La historia de los Reyes Magos tiene su origen en el Evangelio de Mateo, donde está escrito que “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”.
Se sabía la orientación de la cual venían, del este, pero no de dónde, del lugar exacto, por lo que se creía que provenían de Arabia, Mesopotamia o algún lugar de Palestina. Los expertos aseguran que el hecho de que los guiara una estrella, sugería que tenían conocimientos de astrología o que sabían sobre la ciencia de la navegación y el cálculo del tiempo por medio de las configuraciones estelares.
El primero que propuso la idea de que eran tres Reyes Magos fue Orígenes, escritor y teólogo del siglo III, uno de los pilares de la teología cristiana, basándose en los tres dones que recibió el niño: oro, incienso y mirra. Fue a partir del siglo VIII que recibieron nombres, aunque con algunas variaciones. Los primeros fueron Bithisarea, Melchior y Gathaspa.
Desde la Edad Media fueron incluso venerados como santos. Los tres son representados de diferentes formas: Melchor como un anciano con barba, Gaspar como una persona proveniente de Asia, y Baltazar, como alguien originario de África. En ese entonces, se los pintaba así porque no se tenían conocimientos de América., y de alguna forma sus aspectos hacían referencia a las edades del ser humano: juventud (Gaspar), madurez (Baltazar) y vejez (Melchor).
Fuente: El Heraldo de Concordia, Argentina).

