canciones, siendo el corte de difusión “Crónicas de un naufragio”, que cuenta también con un video clip.
PROFUNDIDAD PERSONAL
“Este corte nuevo, ‘Crónicas de un naufragio’, lo elegimos más que nada, porque fue una producción artística hecha en conjunto con Miki González de Villagrán, y es un tema que tiene mucha profundidad personal. La canción la escribí yo y trata de esas situaciones que se suelen dar entre personas en diferentes tipos de relaciones”, explica el músico.
Esta es la canción con la que abre el disco, y contó con la producción artística de Miky González Merlo, de Villagrán. El tema muestra a la banda desde un lado diferente que se podría describir como más oscuro. Entre las influencias de la banda citan a Babasónicos, Tan Biónica, Maná y Soda Stereo, entre los latinoamericanos. También tenemos influencia de música en inglés, como Post Malone, Daft Punk, Depeche Mode, The Killers, etc.
SODA
El álbum, que cuenta con una versión de “Persiana americana” de Soda Stereo, se desarrolló entre el pop, el rock y el indie. “La versión de Soda salió por una cuestión de generar contenido nomás que estábamos haciendo los sábados. Acabamos temas acústicos nuestros y algunos covers y ‘Persiana americana’ pegó. Nos sentíamos muy cómodos con la tonalidad de cómo le salía a Aslin, y decidimos probar una versión extendida, y la incluimos en el álbum”, agregó.
Cielo Ámbar ya cuenta con un importante recorrido en la comunidad musical de Asunción, manteniendo su estilo y echando mano a su versatilidad que le ha abierto puertas a festivales como el Rock al Puerto donde compartieron escenario con artistas como Dillom y La Bersuit.
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“Wannabe” cumple 30 años, el éxito inoxidable de las Spice Girls
Hace 30 años, las Spice Girls irrumpieron con fuerza en la escena musical mundial con su primer gran éxito, “Wannabe”, enarbolando el lema del “Girl Power” (El poder de las chicas) y dejando una huella duradera en la cultura pop. Formado en 1994, el grupo británico lanzó “Wannabe” el 26 de junio de 1996. La canción ascendió inmediatamente a lo más alto de las listas de éxitos en Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países.
“No era simplemente un grupo pop pasajero”, explica, a la AFP, Dominic Mohan, exdirector del periódico The Sun, quien cubría la actualidad musical en aquella época. “Eran muy dinámicas y también transmitían mensajes bastante fuertes sobre el feminismo, el ‘Girl Power’ y la importancia de ser uno mismo”, añade. “‘Wannabe’ es el tipo de canción de la que uno sabe inmediatamente, desde que lo escucha por primera vez, que va a pasar a la historia”, señala.
Dominic Mohan es el comisario de una exposición en el Barbican Centre de Londres, titulada “1996: 30 Years On” (1996: 30 años después), que estará abierta al público hasta mediados de septiembre y rinde homenaje, entre otras cosas, a las Spice Girls y a algunos de sus ‘looks’ más emblemáticos. Una de las componentes del grupo, Mel B, ha prestado por ejemplo el mono con estampado de leopardo que llevó en 1997 en los Brit Awards, los premios más importantes de la industria musical de Reino Unido.
A diferencia de los grupos femeninos anteriores, las Spice Girls tenían cada una un estilo distintivo. Mel B (Scary Spice o Spice Salvaje) destacaba por sus estampados animales; Victoria Beckham (Posh Spice o Spice Elegante), por sus atuendos sofisticados; Emma Bunton (Baby Spice o Spice Aniñada), por sus tonos pastel; Mel C (Sporty Spice o Spice Deportiva), por su ropa deportiva; y Geri Halliwell (Ginger Spice o Spice Pelirroja), por su minivestido con la bandera británica.
Himno generacional
“Wannabe”, con su estribillo “I’ll tell you what I want, what I really, really want” (“Te diré lo que quiero, lo que realmente, realmente quiero”) y su mensaje de amistad, se convirtió en un himno generacional. La canción acumula cerca de 1.500 millones de reproducciones en Spotify.
El aniversario ha reavivado los rumores sobre un concierto de reencuentro, aunque las Spice Girls no actúan juntas desde los Juegos Olímpicos de Londres-2012.
“Es nuestro trigésimo aniversario y creo que deberíamos hacer algo”, declaró Mel B a la agencia de noticias británica PA. “Todas hablamos de ello, pero todavía no se ha confirmado nada”, añadió.
Prueba de su influencia duradera es que artistas como Taylor Swift, Dua Lipa, Adele y Charli XCX citan a las Spice Girls como una fuente de inspiración.
“Existe una tendencia a considerar a las Spice Girls como un producto de pop muy edulcorado”, señala Joel Gray, profesor de medios, arte y comunicación en la Sheffield Hallam University. “En realidad, tenían una dimensión mucho más punk”, añade.
Su estilo extravagante también las convirtió en iconos para el público LGBT.
El grupo, formado y gestionado por hombres, como el productor Simon Fuller, quedó reducido en 1998 tras la salida de Geri Halliwell, antes de disolverse por completo.
Las cantantes emprendieron después carreras en solitario, especialmente Victoria Beckham, que se hizo un nombre en el mundo de la moda. El grupo se reunió de forma puntual en varias ocasiones, siendo la última de ellas en 2019, aunque sin la participación de Victoria Beckham.
“No creo que vayamos a ver una reunión completa del grupo, pero sí puedo imaginar perfectamente que vuelvan a hacer algo juntas”, opina Joel Gray. “Lo que he aprendido con las Spice Girls es que nunca hay que decir nunca”, añade. Por ahora, el grupo solo ha anunciado una camiseta conmemorativa y una edición en vinilo de “Wannabe”.
Fuente: AFP.
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Fer Velázquez: “El fútbol nos lleva a pensar que todo es posible”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El cantautor paraguayo Fer Velázquez (33) lanzó el sencillo “Sueño o realidad”, una canción inspirada en la selección paraguaya y en lo que representa para los seguidores del fútbol cada hazaña y cada derrota. Cantautor y periodista, Fer viene de presentar dos EP, “T-Surge” y “Perdiendo el control”, abordando diversas tématicas y géneros musicales. En este último trabajo tuvo el acompañamiento en la producción y guitarra de Willy Chávez.
La Nación/Nación Media conversó con Velázquez sobre su vínculo con la música, su trabajo compositivo y su nueva canción en el contexto de la Copa Mundial de Fútbol 2026, una competencia a la que Paraguay volvió tras 16 años de ausencia.
–¿Cómo surge la idea de esta nueva canción dedicada a la selección?
–La nueva canción “Sueño o realidad” fue inspirada tras el partido de Paraguay ante Bolivia, donde Julio Enciso convirtió el segundo gol agónico, desatando los festejos, euforia y felicidad de todos por acariciar la clasificación. Recuerdo que tenía solo las frases iniciales del tema después de llegar de los festejos y decía “Cuánta alegría, señor, cuánto baila ese 10, el sueño de un pueblo que quiere volver a creer”. Posteriormente la hice más genérica y la cambié por “Tanta alegría por volverte a ver”, pero inicialmente me inspiró ese gol, cómo la felicidad de ese gol, el baile de celebración y cómo terminamos celebrando todos frente al Panteón de los Héroes. Ahí nadie recordaba sus problemas, nadie estaba preguntándose por mañana, todos estaban disfrutando ese momento, algo que quizós solo el fútbol y la música te pueden ofrecer.
–¿El fútbol ocupa un lugar importante en tu vida?
–De chico practiqué en el club de mis amores, la academia, el Club Nacional, el club de mi padre, de mi abuelo y mis hermanos. Hubo un tiempo en el que no faltaba a ningún partido y fue otra de las conexiones con mi padre, porque los hombres a veces no expresamos muchas cosas que nos pasan. Recuerdo que mi papá nunca había visto salir campeón a Nacional, tenía como 56 años cuando eso, yo fui a la cancha, él no por cábala. Al llegar nos abrazamos y lloramos. Nunca había visto llorar a mi papá y hasta hoy es frecuente ver el partido en familia, a veces ir a la cancha.
EL FÚTBOL Y LA MÚSICA
–¿Sentís que la sociedad de alguna forma proyecta también cosas en el fútbol como en la música?
–El fútbol es algo mucho más masivo, algo más en conjunto, no distingue color, sexo, ideología, es transversal a cualquier clase social, es celebrado tanto por intelectuales como por las masas, por toda la familia. En cambio, la música es más personal, la misma canción puede no gustar o identificar a todos en ese mismo momento. La música te acompaña en varias etapas de la vida y te encuentra en diferentes momentos. A veces entiendes el mensaje recién cuando te pasa eso. El fútbol es multitud, es pasión, es unidad en un país o mundo dividido, desigual. Ningún artista puede hacer feliz a todo un país como un gol a los 90. El fútbol nos lleva a pensar que todo es posible, nos traspola a nuestra vida y metas personales. Todos proyectamos aquello que buscamos. Al final, como diría Camus, el acto de intentar es el único absurdo que realmente importa.
–Venís grabando y publicando con autogestión. ¿Cuál es el motor que impulsa tu proyecto?
–En Paraguay no existe una industria desarrollada para los artistas, hay varias estructuras que convergen, pero siempre recae en uno seguir creando, siempre depende de uno poner de su parte para desarrollar lo que le gusta. Uno debe encontrar su nicho, su mercado. En mi caso, sigo en la búsqueda de conectar con la gente, de que también sepan que hacemos cosas buenas. Soy músico independiente y sostengo mi carrera de solista con el trabajo que hago como periodista, pagando por producción, músicos sesionistas, fotos, diseños, registro de autor, todo lo hago yo mismo. Me he quedado varias veces sin aguinaldo siguiendo mi sueño de hacer música. –El sonido al que apostás es no solo multiinstrumental, sino bien de banda. ¿De dónde vienen tus influencias sonoras?
–Mi sonido fue mutando de acuerdo a los productores con los que he trabajado. Al principio y en esencia, soy solo yo y mi guitarra, pero cuando uno entra a un estudio, se van sumando cosas, desde la perspectiva del productor, sus propias influencias y lo que uno busca. También tuve bandas, pero al ser una persona muy ansiosa no me gusta perder el tiempo entre las dudas o tener que esperar a que el otro se decida a grabar su parte, por lo que fui optando por productores y músicos sesionistas.
EVOLUCIÓN
–Trabajaste dos EP. ¿Qué cosas en común y qué diferencias tienen ambos trabajos?
–“T-Surge” fue trabajado con Guille Sepúlveda de la Pieza Musical, un músico multiinstrumentista que le dio colores a diferentes canciones y estilos. Pasó un tiempo y coincidí con el hermano de Willy Chávez, a quien siempre admiré en lo personal como guitarrista. Jamás pensé que podíamos producir juntos y tener el placer de hacer canciones, incluso componer. Hubo un cambio entre un álbum y otro, porque en el primero buscaba agradar o llegar al público y en el segundo solo buscaba grabar las canciones que a mí me gustaban.
–¿Cómo enfocás, siendo vos alguien que también trabaja de escribir, la relación entre sonido y texto? ¿Hay prioridades?
–En mi caso, creo que la letra y melodía ya marcan hacia dónde ir, porque mis composiciones tienen ya un sonido e idea de lo que busco. En el caso con Willy, terminó potenciando y sonando como incluso nunca me imaginé, aportándole todo su talento y producción. Creo que fue un salto enorme entrar a un estudio con él, ver cómo iba armando la canción desde lo básico que le había llevado yo y darme la oportunidad de elegir entre solos de guitarra, ver cómo canciones que tenía guardadas cobraban fuerza y terminaron siendo algo de lo que me siento orgulloso.