En el marco de las fechas patrias, el próximo 14 de mayo se estrena La historia divertida, una comedia teatral que brindará a niños y grandes un breve repaso por la historia del Paraguay, desde la independencia de 1811 hasta la actualidad, de manera lúdica e interactiva.
El Teatro Latino será escenario de este espectáculo que invita a las familias a disfrutar y aprender sobre los hechos históricos de nuestro país.
La historia divertida, obra creada por Marcela Gilabert, fue declarada de interés educativo en el 2011 por resolución del MEC N° 4881/11 y en esta oportunidad estrena elenco bajo la dirección de Henry Fornerón.
El elenco está integrado por Milena Di Génova, Xime Ayala, Daniel Vuyk, Kevin Anger y Natan Melamed. La producción está a cargo de Maravichu y Magna producciones y cuenta con el apoyo del Fondo Municipal para el fomento y la promoción de las Artes Escénicas.
La temporada presencial se desarrollará en las fechas 14, 15, 16, 22 y 23 de mayo a las 18:00 en el Teatro Latino, con una capacidad limitada debido a los protocolos de salud vigentes. Las entradas se podrán reservar al número 0981 224 140.
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Un símbolo de las heridas profundas en la historia paraguaya
De lo ocurrido el 1 de marzo de 1870 en Cerro Corá existen versiones múltiples: algunas llenas de ficción, otras apoyadas en el rigor documental, y numerosos relatos atravesados por exageraciones y detracciones extremas.
- Por Óscar Bogado Rolón
- Fotos: Gentileza
Esa diversidad no es casual. Cerro Corá no es un simple lugar: es el punto final de una guerra que ocasionó la destrucción y el padecimiento de toda una nación. A Francisco Solano López lo acompaña, desde entonces, una imagen vinculada al sacrificio.
El escocés Thomas Carlyle afirmaba que la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres. Y es indiscutible que, cualquier estudio sobre la guerra contra la Triple Alianza, no puede tener solvencia sin abordar el protagonismo de López.
En esta ocasión, limitaremos este relato a lo ocurrido aquel día en Cerro Corá, que en nuestro país originó el Día de los Héroes. Tal vez López no haya sido excepcional en sus cualidades personales; sin embargo, las circunstancias extremas de aquella guerra colosal lo hicieron trascender como pocos. Quizás sus cualidades personales no pasaban de la media, pero jamás cayó en la indiferencia y el tedio que rodean a los mediocres: nadie en la historia del Paraguay ha despertado tanta admiración y tanto odio. Su figura no admite matices; oscila entre la exaltación y el vilipendio.
Se lo acusa de haber llevado a su gente al calvario, forzándolo. Esa afirmación resulta, cuando menos, discutible. Ningún pueblo resiste durante tanto tiempo contra su propia voluntad sin rebelarse. Los césares más gallardos no murieron en batallas gloriosas, sino asesinados o envenenados en sus aposentos. En el caso paraguayo, además, los primeros en escribir la historia de la guerra y su principal protagonista fueron los vencedores: enemigos interesados en justificar atrocidades y traidores necesitados de coartadas morales. Aunque ningún hombre encarne por sí solo a una nación, el destino de López quedó indisolublemente ligado al de su país.
PROCESIÓN ESPECTRAL
Cerro Corá fue la última batalla que libró el ejército paraguayo contra las fuerzas aliadas. Hasta allí llegó, a principios de febrero, la procesión espectral que aún acompañaba al mariscal: hombres, mujeres y niños exhaustos. Los que no habían muerto en combate sucumbieron al hambre, a las enfermedades o a las decisiones sumarias de los tribunales de sangre. El desenlace de la guerra estaba sellado desde las derrotas de Ytororó, Avay y Lomas Valentinas, a fines de 1868. Asunción estaba ocupada; un gobierno de facto respondía a los invasores. El Chaco seguía en manos argentinas.
Las fuerzas paraguayas eran apenas un remanente. Aproximadamente cuatrocientos hombres, según lo refieren Francisco Isidoro Resquín, Juan Crisóstomo Centurión y Silvestre Aveiro. Hombres mal alimentados, exhaustos, sin posibilidad real de sostener un nuevo combate ni defender hasta el mejor de los reductos.
El general Correia de Câmara, comandante de las tropas brasileñas, ordenó el ataque. La avanzada de Paso Tacuara fue sorprendida y superada con rapidez. Los escasos combatientes que lograron huir alertaron al campamento paraguayo, que improvisó una defensa en el paso del Aquidabán con cuatro piezas de artillería al mando del coronel Ángel Moreno.
Poco antes, López había reunido a su Estado Mayor. Aferrado hasta el final a las formalidades del mando, expuso la situación y las escasas alternativas. La decisión fue unánime y terminante: enfrentar al enemigo y morir combatiendo. Cruzar la cordillera significaba internarse en territorio brasileño. La caravana andrajosa llegó hasta el último palmo de suelo paraguayo. No tenía sentido seguir huyendo y prolongar una agonía sin horizonte.
EL ÚLTIMO COMBATE
El combate comenzó cerca de las once de la mañana y duró apenas quince minutos. La caballería brasileña arrasó la débil defensa y dio con López. En su huida fue herido de gravedad por una lanzada del cabo Francisco Lacerda, conocido como Chico Diabo.
El vizconde de Taunay describe el episodio con precisión: “Cuando la Caballería brasileña al mando del coronel Joca Tavares invadió el campamento del dictador, él se encontraba montado en un caballo bayo-blanco, y rodeado de oficiales a pie, armados de lanza y espada. El entrevero fue fuerte: aquel estado mayor se desbandó, cubriéndose de cadáveres el campo. López tuvo que defenderse y su espada hirió levemente a un oficial nuestro. Fue entonces que el cabo Chico Diabo, ordenanza del coronel Tavares, dio el primer lanzazo, lanzazo mortal, porque pegó sobre la ingle alcanzando los intestinos. Pero él no cayó, y dando riendas al animal intentó huir hacia un montecillo, acompañado de dos personas también a caballo”.
Tras ese primer enfrentamiento, López se interna en una picada cuya estrechez lo obliga a apearse. Al dar unos pasos cae, debilitado por la herida que sufriera. El coronel Silvestre Aveiro, el sargento mayor Manuel Cabrera y el alférez Ignacio Silva lo ayudan tratando de hacerle cruzar el arroyo, sin que puedan lograrlo porque en ese tramo la barranca era muy alta. Quedó sostenido en una palma caída, mientras Aveiro e Ibarra buscaban un acceso más fácil.
Entonces el enemigo le da alcance. Estaba postrado, recostado sobre el brazo izquierdo, con la espada en la mano derecha, los pies dentro del agua y el cuerpo sobre el terreno poco elevado de la margen izquierda del arroyo. En esa posición lo encontró el general brasileño, quien al intimarle rendición obtuvo como respuesta la frase: “No le entrego mi espada, muero con mi espada y por mi patria”.
ASESINATO ALEVOSO
Una frase que parecía preparada para este último acto que se volvió ritual. Como respuesta, un soldado le dispara certeramente por detrás, acabando con su vida. Dicho por Juan E. O’Leary, “fue asesinado alevosamente el inerme presidente paraguayo”.
El general Câmara dio distintas versiones sobre este hecho y recibió muchas críticas. Juan Silvano Godoy afirma que “el general Correia de Câmara sufrió en ese momento un acceso de ofuscación fatal. Desconoció la misión levantada y caballeresca de conservar la vida del prisionero inerme. Careció del discernimiento para apreciar el trascendente beneficio que reportaría a la causa de la Alianza y al lustre inmortal de su propio nombre, el mariscal-presidente vivo como trofeo de guerra, en la final victoria de una campaña épica”.
Francisco Doratioto concluye que, en verdad, un tiro de fusil aceleró la muerte de López, pero “este general (Câmara) se vio forzado a sacrificar la verdad a la razón de Estado. El Gobierno Imperial decidió evitar que en los Estados Unidos y en Europa se pensase que Solano López había muerto cuando podía haber sido hecho prisionero, lo cual le hubiese acarreado al Imperio dificultades internacionales”. La ejecución del mariscal, herido y acorralado, por la espalda, fue el cimiento del personaje heroico que sirve de estandarte al nacionalismo paraguayo.
DIAGONAL DE SANGRE
Efraím Cardozo, en una de sus conocidas crónicas por los cien años de la contienda, sintetizaba: “La gran epopeya había terminado. Quedaba trazada la diagonal de sangre que cruzó todo el territorio nacional, de rincón a rincón, y que rubricó para siempre el derecho del Paraguay a la existencia”.
Elisa Lynch, la compañera de López hasta la última batalla y no menos vilipendiada que él, se salvó de la muerte y de vejámenes al invocar nacionalidad inglesa. No tuvo la misma suerte su hijo Panchito López, con quince años, pero con el grado de coronel, quien al ser encarado por el teniente coronel Francisco Antônio Martins e intimado a rendirse, se negó e intentó resistir recibiendo en consecuencia el disparo letal de una carabina Spencer; lo mismo ocurrió con el vicepresidente Francisco Sánchez, anciano casi octogenario, quien, al no querer rendirse, también fue muerto por los soldados brasileños.
En Asunción, el gobierno de facto celebró un te deum “por la muerte del tirano”, mientras en los salones oficiales lo festejaban con bailes y aclamaciones. Sarmiento, al recibir la noticia, envió una serenata a Mitre y en una correspondencia a Mrs. Mann escribía sobre el particular: “No crea que soy cruel. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana”.
La cacería de López había concluido, pero el sufrimiento de su pueblo, no.
Su muerte puso fin a una era y dio inicio a otra historia. Su figura fue utilizada durante décadas para explicar la guerra y justificar sus atrocidades. Sobre su cadáver simbólico se depositaron todas las culpas: la obstinación, el exterminio, la derrota absoluta. Era necesario un rostro para el horror, un nombre que absorbiera el espanto colectivo.
RESIGNIFICACIÓN
Pero los pueblos no viven solo de hechos: viven de relatos. A comienzos del siglo XX, cuando el Paraguay comenzó a reconstruir su identidad devastada, la figura de López fue resignificada. El mismo hombre que había encarnado la catástrofe fue elevado a héroe trágico, a mito fundador. El propio mariscal, en una de las últimas reuniones con su diezmada tropa, se expresó con un tono entre resignado y profético: “Deben saber que el que triunfa es aquel que muere por una causa bella, no el que permanece vivo en la escena de combate”.
Joseph Campbell advirtió que el héroe no es aquel que triunfa, sino quien muere y es transformado por la comunidad. López cumplió ese destino arquetípico: derrotado, sacrificado, convertido en símbolo. Ya no importaba tanto el hombre histórico, con sus errores y responsabilidades, sino la figura que permitía al Paraguay narrarse a sí mismo como nación sobreviviente.
Así, López se convirtió en un mito: el del héroe que cae para que el pueblo exista. Y como todo mito poderoso, sigue interpelando, dividiendo y revelando más de 150 años después las heridas profundas de la historia paraguaya.
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Regresa el unipersonal “Psicópata” tras exitosa temporada
El unipersonal teatral “Psicópata”, representado por Ariel Galeano, bajo la dirección de Marcela Gilabert, vuelve tras una temporada histórica a sala llena, este miércoles 25 de febrero, a las 20:30, en La Correíta de Sala La Correa (General Díaz 1163 esquina Don Bosco, en Asunción), con entradas anticipadas a G. 70.000. Promoción de dos entradas por G. 120.000, reservas al 0981 725739.
Luego de una exitosa temporada de 10 funciones a sala llena, el fenómeno teatral “Psicópata” regresa a escena con nuevas funciones los miércoles de febrero. El unipersonal escrito por el reconocido dramaturgo Fernando Schmidt, dirigido por Marcela Gilabert e interpretado magistralmente por Ariel Galeano, vuelve a encontrarse con el público que agotó localidades función tras función y con quienes aún no se animaron a entrar en la mente más incómoda —y divertida— del teatro contemporáneo.
Un regreso esperado
“Psicópata” no fue una temporada más: se convirtió en un boca en boca imparable, en una experiencia que cruzó la risa nerviosa con el escalofrío, y que confirmó que el público está dispuesto a enfrentarse a propuestas teatrales audaces, inteligentes y provocadoras.
En escena, un asesino serial relata su historia con un tono tan ácido como inquietantemente humano. Confesiones, infancia, crímenes y una crítica feroz al morbo mediático y al consumo de la violencia como espectáculo se despliegan en un relato que oscila entre la comedia negra, el thriller psicológico y una filosa crítica social.
“Psicópata” incomoda, interpela y hace reír donde no debería. Y justamente por eso regresa: porque no deja indiferente, porque obliga a mirar de frente lo que preferimos consumir a distancia, y porque demuestra que el teatro puede ser tan entretenido como profundamente perturbador. Su regreso reafirma el lugar de la obra como uno de los unipersonales más potentes de la escena reciente, consolidando una propuesta artística que combina rigor actoral, un texto sólido y una puesta precisa.
Sobre el autor y el equipo
Fernando Schmidt (Uruguay) es escritor, actor y director teatral. Desde 2006 escribe y dirige sus propias obras en Latinoamérica y Europa. Su dramaturgia ha sido seleccionada y premiada en festivales internacionales. Psicópata ha sido representada en Uruguay, Argentina, España y México.
Marcela Gilabert (Argentina) es directora, actriz y docente. Argentina radicada en Paraguay, cuenta con más de 40 puestas en escena y es especialmente reconocida por su trabajo en unipersonales con fuerte enfoque actoral.
Ariel Galeano (Paraguay) es actor, docente y director paraguayo con más de 20 años de trayectoria. Ha participado en más de 40 obras teatrales y es ganador del Premio Edda al Mejor Actor (2023). También es formador de nuevas generaciones de artistas y creador de obras premiadas en el ámbito infantil y teatral.
Recepción de la crítica
“Psicópata” ha recibido elogios de la crítica en Uruguay, Argentina y España, destacándose la potencia del texto, la intensidad actoral y su capacidad de provocar risa, incomodidad y reflexión en el espectador. La obra ha sido definida como “perturbadoramente coherente, necesaria y profundamente actual”.
Y Paraguay no se quedó atrás. La obra recibió una respuesta ampliamente positiva por parte del público, que destaca la intensidad, precisión y entrega del unipersonal. En comentarios espontáneos en redes sociales, espectadores califican la experiencia como “brillante”, “súper recomendada” y “una verdadera cátedra de actuación”, resaltando la capacidad de Galeano para adueñarse del escenario durante toda la función, sosteniendo un relato atrapante, dinámico y profundamente humano.
Varias devoluciones coinciden en señalar que se trata de una obra que no solo entretiene, sino que interpela, genera reflexión y deja una huella emocional en quien la presencia, posicionándola entre las mejores propuestas teatrales del 2025. Estas apreciaciones del público dialogan con la crítica especializada publicada por SMASH Asunción, que define a Psicópata como “un unipersonal de true crime con humor y precisión quirúrgica”, subrayando el equilibrio entre el rigor narrativo, el humor negro y una actuación de alto nivel que convierte a la obra en una experiencia teatral potente y memorable.
Texto: Fernando Schmidt
Dirección: Marcela Gilabert
Actuación: Ariel Galeano
Género: Comedia negra / Thriller psicológico
Producción: Elenita Aquino (E’Ana Productora), Rafael Sandoval
Diseño gráfico: Dani González
Prensa y difusión: Elenita Aquino (E’Ana Productora)
Público recomendado: Mayores de 13 años
Instagram: @eanapyproductora / @arielgaleano78
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Los robos más emblemáticos de la historia paraguaya
Paraguay ha sido escenario de varios asaltos a bancos, camiones blindados y transportes de valores que no sólo causaron conmoción, sino que también pusieron en evidencia el nivel de organización, violencia y sofisticación del crimen.
A continuación, un repaso de algunos de los casos más destacados, con datos confirmados por medios locales:
Agosto, 2000: Atraco al camión blindado de Prosegur en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi
Una banda de al menos ocho delincuentes interceptó un vehículo blindado que transportaba más de USD 11.000.000 desde el aeropuerto, en lo que fue calificado como “el robo del siglo”.
Setiembre, 2012: Robo a la sede del Banco Nacional de Fomento en Villarrica
Delincuentes vestidos con camuflajes redujeron guardias y sustrajeron casi G. 9.000 millones en efectivo, en uno de los golpes más grandes a una entidad bancaria estatal.
Setiembre, 2014: Asalto tipo comando en San Cristóbal, Alto Paraná
Un grupo de 25 hombres armados detonó los bancos Banco Itaú y Banco Regional, así como una casa de cambios, robó patrulleras, tomó rehenes y sembró el terror en la zona. De Itaú se llevaron G. 200 millones de guaraníes y de Santa Rita Cambios, 400 millones de guaraníes, más 20 mil dólares. En el caso del Banco Regional, los explosivos destruyeron todo.
Abril, 2017:Asalto a Prosegur en Ciudad del Este
En las primeras horas de ésta madrugada, en un asalto tipo comando que incluyó explosiones y quema de varios vehículos, se robaron USS 11 millones de la bóveda de la firma Prosegur en Ciudad del Este.
Julio, 2019: Robo multimillonario en San Pedro
Dentro de un plan que involucró explosivos y francotiradores, se estimó que se llevaron G. 1.600 millones de una bóveda del entonces Banco Visión.
Abril, 2024: Asalto al Banco Nacional de Fomento (BNF) en Natalio (Itapúa)
Se sospecha que los criminales eran miembros del grupo criminal Primer Comando Capital (PCC) y según el informe oficial se llevaron un total de G. 1.043.650.000.
Noviembre, 2024: Robo al Banco Cooperativo Bancop de Naranjal, Alto Paraná
Una banda comando integrada por al menos 10 hombres usó explosivos para abrir la bóveda en un atraco que duró cinco minutos. El monto sustraído fue de aproximadamente G. 2.800 millones. Es considerado uno de los robos más audaces y violentos en la historia reciente del país.
Octubre, 2025: Atraco a Banco Itaú de Katueté, Canindeyú
Los asaltantes se alzaron con unos USD 910 mil. Detonaron artefactos de uso industrial y de fabricación brasileña, además de demostrar un alto nivel de conocimiento técnico.
En suma, estos robos dejaron huellas imborrables no sólo por los montos sustraídos, sino por la planificación que los precedió. Son una llamada de atención sobre la necesidad de reforzar la integridad del sistema financiero y del transporte de valores en Paraguay.
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Menonitas en Paraguay conmemoran 500 años del movimiento religioso
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza/Archivo
Incluyen eventos de reflexión y de agradecimiento. “Son momentos para mirar hacia el pasado con gratitud y hacia el futuro con la determinación de seguir siendo una luz para el entorno a través del testimonio de una vida de servicio en armonía con las enseñanzas de Cristo”, indicaron.
Ayer 11 de octubre, la Iglesia menonita Concordia de Asunción fue sede de un evento conmemorativo de los 500 años del movimiento religioso con participantes de todas las agrupaciones menonitas del Paraguay, juntamente con numerosos invitados adicionales.
La participación del secretario ejecutivo del Congreso Mundial Menonita, César García, dio un destaque especial e internacional a estas jornadas en las que “se desarrollaron ponencias, espacios de reflexión y diálogos enriquecedores”, informó el pastor Víctor Wall.
Durante la noche se celebró un culto unido de carácter multiétnico, en el que se reunieron menonitas de diversas comunidades de origen inmigrante, latino e indígena en un gesto de unidad y diversidad.
“Estamos agradecidos en general por una patria como el Paraguay que nos ha acogido de manera muy generosa, así que con mucha gratitud celebramos nuestro aniversario, hacia Dios y la sociedad paraguaya deseando que nuestra presencia, nuestra paraguayización, siga ocurriendo con bendiciones”, expuso.
LA “PARAGUAYIZACIÓN” DE UNA FE
La llegada de los menonitas al Paraguay en la década de 1920 fue una culminación de la ola de migraciones. “Las primeras familias que se asentaron en el inhóspito Chaco buscaban un refugio donde pudieran practicar y vivir libremente su fe. La lucha por sobrevivir en ese entorno extremo fue una gigantesca prueba de su fe y perseverancia. El Chaco paraguayo se convirtió para ellos en un lugar, donde su dependencia de Dios y de la comunidad fueron probados y se hicieron más fuertes”, indicaron en un texto alusivo a la conmemoración.
Al analizar la actualidad menonita en el país, Wall recordó que “en primer lugar ya no es una comunidad solo inmigrante y es bastante diversa en extensión, hay gente latina e indígenas. Más allá de esto, las inmigrantes están todavía con su propia cultura e instituciones y a la vez integrándose en las áreas económicas y sociales en un proceso de transición muy interesante”, apuntó.
“Se está paraguayizando, no es que queramos dejar nuestros valores tradicionales, pero nos consideramos paraguayos también por nuestra ciudadanía, pero hay diversos niveles de integración, unas avanzadas y otras cautelosas. Algunos grupos que mantienen un sentido muy fuerte de guardar tradiciones y otras están abiertos sin perder valores esenciales”, describió.
Recordó la importancia que le otorgan al servicio en su prédica y que la educación y la cultura tienen un valor muy alto, por lo que “tengo deseos personales que nuestra presencia arroje beneficios en todas las áreas de la vida, que sea una bendición”, apuntó.
LA DIACONÍA: LA FE EN ACCIÓN
El enfoque de los menonitas de Paraguay en una vida basada en su fe en Jesucristo se manifiesta a través de la diaconía, la práctica del “servicio desinteresado”, definieron.
“Lejos de ser una comunidad aislada, los menonitas han invertido consistente y generosamente en el bienestar de la sociedad paraguaya, especialmente en los sectores más vulnerables. Por esto, para ellos los hospitales no son solo centros de salud; son extensiones de su llamado a cuidar en forma integral a los enfermos. Las instituciones educativas no solo instruyen académicamente; son expresiones de su llamado a fomentar el crecimiento integral personal y comunitario”, apuntaron.
“La convivencia con las comunidades indígenas del Chaco es otra manifestación de su compromiso con la paz y el servicio. A través de la evangelización y fundación de iglesias y de desarrollo agropecuario, educación y salud, la colaboración entre menonitas inmigrantes e indígenas edifica puentes de entendimiento, cooperación y respeto mutuo que están enraizados en la convicción de que todas las personas deben ser tratadas con dignidad y respeto. Esta colaboración es un reflejo de su compromiso con la no violencia y la resolución pacífica de conflictos, principios fundamentales de su fe en Jesucristo”, concluyeron.
CELEBRACIÓN MUNDIAL
Los pastores Víctor Wall y Darío Ramírez apuntaron en un texto alusivo a la fecha que “esta conmemoración será una oportunidad para que el Paraguay y el mundo entiendan y aprecien cómo la historia de los menonitas es un testimonio del poder de la fe en Jesucristo para superar adversidades. Al mismo tiempo, es un ejemplo de cómo las comunidades pueden florecer cuando priorizan y promueven los valores arraigados en el evangelio de Jesucristo en todas las áreas de la vida”.
Las iglesias y comunidades menonitas del Paraguay se unen así a la celebración global del quincuagésimo centenario de los orígenes del movimiento anabautista-menonita, una tradición cristiana que se inició en el año 1525. Wall recordó que este aniversario especial “lo estamos celebrando en todo el mundo, tuvimos un gran encuentro en Suiza en mayo y así seguirá siendo”.
Los menonitas tienen sus raíces en la reforma radical de Zúrich, Suiza, alrededor del año 1525.
“En el siglo XVI todo el tema de la libertad de conciencia, la libertad religiosa y las decisiones personales estaban prohibidas y hubo persecución por la postura firme en la defensa de estos valores”, historió Wall.
“Este movimiento nació de una convicción simple, pero revolucionaria: que la fe en Jesucristo se basa en una decisión personal y conciente y se hace visible en una vida trasformada. Sus fundadores, a menudo perseguidos por sus creencias, practicaron el bautismo de adultos, el seguimiento radical de Jesucristo en sus vidas diarias, el pacifismo y una vida de simplicidad. A través de los siglos, su compromiso con la libertad religiosa impulsó múltiples migraciones, motivados por el deseo de continuar y profundizar sus convicciones espirituales, forma de vida y su relación con Dios”, se señaló.